Valientes que nos amen

Diario de una exploradora emocional: Capítulo 14
Día 1 de enero, llamada telefónica con mi hermana y catarsis común como acto de reflexión del presente, pasado y futuro próximo e inmediato.
No son sólo los efectos del bajón propio de dormir poco y bailar en la intimidad celebrando una nochevieja diferente.
Tras un año de exploración personal bestial dónde la orgía de emociones ha sido descomunal, hemos determinado que necesitamos Valientes que nos Amen que, a pesar de todo, se queden. Por que somos mujeres guerreras que poco nos acobarda. Y si algo lo hace, nos sostenemos las unas a las otras y nos enfrentamos a ello de cara.
No somos fáciles, seguro. Pero damos amor a borbotones, somos leales y capaces de cualquier imposibilidad para cuidar a los nuestros. La honestidad, lealtad, libertad, la familia, el amor y valentía son valores pilar en nuestra vida. Independientes y capaces de sostener nuestras vidas, hijos, disfrutando de los instantes vividos, de nuestro trabajo, de los amigos, la familia. Sobrellevando cualquier inconveniente, permaneciendo siempre, sin escapar, encajando lo que llegue.
Necesitamos valientes que nos amen, que nos cuiden a nosotras también. Que no se acobarden y nos sostengan cuando nos flojean las piernas, cuando las hormonas nos ponen contra la pared y el drama llega. Y los necesitamos por que lo merecemos. Todos merecemos vivir para dar y recibir amor, todos merecemos dar y recibir amor.
Por que ellos también son vulnerables y fuertes, son pilares familiares, son guía y sostén. Con su abrazo son capaces de borrar de un plumazo los miedos. Son niños y hombre, ellos son amor igual que nosotras. Ellos tienen dudas, se asustan y sólo si saben que tienen una mujer valiente a su lado, que les ama con sus virtudes y defectos, pueden mostrarse sin pudor, tal cual. Pueden hacerse mejores personas, también.
La vida es demasiado bonita para esconderse. Las prisas son “una mierda pinchada en un palo”. No te preocupes, ocúpate. Date tiempo, respira profundo. Medítalo, cuenta hasta diez. Ama como si fuera el último instante de vida. Ríete de ti mismo y hazlo junto a otros, también. Baila como si no te viera nadie. Besa con todo tu cuerpo.
No juzgues al otro, no sabes el drama por el que puede estar pasando. Abrázate, cuídate y déjate en paz cuando no te soportes.
Enamórate cada instante de la vida. Enamórate de un valiente que te Ame.
Patrícia Arner

Viviendo en sueños

En mi sueño sentía tu mirada sobre mi cuerpo dormido

mientras acariciabas cada espacio que tus dedos encontraban a tu paso.

Aprendía como hacerme el dormido en sueños

y como intentar despertar dormido.

Pero en aquel sueño decidí no moverme, no abrir los ojos

por miedo a despertar y que la realidad estuviera allí.

Decidí entonces seguir viviendo en aquel sueño,

donde la realidad la creaba yo mismo.

Podía manipularlo para que siguieras acariciándome

y aquello se convirtió en el juego perfecto,

donde yo soñaba en mi sueño que estaba despierto

Y tú, estabas despierta mirando como yo soñaba.

Pero entonces, me invadió una sensación distinta,

algo se produjo en el universo de lo real.

Las caricias eran más intensas y tus dedos transmitían el calor.

Era el despertar y con él, algo mucho mejor que el sueño,

era la realidad de tus manos, de tu cuerpo junto al mío.

Me desperté de un sueño perfecto

Y me encontré viviéndolo despierto.

No hay nada con pedirle un sueño al universo

Para que este se encargue de traerlo a tu lado.

Alvaro Alcántara


 

El pequeño Picasso

Fue el pequeño Picasso quien pintó de azul la soledad imperfecta, el momento impreciso de la aceptación de la despedida y la agonía física y moral. Desde entonces, la pena, penita pena es más azul que nunca.

“Él es joven, su familia era pura festividad y cuando su hogar se quedó vacio, el silencio le permitía escuchar el ruido de la toalla al secarse, la CPU (Unidad central de procesamiento del ordenador) del vecino y el andar de la anciana del quinto.

Empezó a sufrir estrépitos en su cabeza. Llamaba a la policía para lograr cerrar el taller de coches de toda la vida, pues el metal le dolía. Hizo cambiar la puerta del garaje de la comunidad. Aquella puerta nueva, recien pintada.

Llamaba a las casas de los vecinos y las resgitrada. La oreja la crecía, la pegaba a la nevera, a la lavadora. Media los decibilios de la wifi, del clic del ratón.

Él es joven, se había quedado solo, sin mujer, sin los dos hijos. Nunca tuvo perro. Nunca tuvo trabajo estable. Nunca abrió la puerta cuando su festividad inundaba en la hora de la siesta los sueños de la anciana del quinto.

