Una voz nueva

Miro a mi alrededor y lo veo todo, lo comprendo todo, lo admiro todo. Soy como un virus hambriento de cuerpo que busca saciarse de vida.

Me alimento de lo que otros creen.

No soy capaz de tener pensamientos propios, eso lo sé desde que me descubrí opinando lo mismo que había leído esa mañana en un periódico mientras devoraba un queso manchego que jamás había pisado esa polvorienta comarca de soles milenarios y polvos olvidados.

Me observo en el espejo de mis propias conclusiones y descubro que nos son mías, que son de otros que a su vez las robaron a otros que las escucharon de algún viajante perdido en la noche de los tiempos.

Me decido a bucear en el origen de todas las cosas o, por lo menos, de una sola cosa que sea por ella misma. Quizás no sean cosas lo que busco, quizás sean ideas, o reflejos de ideas, suspiros de inspiración que surgen de la madre tierra apenas nace el día.

¿Quién dijo primero?

Quién se desvío del camino y dejó de repetir lo mismo que le dijeron y dijo una nueva cosa primero. Esa misma cosa que luego otros repitieron y repitieron hasta que murió asfixiada por el peso de la impostura.

¿Quién pensó primero?

Quien extrajo una pieza al castillo de lo que siempre ha sido y modeló una nueva piedra del conocimiento para luego lanzarla hacia un camino distinto.

Un camino nuevo.

Un misterio extraño que nos desafía a dejar de ser quienes fuimos y empezar a ser lo que seremos.

Sueño solo, en el sitio donde todo renace, allí donde las formas esperan que alguien se atreva a llamarlas por su nombre, el nombre de lo nuevo, de lo terrible, de lo sincero.

Apuro la copa de un vino rancio y cansino que nunca fue uva y apenas es vino. Un licor amargo de luces sin sombra y de vientos sin aire. Falso, como falsos son mis indignos principios, mi moral cambiante, mi discurso aburrido.

Lanzo mis palabras al cielo y espero que caigan con el peso de los años de desaliento, retumbado en el suelo cuando mueran de nuevo. Llegará pronto el momento de buscar nuevas formas, nuevos colores, nuevas texturas, nuevos alientos.

Acepta tu muerte y resurgimiento con la esperanza de verlo todo distinto, mas verde, más tierno, más tuyo.

Será en ese momento, no en otro, no antes y nunca después. Será justo entonces cuando descubras que eres capaz de ser el creador de tu propio universo.

Muerto y desnudo ante la muerte, nacerá en ti el deseo.

Nacerá en ti la voz nueva.

Víctor Panicello


 

Un motín en la estantería

Llegué a casa en el momento en que la luz es escasa y la penumbra comienza a adueñarse de todo. Aprovecho entonces para caminar descalzo pisando las sombras, porque es en ese instante donde la realidad recoge sus cosas, se pone el abrigo y apaga la luz hasta mañana, dejando paso al universo de la semirealidad, de la desconexión, de los sueños….

En una de las habitaciones, donde habitan los libros, media docena de ellos se habían dejado caer al suelo, quedando desparramados, abiertos por la página que el azar y las circunstancias de la caída habían decidido. Algunos incluso habían terminado encima de otros, tapándose entre sí con sus páginas, como si la caída hubiera dejado entrever su ropa interior y su amigo hubiera corrido a taparle.

Cuando los libros caídos se recuperaron del golpe, algunas palabras comenzaron a salir de ellos…sospecho que han sido estas las que urdieron el motín para darse una vuelta por la realidad. Es comprensible, muchas viven en ficción y no saben lo que hay “ahí fuera” y otras en cambio son puro ensayo, lo cual se vuelve bastante aburrido con el tiempo y lleva a las palabras a llenarse de un deseo incontenido de pasar a la acción.

Fueron despegándose de sus hojas y saltando desde el borde de la página hasta el suelo, agrupándose todas junto al grupo de libros que había quedado tirado en el suelo. Cuando estuvieron unas frente a otras, comenzaron una discusión en torno a qué hacer en ese momento; las propuestas eran de lo más diverso: “libertad” propuso que cada una tomase un camino, cediendo al puro azar la responsabilidad de su aventura; “prudencia” decidió que lo mejor era caminar todas juntas y evitar problemas, que aquello era nuevo para todos; “miedo” asintió con la cabeza, sus ojos reflejaban cierto arrepentimiento y ganas de volverse a su libro…”incertidumbre” y “rutina” estaban en ese grupo también. Poco a poco se fueron dividiendo en dos bandos, los partidarios de caminar juntos y aquellos que creían que lo mejor era separarse para poder así dar más emoción a su aventura.

Finalmente, cada una cogió un camino distinto y durante un tiempo indeterminado fueron dando significado a su propia existencia, defendiendo el poder de su significado. Pero enseguida se fueron dando cuenta de que por sí mismas eran importantes, pero lo eran más aún cuando se unían por grupos de palabras y daban otro significado a su existencia apoyadas incluso por otras palabras que por sí solas no tenían ningún significado, como “y”, “pero”, “aunque”, “también”….pero que haciendo de hilo conductor entre unas y otras, terminaban por adornar la cadena de palabras, reforzando su significado. Así fueron dando paso a grupos de palabras, que a su vez dieron paso a grupos aún mayores que produjeron largos textos de temáticas de lo más dispar.

