Lo obvio

Cuando llueve pienso en agua, igual que cuando nieva pienso en algo blanco. Cuando aprieta el Sol pienso en hielo y cuando nace el día pienso en luz. De noche… oscuridad.

Todo es obvio en esta vida que construyo con ladrillos de piedra y armo con cemento oscuro y espeso. Todo es obvio cuando pienso en esperanza verde, gatos negros o rojo de fuego.

Avanzo por la izquierda, señalo con el índice y camino con paso vivo. Respiro profundamente, odio con inquina y abrazo con fuerza.

Todo es obvio en esta vida en la que creo en mí mismo y en la bondad de mis vecinos, en la que siento el apoyo de mi familia y la paciencia de mi pareja.

Huyo sin mirar atrás y golpeo con dureza. Hablo con reparos y prudencia y sonrío con la dulzura de una fuente cristalina. Nada en mí es especial, nada en ti es egoísta.

Resisto los deseos y amo a mis semejantes casi como a los animales a los que adoro por lo fieles que son. Sufro con las desgracias y aprovecho cuantas oportunidades se presten.

Todo es obvio cuando hablo y cuando pienso. Todo es obvio cuando miento para proteger lo que más quiero.

Sufro con los desplantes, me impaciento con las esperas, creo en todos los dioses y me desconcierto con los sinsentidos.

Disfruto con los perfumes que desprende la primavera, me encojo en el frío invierno y vuelo con cada largo verano.

Todo es obvio en esta vida mientras espero el momento de salir de ella, de morir de miedo, se temblar de pasión o de deseo.

Mientras eso sucede, mientras sueño con imposibles y reclamo los placeres que me han sido negados, viviré con lo obvio.

Después de todo, la hierba crece y el mar se mueve en su inmensa soledad.

Es obvio.

Víctor Panicello Monterde


 

Hoy soy un mujerón, antes era solo una enterada

Diaro de una exploradora emocional: capítulo 16

Hace justo cinco días cumplí 39 años. Estoy entre el vértigo que produce la cifra y el orgullo de sentirme mejor que en toda mi vida. Se trata de una sensación de madurez dentro de la juventud difícil de explicar y muy muy divertida de vivir.

Ahora estoy en un punto en el que siempre que quiero algo lo pido sin reparos, desde la máxima que aceptaré cualesquiera que sea la respuesta. Por que ya he experimentado que sólo si marcas y verbalizas tus necesidades puedes obtener lo que deseas, que nada es imposible y que habitualmente la gente no usa las habilidades telepáticas para adivinarlas.

Ya no me callo si algo me parece mal, pongo mi marco de actuación claro y todo ello puedo hacerlo desde la calma y el amor propio y hacia el otro.
Me enfado ¡claro, como todos! Pero detecto rápidamente cuando me he disparado y me estoy dejando llevar, reconozco si me he equivocado y reparo los desperfectos si los he causado…

No me escondo detrás de la soberbia o de la falsa seguridad para demostrar mi valía personal, ya no. Ahora me doy cuenta de cuan imbécil había sido en el pasado, en ese sentido. Hoy soy un mujerón, antes sólo era una enterada con la última palabra (como diría mi madre).

Recuerdo cuando el gestor del banco me dijo un día que siempre sabía cuando había llegado por mis pasos al entrar… Ahora cuando entro en una de mis clases del gimnasio, puedo hacerlo descalza y la gente se gira igual… pero es distinto. Antes los golpes de tacón marcaban la necesidad de ser escuchada y admirada como muestra de valía y poder. Hoy mi energía de fuego natural irradia lo que soy, sin ruido, desde el corazón y el alma.

Ahora soy feliz porque he aprendido a vivir con alegría la mayor parte de los momentos de mi vida. Tengo arrugas de reírme hasta caer doblada en el suelo y de sonreírle a la vida constantemente. Me rodeo de las mejores personas que he encontrado y permito que las causalidades me sorprendan a diario.

Escucho a mi alma cuando me habla a través de la intuición durante el día a día, me dejo llevar por ella sin expectativas. Ya aprendí que éstas son innecesarias y causan frustraciones.

Hablo con las personas que amo a diario, semanalmente o cada mes y les muestro cuan grande es lo que siento por ellos. Recibo lo mismo, me siento amada y cuidada.

Sé lo que merezco, me valoro y me acerco cada día un poquito más a quien verdaderamente Soy.

Patrícia Arner


 

El amor mínimo exigible

Si alguien te pide compartir su vida contigo y aceptas que sea de manera incondicional. No esperes nada, que todo fluya. Pero mira que sea capaz de ofrecerte el “mínimo exigible”. Esas cosas que, por debajo de ellas, se convierten para ti en un amor a medias. Un amor a medias…¿qué triste, no crees?