Él no conoce a Picasso, ni su etapa azul. No sabe que lo veo azul cuando me lo encuentro en el ascensor del edificio. Tan poco sabe que lo queremos y lo aceptamos con festividad o con ruido en su cabeza. En silencio pintamos su sonrisa por unos segundos al día en los pasillos o escaleras. Lo escuchamos contándonos al estilo de la Metamorfosis de Kafka sus luces y sombras. Incluso, le abrimos la puerta de nuestro hogar, para que busque lo que le falta.

Él no está pasando por tiempos ni buenos ni malos, sólo azules. Un azul tranquilo y apacible para algunos y brutalmente doloroso para otros.

Él es joven, está aprendido y nosotros, los vecinos, más que él.”

Julia Socorro


 

El olvido

Vienes y me cuentas tus penas y yo, sin pensar que tal vez tenga otra alternativa, las absorbo, las mastico, las digiero, las hago mías.

Sin embargo, con cada confesión se abre paso algo en mi interior, una sensación a medio camino entre la compasión y el desprecio. Lo siento, es así, aunque no te lo digo porque realmente no creo que te importe, al fin y al cabo, tú solo quieres que alguien te escuche, solo necesitas un muro al que lanzarle tus piedras.

Soy tu cojín de las pesadillas, de los sueños que no te atreves a soñar, de los miedos que no te atreves a enfrentar. En esos momentos me utilizas, lo sé muy bien, aunque te escondas bajo esa capa de dolencia fingida que crees que me engaña una y otra vez.

Y otra.

Y otra.

En el fin de nuestros días de amor, apenas cumples con el ceremonial que nos impusimos cuando todo en ti era alegría, cuando todo en mi era esperanza. Me sonríes si te miro, pero dejas de hacerlo si vuelvo la cara. Y en ese momento desaparecen las sombras de nuestro mundo y dejan al descubierto que algo nació muerto en nuestra historia de silencios sin resolver.

Nadie, salvo tú ha sabido deleitarme con mi propio reflejo en el espejo de esos ojos que ya no me ven. Nadie, salvo yo, ha llorado tus ausencias mientras tu cuerpo yacía, dormido o muerto qué más da, en el lado oculto de nuestra cama. En ese lugar secreto donde tanto nos amamos, nos odiamos, nos deseamos, nos calcinamos e incluso nos fundimos en esa materia traslucida de la cual surge un mundo tras otro.

Tras nosotros, llego el olvido.

Tras cada despecho, el olvido.

Tras cada mentira, el olvido.

Vienes y me cuentas tus cosas y yo, sin pensar en nada, trato de mostrarte esa cara sin rostro mientras pienso en todo aquello que pudimos haber sido.

Tras de ti i de mí, el olvido y el fin de las brumas que nos enfrenta a lo que somos.

Víctor Panicello


 

Soy Galicia, tu cabritilla ahijada

Hace 3 años los Reyes Magos me trajeron una web. Como pasa el tiempo, verdad? Este año sus majestades de Oriente han decidido regalarme algo mucho mejor, algo muy grande: el amadrinamiento de una de las habitantes de Wings of Heart SantuarioAnimal.

Os dejo con la Carta que acompañaba el certificado de amadrinamiento, porque os gustará tanto como me ha gustado a mi 😉

Hola, Gemma,

Soy Galicia, tu cabritilla ahijada. Aunque la actividad en el Santuario es frenética, Eduardo ha podido dedicar un rato a escribir estas líneas en mi nombre para las gracias por tu apoyo. Sé que en ti tengo una amiga que se preocupa por mi bienestar y por el de los más de 300 animales atendidos en el Santuario. ¡Qué alegría me llevé cuando supe que me amadrinabas a mí!

Era la tarde del 15 de octubre de 2017 cuando me encontraron unas personas que paseaban por el campo de un pueblo de la Sierra de Madrid. Acababa de nacer y me encontraba solita y con mucho miedo. Me llevaron a su casa, me compraron un biberón y leche especial. Como sabían que no podrían atenderme adecuadamente en su piso, escribieron un mensaje de ayuda al Santuario y vivieron a recogerme a la mañana siguiente. Desde que llegué, estoy viviendo en la casa con Laura y Eduardo, pues tengo que estar vigilada. Los primeros días les tuve bastante preocupados porque tenía fiebre y me dolían las rodillas. Ahora me encuentro muy bien. Vivo con mi hermanito pequeño Pablo, un corderito blanco muy bonito. Le estoy enseñando a saltar y correr, aunque aún no le dejo subirse encima de Edu. A ratitos salimos a dar un paseo, saltar, jugar o tomar un poquito el sol. Ya me estoy haciendo un poco mayor y me han salido cuernecitos. He visto que hay muchos animales viviendo aquí y estoy deseando ponerme fuerte y crecer un poquito para que me dejen jugar con todos esos compañeros que me están esperando. Los gatitos que viven aquí se portan muy bien con nosotros y nos hemos hecho muy amigos. Soy muy feliz y sé que en el Santuario me espera una vida maravillosa.