Entonces ocurrió que todos estos textos ocuparon un grupo de folios en blanco, dando lugar a nuevos libros que buscaron un lugar en aquellas estanterías de las que una vez saltaron…..pero ¿qué ocurrió con los libros que perdieron las palabras y que yacían abiertos en el suelo? Desgraciadamente quedaron heridos para siempre. Donde otrora habitaban frases con significado, ahora se leían textos llenos de huecos, párrafos tildados de espacios en blanco, frases inconexas, páginas enteras de incoherencias….

Quizá algún día nuevas palabras adopten a estos libros carentes de significado y terminen por asentarse en ellos, creando nuevos conceptos, nuevas historias, nuevos sueños…..

Entro en la habitación donde habitan los libros y recojo unos cuantos que hay en el suelo. Ignoro como habrán llegado hasta allí. Tomo entre mis manos uno de ellos y comienzo a leerlo….no entiendo nada. Lo dejo en el suelo de nuevo, apago la luz. Me voy a la cama.

Alvaro Alcántara


 

¡Ya estás tardando!

Imagina que te despiertas una mañana cualquiera, no importa el espacio, el tiempo y el lugar. Imagina que una voz te dice “Piensa en una idea para cambiar el mundo y ponla a trabajar”. Durante los próximos minutos te harías muchas preguntas, dudarías e incluso creerías que la locura se ha adueñado de tu mente.

Imagina que, después de estos primeros minutos, te dijeras  ¿Por qué no? ¿Por qué no pensar en una idea que de verdad permita cambiar el mundo? En realidad tienes muchas, infinitas ideas pero ¿te parecen extrañas, te parecen duras, te parecen locas, te parecen molestas, te parecen difíciles? Esas no son las preguntas, amigo. La pregunta adecuada es ¿Pero es posible? Si la respuesta es afirmativa, ya estás tardando!

Somos la materialización de lo que creemos y de la forma en que nuestra mente está programada. Somos lo que creemos que somos. Pero el reino de todas las posibilidades está dentro de cada uno de nosotros, aunque muchas veces lo hayas olvidado. Un reino que habita en tu mente, en tu corazón, en tu cuerpo y en toda tu alma.

En realidad, en tus manos tienes posibilidades infinitas de forma, de diseño, de textura y también de belleza. Cuando conectas con ese reino de posibilidades infinitas simplemente sabes lo que tienes que remover para sacar la obra de arte que llevas dentro, algo que en realidad ha estado ahí desde el principio de todos los tiempos. Existe solo un secreto: debes desprenderte de todo aquello que no te deja avanzar.

Y ¿qué hago yo para cambiar el mundo os preguntaréis? Cuidarme, amarme, conectarme, experimentarme, desprenderme de todo aquello que no me deja avanzar y delegar en el resto del mundo, porque cambiar el mundo no es algo que quiera hacer sola. A veces duro, otras molesto, algunas difícil, la mayoría excitantes, … pero si puedo imaginarlo, es porqué puedo crearlo.

Hace un tiempo manifesté cambiar el mundo y la clave ha sido solamente una: hacerme responsable de mi mundo.

Recordad, si la respuesta es SI, ya estáis tardando!

Eres un mar de posibilidades infinitas, que no se te olvide 😉

Gemma Segura Virella


 

 

Mi sombra

Normalmente no se donde está mi sombra. Sé que va conmigo a todas partes. Aunque vivo de espaldas a ella, despreocupada, porque ya vivimos perteneciéndonos.

Una tarde paseando la vi erguida en la fachada de un edificio. Ella no quería moverse de allí, no podías tirar de su mano, no quería andar más. No manifestaba ni una sola emoción, estabamos solas en un callejón, en el viejo paseo junto al mar. Ella me miraba como si fuera una simple silueta pintada en la pared, como si no supiera que tiene vida. Aquella noche ya no sabíamos jugar como cuando eramos niñas y nos inventabamos la diversión, las mariposas volando y tantas cosas.

Empezó a enfriarse el cuerpo con la brisa y las chispas de agua salada que calaban en la piel. Nos seguíamos mirando fijamente, el reto consistía en no languidecer. Como la paciencia siempre es una gran virtud, la usamos durante largas horas. Cuando llegó la oscuridad absoluta, ella fue absorvida en el negro y ese instante se convirtió en otro inicio.

Porque siempre que desaparece sabes que aparecerá nuevamente en otro lugar.

Conozco muchas personas diurnas que no tienen sombra y otras tantas nocturnas que no la ven.

La sombra de una persona es libre. Va y viene paseándose su paz, confundiéndose con otras sombras, siendo silencio. Está, tan acostumbrada a pasar desapercibida por nuestra vida que si la miras de frente huye. Aunque si la miras despacio, sabe que buscas juego.

Es verdad, normalmente no se donde está mi sombra. Sé que va conmigo a todas partes. Aunque vivo de espaldas a ella.

Julia Socorro