Viviendo en sueños

En mi sueño sentía tu mirada sobre mi cuerpo dormido

mientras acariciabas cada espacio que tus dedos encontraban a tu paso.

Aprendía como hacerme el dormido en sueños

y como intentar despertar dormido.

Pero en aquel sueño decidí no moverme, no abrir los ojos

por miedo a despertar y que la realidad estuviera allí.

Decidí entonces seguir viviendo en aquel sueño,

donde la realidad la creaba yo mismo.

Podía manipularlo para que siguieras acariciándome

y aquello se convirtió en el juego perfecto,

donde yo soñaba en mi sueño que estaba despierto

Y tú, estabas despierta mirando como yo soñaba.

Pero entonces, me invadió una sensación distinta,

algo se produjo en el universo de lo real.

Las caricias eran más intensas y tus dedos transmitían el calor.

Era el despertar y con él, algo mucho mejor que el sueño,

era la realidad de tus manos, de tu cuerpo junto al mío.

Me desperté de un sueño perfecto

Y me encontré viviéndolo despierto.

No hay nada con pedirle un sueño al universo

Para que este se encargue de traerlo a tu lado.

Alvaro Alcántara


 

Hablando de amor y su universo

Abraza cada mañana al despertar, un abrazo largo e intenso,

eso marcará tu felicidad el resto del día.

Agradece todos los días el amor que recibes

el universo se dará cuenta de ello y te enviará más.

No prometas nunca amor eterno, es imposible

pero haz que cada día sea el mejor día.

No sabes si amarás siempre con la misma intensidad

pero sí puedes notar el calor que emana hoy de tu pecho, aprovéchalo.

Te vas a equivocar muchas veces, puede que con dolor

créeme que es parte del aprendizaje para amar día a día.

No pretendas adueñarte de nada de la otra persona,

sencillamente admira, disfruta y siente la fortuna de estar ahí.

No intentes cambiar nada del otro, no te pertenece,

intenta cambiarte a tí con respecto a aquello que no te gusta.

Escoge tus pensamientos en cada momento,

recuerda que, como es adentro es afuera.

Elije bien las palabras en cada frase y conversación,

las palabras son el resultado de nuestras creencias.

Aquello que decimos provoca emociones,

en tu mano está provocar emociones que atraigan la felicidad.

Ten día a día palabras de agradecimiento,

sentirá orgullo de estar contigo.

Acepta que no puedes saberlo todo de la otra persona,

necesita tener un espacio de libertad en su mente.

Acaricia despacio su piel, sintiendo intensamente,

es un bonito modo de decir “te amo”.

Alvaro Alcántara


 

Afuerismos

Aforismos que salen fuera del corazón: Afuerismos:

  • La magia en tus ojos me dice más que tus palabras.
  • Los silencios ayudan a tu mirada a contar las historias de tu alma.
  • Solo el tiempo y el roce me regalan la virtud de leer en tus adentros desde tus afueras.
  • Me soplas en la boca susurros de cristal que amenazan con anidar en mi garganta, dibujando palabras de amor que tengo que desenredar de tu madeja de sentimientos.
  • Acércate otra vez así y no necesitaré nada más.
  • Las heridas de la rutina hay que coserlas con el hilo de la pasión.
  • Si estamos juntos sin hablarnos durante un rato y somos felices es porque sabemos lo que estamos pensando.
  • Te regalaría mi corazón otra vez si te conociese hoy.
  • Pasan los años y me sigue estremeciendo la suavidad de tu piel.
  • Me siento orgulloso de que hayamos reinventado nuestras vidas.
  • Llevas muchos años al comienzo de mi lista de agradecimientos al universo.
  • Te propongo olvidarlo todo cada mañana y conocernos como si fuera el primer día.

Alvaro Alcantara


 

Olores, sabores

Cierro los ojos y recuerdo tus sabores y olores

sabor a frutas de tu boca, fruta madura y dulce

vainilla de tu piel, suave, cremosa, caliente

en tu cuello pan recién hecho

el pelo como el olor del café por la mañana

tu dedos saben a miel, densa y melosa

la espalda un bizcocho de yogur que sale del horno

tu vientre un postre que no quiero que acabe nunca.

