Preguntas

Ella le preguntó ¿que por qué me amas?
El respondió
Porque me haces disfrutar del presente cada momento que estamos juntos
porque me encanta abrazarte antes de dormir y justo al despertar
porque vivimos cada momento con magia
porque sabemos de dónde venimos y a dónde nos dirigimos
porque me dejas quedarme en silencio entre tus brazos
porque contamos con la libertad de querernos sin esperar nada a cambio, sin apegos
porque mirarnos a los ojos es saberlo todo
porque estar contigo es estar en paz
porque amo tus abrazos de energía
porque da igual la distancia para sentirme cerca de ti
Por todo eso te amo
Y ella le respondió a él
tus ojos me lo decían, pero quería escuchar tu voz
Álvaro Alcántara

De cómo una maga me dio una receta mágica que me cambió la vida

Hace años, después de una larga enfermedad mental que casi destroza mi vida, decidí buscar una pócima mágica, algo que hiciera encontrarme con la paz mental.

Tengo la suerte de tener una amiga maga. Lo sé, es una suerte. Hay quien tiene amigos brokers, bomberos o científicos. Yo tengo una amiga que es maga y que se llama Gemma Segura. Los magos tienen la capacidad de meter sus manos en el pecho de las personas, sin que lo noten y acariciarles el corazón ¿no es genial? Es una capacidad que todo el mundo tiene, pero que solo los magos la desarrollan. Ojalá todos hiciéramos “la carrera” de mago. El mundo estaría plagado de personas impertérritas con sonrisas eternas. Mi amiga hizo el curso de maga y le dieron un diploma CUM LAUDE con cátedra incluida. Desde entonces se dedica a acariciar corazones por ahí, así a diestro y siniestro.

Pues escribí a mi amiga y le pregunté. Querida maga, ¿tienes algún remedio para acallar mi mente? Ella abrió su libro de maga. Un libro grande y pesado, lleno de pócimas mágicas para el alma y de conjuros para todo tipo de dolencias físicas y del corazón. Después de consultar un par de páginas, me envió un pergamino donde se hallaba la receta para acallar el ruido interior. Esa receta se llamaba meditación.

Comencé a leer los escritos que ella me había recomendado. Me retiré todos los días un buen rato en silencio y durante muchos meses seguidos. Hasta que por fin la paz fue abriéndose camino en mi mente. No desapareció el ruido interior, pero sabía lo que era y cómo tratarlo.

El ruido siempre está ahí. Ese diálogo interior que comienza cuando despiertas y no calla hasta que te acuestas. El ego, el loco del ático como yo digo. Nunca para. Es el creador de escusas, el encargado de ponerte todos los peros del mundo a cualquier atisbo de salir de tu zona de confort. Ese pesado que te recuerda lo bien que se está en el sofá viendo la tele, en lugar de comenzar ese curso que te has propuesto hacer; lo guay que es echarse la siesta en vez de dar un paseo largo que te ayude a deshacerte del michelín ese en el que te fijas al mirarte al espejo. Es su función. Es su cometido.

Pero no pasa nada. Viene de serie. Es como la radio de los coches. Está ahí aunque no la pidas. Pero eso sí, nadie te obliga a escucharla. La meditación te permite oír el ruido pero no hacerle caso. Es darte cuenta del diálogo interior pero sabiendo que no te pertenece. Tu YO esencial decidirá lo que debes hacer, no el loco del ático.

Por eso, una vez que los años han pasado y que la meditación aún forma parte de mi vida, quiero hacer 2 cosas:

  1. Recomendaros a todos que lo hagáis. Son 20 minutos al día. Pero es como barrer la mente para dejar que el polvo vuelva a acumularse pero sin que se note mucho. Es saber que hay algo en lo que aferrarse en momentos de estrés. Es no dejar llevarse por el ego y sus charlitas. Se trata de coger las riendas de tu mente y ser capaz de enfocarte. Poner foco en el momento. Pararte y saber que todo es efímero, que todo pasa y que nada se queda.
  2. Darle las gracias a mi maga, La Gemma. Porque ella me dio la cerilla para encender una vela que aún sigue encendida. Me entregó una receta mágica para el alma. Nunca sabré como agradecértelo. Tan solo se me ocurre decirte un “gracias, querida maga” que si pudiera esculpiría en lo alto de una montaña frente a tu ventana para que lo vieras cada vez que abrieses la ventana.

Me voy a meditar un rato.

