Estamos hechos de retazos

Se acerca un nuevo final y para ello queremos recordar algunos de los fragmentos que hemos escrito este dos mil diecisiete.

Hemos hecho un pequeño experimento. Hemos recopilado 2017 palabras de los diferentes post del año como recuerdo de lo ganado y lo perdido, de lo gozado y lo sufrido, de lo experimentado y lo compartido.

Ya nos diréis que os parece 😉

 

Los inicios hacen que las cosas se vuelvan únicas y valiosas. Destacan la maravilla de cada experiencia. Nos recuerdan que debemos ser conscientes de cada paso que damos. En general, solemos comprender que las cosas son transitorias sólo cuando cobra importancia el final, cuando algunas veces es demasiado tarde para volver atrás. Como dicen los maestros Zen: “Muere antes de morir; solo así podrás vivir verdaderamente”.

 

Por fin despiertas, te giras y me regalas una mirada, tus manos calientes me recorren,

me acarician renaciendo cada vello, inspirando mis deseos, sugiriendo amor

y luego amor y pasión y besos y suspiros, piel con piel…..

y de nuevo la noche, la quietud, el silencio, la oscuridad…los sueños.

 

Y así nos va… esperando que la vida vaya pasando ante nuestros ojos mientras creemos que llegará el momento, nuestro momento. Algunos descubren que todo era falso, que no hay que esperar a nada, que hay que abalanzarse sobre las cosas, sea el amor, el sexo, el riesgo, las emociones, la ambición o el deseo.

Otros siguen esperando.

 

Y seguramente la cagaré una y otra vez, como todos. Seré el peor espectáculo y la más negativa de las compañías, en ocasiones. Porque en ese momento no seré capaz de estar mejor. Pero eso y el aprendizaje que estaré realizando, será lo mejor que me podrá pasar, lo mejor que podrán vivir, porque es la realidad de todos y de todas. Seamos madres o no, porque somos personas.

 

Qué guapa estoy cuando entiendo que mi mayor error es dejar que la cabeza silencie mi corazón.

Cuando la sensibilidad, la bondad, la humildad, la confianza y el agradecimiento se convierten en mis fundamentales.

Qué guapa soy cuando me comprometo con lo que me da y tiene sentido.

Cuando me permito ser en toda mi autenticidad, también estoy guapa.

 

Hoy, quizá lo mejor sea dejar que me hablen tus colores,

como tu azul, el color del agua de aquellos días íntimos

donde escapábamos unas horas para lograr parar nuestro loco mundo

y traer de nuevo a nosotros el vestigio de días donde todo comenzaba.

 

Pero vivimos en una ficción continua y apenas nos damos cuenta.

A veces, solo a veces, tenemos una pequeña intuición de que algo falla, de que nuestro Matrix particular nos está vendiendo como producto terminado y homologado algo que realmente está compuesto de retales y de cables sueltos.

Por suerte esa sensación acostumbra a durar poco.

 

No vaya a ser que descubramos la impostura de una historia que nos ha llevado toda la vida construir. No vaya a ser que decidamos no mentirnos más y entonces no sepamos bajo que árbol cobijarnos.

 

Amo la vida en sobremanera, amo los momentos de conciencia plena, las canciones a gritos en el coche, bailar en medio de la cocina, ver salir el sol desde mi ventana, dejarme cuidar por la esteticista, meditar y dar gracias por lo que soy, animar al equipo de futbol de mis hijos, disfrutar de una buena comida, de una carrera bajo la lluvia, ver una puesta de sol desde el agua, reírme de algo hasta llorar y que se me doblen las piernas, tomar cervezas con los amigos, disfrutar del sexo con todos sus matices, oír el sonido vacío del mundo submarino, poner sellos en mi pasaporte. En fin, contabilizar verdadero tiempo vivido…

 

Un día me contaron que la polaridad es una creación del ego, el otro polo de la unidad, donde todo y nada se funden. Con los años descubrí que es imprescindible abrazar los dos estados, el de vació y el de plenitud para poder dar espacio al equilibrio, ese punto donde se intercala el balance para trabajar juntos en un propósito mayor.

 

La verdad a veces duele, pero es en ese momento cuando es más necesaria y a mi la verdad me arrancó el corazón por unos instantes, devolviéndomelo limpio.

 

Personas que presentan al mundo las verdaderas causas, capaces de transformar el mundo en un lugar mejor.