Álvaro Alcántara


 

Durmiendo sin ti

Voy a anidar en tu alma

esperando a que vuelvas

el tiempo no importa

no importa la espera

me quedaré recordando

una vida entera

una historia de amor

toda nuestra leyenda.

Si me duermo en tu ausencia

y regresas y me encuentras

abrazado a tu almohada

oliendo tu esencia

acércate muy despacio

susúrrame lo que sea

bésame sin descanso

hasta que el día amanezca

y despertaré feliz

sintiéndote a mi vera

agarrándome a tus manos

recorriendo tus caderas

acariciando tu cuello

sabiendo que ya estás cerca.

Alvaro Alcántara


 

Un motín en la estantería

Llegué a casa en el momento en que la luz es escasa y la penumbra comienza a adueñarse de todo. Aprovecho entonces para caminar descalzo pisando las sombras, porque es en ese instante donde la realidad recoge sus cosas, se pone el abrigo y apaga la luz hasta mañana, dejando paso al universo de la semirealidad, de la desconexión, de los sueños….

En una de las habitaciones, donde habitan los libros, media docena de ellos se habían dejado caer al suelo, quedando desparramados, abiertos por la página que el azar y las circunstancias de la caída habían decidido. Algunos incluso habían terminado encima de otros, tapándose entre sí con sus páginas, como si la caída hubiera dejado entrever su ropa interior y su amigo hubiera corrido a taparle.

Cuando los libros caídos se recuperaron del golpe, algunas palabras comenzaron a salir de ellos…sospecho que han sido estas las que urdieron el motín para darse una vuelta por la realidad. Es comprensible, muchas viven en ficción y no saben lo que hay “ahí fuera” y otras en cambio son puro ensayo, lo cual se vuelve bastante aburrido con el tiempo y lleva a las palabras a llenarse de un deseo incontenido de pasar a la acción.

Fueron despegándose de sus hojas y saltando desde el borde de la página hasta el suelo, agrupándose todas junto al grupo de libros que había quedado tirado en el suelo. Cuando estuvieron unas frente a otras, comenzaron una discusión en torno a qué hacer en ese momento; las propuestas eran de lo más diverso: “libertad” propuso que cada una tomase un camino, cediendo al puro azar la responsabilidad de su aventura; “prudencia” decidió que lo mejor era caminar todas juntas y evitar problemas, que aquello era nuevo para todos; “miedo” asintió con la cabeza, sus ojos reflejaban cierto arrepentimiento y ganas de volverse a su libro…”incertidumbre” y “rutina” estaban en ese grupo también. Poco a poco se fueron dividiendo en dos bandos, los partidarios de caminar juntos y aquellos que creían que lo mejor era separarse para poder así dar más emoción a su aventura.

Finalmente, cada una cogió un camino distinto y durante un tiempo indeterminado fueron dando significado a su propia existencia, defendiendo el poder de su significado. Pero enseguida se fueron dando cuenta de que por sí mismas eran importantes, pero lo eran más aún cuando se unían por grupos de palabras y daban otro significado a su existencia apoyadas incluso por otras palabras que por sí solas no tenían ningún significado, como “y”, “pero”, “aunque”, “también”….pero que haciendo de hilo conductor entre unas y otras, terminaban por adornar la cadena de palabras, reforzando su significado. Así fueron dando paso a grupos de palabras, que a su vez dieron paso a grupos aún mayores que produjeron largos textos de temáticas de lo más dispar.

Entonces ocurrió que todos estos textos ocuparon un grupo de folios en blanco, dando lugar a nuevos libros que buscaron un lugar en aquellas estanterías de las que una vez saltaron…..pero ¿qué ocurrió con los libros que perdieron las palabras y que yacían abiertos en el suelo? Desgraciadamente quedaron heridos para siempre. Donde otrora habitaban frases con significado, ahora se leían textos llenos de huecos, párrafos tildados de espacios en blanco, frases inconexas, páginas enteras de incoherencias….

Quizá algún día nuevas palabras adopten a estos libros carentes de significado y terminen por asentarse en ellos, creando nuevos conceptos, nuevas historias, nuevos sueños…..

Entro en la habitación donde habitan los libros y recojo unos cuantos que hay en el suelo. Ignoro como habrán llegado hasta allí. Tomo entre mis manos uno de ellos y comienzo a leerlo….no entiendo nada. Lo dejo en el suelo de nuevo, apago la luz. Me voy a la cama.