Álvaro Alcántara

El amor mínimo exigible

Si alguien te pide compartir su vida contigo y aceptas que sea de manera incondicional. No esperes nada, que todo fluya. Pero mira que sea capaz de ofrecerte el “mínimo exigible”. Esas cosas que, por debajo de ellas, se convierten para ti en un amor a medias. Un amor a medias…¿qué triste, no crees?

Quizá es algo pretencioso, demasiado exigente, pero es que sólo tenemos una vida ¿no vamos a pedirle a la vida aquello que nos hace felices? Si no te conformas con medio traje, una comida que esté medio buena, un cuadro medio bien pintado o una casa que te guste solo un poco, ¿por qué le vas a pedir menos al amor? Busca un amor que te llene de verdad, una persona que te quiera como a ti te gusta. ¿Es mucho pedir?

Decía Silvio Rodríguez que “los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan allí”. Y es verdad. Amiga, amigo, si te la juegas que sea con una buena mano de cartas. Si vas a saltar que sepas dónde está el fondo.

Son decisiones que marcan nuestras vidas. No pasa nada por decir las cosas que nos gustan, que queremos y buscamos para ser felices. Igual que decimos las que no nos gustan. Haz tu carta de “amor mínimo exigible” para aquel o aquella que se acerque a tu vida. Algo parecido a esto, con tu mínimo exigible:

Me encantaría que entrases en mi vida aceptando como soy. Tengo muchos defectos y no los voy a cambiar. Acepte y aprenda a convivir con ellos desde el primer día.

Sólo quiéreme cada día y dímelo, aunque sea una vez, pero sincera.

No me juzgues, no intentes cambiarme, las personas no cambiamos. Es más fácil comprender al otro y tratar de ayudarle.

Me gusta sentirme una persona amada. Los gestos son muy importantes, como también lo es la ausencia de ellos.

Te pediré que me dejes dormir en tu pecho de vez en cuando. Así charlaré un rato con tu corazón, en una conversación íntima y sin más testigos.

Hacer el amor mirándose a los ojos se convierte en un momento donde se responden muchas preguntas sin decir una sola palabra.

No voy a permitir ni una sola humillación, ni un gesto de fuerza, ni un insulto, ni una amenaza. Si alguna vez piensas en hacerlo no pasa nada. Sal por la puerta igual que entraste y busca otro amor que sea un amor a medias. Yo busco el amor a tiempo completo.

Si alguna vez me ves triste, distante y sin ganas de hablar no preguntes qué me pasa. Regálame un abrazo largo, donde pueda arrojar el miedo y donde encuentre comprensión por unos minutos.

Cuando alguien mira tu cuerpo como si fuese la primera vez, está recitando un poema desde el silencio.

¿Dónde te gustaría que estuviésemos dentro de 20 años? Es importante vivir sabiendo que se comparten proyectos comunes.

A veces es importarte hacer sentir único al otro. Es la forma de construir el amor cada día.

A cambio de todo esto, me comprometo a hacer lo mismo con tu mínimo exigible.

Y ya sé que no hay que exigir nada al otro, que hay que aceptar, que hay que dar amor sin esperar nada a cambio…todo eso lo sé. Pero un ejercicio así nos desnuda ante el otro. Estás diciendo: estos mis sueños ¿puedes cumplirlos?

¿Cuál es tu mínimo exigible?

 

Limitando el amor

¿hay límites para el amor?
imagina limitarlo al norte con el fin del horizonte, aquel lugar donde termina lo visible
Por qué no limitarlo al sur con las puertas del alma humana, allá donde se crean las emociones
En el este, el límite lo situaríamos allá donde comienza el dolor. Esa frontera no la cruzaremos nunca
Al oeste lo limitaremos con la humildad, la comprensión y el aquí y el ahora. Serán nuestros anclajes
¿acaso hay límites? ¿son necesarios? ¿se puede limitar el amor?
Quizá los bordes del amor se encuentren en las fronteras de uno mismo
puede que a medida que nos descubramos, esas fronteras se ensanchen como universos en expansión
o puede que todo esté marcado, que exista un umbral de amor que no debiéramos traspasar
un umbral en el que se encuentren los apegos
de momento, quiero pensar en lo infinito del amor
imaginarlo como algo inabarcable y abundante,
un derroche de bondad….
Alvaro Alcántara

Viviendo en sueños

En mi sueño sentía tu mirada sobre mi cuerpo dormido

mientras acariciabas cada espacio que tus dedos encontraban a tu paso.

Aprendía como hacerme el dormido en sueños

y como intentar despertar dormido.

