Impregnarse de otros viviendo despacio

Aquella tarde llegué casi al cierre a almorzar al restaurante chino.

Mi momento de descanso se lo dediqué a la agenda, mientras los granos de arroz iban y venían del plato al paladar.

El bullicio se hizo silencio, y el silencio se transformó en pequeños golpes de platos y cubiertos.

Al mirar a mi alrededor me convencí de que no había nadie más en el comedor y fue en ese instante cuando ella con una sonrisa iluminó mi soledad.

– ¿Té chino? – me parafraseó.

– Sí – le contesté.

Me concedió una mirada a los ojos de esas que es difícil mantener. Luego se giró y empezó suavemente a cantar en su idioma, y de orquesta tenía el sonido del fin de una jornada.

Al volver a mí con el té aún seguía con su canto. Le sonreí y ella esta vez apenas alcanzó mi horizonte.

Ahora, en este tiempo sereno,

sé que soy yo,

​la que provoca llegar al cierre. La profundidad del ser humano es una emoción que no quiero perderme cada día de mi vida,

en distintos escenarios.

Julia Socorro


Vivir traviajando

Jamás pensé que esto de escribir libros fuera a regalarme tantas satisfacciones, francamente.

Cuando decidí escribir mi primer libro, Vivir de los viajes, mi intención inicial fue doble. Tal y como pone en la contraportada:

  • Es una guía de iniciación para emprendedores que quieren abrirse hueco en el mundo de los viajes.
  • También pretende ser un manual para aquellas agencias de viaje que provienen de modelos tradicionales y quieren comenzar el camino de la transformación profesional y tecnológica.

Pero ocurre que muchas veces, el hombre propone y Dios (o Buda o Alá o el Universo) dispone. El éxito del libro entre profesionales del sector ha sido francamente limitado. Como yo digo, el que quiere cambiar cambia. Y el que está anclado en el pasado, ya le puedes decir misa que no se va a mover de su silla.

Pero en cambio, la sorpresa ha venido por parte de los nuevos emprendedores. A raíz de autopublicar el libro Vivir de los viajes se han ido poniendo en contacto conmigo, sobre todo a través de mi página web, personas en busca de ayuda. Con ideas de negocio interesantes, innovadoras y brillantes. La mayoría de fuera del sector turístico. Personas que han encontrado mágicas intersecciones entre el turismo y pasiones y habilidades tan dispares como el Yoga, la psicología, el cine, el coaching o la arquitectura.

Y es que en la nueva era de los negocios e internet, los micronichos son legión. Nunca ha sido tan fácil como hoy juntar diferentes pasiones y crear nuevos modelos de negocio de éxito.

Así conocí a Mary que realiza viajes transformacionales, donde (como dice ella) la gente sale de una manera y vuelve de otra. Sus viajes incluyen retiros, cursos de mindfulnes, meditación y vida sana.

También conocí a los chicos de Frikitrips, que conjugan su pasión por las pelis y las series de moda con los viajes. Visitan aquellos escenarios donde se han rodado series como Juego de Tronos o pelis como El Señor de los anillos ¿A que mola?

Pero hubo un colectivo que comencé a conocer y que me tocó el corazón especialmente. Un grupo de valientes a las que yo llamo “supermujeres”. Se trata de las chicas nómadas digitales. Son mujeres que trabajan y viajan al mismo tiempo, durante todo el año o una gran parte de él. 

¿Qué tienen de especial?

De entrada, son personas que han decido dar un salto en su vida, dejar sus trabajos de “rueda de hámster” y emprender. Esto ya me parece una actitud muy valiente. Además de eso, han sido lo suficientemente inteligentes como para aprovechar sus pasiones, sus habilidades y aquello que de verdad les llena. Por si fuera poco, además, son mujeres…

Estarás pensando ¿y qué pasa porque sean mujeres?

Pues yo creo que sí que pasa. Pasa y mucho.

Pasa que estamos viviendo momentos en España bastante convulsos en el mundo de la mujer. Intento hacer dieta hipoinformativa, pero cada vez que no me queda más remedio que escuchar una radio cercana o mirar un televisor con el que me cruzo, no hago más que ver el mismo tipo de noticias. Mujeres violadas, mujeres asesinadas, mujeres que arriesgan su vida por cruzar el estrecho en patera con su bebé, mujeres que deciden contar sus historias en las que abusaron sexualmente de ellas. También relatos de acoso laboral, de acoso escolar, de exclusión social y un larguísimo etcétera de calamidades por las que los hombres, mire usted, no pasamos ni pasaremos nunca.