Alvaro Alcántara


 

Un viaje descubriéndote

Quiero hacer un viaje por tu cuerpo, pero no tengo prisa, recorriendo cada rincón, cada pliegue, parándome allá donde el corazón me pida. Será como explorar un paisaje nuevo para mí, donde encontraré lugares que no por desconocidos, me resultarán familiares.

Comencé mi viaje desde los dedos de tus pies, sabía que sería un buen inicio. Me detuve en cada uno de tus dedos y pasé 10 días entre ellos, pasando de uno a otro. Pasaba de uno a otro y escondía entre ellos…a veces subía por el dedo corazón hasta sentarme en la punta, como si me sentase en un muelle con el mar de fondo viendo el atardecer.

A la mañana siguiente me puse de pie y comencé a bajar por el empeine del pie derecho, manteniendo el equilibro. Andando por el tobillo logré llegar a la loma que forma tu rodilla, me senté justo arriba unos minutos, admirando el paisaje que tenía por delante y continué andando. Subiendo por la pierna, hacia la ingle y allí me deslicé por la entrepierna y me quedé parado delante. Con mis dedos y muy suavemente abrí aquella caverna donde todo era calor, humedad, paz…un viaje regresivo. Por un momento me di cuenta que me encontraba en aquel lugar donde se creaba la vida, donde se producía el milagro. Allí me quedé laargo rato, acariciando las paredes, rozándolas con mi cara, intentando abrazarlo todo.

Por la mañana salí de allí y me dispuse a escalar de nuevo por la ingle hacia arriba, llegando hasta el ombligo, que invitaba a la meditación porque allí parecían converger todos los flujos de energía de tu cuerpo. El epicentro de tí.

Me deslicé por el vientre despacio y decidí descansar en el hueco entre tus pechos. Allí comencé a escuchar los latidos del corazón; estaba apenas a unos centímetros de el. La cadencia es infinita.

De repente te diste la vuelta y tuve que correr sobre tu cuerpo para no caerme y cuando te quedaste quieta por fin me vi sentado en tu espalda, como contemplando un desierto en el momento en que se pone el sol. Me tumbé y te acaricié la espalda, notando como el vello reaccionaba ante las caricias. Después subí hasta el hueco entre la espalda y la cabeza, la nuca, intenté escuchar tus pensamientos, pues dicen que es allí en el cerebro límbico donde surgen los sentimientos, pero no escuché nada, solo la paz del silencio…

Sobre el pelo tuve la sensación de estar en un prado donde las briznas de hierba las constituían cada uno de tus cabellos. Luego me deslice por un lado de la cara y me quedé frente a tu nariz y la boca. El aire salía y entraba despacio. La respiración es el hilo conductor entre el corazón y nuestra mente. Meditar durante unos momentos aprovechando tu respiración fue como acallar mi mente con tu ayuda inconsciente. Toqué tu boca con mis dedos, sintiendo tus labios, suaves. Una mano entró por entre tus labios solo para acariciar tu lengua, caliente, suave, húmeda. Mi cuerpo estaba pegado a tus labios. Tuve la sensación de recibir un beso que abarcaba todo mi cuerpo. Un amor que me rodeaba.

Estabas recostada de lado sobre tu brazo estirado, y no pude resistir quedarme acurrucado en el hueco debajo de tu hombro. Me encanta ese olor que desprendes, como de pan recién cortado. Pasé allí la noche y por la mañana continué andando por el brazo hasta tu mano, que recostaba semiabierta con la palma hacia arriba. Allí, las líneas de la mano se me antojaron como los surcos de un vinilo donde se escribía las historias de tu vida. Las recorrí todas, intentando anticiparme al futuro y ver si yo me encontraba en el…

Allí decidí terminar mi viaje, tumbado entre tus dedos. Al fin y al cabo me tenías en tu mano. Me sentí pequeño pero formando parte de tí, esperando que despertaras y decidieras tú en qué parte de tu cuerpo iba a quedarme, en qué paisaje de tu contorno iba a tumbarme a dormir la próxima noche.

Álvaro Alcántara

¿Dónde estabas?

Me pregunto donde estabas cuando la luz no existía

cuando la penumbra se aferraba a mi alma con grilletes imposibles,

en ese entonces en el que el rumbo está allí donde habita el azar

en un espacio gélido, gris, áspero, disonante….