Quizá es algo pretencioso, demasiado exigente, pero es que sólo tenemos una vida ¿no vamos a pedirle a la vida aquello que nos hace felices? Si no te conformas con medio traje, una comida que esté medio buena, un cuadro medio bien pintado o una casa que te guste solo un poco, ¿por qué le vas a pedir menos al amor? Busca un amor que te llene de verdad, una persona que te quiera como a ti te gusta. ¿Es mucho pedir?

Decía Silvio Rodríguez que “los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan allí”. Y es verdad. Amiga, amigo, si te la juegas que sea con una buena mano de cartas. Si vas a saltar que sepas dónde está el fondo.

Son decisiones que marcan nuestras vidas. No pasa nada por decir las cosas que nos gustan, que queremos y buscamos para ser felices. Igual que decimos las que no nos gustan. Haz tu carta de “amor mínimo exigible” para aquel o aquella que se acerque a tu vida. Algo parecido a esto, con tu mínimo exigible:

Me encantaría que entrases en mi vida aceptando como soy. Tengo muchos defectos y no los voy a cambiar. Acepte y aprenda a convivir con ellos desde el primer día.

Sólo quiéreme cada día y dímelo, aunque sea una vez, pero sincera.

No me juzgues, no intentes cambiarme, las personas no cambiamos. Es más fácil comprender al otro y tratar de ayudarle.

Me gusta sentirme una persona amada. Los gestos son muy importantes, como también lo es la ausencia de ellos.

Te pediré que me dejes dormir en tu pecho de vez en cuando. Así charlaré un rato con tu corazón, en una conversación íntima y sin más testigos.

Hacer el amor mirándose a los ojos se convierte en un momento donde se responden muchas preguntas sin decir una sola palabra.

No voy a permitir ni una sola humillación, ni un gesto de fuerza, ni un insulto, ni una amenaza. Si alguna vez piensas en hacerlo no pasa nada. Sal por la puerta igual que entraste y busca otro amor que sea un amor a medias. Yo busco el amor a tiempo completo.

Si alguna vez me ves triste, distante y sin ganas de hablar no preguntes qué me pasa. Regálame un abrazo largo, donde pueda arrojar el miedo y donde encuentre comprensión por unos minutos.

Cuando alguien mira tu cuerpo como si fuese la primera vez, está recitando un poema desde el silencio.

¿Dónde te gustaría que estuviésemos dentro de 20 años? Es importante vivir sabiendo que se comparten proyectos comunes.

A veces es importarte hacer sentir único al otro. Es la forma de construir el amor cada día.

A cambio de todo esto, me comprometo a hacer lo mismo con tu mínimo exigible.

Y ya sé que no hay que exigir nada al otro, que hay que aceptar, que hay que dar amor sin esperar nada a cambio…todo eso lo sé. Pero un ejercicio así nos desnuda ante el otro. Estás diciendo: estos mis sueños ¿puedes cumplirlos?

¿Cuál es tu mínimo exigible?

 

Queriendo ser modificada

Queriendo ser modificada, me exilio del reino de la armonía para volver a probar nuevos maestros.

Quizás, nunca me moveré de mi espacio y el pasado siempre tendrá la puerta entreabierta.

Quizás los distintos amantes, no sean lo suficientemente hermosos y comprometidos.

Quizás lo que mejor voy a atesorar, será lo que más me oprima.

Dar es crear y ser es vivir. Aunque no entedamos nada, sino lo que nos cuentan de nosotros mismos los otros que nos miran, la vida debe ser modificada, por eso… “baja el sonido de lo que no deja dormir, sube el equalizador y mueve los bits con tu algorimo del amor, porque el silencio, sólo despista y el viaje es largo“.

Llegas a la conclusión de que no hay libro, ni orador ni meditación con mejores resultados que aquellos donde tú, involucras tus energías.

Llegas a la conclusión de que los maestros que nos amaron, nos hicieron renacer en la efimera felicidad elegida.

Llegas a la conclusión de que cada vez que dejas de ser constante empiezas de nuevo de cero, como si en vez de ser la espiral de un caracol fueras el bucle de un código de programación.

La vida debe ser modificada, por eso… “hacemos un paréntesis, el vinilo ya silenció, el perro se despistó y las energías no se alinearon“.

Queriendo ser modificada busco otro maestro, como si fuera un gif y no encuentro lo que busco: conocerme, adaptarme, confiarme.

Quizás es mejor a los veinte o a los treinta, que llevas las energías de la juventud y lo desconocido en el mismo coctel que bebes, porque a los entreñables cuarenta los sentimientos están más tiernos y tenemos que volver a aprender sin padres; contigo, y los mofletes se me sonrojan mientras me muestro en el camino.

Julia Socorro