Pero en aquel sueño decidí no moverme, no abrir los ojos

por miedo a despertar y que la realidad estuviera allí.

Decidí entonces seguir viviendo en aquel sueño,

donde la realidad la creaba yo mismo.

Podía manipularlo para que siguieras acariciándome

y aquello se convirtió en el juego perfecto,

donde yo soñaba en mi sueño que estaba despierto

Y tú, estabas despierta mirando como yo soñaba.

Pero entonces, me invadió una sensación distinta,

algo se produjo en el universo de lo real.

Las caricias eran más intensas y tus dedos transmitían el calor.

Era el despertar y con él, algo mucho mejor que el sueño,

era la realidad de tus manos, de tu cuerpo junto al mío.

Me desperté de un sueño perfecto

Y me encontré viviéndolo despierto.

No hay nada con pedirle un sueño al universo

Para que este se encargue de traerlo a tu lado.

Alvaro Alcántara


 

Hablando de amor y su universo

Abraza cada mañana al despertar, un abrazo largo e intenso,

eso marcará tu felicidad el resto del día.

Agradece todos los días el amor que recibes

el universo se dará cuenta de ello y te enviará más.

No prometas nunca amor eterno, es imposible

pero haz que cada día sea el mejor día.

No sabes si amarás siempre con la misma intensidad

pero sí puedes notar el calor que emana hoy de tu pecho, aprovéchalo.

Te vas a equivocar muchas veces, puede que con dolor

créeme que es parte del aprendizaje para amar día a día.

No pretendas adueñarte de nada de la otra persona,

sencillamente admira, disfruta y siente la fortuna de estar ahí.

No intentes cambiar nada del otro, no te pertenece,

intenta cambiarte a tí con respecto a aquello que no te gusta.

Escoge tus pensamientos en cada momento,

recuerda que, como es adentro es afuera.

Elije bien las palabras en cada frase y conversación,

las palabras son el resultado de nuestras creencias.

Aquello que decimos provoca emociones,

en tu mano está provocar emociones que atraigan la felicidad.

Ten día a día palabras de agradecimiento,

sentirá orgullo de estar contigo.

Acepta que no puedes saberlo todo de la otra persona,

necesita tener un espacio de libertad en su mente.

Acaricia despacio su piel, sintiendo intensamente,

es un bonito modo de decir “te amo”.

Alvaro Alcántara


 

Afuerismos

Aforismos que salen fuera del corazón: Afuerismos:

  • La magia en tus ojos me dice más que tus palabras.
  • Los silencios ayudan a tu mirada a contar las historias de tu alma.
  • Solo el tiempo y el roce me regalan la virtud de leer en tus adentros desde tus afueras.
  • Me soplas en la boca susurros de cristal que amenazan con anidar en mi garganta, dibujando palabras de amor que tengo que desenredar de tu madeja de sentimientos.
  • Acércate otra vez así y no necesitaré nada más.
  • Las heridas de la rutina hay que coserlas con el hilo de la pasión.
  • Si estamos juntos sin hablarnos durante un rato y somos felices es porque sabemos lo que estamos pensando.
  • Te regalaría mi corazón otra vez si te conociese hoy.
  • Pasan los años y me sigue estremeciendo la suavidad de tu piel.
  • Me siento orgulloso de que hayamos reinventado nuestras vidas.
  • Llevas muchos años al comienzo de mi lista de agradecimientos al universo.
  • Te propongo olvidarlo todo cada mañana y conocernos como si fuera el primer día.

Alvaro Alcantara


 

Olores, sabores

Cierro los ojos y recuerdo tus sabores y olores

sabor a frutas de tu boca, fruta madura y dulce

vainilla de tu piel, suave, cremosa, caliente

en tu cuello pan recién hecho

el pelo como el olor del café por la mañana

tu dedos saben a miel, densa y melosa

la espalda un bizcocho de yogur que sale del horno

tu vientre un postre que no quiero que acabe nunca.

Álvaro Alcántara


 

Durmiendo sin ti

Voy a anidar en tu alma

esperando a que vuelvas

el tiempo no importa

no importa la espera

me quedaré recordando

una vida entera

una historia de amor

toda nuestra leyenda.

Si me duermo en tu ausencia

y regresas y me encuentras

abrazado a tu almohada

oliendo tu esencia

acércate muy despacio

susúrrame lo que sea

bésame sin descanso

hasta que el día amanezca

y despertaré feliz

sintiéndote a mi vera

agarrándome a tus manos

recorriendo tus caderas

acariciando tu cuello

sabiendo que ya estás cerca.