Quizá desde allí comencé un viaje de búsqueda aún sin saberlo

hacia un lugar indeterminado, desde el fondo del alma

donde los sentimientos duermen escondidos entre la maleza

donde la luz no llega salvo unos pocos minutos al día.

El viaje comenzó frente al espejo, en un encuentro con un desconocido

al que comencé a hacer preguntas, como jarros de agua arrojados a la cara.

La verdad a veces duele, pero es en ese momento cuando es más necesaria

y a mi la verdad me arrancó el corazón por unos instantes, devolviéndomelo limpio.

Solo entonces, cuando me descubrí te descubrí a ti también

me sacaste del agua agarrándome de la mano y llevándome a la superficie

hacia la luz del sol, donde la brisa del mar te acaricia y el calor calienta la piel,

donde duermes en la orilla y dejas que las olas te arropen.

Allí me quedé y allí habito. Espero quedarme por mucho tiempo contigo

paseando por la playa, mirando al horizonte, disfrutando del silencio

escuchando los pájaros marinos, hundiendo los pies en la arena,

entrando en el agua poco a poco….donde el tiempo se detiene.

Álvaro Alcántara.

Fotografía: Miquel Gasull.


 

Colores

Hoy, quizá lo mejor sea dejar que me hablen tus colores,

como tu azul, el color del agua de aquellos días íntimos

donde escapábamos unas horas para lograr parar nuestro loco mundo

y traer de nuevo a nosotros el vestigio de días donde todo comenzaba

Ocres que traen recuerdos de otoños, de días de adorarte frente al fuego

de música de fondo y olor a humo, de recetas ancestrales, de ambiente de paz,

de vino que te transporta a ese espacio donde te reencuentras con el alma,

ese espacio efímero en que por un instante vives el instante, cálido y amable

Amarillos que recuerdan tu pelo, siempre suave, donde hundir mis dedos,

donde atraer tu cara hacia la mía y acercarte un beso, largo, atento,

que me hace recordar la importancia de lo importante, la esencia de estar vivos,

porque no hay nada más vivo que un beso espontáneo y valiente.

Negros y grises, colores de otra época, de ambientes góticos y noches inolvidables

donde se detenía el tiempo y nada ni nadie nos detenía a nosotros

y donde elegíamos lanzando una moneda al aire para que el azar trazase nuestro destino,

aceptando ese destino como parte de nuestro juego

Llamo a voces al color blanco para que lo tape todo y nos deje una hoja,

un papel por escribir, un hogar para miles de palabras que habrán de salir,

poco a poco, caprichosas, llenando de sentido renglones del alma,

gritando frases que resuenan en las esquinas de los corazones…

Álvaro Alcántara


 

Jugando contigo

Duermo y sueño que te has ido, que marchaste de repente

que no dejaste una nota, que huiste no se hacia donde,

me despierto angustiado y tardo unos minutos en saber donde estoy,

aún confundiendo el sueño con la realidad, una pesadilla que se disipa

Pero no, estás ahí, una noche más, a mi lado, quieta, tranquila,

dormida soñando dios sabe qué, respirando lenta, abrazando la noche.

Me acerco despacio, aprovecho los débiles rayos de luz que atraviesan la persiana,

que dibujan tu silueta, lo demás lo adivino, me lo invento, lo imagino.

Dejo pasar unos minutos observándote en la semioscuridad, aprovechando tu ausencia,

para contemplarte, para acercarme y oler tus poros, sacrifico el silencio y me acerco,

buscando tu piel bajo la ropa, acariciando cada curva, cada retazo de tu cuerpo,

te despierto hundiendo mi cara en tu cuello, besando los latidos de tu corazón,

que resuenan silenciosos contra mis labios, como marcando la cadencia de la pasión.