Personas que han descubierto que para darle sentido al mundo actual, es necesario establecer algo más que empresas que ganan dinero y relaciones instantáneas, superficiales y temporales.

Personas que han decidido ser motores del mundo e iniciar el interesante viaje que nos permite cambiar corazones, mentes y acciones de las personas. Personas que han decidido cautivar al mundo. Lo has leído bien: cautivar al mundo, a tu mundo.

 

Ahora es el momento. Tiene que acabar el tiempo de la rabia.

 

El problema, no es este loco mundo nuestro cada vez más enfocado a la automatización y la digitalización de las tareas para mejorar la calidad de vida. El problema es que esa mejora en la calidad de vida es privilegio solo de una parte de la población. El problema, es el desconocimiento de cómo utilizar las nuevas herramientas para evolucionar y crecer a nivel personal. El problema es que seguimos educando mano de obra en las escuelas, cuando quizás el futuro para el trabajo “humano” radicará en aquellas cosas que las máquinas no puedan hacer.

 

Queridos, os voy a explicar cuál es el verdadero motivo de los gritos. Cuando dos personas se enfadan, sus corazones se alejan mucho el uno del otro. Entonces, para poder cubrir esa distancia generada y poder escucharse, han de gritar. Mientras más enfadados se encuentren, más alejados se encontrarán y más habrán de gritar.

 

Y entonces llega la parte más complicada, que es darse cuenta de que estás dejando que la mente te domine, te observas con ojo de halcón para ver si hay algo de verdad y de amabilidad en cómo te estás tratando. Para comprobar que, en realidad, el Ego te está machando. Que han saltado alarmas propias de su necesidad de mantenerte a salvo pase lo que pase, pero que éstas responden a creencias limitantes, a viejas y conservadoras ideas grabadas a fuego en tu inconsciente.

 

Admiro los proyectos donde se escribe un diario de amor compartiendo, comunicándose y diseñando las mismas intenciones, aún pasando alguna adversidad como el mito griego narcisista, la época azul de Picasso o Munch.

 

Allí decidí terminar mi viaje, tumbado entre tus dedos. Al fin y al cabo me tenías en tu mano. Me sentí pequeño pero formando parte de ti, esperando que despertaras y decidieras tú en qué parte de tu cuerpo iba a quedarme, en qué paisaje de tu contorno iba a tumbarme a dormir la próxima noche.

 

Cada fracaso te hace más fuerte si lo admites, si dejas de maquillar la realidad, sin encajas el golpe sin caer o incluso si caes y eres capaz de levantarte.

Si luchas.

Si mueres una y mil veces en cada batalla.

Si fracasas y sigues caminado es que ya has vencido.

 

Provista de su block de dibujo, Lila va por el mundo convencida de tener un maravilloso y mágico poder: el poder para convertir el mundo en un lugar mejor. Sentada en un bar, en su casa, paseando por el parque o simplemente caminando por la calle, dibuja las líneas que llenarán de magia y color todo cuanto la rodea.

 

La vida sana, santa y feliz al final es la que haces con plena conciencia, meditando, corriendo, cocinando, trabajando, surfeando o bailando. Y todo eso es mucho más verdadero cuando además lo compartimos con los otros, relacionándonos.

 

Porque hoy un loco decide que no puedes bailar. Y mañana es que no puedes ir a un concierto de una música determinada, y pasado es que no puedes salir en días señalados. Y al otro quizás sea que no puedes hablar, o pensar, o estudiar, o trabajar, o amar, o quién sabe. Vivir, lisa y llanamente.

 

Normalmente no se donde está mi sombra. Sé que va conmigo a todas partes. Aunque vivo de espaldas a ella, despreocupada, porque ya vivimos perteneciéndonos.

 

Hace un tiempo manifesté cambiar el mundo y la clave ha sido solamente una: hacerme responsable de mi mundo. Recordad, si la respuesta es SI, ya estáis tardando!

 

Entonces ocurrió que todos estos textos ocuparon un grupo de folios en blanco, dando lugar a nuevos libros que buscaron un lugar en aquellas estanterías de las que una vez saltaron…..pero ¿qué ocurrió con los libros que perdieron las palabras y que yacían abiertos en el suelo? Desgraciadamente quedaron heridos para siempre. Donde otrora habitaban frases con significado, ahora se leían textos llenos de huecos, párrafos tildados de espacios en blanco, frases inconexas, páginas enteras de incoherencias….

