Brisas de mar

Llevo tu sabor en mi esencia, de otra forma jamás me hubiese unido a ti.

En mi cuerpo incrusto tus lágrimas, olas de mar que me trae el océano.

Buscas el mismo amor con la misma intensidad, con la que amastes en otra vida.

El tiempo es para los que tienen vida enterna, no para los mortales que lo vivimos como sino nunca se acabara.

¿Por qué decirte que no te quiero?

Es demasiado pronto hasta para enamorarse. Al igual que es demasiado pronto para negarse.

El amor produce vértigo y es ese vértigo, es donde  te reconozco y te anhelo.

Tu voz es como la brisa del mar, con la que dulcifico mis  sueños.

No hace falta que te diga que te vayas lejos de aquí porque ya lo estás, nos separan.

Me miras, incluso cuando tengo los ojos cerrados y duermo, las heridas de guerra que llevo en la piel se sanan.

Aún así, no quiero todo el amor que tienes reservado para mi.

En las trincheras no se sufre de vértigo; no salgas fuera, es mejor ponerse a salvo.

Julia Socorro


 

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