Por fin despiertas, te giras y me regalas una mirada, tus manos calientes me recorren,

me acarician renaciendo cada vello, inspirando mis deseos, sugiriendo amor

y luego amor y pasión y besos y suspiros, piel con piel…..

y de nuevo la noche, la quietud, el silencio, la oscuridad…los sueños

Álvaro Alcántara


 

Sombras que resplandecen

Me despierto y me sorprendo buscando tu sombra en la noche

esperando encontrar en ella algún vestigio de ti,

quizás el eco de tu voz o el olor de tu piel

Solo encuentro ausencia de ti y recuerdos que se vuelven eternos,

sensaciones placenteras de momentos de felicidad,

momentos fugaces que llegan, pasan, se van…

Me pregunto si el amor nace en algún lugar en especial

o si se encuentra quieto, agazapado esperando nuestra llegada,

escondido en una esquina del alma

No te encuentro pero se que estás a mi lado,

lo se porque noto tu calor cerca de mi,

puedo escuchar como me susurras un te quiero

Espero que estés ahí, como siempre,

esperando sin esperar, queriéndome sin ambages

amándome tan solo por el placer de hacerlo

 

Me gustaría que así fuera, un amor del color del atardecer,

que no dejas de mirarlo por si algún día llega un viento

que se lleva sus hojas hasta otro lugar aún no escrito

Un lugar donde exista otra esquina en otra alma

donde respire silencioso ese amor de nuevo eterno,

de nuevo mágico, sutil, suave, sedoso…

 

Álvaro Alcántara


 

Lo que me ha enseñado la depresión

Hace dos años me encontraba sentado en mi coche con el motor encendido, aparcado en la puerta de las oficinas donde trabajaba entonces. Era la rutina diaria con la que me ponía en marcha a diario: abrir el listado de 2.000 clientes, trazar una ruta de 7 u 8 visitas a realizar durante el día y comenzar desde cero cada mañana a ofrecer mi ayuda a potenciales clientes.

Pero algo cambió esa mañana. Mi mente por más que repasaba el listado una y otra vez era incapaz de tomar una decisión acerca de por donde empezar, qué camino coger, qué ruta trazar…era la luz roja que mi cerebro acababa de encender en el panel de alertas de mi cabeza para avisarme de que algo malo estaba pasando.

Previamente, durante los meses anteriores, me había ido acostumbrando a una serie de síntomas que habían ido apareciendo poco a poco y que terminé por integrarlos como parte de mi vida diaria como si de algo normal se tratara: incapacidad de realizar varias tareas (sencillas) a un tiempo, fuerte apatía, tristeza extrema, desgana, irascibilidad, dificultad para relacionarte con las personas (fijaos que mi trabajo consiste en eso), enfado constante sin motivo, negatividad, presión craneal, mucho sueño constante, cansancio extremo….son signos que no aparecen de un día para otro, sino como digo, poco a poco, gota a gota y que no aparecen todos a la vez, sino que van creciendo poco a poco y terminan por instalarse de forma sigilosa, en esto estriba el peligro, porque finalmente aprendes a vivir y convivir con ellos.

En mi caso, la luz roja que se encendió esa mañana hizo que llegara a casa con cara de miedo y mi pareja me preguntase ¿qué te ocurre?. No era la primera vez que me lo preguntaba y mi respuesta siempre había sido “nada”, porque realmente crees que no te ocurre nada, que tienes un mal día, que los astros se han alineado en tu contra para que ese día odies a la especie humana y para que todo te pase a tí…pero gracias a ese incidente supe que algo sí que pasaba y que no era cuestión de poca importancia. Me abracé a ella llorando y por primera vez le dije “no lo sé”. Eso implicaba que estaba aceptando que algo ocurría y que estaba pidiendo ayuda. Un primer paso muy importante.

El siguiente paso fue acudir al médico de cabecera que al contarle los síntomas me recetó unas pastillas (antidepresivos) digamos de carácter genérico. Al principio la cosa mejoró pero luego los síntomas volvieron a los pocos días. Decidimos entonces acudir a psiquiatría. Allí mi médico (mi ángel particular), después de una buena batería de preguntas me contó cual era el problema o lo que ella pensaba que era el problema: se trataba de estrés cronificado, un estadio de la enfermedad que ha de tratarse de manera rápida para no dejar que se convierta en depresión. En realidad el único síntoma que diferencia una enfermedad de la otra es un trastorno de la alimentación que yo por suerte no tenía.

¿Porqué surgen? Normalmente por una acumulación de cosas. En mi caso varios episodios trágicos y traumáticos, sumados a una inestabilidad económica y luego la vida diaria que ya de por sí, al menos en mi caso, es bastante estresante, a lo que hay que sumar que tomé la decisión de comenzar un master en una escuela de negocios on line, lo que supuso dejar de tener tiempo de relax, quitarle horas al sueño…una mezcla más que peligrosa para la guerra que se estaba fraguando dentro de mí.