 

Miro a mi alrededor y lo veo todo, lo comprendo todo, lo admiro todo. Soy como un virus hambriento de cuerpo que busca saciarse de vida. Me alimento de lo que otros creen.

 

Y cuando hay amor, no hay lugar para el sufrimiento. Puede existir el dolor, físico o emocional, pero donde haya amor no hay cabida para el miedo. Y, por tanto, no sufres, te compadeces de ti (y del otro), te cuidas (y le cuidas). Para mantener el NO sufrimiento, aliviando ese dolor en la medida de lo posible.

 

Presencia es algo parecido a, permitirte estar en el momento presente cuando vas a convivir con los demás. Estar en el contexto, sentirlo y compartir disfrutando de ese halo de vida. Mirar a los ojos y sonreír, porque cuando una persona vive en su presencia es más bella, expresa luz desde sus pupilas y todos los segundos de vida que regalas, es arte.

 

A cada instante de la vida podemos elegir el estilo de vida. A cada instante de la vida podemos elegir el silencio. A cada instante de la vida podemos elegir la lentitud. A cada instante de la vida podemos elegir la plena conciencia. A cada instante de la vida podemos elegir una vida sabia.

 

Voy a anidar en tu alma esperando a que vuelvas el tiempo…

 

¿Me permites un par de preguntas? Si te garantizaran que si lo dejas todo y te dedicas a lo que amas, al final lo consigues, ¿lo harías? ¿Y si no te lo dijeran? Esa es la diferencia.

 

Y yo creo que soy de esos, de los que perdieron la partida de su destino y andan por el mundo respondiendo que “no” a todo. Poniendo cara de sueño ante las propuestas de aventura, desmontando con un gesto cualquier atisbo de entusiasmo juvenil por un mal amanecer o por un paisaje solitario, desgastando tanto vocerío inútil y cansino.

 

Esto del desarrollo personal y la elevación de la conciencia está muy bien. Amplías perspectiva sobre ti mismo y facilita las relaciones pero, francamente, es tarea ardua y dura de cojones.

 

Va a ser que no voy a perderme todo lo que me gusta.

 

Ni tú, ni yo, ni siquiera ambos.

No somos dos, ni sumamos cuatro.

No estamos solos, ni vivimos en el mundo que soñamos.

 

Cierro los ojos y recuerdo tus sabores y olores.

 

Si la motivación es fuerte, el paradigma se desvanece.

 

La sinceridad rema con la corriente siempre a su favor. Nos sirve para llegar lejos sin grandes esfuerzos porque la sinceridad es joven, fuerte y ágil.

 

La prueba de una inteligencia superior reside en la habilidad de albergar dos ideas opuestas en la mente y mantener la capacidad de actuar.

 

Porqué sigue en todas y cada una de tus células en forma de vivencias, de momentos y recuerdos, en tu genética. Y nace un antes y un después, nada será igual. La vida sigue, tu sigues y alguien (a veces tan amado) ya no estará más.

 

Entonces seré como el viento, que no necesita de las palabras para existir.

Seré como la niebla que no necesita de las palabras para esconderse.

Seré como aquello a lo que no sabemos nombrar.

Seré silencio.

 

El tiempo es para los que tienen vida eterna, no para los mortales que lo vivimos como sino nunca se acabara.

 

Agradece todos los días el amor que recibes, el universo se dará cuenta de ello y te enviará más.

 

Optar por no huir del dolor ni exagerarlo, dándonos el tiempo, espacio y la calidez que necesitemos, reconociendo nuestra vulnerabilidad, podemos practicar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.

 

Y ahora, más que nunca, tengo los valores que ellos representaban muy, muy presentes.

 

Gemma, Víctor, Alvaro, Tamara, Patrícia y Julia


 

 

 

 

 

Tengo la obligación de garantizar lo mismo

Diario de una exploradora emocional: capítulo 13

Llevo un par de días observando cuánto me acuerdo de mis abuelos. Es curioso, últimamente más que nunca. ¿Será que me hago mayor?
Ahora mismo escucho en Spotify la canción “Quizás, quizás, quizás” de Gregory Porter de la lista “Radar de novedades”, y puedo imaginar a mi abuelo tarareando y bailándola.