Alvaro Alcántara


 

Un motín en la estantería

Llegué a casa en el momento en que la luz es escasa y la penumbra comienza a adueñarse de todo. Aprovecho entonces para caminar descalzo pisando las sombras, porque es en ese instante donde la realidad recoge sus cosas, se pone el abrigo y apaga la luz hasta mañana, dejando paso al universo de la semirealidad, de la desconexión, de los sueños….

En una de las habitaciones, donde habitan los libros, media docena de ellos se habían dejado caer al suelo, quedando desparramados, abiertos por la página que el azar y las circunstancias de la caída habían decidido. Algunos incluso habían terminado encima de otros, tapándose entre sí con sus páginas, como si la caída hubiera dejado entrever su ropa interior y su amigo hubiera corrido a taparle.

Cuando los libros caídos se recuperaron del golpe, algunas palabras comenzaron a salir de ellos…sospecho que han sido estas las que urdieron el motín para darse una vuelta por la realidad. Es comprensible, muchas viven en ficción y no saben lo que hay “ahí fuera” y otras en cambio son puro ensayo, lo cual se vuelve bastante aburrido con el tiempo y lleva a las palabras a llenarse de un deseo incontenido de pasar a la acción.

Fueron despegándose de sus hojas y saltando desde el borde de la página hasta el suelo, agrupándose todas junto al grupo de libros que había quedado tirado en el suelo. Cuando estuvieron unas frente a otras, comenzaron una discusión en torno a qué hacer en ese momento; las propuestas eran de lo más diverso: “libertad” propuso que cada una tomase un camino, cediendo al puro azar la responsabilidad de su aventura; “prudencia” decidió que lo mejor era caminar todas juntas y evitar problemas, que aquello era nuevo para todos; “miedo” asintió con la cabeza, sus ojos reflejaban cierto arrepentimiento y ganas de volverse a su libro…”incertidumbre” y “rutina” estaban en ese grupo también. Poco a poco se fueron dividiendo en dos bandos, los partidarios de caminar juntos y aquellos que creían que lo mejor era separarse para poder así dar más emoción a su aventura.

Finalmente, cada una cogió un camino distinto y durante un tiempo indeterminado fueron dando significado a su propia existencia, defendiendo el poder de su significado. Pero enseguida se fueron dando cuenta de que por sí mismas eran importantes, pero lo eran más aún cuando se unían por grupos de palabras y daban otro significado a su existencia apoyadas incluso por otras palabras que por sí solas no tenían ningún significado, como “y”, “pero”, “aunque”, “también”….pero que haciendo de hilo conductor entre unas y otras, terminaban por adornar la cadena de palabras, reforzando su significado. Así fueron dando paso a grupos de palabras, que a su vez dieron paso a grupos aún mayores que produjeron largos textos de temáticas de lo más dispar.

Entonces ocurrió que todos estos textos ocuparon un grupo de folios en blanco, dando lugar a nuevos libros que buscaron un lugar en aquellas estanterías de las que una vez saltaron…..pero ¿qué ocurrió con los libros que perdieron las palabras y que yacían abiertos en el suelo? Desgraciadamente quedaron heridos para siempre. Donde otrora habitaban frases con significado, ahora se leían textos llenos de huecos, párrafos tildados de espacios en blanco, frases inconexas, páginas enteras de incoherencias….

Quizá algún día nuevas palabras adopten a estos libros carentes de significado y terminen por asentarse en ellos, creando nuevos conceptos, nuevas historias, nuevos sueños…..

Entro en la habitación donde habitan los libros y recojo unos cuantos que hay en el suelo. Ignoro como habrán llegado hasta allí. Tomo entre mis manos uno de ellos y comienzo a leerlo….no entiendo nada. Lo dejo en el suelo de nuevo, apago la luz. Me voy a la cama.

Alvaro Alcántara


 

Un viaje descubriéndote

Quiero hacer un viaje por tu cuerpo, pero no tengo prisa, recorriendo cada rincón, cada pliegue, parándome allá donde el corazón me pida. Será como explorar un paisaje nuevo para mí, donde encontraré lugares que no por desconocidos, me resultarán familiares.

Comencé mi viaje desde los dedos de tus pies, sabía que sería un buen inicio. Me detuve en cada uno de tus dedos y pasé 10 días entre ellos, pasando de uno a otro. Pasaba de uno a otro y escondía entre ellos…a veces subía por el dedo corazón hasta sentarme en la punta, como si me sentase en un muelle con el mar de fondo viendo el atardecer.

