Limitando el amor

¿hay límites para el amor?
imagina limitarlo al norte con el fin del horizonte, aquel lugar donde termina lo visible
Por qué no limitarlo al sur con las puertas del alma humana, allá donde se crean las emociones
En el este, el límite lo situaríamos allá donde comienza el dolor. Esa frontera no la cruzaremos nunca
Al oeste lo limitaremos con la humildad, la comprensión y el aquí y el ahora. Serán nuestros anclajes
¿acaso hay límites? ¿son necesarios? ¿se puede limitar el amor?
Quizá los bordes del amor se encuentren en las fronteras de uno mismo
puede que a medida que nos descubramos, esas fronteras se ensanchen como universos en expansión
o puede que todo esté marcado, que exista un umbral de amor que no debiéramos traspasar
un umbral en el que se encuentren los apegos
de momento, quiero pensar en lo infinito del amor
imaginarlo como algo inabarcable y abundante,
un derroche de bondad….
Alvaro Alcántara

Las oportunidades son la diferencia

Fue en septiembre del dos mil diecisiete cuando tras un gran incendio humano, la vida de estos pinos dejó de ser lo mismo. Llamas de hasta treinta metros asolaron los jóvenes bosques de pinares isleños en la isla de Gran Canaria, y sólo la lluvia fue capaz de controlar un fuego que nos hacía sentir fracasados, como parte del ecosistema canario.

En medio de toda perturbación se desarrollan las estrategias de la resilencia, la del Pinus Canariensis es rosa, y recibe la nieve en medio de uno invierno gélido este mes de febrero. Por eso, en esta poética fotografía que nos captan con tanta emoción podemos diferenciar los pinos más castigados por el fuego con ese rojizo-rosa que nos mira de frente.

El Pinus Canariensis ha aceptado sin saberlo el fuego tras las erupciones volcánicas y hoy acepta el fuego del ser humano. Siempre persevera, siempre está regenerándose. Al final se trata de resistir o morir, con cada perturbación que llega a nuestras vidas.

El ser humano es pura transformación en medio de mucho amor. Primero tenemos la capacidad de encontrarnos, de mirarnos y reconocernos y luego escogemos la amistad o la reproducción sexual, y todo esto para crecer “a hombros de gigantes”.

La risa es vida que nos regalan, la escucha, la convivencia, los abrazos. Todo nos regenera, nos estabiliza y lo optimizamos a través de la luz y el camino de los otros y de nuestros reflejos en ellos.

La poética fotografía del nativo pinus canariensis con su resilencia rosa, son mujeres y hombres que se autoregeneran cada día y forman parte de nuestro sistema.

El cáncer se viste de rosa y es una de las mayores muestras de resilencia tras grandes daños enigmáticos propios del ser, y por otra parte, generados por los consumos industriales de todo tipo de estrés que nos generamos.

Estremece el rosa… Te miro con tu resilencia rosa, que tras trece millones de años eres capaz de seguir comunicando.

La vida imperfecta del rosa, con raíces que se aman tanto a si mismas que no solo luchan por sus ideas y supervivencia, sino que realizan tras cada incendio el rebrote, porque aprovechan estar quemados, para estar vivos y realizan la lluvia de semillas, continuando la especie en mayor porcentaje, que si tuvieran que hacerlo por un proceso natural veraniego.

El poema hoy es rosa, porque fracasar luchando es aceptar sin saberlo.

Julia Socorro

Fotografía de Santi Blanco. Lugar de la fotografía: Pozo de las Nieves. Gran Canaria.


 

Cuando vuele con el viento

Cuando siento la presión es que ya he ido demasiado lejos.

Soy de los que aguanto el dolor, las quejas, las impertinencias, el sarcasmo e incluso que las premisas falsas.

Lo entiendo casi todo, sea injusto, inmaduro, caprichoso o aprovechado. No me importa aceptar tus argumentos, aunque sepa que se basan en algo que te has construido sin pararte a pensar en qué parte es cierta y cual solo conveniente.

Asimilo que, a veces, las personas racionales se vuelven emocionales y a la inversa y que casi nunca te avisan de que gorra llevan ese día.

Guardo silencio ante tu ira, tu egoísmo o tu falta de compromiso real. No te muestro tus debilidades ni intento meter una cuña en ellas esperando que eso me favorezca en esas mil batallas que iniciamos en otros tiempos.

Me contengo.

Subo el listón de mi muralla.