Si me observo, llevo en el anular derecho un hermoso anillo de mi abuela materna y nunca me quito de la muñeca izquierda dos esclavas: una kala de plata de la misma (regalo de mamá) y la que nos regalaron, a cada una de las primas, los abuelos paternos al celebrar sus bodas de oro.
Y ahora, más que nunca, tengo los valores que ellos representaban muy, muy presentes.

Cuando me arreglaba un poquito la cara, hace un rato, siendo domingo por la mañana. Me acordaba de mi abuelita que, aún estando muy enferma, se levantaba de la cama un poco antes de que llegara mi abuelo de la universidad para arreglarse, maquillarse y mejorar su aspecto y que : “Joaquín me vea bien y no se preocupe”. ¡Qué grande!, ¿no?

Independientemente de ser una persona presumida y coqueta ¡Qué capacidad de sacrificio y entrega hacia su compañero de vida, su amor! Que bonito estar tan comprometido con otro ser que sólo buscar su felicidad y bienestar, aún con grandes esfuerzos. Pobrecita, moría de dolores. Y ella era así con toda su familia. Cuidadora, preocupada, entregada. Un ejemplo de elegancia en el ser, estar y parecer. Impecable, hermosa, radiante. Brillaba con luz propia. Indescriptible… Ojalá llegue a la mitad de eso en esta vida.

Mi abuelo (su marido), culto, divertido, futbolero, moderno modernísimo, revolucionario, intachable, entregado a ayudar a las personas,incluso más jóvenes que él, en los últimos tiempos. Compitiendo consigo para batir records de velocidad en acabar los sudokus y crucigramas de La Vanguardia. Cuánto me gustaría que hoy siguiese conmigo, disfrutaría mucho de mi vida, de los que me acompañan. Y yo con él.

Y Tante, mi abuela paterna, mujer de armas tomar. Valiente, decidida, arraigada a la vida, viajera. De ella aprendí, entre muchas cosas, la importancia de la generosidad. Compartirlo todo, por que acompañados la vida es mucho más plena, bella y se llega más lejos. Y como buena Géminis, con su carácter ambivalente, aprendí que si algo no te gusta, no pasa nada por decirlo. Que nadie debe obligarte a nada, que la libertad de pensamiento y de acción es lo más importante a cuidar. Y con los años he comprendido que si te amas y lo haces sin miedo a perder, éso es posible.

Reflexionando, veo mi traza, reconozco mis pilares, mis valores. Aquellos que de abuelos a padres, hijos y nietos conforman quien soy. Y apoyándome en ellos, desaprendo a reaccionar y sano límites. Me acerco más a mi verdadera esencia, soy más Yo.

Gracias a ellos, a mi familia. Y tengo la obligación, como madre, de garantizar lo mismo para mis hijos y mis futuros nietos.

Patrícia Arner


 

La vulnerabilidad está repleta de riquezas

“Sé que la vulnerabilidad es el núcleo de la vergüenza y el miedo, pero también es el lugar donde nace la dicha, la creatividad, la pertenencia y el amor…la vulnerabilidad es el lugar de nacimiento de la conexión y la ruta de acceso al sentimiento de dignidad”.   -Brene Brown.

Un niño jugando se cae y llora, su madre amorosamente se acerca y lo protege. Un ser querido y cercano fallece y nos sentimos tristes. Nos enfermamos y sentimos malestar físico y emocional, y anhelamos más que cualquier otra cosa recuperar nuestra salud. Reconocemos que la persona que partió deja un espacio vacío en nuestras vidas, y al mismo tiempo nos deja una enseñanza; que esta vida es muy valiosa y breve como para vivirla con trivialidad.

Dolor, enfermedad y muerte… sin duda, la vulnerabilidad es parte innegable de nuestra condición humana.

La vulnerabilidad es un territorio que puede parecernos agreste y lúgubre, sin embargo, está repleta de riquezas esperando ser reveladas: nuestra compasión, nuestra capacidad de empatizar y acompañar a los demás, nuestra capacidad de estar plenamente presentes depende, en gran medida, de reconocer primero nuestra condición vulnerable, pues a partir de ese reconocimiento tenemos la posibilidad de ser genuinos y estar con el corazón abierto con los demás.

La vulnerabilidad nos permite conectarnos con nuestra humanidad compartida, sin tratar de ocultarla ni tampoco exagerándola; tenemos la oportunidad de observarla en su dimensión justa, y en ese momento tocar nuestra naturaleza más profunda.

