Explorando el amor

Diario emocional de una exploradora: capítulo 1

Me pregunto de qué está hecho el amor … ¿Por qué es posible que algo que te hace tocar el cielo de repente te queme el pecho y te arranque la piel?

Saber discernir lo que te conviene o no, como ser que ama, es ciertamente difícil. Tomar decisiones, cambiar hábitos y dejar conductas y/o personas, aún más.

Pero ¿qué es lo que, a pesar de saber que has hecho lo mejor, hace que tengas casi la necesidad de volver a los viejos, dolorosos y destructivos hábitos anteriores?

Es muy fina la línea que traspasa la recaída, es muy fuerte la cuerda que tira de ti … pero ¿Qué es? ¿De qué está hecha? ¿De miedo?

Y, si el miedo es lo contrario del amor, si donde hay amor no hay cabida para el miedo ¿Por qué es tan complicado saber diferenciarla a veces? ¿Cómo puede ser que dejemos pasar el miedo por una rendija fina y retorcida y que sea capaz de remover un corazón lleno de amor propio? ¿Puede ser la pena hacia nosotros mismos que tiene la fuerza de golpearnos y rompernos? ¿Es la pena una forma de miedo?

Estoy explorando en primera persona y soy una Shambala de emociones … aquello que tengo claro me produce incertidumbre y dolor.

¿Es pena por sentirme sola? ¿Es miedo a no sobrevivir?

Si el ser humano es el único animal que necesita de la madre para sobrevivir durante los primeros años de vida, el resto se desenvuelven solos en unas horas ¿es tan fuerte este impacto que buscamos no sentirnos solos durante toda la vida?

Si es así ¿cuántas cosas somos capaces de obviar sólo para no sentirnos solos e indefensos? ¿Cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar?

Patrícia Arner Gusart