A la mañana siguiente me puse de pie y comencé a bajar por el empeine del pie derecho, manteniendo el equilibro. Andando por el tobillo logré llegar a la loma que forma tu rodilla, me senté justo arriba unos minutos, admirando el paisaje que tenía por delante y continué andando. Subiendo por la pierna, hacia la ingle y allí me deslicé por la entrepierna y me quedé parado delante. Con mis dedos y muy suavemente abrí aquella caverna donde todo era calor, humedad, paz…un viaje regresivo. Por un momento me di cuenta que me encontraba en aquel lugar donde se creaba la vida, donde se producía el milagro. Allí me quedé laargo rato, acariciando las paredes, rozándolas con mi cara, intentando abrazarlo todo.

Por la mañana salí de allí y me dispuse a escalar de nuevo por la ingle hacia arriba, llegando hasta el ombligo, que invitaba a la meditación porque allí parecían converger todos los flujos de energía de tu cuerpo. El epicentro de tí.

Me deslicé por el vientre despacio y decidí descansar en el hueco entre tus pechos. Allí comencé a escuchar los latidos del corazón; estaba apenas a unos centímetros de el. La cadencia es infinita.

De repente te diste la vuelta y tuve que correr sobre tu cuerpo para no caerme y cuando te quedaste quieta por fin me vi sentado en tu espalda, como contemplando un desierto en el momento en que se pone el sol. Me tumbé y te acaricié la espalda, notando como el vello reaccionaba ante las caricias. Después subí hasta el hueco entre la espalda y la cabeza, la nuca, intenté escuchar tus pensamientos, pues dicen que es allí en el cerebro límbico donde surgen los sentimientos, pero no escuché nada, solo la paz del silencio…

Sobre el pelo tuve la sensación de estar en un prado donde las briznas de hierba las constituían cada uno de tus cabellos. Luego me deslice por un lado de la cara y me quedé frente a tu nariz y la boca. El aire salía y entraba despacio. La respiración es el hilo conductor entre el corazón y nuestra mente. Meditar durante unos momentos aprovechando tu respiración fue como acallar mi mente con tu ayuda inconsciente. Toqué tu boca con mis dedos, sintiendo tus labios, suaves. Una mano entró por entre tus labios solo para acariciar tu lengua, caliente, suave, húmeda. Mi cuerpo estaba pegado a tus labios. Tuve la sensación de recibir un beso que abarcaba todo mi cuerpo. Un amor que me rodeaba.

Estabas recostada de lado sobre tu brazo estirado, y no pude resistir quedarme acurrucado en el hueco debajo de tu hombro. Me encanta ese olor que desprendes, como de pan recién cortado. Pasé allí la noche y por la mañana continué andando por el brazo hasta tu mano, que recostaba semiabierta con la palma hacia arriba. Allí, las líneas de la mano se me antojaron como los surcos de un vinilo donde se escribía las historias de tu vida. Las recorrí todas, intentando anticiparme al futuro y ver si yo me encontraba en el…

Allí decidí terminar mi viaje, tumbado entre tus dedos. Al fin y al cabo me tenías en tu mano. Me sentí pequeño pero formando parte de tí, esperando que despertaras y decidieras tú en qué parte de tu cuerpo iba a quedarme, en qué paisaje de tu contorno iba a tumbarme a dormir la próxima noche.

Álvaro Alcántara

¿Dónde estabas?

Me pregunto donde estabas cuando la luz no existía

cuando la penumbra se aferraba a mi alma con grilletes imposibles,

en ese entonces en el que el rumbo está allí donde habita el azar

en un espacio gélido, gris, áspero, disonante….

Quizá desde allí comencé un viaje de búsqueda aún sin saberlo

hacia un lugar indeterminado, desde el fondo del alma

donde los sentimientos duermen escondidos entre la maleza

donde la luz no llega salvo unos pocos minutos al día.

El viaje comenzó frente al espejo, en un encuentro con un desconocido

al que comencé a hacer preguntas, como jarros de agua arrojados a la cara.

La verdad a veces duele, pero es en ese momento cuando es más necesaria

y a mi la verdad me arrancó el corazón por unos instantes, devolviéndomelo limpio.

Solo entonces, cuando me descubrí te descubrí a ti también

me sacaste del agua agarrándome de la mano y llevándome a la superficie

hacia la luz del sol, donde la brisa del mar te acaricia y el calor calienta la piel,

donde duermes en la orilla y dejas que las olas te arropen.