Atender a aquello que nos hace sufrir en un contexto de cuidado puede ser transformador. Reconocer nuestras ansiedades, miedos y vergüenzas, darnos permiso para sentir estas emociones incómodas, y con la práctica de la atención plena poder cuidar y aceptarnos a nosotros mismos. Podemos sentir nuestro dolor físico o emocional y podemos decir respetuosamente: te honro y decido darme un momento para que te manifiestes. Con la práctica de prestar una atención amable, podemos no negar ni ocultar nuestros dolores y abrir un espacio de aceptación para aquello que nos esté ocurriendo. Optar por no huir del dolor ni exagerarlo, dándonos el tiempo, espacio y la calidez que necesitemos, reconociendo nuestra vulnerabilidad, podemos practicar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Entrar en contacto con nuestra vulnerabilidad requiere de coraje. Es más fácil negar o desconocer nuestra naturaleza vulnerable, privilegiando así la apariencia sólida y fuerte. Contactarnos con nuestra vulnerabilidad implica realizar un ejercicio de honestidad, asumir riesgos y afrontar el temor a ser dañados. Al entrar en contacto con lo que nos hace vulnerables, también entramos en contacto con lo que nos hace sensibles y empáticos, que al igual que los demás seres anhelamos vivir en paz, sentirnos reconocidos y validados y tener una buena vida.

Reconocernos como vulnerables no es lo mismo que ser débiles, y esta confusión puede llevarnos a no aceptar quienes somos y querer ocultar nuestra condición. La debilidad está asociada más bien a una actitud  temerosa, de huida y de no afrontamiento ante la experiencia. En cambio, entrar en contacto con la propia vulnerabilidad requiere de valentía, aceptar que no somos ni súper-hombres ni súper- mujeres, sino más bien somos seres humanos, seres sensibles, complejos y contradictorios.

Detenernos y darnos un espacio para apreciar quienes ya somos y no a una imagen de nosotros mismos, es un valioso paso para encontrar un genuino bienestar.

La vulnerabilidad está asociada a nuestra sensibilidad, a reconocer en nuestra experiencia que somos seres transitorios e impermanentes, (que podemos sufrir, podemos enfermarnos, y que más temprano o más tarde también moriremos) por lo tanto, nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos si gastamos nuestro valioso tiempo y energía ocultando nuestra condición vulnerable. Podemos tomar la decisión hoy de comenzar a acogerla compasivamente y entrar en contacto con ella, para desde allí tener la posibilidad de ser más conscientes de nosotros mismos, reconociendo el tesoro que es el estar vivos, tener salud y tener la capacidad de expresar afecto y aprecio por nosotros mismos y por quienes nos rodean.

La vulnerabilidad es también darse cuenta que hay que agradecer que estamos vimos, porque la vida es un regalo. No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero la vida es un precioso regalo.

Dale un espacio a tu propia vulnerabilidad, a cultivar una actitud de cuidado, gratitud y aprecio por estar vivo y por quien eres.

Gemma Segura Virella


Hablando de amor y su universo

Abraza cada mañana al despertar, un abrazo largo e intenso,

eso marcará tu felicidad el resto del día.

Agradece todos los días el amor que recibes

el universo se dará cuenta de ello y te enviará más.

No prometas nunca amor eterno, es imposible

pero haz que cada día sea el mejor día.

No sabes si amarás siempre con la misma intensidad

pero sí puedes notar el calor que emana hoy de tu pecho, aprovéchalo.

Te vas a equivocar muchas veces, puede que con dolor

créeme que es parte del aprendizaje para amar día a día.

No pretendas adueñarte de nada de la otra persona,

sencillamente admira, disfruta y siente la fortuna de estar ahí.

No intentes cambiar nada del otro, no te pertenece,

intenta cambiarte a tí con respecto a aquello que no te gusta.

Escoge tus pensamientos en cada momento,

recuerda que, como es adentro es afuera.

Elije bien las palabras en cada frase y conversación,

las palabras son el resultado de nuestras creencias.

Aquello que decimos provoca emociones,

en tu mano está provocar emociones que atraigan la felicidad.

Ten día a día palabras de agradecimiento,

sentirá orgullo de estar contigo.

Acepta que no puedes saberlo todo de la otra persona,

necesita tener un espacio de libertad en su mente.

Acaricia despacio su piel, sintiendo intensamente,

es un bonito modo de decir “te amo”.

Alvaro Alcántara