En serio, seamos claros y digámoslo otra vez, no pasamos ni creo que vayamos a pasar nunca por todo eso.

No sufrimos que una tía babosa y con olor a alcohol se nos acerque diciendo barbaridades. No tenemos madres que abusen sexualmente de nosotros. No sabemos lo que es que te digan que vas a cobrar menos por ser hombre. Tampoco sabremos lo que es que te sobe el culo en el metro una señora mayor. Ni lo sabemos ni se nos pasa por la cabeza.

Por todas estas cosas por las que seguramente nosotros no vamos a pasar jamás (y si pasamos será una anécdota), me parece que la actitud de estas chicas nómadas es aún más heroica. Le echan a la vida un montón de ovarios, si me permites la expresión.

Así que, como me gusta conocer gente auténtica, me fui entrevistando con algunas de ellas y me fueron contando sus historias. Y esas historias van a formar parte de mi próximo libro, “Vivir traviajando” el cual va a publicarse a finales de este año.

Creo firmemente que para que realmente se produzcan cambios de verdad en el universo de la mujer, de esos cambios que equilibran la balanza, los que más tenemos que implicarnos somos los hombres.

Y como una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo, pues con este libro voy a poner en valor el valor. El de todas estas chicas que desafiando a sus miedos han dado un giro a sus vidas y ahora andan por ahí, con cara de felicidad y con el alma en paz.

En este libro cuento las historias de Lidia, Carolina, Cristina, Ana, Anabel, Mary y algunas otras a las que aún ni siquiera conozco pero que, seguro que voy a conocer, porque el universo ya se encargará de ponerme en contacto con ellas.

Son historias que hablan de como superar miedos. También de cuanto merece la pena comenzar un viaje interior para saber dónde estás y a dónde quieres ir. Historias que cuentan como mujeres, que vivían vidas que no las hacían felices, deciden dar carpetazo y comenzar un viaje de autoconocimiento. Han conseguido tener negocios que les hacen levantarse cada día con una sonrisa. Son mujeres, chicas, que quieren contar sus relatos para animar a otras personas y en especial a las mujeres a cambiar sus vidas y a otra cosa más importante: a perseguir sus sueños.

Todos tenemos sueños no cumplidos. No podemos dejarlos pasar. Hay que despertar y perseguirlos hasta verlos hechos realidad. Porque la vida pasa y cuando miras hacia atrás te das cuenta de que te gustaría cambiar muchas cosas. Pues que sepas que se puede. Las chicas de mi libro “Vivir traviajando” te van a contar como, ya verás.

¿A que te apetece conocerlas? Pues en diciembre te las presento a todas 😉

Un beso a todas las supermujeres.

Alvaro Alcántara


Saberse perdida, pero confiada

Diario de una Exploradora Emocional. Capitulo 20:

Saberse perdida, de repente.
Bañada en un mar de lágrimas, ausente.
Sintiendo la muerte de algo, soltando.
Abriendo los brazos a una nueva era, naciendo de nuevo.
El peso del cuerpo cayendo contra el suelo, aplastante, frustrante, vencido…
El vaivén es extraño.
Ni siquiera existe la sorpresa, el fin parecía anunciado.
Perdonándome todo aquello que la inconsciencia permite, me acojo.
Vibro en un lugar distinto y me siento menos segura, voy bien entonces.
Los que me aman están, camino acompañada. Es más fácil.
Suceden cosas, bonitas todas.
Sigo sintiendo miedo. Lo sé porque me entristezco a veces.
Medito más, mucho más y limpio, libero.
De nuevo el camino es borroso. Ya empecé una vez y me trajo aquí.
Confío pues, ha sido un viaje fantástico.
¿Qué va a llegar? Ni idea.
Solo sé que estoy más cerca del Amor que nunca antes.
Este espíritu está VIVIENDO la maravillosa experiencia humana, ahora.

