No te preocupes

“No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida cuando tenían 22 años. Es más, algunas de las personas más interesantes que conozco tampoco lo sabían a los 40.

No te preocupes por el futuro, o preocúpate, sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle.

Lo que sí es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida, son aquellos que nunca pasaron por su mente, de esos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera.

Toma mucho calcio.
Cuida tus rodillas, sentirás la falta que te hacen cuando te fallen.
Quizás te cases, quizás no.
Quizás tengas hijos, quizás no.
Quizás te divorcies a los 40…
quizás bailes el vals en tu 75 aniversario de bodas…
Hagas lo que hagas, no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Siempre optarás por una cosa u otra, como todos los demás.”

Palabras de la Columna de Maria Schmidt, publicada el 1 de junio de 1997 en el Chicago Tribune. Esta columna fue leida como discurso ante los graduados del MIT del curso del 97. (Podéis leer el discurso integro desde este enlace).

Schmidt lo dijo todo. Así que mejor no digo nada más 😉

Abrazos y recuerda: No te Preocupes!

Os dejo con el vídeo que se realizó sobre su discurso:

 

 


 

Perseguir conejos blancos

Un estudiante de artes marciales se aproximó al maestro para hacerle la siguiente pregunta:

– “Querido maestro, a pesar de lo mucho que aprendo con usted, quisiera mejorar mi conocimiento de las artes marciales. Además de aprender con usted quisiera aprender con otro maestro para dominar otro estilo y otras visiones que seguro me enriquecen. ¿Qué piensa de esta idea?”.

El maestro, que había escuchado con atención las palabras de su discípulo, meditó unos instantes y dijo:

– “El cazador que persigue dos conejos no atrapa ninguno”.

No sé si estoy de acuerdo con la metáfora de la parábola, porque me parece que sería posible perseguir primero un conejo y después el otro… pero me ayuda a introducir mi reflexión del post hoy.

El Conejo Blanco, según Alicia en el País de las Maravillas, es ese personaje obsesionado con el tiempo y que se nos presenta con un símbolo, donde seguir al Conejo Blanco describe el acto de seguir algo o a alguien ciegamente y cuya persecución desemboca en diferentes y distintos descubrimientos.

La alegoría aparece también en la película Matrix I , cuando Morfeo le dice a Neo “sigue al conejo blanco” y, así, Morfeo compara a Neo con Alicia cayendo por la madriguera del conejo. Le ofrece justo después una píldora roja como puerta para un país de las maravillas que le enseñará “lo profundo que es ese agujero”.

Mi visión, como la de muchas otras personas, es que el conejo blanco es la forma de conectar con el recuerdo de nuestro origen divino y cuando caemos por el agujero, como le pasó a Alicia, podemos llegar a nuestro inconsciente. Cuando lo hacemos se nos presentan ante los ojos un sinfín de puertas mentales que necesitan, cada una de ellas, una llave que nos ayude a abrirla para que después sea posible la transformación personal. Cuando lo hacemos, entramos en un nuevo mundo: Nuestro País de las Maravillas.

Ese viaje nos permitirá conocer nuevos mensajes de nuestros personajes internos. Un viaje que no siempre será rápido, pero que nos permite escuchar dichos mensajes para conectarlos con las voces que más gritan: el ego, el intelecto, el miedo, la duda. Así, junto con los sueños, la conciencia, los valores, las creencias, … todos quedaran al descubierto y podremos hacernos preguntas, preguntas y más preguntas. Preguntas para conectar con el valor de dar pasos mirando solo hacía delante, mirando nuestras fortalezas, nuestra energía vital y hacerlo con sabiduría, confianza, amor y pasión.

Después de ese viaje a nuestro propio País de las Maravillas, nuestra conciencia habrá despertado y tendremos las visiones, percepciones, emociones y necesidades más claras. La conexión con quien somos de verdad tiene más peso que nuestro ego y la claridad nos permitirá entender todas las voces de nuestra historia.

Y, lo más importante, descubrir que somos libres para  crear nuestro futuro.

Así que si te encuentras un Conejo Blanco en tu camino, no te lo pienses: significa que tu y el universo quieren mostrarte algo, la entrada a Tu País de las Maravillas.

Cuando las puertas de la percepción se abren, todo se ve como realmente es: infinito

William Blake


 

Nos quejamos pero no hacemos nada

Un día un hombre pasaba cerca de una casa de su vecindario y vio a una viejecita en una mecedora; a su lado estaba su esposo, también de avanzada edad, leyendo el periódico. En medio de ambos se encontraba un perro que gemía como si algo le doliera. El hombre, que miraba aténtamente, se sorprendió al ver y escuchar al perro y su gemir.

Al siguiente día el mismo hombre volvió a pasar cerca de la misma casa. Una vez más vio a la pareja de ancianos en sus mecedoras y a su perro acostado en medio de ambos, gimiendo igual que el día anterior.

Preocupado, el hombre se prometió que si al día siguiente volvía a escuchar al perro gemir le preguntaría al respecto a la apacible pareja.

Al tercer día, y para su sorpresa, vio la misma escena: la viejecita que se mecía, su esposo que leía atentemente el periódico y el perro que estaba acostado en el mismo sitio, gimiendo.

Él no pudo soportarlo más.

— Discúlpeme señora — dijo respetuosamente a la dama — ¿qué le pasa a su perro?

— ¿Al perro? — le devolvió la pregunta — El perro está acostado sobre un clavo.

Desconcertado, el hombre respondió:

—Si está acostado sobre un clavo y le duele ¿por qué no se mueve a otro sitio?

La viejecita sonrió y respondió con voz tierna y compasiva:

—Eso, hijito mío, significa que el clavo le molesta tanto como para gemir, pero no lo suficiente como para cambiar de lugar….

En ocasiones nos quejamos, decimos estar hartos de algo y replicamos que es hora de cambiar. Nos quejamos, pero al final no hacemos nada. Quejarse es nuestro derecho al pataleo, nuestro derecho a manifestar que algo o alguien nos molesta, pero también es un derecho hacer algo para cambiar ese escenario. Este derecho no es más que nuestro poder. Un poder que está dentro de cada uno de nosotros y que podemos recuperar para cambiar de lugar.

Hoy os propongo escuchar y dejaros sentir la letra de la canción: “Soy el poder dentro de mi y cuando lo canto muchas veces, me lo creo!.

Sed felices y recuperar vuestro poder 😉

Gemma Segura Virella

 


 

La capacidad de sorprendernos

Pocas palabras en el post de hoy. Dejaros sorprender, como si vuestra mirada fuera la de un principiante, la mirada que nos refuerza la capacidad de sorprendernos.

¿A quiénes de vosotros les gustan las sorpresas?
Mentira, solo os gustan las sorpresas que queréis.
A las demás les llamáis problemas.
Tony Robbins.

Sed felices y un fuerte abrazo.

Gemma Segura Virella