Sin embargo, cuando siento la presión, esa molestia que no me deja pensar, que no me deja sentir, que no me deja razonar, es que algo va ya muy mal. Trato a menudo de contenerme, de volver a esa paz interior que ya he perdido y que se esconde de mi porque no quiere estar presente cuando todo reviente. Y eso es lo que pasará, que llegará una señal que me dirá que ya es hora, que ha llegado el momento de iniciar mi marcha.

Y entonces me iré.

Nada de lo que digas, hagas o lamentes podrá entonces detenerme. Me iré para no gritar, para no decirte todas esas cosas que he cargado en mi mochila hasta tenerla llena a rebosar. Me iré para no decirte que te di tiempo, comprensión y cien oportunidades de aprender a quererme una vez más.

No volveré.

Aunque oiga tus lamentos, entienda tus razones y consuele tus lágrimas. No volveré y tu vida y la mía serán otra vez tu vida y la mía y no la nuestra como lo fue durante tanto tiempo. No era eso lo que querías cuando reclamabas mi atención, mis caricias y mis silencios. No era eso lo que esperabas cuando golpeabas una y otra vez nuestro deseo de sentirnos como éramos en ese entonces que nunca fue. No era eso, aunque nunca te importó si tus embates causaban heridas.

Ahora las ves reflejadas en la soledad de tus miedos, en la tristeza de tus ausencias, en ese vacío que quedó en nuestra cama.

Cuando siento la presión, ya no soy quien era ni todavía quien quiero ser. Solo sé que es momento de partir, de empezar de nuevo el viaje, de dejar atrás las despedidas, el despecho y los reproches.

Hoy abro la puerta y comienzo a caminar de nuevo.

Víctor Panicello


 

Un paseo por la vida

Vivimos dirigidos por una serie de pensamientos, conductas y reacciones emocionales memorizados (temor, culpabilidad, falta de autoestima, enfado, prejuicios…) que son muy adictivos y que funcionan como programas informáticos instalados en el subconsciente.

Aprender no es suficiente. Has de aplicar lo que aprendes, y cuando empiezas a experimentar las emociones de esa experiencia, entonces literalmente das nuevas señales a tus neuronas y creas nuevas sinapsis: a eso se le llama evolución.

Cambiar significa ir más allá del entorno, el cuerpo y el tiempo. Podemos hacer que el pensamiento sea más real que cualquier otra cosa, y lo hacemos a diario: si estamos conduciendo por una carretera pero concentrados en nuestro pensamiento, no vemos la carretera, no sentimos nuestro cuerpo y no sabemos cuánto tiempo ha pasado. Ese estado es el que utilizamos para crear.

Una vez tenemos una visión, nuestro comportamiento debe responder a las intenciones. La mente y el cuerpo deben trabajar juntos. Tenemos que escoger de manera distinta de como hemos escogido para que pueda suceder algo nuevo. Si quieres crear una nueva realidad personal, tienes que, literalmente, convertirte en otra persona.

Si podemos enseñar al cuerpo a confiar en el futuro y vivir en la alegría, creamos nuevas conexiones. Una atención clara y una emoción elevada cambian el destino.

En las diferentes prácticas que me han ayudado a esa evolución el Mindfulness tiene un papel muy importante, porque es una forma de regresar a uno mismo, de reconectar y reintegrar una práctica que hemos perdido con el transcurso de los años. En un inicio me ayudó a mejorar el bienestar y la salud y en una segunda fase me ha permitido conectar con mi esencia.

Está de moda ser feliz, pero la felicidad no es algo que nos pongamos poner y combinar con unos pantalones. En realidad ser feliz es una decisión que hay que tomar todos los días, y poco o nada tiene que ver con lo que pasa ahí afuera, fuera de nosotros.

A veces es necesario pasear de la mano con la tristeza para entender que en la otra, nos espera la alegría. La serenidad con la que afrontamos todo lo que la vida nos pone por delante y la actitud con la que damos la cara a los problemas, nos convierte en personas únicas y especiales. Una flecha puede ser disparada solamente si es tirada hacia atrás. Cuando la vida te arrastra con dificultades, que lo hará tarde o temprano, tal vez signifique que vas a ser lanzado hacia algo grande. Cuando eso suceda, que sucederá, sólo concéntrate, respira y mantén tu dirección. Deja que las cosas sucedan.

Hace ya un tiempo que descubrí que todavía estoy aprendiendo a conocerme y día a día descubro algo nuevo en mí. Algunas cosas me gustan y otras no tanto. Y en este viaje, a veces voy tan despacio que me pierdo o me aburro, en cambio otras pierdo el equilibrio. Pero también sé que la el viaje no es una carrera, es un paseo por la vida.

Gemma Segura Virella