Allí me quedé y allí habito. Espero quedarme por mucho tiempo contigo

paseando por la playa, mirando al horizonte, disfrutando del silencio

escuchando los pájaros marinos, hundiendo los pies en la arena,

entrando en el agua poco a poco….donde el tiempo se detiene.

Álvaro Alcántara.

Fotografía: Miquel Gasull.


 

Colores

Hoy, quizá lo mejor sea dejar que me hablen tus colores,

como tu azul, el color del agua de aquellos días íntimos

donde escapábamos unas horas para lograr parar nuestro loco mundo

y traer de nuevo a nosotros el vestigio de días donde todo comenzaba

Ocres que traen recuerdos de otoños, de días de adorarte frente al fuego

de música de fondo y olor a humo, de recetas ancestrales, de ambiente de paz,

de vino que te transporta a ese espacio donde te reencuentras con el alma,

ese espacio efímero en que por un instante vives el instante, cálido y amable

Amarillos que recuerdan tu pelo, siempre suave, donde hundir mis dedos,

donde atraer tu cara hacia la mía y acercarte un beso, largo, atento,

que me hace recordar la importancia de lo importante, la esencia de estar vivos,

porque no hay nada más vivo que un beso espontáneo y valiente.

Negros y grises, colores de otra época, de ambientes góticos y noches inolvidables

donde se detenía el tiempo y nada ni nadie nos detenía a nosotros

y donde elegíamos lanzando una moneda al aire para que el azar trazase nuestro destino,

aceptando ese destino como parte de nuestro juego

Llamo a voces al color blanco para que lo tape todo y nos deje una hoja,

un papel por escribir, un hogar para miles de palabras que habrán de salir,

poco a poco, caprichosas, llenando de sentido renglones del alma,

gritando frases que resuenan en las esquinas de los corazones…

Álvaro Alcántara


 

Jugando contigo

Duermo y sueño que te has ido, que marchaste de repente

que no dejaste una nota, que huiste no se hacia donde,

me despierto angustiado y tardo unos minutos en saber donde estoy,

aún confundiendo el sueño con la realidad, una pesadilla que se disipa

Pero no, estás ahí, una noche más, a mi lado, quieta, tranquila,

dormida soñando dios sabe qué, respirando lenta, abrazando la noche.

Me acerco despacio, aprovecho los débiles rayos de luz que atraviesan la persiana,

que dibujan tu silueta, lo demás lo adivino, me lo invento, lo imagino.

Dejo pasar unos minutos observándote en la semioscuridad, aprovechando tu ausencia,

para contemplarte, para acercarme y oler tus poros, sacrifico el silencio y me acerco,

buscando tu piel bajo la ropa, acariciando cada curva, cada retazo de tu cuerpo,

te despierto hundiendo mi cara en tu cuello, besando los latidos de tu corazón,

que resuenan silenciosos contra mis labios, como marcando la cadencia de la pasión.

Por fin despiertas, te giras y me regalas una mirada, tus manos calientes me recorren,

me acarician renaciendo cada vello, inspirando mis deseos, sugiriendo amor

y luego amor y pasión y besos y suspiros, piel con piel…..

y de nuevo la noche, la quietud, el silencio, la oscuridad…los sueños

Álvaro Alcántara


 

Sombras que resplandecen

Me despierto y me sorprendo buscando tu sombra en la noche

esperando encontrar en ella algún vestigio de ti,

quizás el eco de tu voz o el olor de tu piel

Solo encuentro ausencia de ti y recuerdos que se vuelven eternos,

sensaciones placenteras de momentos de felicidad,

momentos fugaces que llegan, pasan, se van…

Me pregunto si el amor nace en algún lugar en especial

o si se encuentra quieto, agazapado esperando nuestra llegada,

escondido en una esquina del alma

No te encuentro pero se que estás a mi lado,

lo se porque noto tu calor cerca de mi,

puedo escuchar como me susurras un te quiero

Espero que estés ahí, como siempre,

esperando sin esperar, queriéndome sin ambages

amándome tan solo por el placer de hacerlo

 

Me gustaría que así fuera, un amor del color del atardecer,

que no dejas de mirarlo por si algún día llega un viento

que se lleva sus hojas hasta otro lugar aún no escrito

Un lugar donde exista otra esquina en otra alma

donde respire silencioso ese amor de nuevo eterno,

de nuevo mágico, sutil, suave, sedoso…

 

Álvaro Alcántara