Sat Nam

Patrícia Arner Gusart


Esa voz interior que solo es tuya

¿Puedes oírme?

Leer, pensar o soñar me dan vida. Con frecuencia me llaman la voz interior.

Ahora, ¿me oyes bien? ¿Qué soy? ¿Soy una sola, o muchas a la vez? Nadie lo sabe.

No está claro si me oyes como a tu propia voz.

¿Soy texto? ¿Soy sonido? ¿Ambos? ¿Ninguno?

No importa, en realidad. Muchas personas están tratando de averiguarlo. Puede que encuentren la respuesta. Puede que no. Puedo que quede como un misterio. Para siempre.

Te invito a formar parte de la conversación íntima más importante de tu vida. Puede que resulte extraño, ya que sólo incluye una voz, una sola persona y varios puntos de vista. ¿Cómo puede ser posible?

Porque soy quien siempre has llamado mi.

¿De dónde vengo? Presta atención. Escúchame con cuidado. Parece que vengo de un lugar en tu cabeza, detrás de tus ojos. No puedes silenciarme a propósito. Sólo callo cuando duermes o cuando mueres. Soy quien experimenta. Soy quien juzga. Soy quien reflexiona. Soy quien hace planes. Quien confía y se enamora. Quien anhela.

Algunos piensan que tu cerebro y tu mente me han creado para que te sitúe, a ti y a todo lo que sientes, en el centro del mundo. Otros creen que soy quien le da sentido y significado a tu vida. También soy quien puede llenarte de tristeza, de dudas, de arrepentimientos y de terror. Al igual que tus ojos no pueden verse, soy la parte de ti que no puede percibirse a sí misma. Soy la única solución a tu acertijo más complejo: ¿quien eres realmente?

Tu, en cambio, eres quien siempre has llamado yo.

¿Quién eres al que llamas yo?

Eres al que los demás pueden ver.

Eres al que los demás pueden oír.

Eres al que los demás llaman por tu nombre.

Eres quien puede ver a los demás, quien puede escucharlos.

Eres quien puede tocarlos, quien puede llamarlos por sus nombres. Puedes oler las rosas, y sentir el viento en tu cuerpo. Puedes saborear.

Eres el punto de vista desde el que te asomas al mundo.

Eres quien percibe. Me das vida. Solo tu puedes oírme. Te hago pensar. Te moldeo.

Tu has aportado todo lo que ves, oyes, tocas, saboreas y hueles cada momento de nuestros días.

Yo he respondido a esas percepciones con la ayuda de nuestros recuerdos, añadiendo coherencia y estabilidad que te aportan seguridad. He hecho que nos sintamos reales.

¿Te gustaría verme? Ponte frente al espejo.

¿Puedes ver más allá del reflejo? Cierra los ojos.

¿Somos, tu y yo, capaces de sentirnos como un todo?

¿Reconocemos, tu y yo, a quien nos ha amado toda nuestra vida?

¿Podemos darle la bienvenida a quien solo tu y yo podemos llamar nuestro ser?

Es necesario que hagamos una pausa, ahora mismo.

Reflexionemos sobre lo que querríamos ser. Mirémonos de nuevo y sorprendámonos por todo lo que podemos imaginar y expresar.

¿Qué haríamos si pudiéramos hacer lo que más nos apasiona?

¿Qué deseamos ser de verdad?

¿Qué haríamos si no tuviéramos miedos?

Seamos sinceras.

No estamos en armonía. Tú y yo hemos estado aparte durante mucho tiempo.

No somos una unidad.

Lo que yo pienso y lo que tú dices son a menudo muy diferentes. Lo que dices pocas veces tiene que ver con lo que yo espero que hagas.

Pero muchas veces te he hecho sentir débil y vulnerable. Y no siempre fui capaz de darte el coraje que necesitabas.

Todo lo que tenías que hacer era decir NO, pero permití que te conquistara el miedo.

¿Qué merece ahora ese NO?

¿Y si fuéramos libres para aceptar que somos mortales, y para comprender que lo que da sentido a la vida es justamente la muerte?

¿Y si fuéramos libres para elegir tranquilidad por encima de todo lo demás?

Libres para disfrutar de eso.

Libres para disfrutar aquí.

Libres para disfrutar ahora.

Gemma Segura Virella