Quiero darte las gracias porque, al contribuir a mis cuidados, la organización podrá destinar más fondos a rescatar a muchos otros animales que aún viven en condiciones deplorables, víctimas del abandono y del maltrato, y cuidar de ellas proporcionándoles un hogar en el que vivir seguros y felices como hicieron conmigo.

Mi balido más afectuoso.

Galicia

 

 

 

P.D. Te mando un certificado de amadrinamiento para que lo tengas como recuerdo y puedas enseñárselo a tus amigos y familiares.

Todo cuanto empieza merece un final

Solo hay una forma de saber cuál es el final de algo, y es empezándolo. Porque todo cuanto empieza en la vida se merece un final.

El 2018 nos brinda infinitas oportunidades que se pueden asemejar a puertas que se abren. Puertas donde cada una de ellas es un momento vital en el que un camino, tal vez brillante, quizás oscuro, nos permite que lo recorramos hasta el final.

Para Víctor el 2018 huele a cambios, suena a tambores, brilla con luz azul y amarilla, sabe a sal y a hierbas aromáticas. Creo que será el año en el que todo será como siempre y nada será lo mismo. Nacerán nuevos amores y se apagarán algunos ya viejos y gastados. Llorarán los sentimientos, odiarán los que siempre odian, sufrirán los mismos que hoy sufren y quizás algunos más. Con algo de suerte, algunos miles de personas conseguirán descubrirse en el espejo. Otros muchos continuarán mirando esa pared donde nada se refleja. Muchos morirán, muchos otros vivirán de nuevo.

La mayoría seguirá buscando la felicidad sin darse cuenta de lo feliz que es.

 

Alvaro confía en que este 2018 sea un año de superación en lo personal y en lo profesional. De nuevo cambios que suponen avances y que me han hecho recordar varias cosas:

  • Lo bueno de la vida está al otro lado de la ventana.
  • Los cambios si se producen por sí solos los controlan otras personas y otras cosas como la suerte, el azar o las circunstancias.
  • La vida puede cambiar en cuestión de segundos. Vivamos todos los días como si fuera el último.

 

Patrícia confiesa que lo que desea son muchos momentos de plena conciencia. Porqué le pediría muchos momentos de alegría y felicidad, le pediría seguir dando amor a todo aquello que hago, a todas las personas que amo y amabilidad hacia todo el que me encuentre en el camino. Le pediría sentir el amor hacia mi misma en cada instante, dejar de sentir miedo por mi herida profunda de rechazo. Le pediría ser y, sobretodo, sentir que me aman bien y bonito. Por que sé que soy merecedora de lo mejor, por que doy lo mejor de mi y, sin querer ser correspondida igual, merezco que me den lo mejor de si, que me cuiden. Y…….. seguir meditando, bailando y riendo. Seguir viendo nevar, disfrutar del café, de las patatas fritas, de una buena conversación, del sexo, la música, viajar, el mar y la playa, de salir a correr o seguir torpemente una clase de zumba. Quiero seguir disfrutando de mi trabajo, facilitar y dar momentos de felicidad a la gente, quiero terminar el curso que empecé y que se me ha atravesado, dejar de posponer, quiero Vivir. Y ser agradecida por todos, por todo.

A Julia le gustaría Vivir en ti. Vivir en tu silencio, que es donde mejor escuchas. Mover todos los músculos y las texturas de tu piel experimentando ser águila, serpiente o león, sin el complejo de volar, arrastrarte o saltar. Sentir tu presencia y ser igual de libre, cuando me ves ser libélula, pez u oruga. 2018 es la mayoría de edad, España evoluciona, nuestro interior diseña los sueños y los siente rozándonos la piel. Nos estamos transformando, a la velocidad de todos. Ser seda, ser la libertad de vivir en uno de los más prósperos años que estamos durmiendo todos juntos.

 

Una servidora se desea y te desea que ames y que seas amado y te deseo que tengas amigos en los que puedas confiar y que te cuestionen tus propias certezas.

Te deseo tolerancia ante tus errores y los errores de las otras personas que te rodean.

Te deseo que no corras, excepto cuando correr sea la única salida.

Te deseo que disfrutes de tu madurez sin olvidar tu juventud o viceversa.

Te deseo que agradezcas, que abraces, que rías, que llores y que lo vivas todo como si no existiera un mañana.

Te deseo que te quedes unos minutos en todas las emociones, también en la pena, la culpa o la tristeza, porqué así redescubrirás el valor de la alegría, la ternura o la pasión.

Te deseo que dediques tiempo a las personas y animales que te necesitan, que busques espacios para conectar con la tierra, la lluvia y el mar para que descubras que la vida está en todas partes.

Te deseo abundancia y prosperidad, también económica.

Y me deseo y te deseo, por encima de todas las cosas, mucha felicidad y amor.

¡FELIZ 2018!

Gemma Segura Virella