El cerebro da de sí hasta cierto punto; hay personas que manejan mejor que otras las situaciones complicadas y la gestión de las mismas, por tanto cuando nuestro cerebro está llegando a su límite nos lanza señales para que frenemos su actividad, de ahí el sueño, el cansancio y otros síntomas que te obligan a parar literalmente para poder seguir funcionando. Hay un problema añadido, que en una fase previa, como no sabes lo que te pasa hasta que acudes a un facultativo, te dedicas a luchar contra los síntomas; por ejemplo, en mi caso tratar de poner buena cara cada vez que realizas una visita, intentar mantener la multitarea (“¡antes lo hacía porqué no ahora!”), etc. y esa lucha no hace sino agravar más el problema porque lejos de lanzar al cerebro un mensaje de “vale, me voy a calmar”, le estás amenazando con un “tengo que seguir mi ritmo habitual cueste lo que cueste”. Lo que puede derivar en una depresión severa, cosa muy peligrosa porque dejas de tener el control sobre tí mismo.

Tras la fase de diagnóstico, mi doctora me avisó de como funcionaba el tratamiento: en realidad se sabe muy poco de las enfermedades mentales y de los procesos que las originan, por tanto la receta de fármacos se realiza por aproximación, es decir, te recetan un medicamento que a otros pacientes con síntomas similares les ha funcionado, pero esto no garantiza el éxito, sino que se ha de esperar a ver las reacciones a esta medicación para valorar si es la adecuada o no.

A partir de aquí comencé a probar diversos medicamentos, casi todos basados en la benzodiacepina hasta que encontré uno que parecía comenzar a poner las cosas en su sitio. Aún estoy tratamiento aunque ya por poco tiempo.

Ahora viendo todo el episodio desde una cierta distancia (a pesar de que luchas con ello a diario) trato de que quedarme con lo positivo, con aquello que puedo y debo meter en mi mochila del “haber” como lección de vida. Nada como tocar fondo para remover las entrañas del alma y comenzar a realizar análisis de la catástrofe con el fin de comenzar la reconstrucción. Estas son mis conclusiones:

Primera sensación que tengo: haberme dado cuenta de la fragilidad del ser humano. Tenemos un cuerpo y un cerebro que manejamos a nuestro antojo pero que pocas veces nos paramos a preguntarnos en qué estado se encuentran, porqué me duele aquí o allí, porqué hago malas digestiones, porqué me duele la cabeza… Nos fijamos en los efectos y pretendemos mitigarlos pero no ahondamos en las causas. Deberíamos comprometernos seriamente con el cuidado de nuestro cuerpo y mente. Esto es algo que parece evidente pero que muy poca gente practica, solo tienes que fijarte en la cantidad de personas que aún continúan fumando, con todos mis respetos hacia los fumadores porque yo también lo he sido. Por tanto, escucha a tu cuerpo.

Segunda conclusión: solo nosotros tenemos el control de nuestra mente, pero debemos entrenar ese control. La “radio” interior funciona de manera independiente a nosotros y no hace sino robarnos energía, por tanto debemos aprender a apagar esa radio para comenzar a enfocarnos en el aquí y ahora, dejando de pensar en un pasado que ya jamás volverá y en un futuro que es absolutamente impredecible. En este sentido el haber comenzado a practicar el mindfullnes ha sido una ayuda que jamás podré agradecer lo suficiente (gracias querida Gemma)

Tercera: no tenemos problemas, sino que la vida es así. Si resulta que en un día se nos junta un pinchazo de una rueda del coche, una bronca del jefe o cualquier otra cosa que se le sume ese día, no es que los astros se hayan alineado para lanzarnos un láser de mala suerte, no; todas y cada una de las cosas que nos ocurren tienen una relación causa efecto, por tanto, analicemos qué estamos haciendo y cómo para encontrar las causas y enfoquemos nuestra energía hacia el lado positivo para equilibrar la balanza. Hay tres o cuatro cosas que nos pueden suceder y que podemos considerar como graves, el resto es la vida que es así. Si no tuviésemos pinchazos, broncas, dolores, etc, no viviríamos en la tierra sino en un cuento de hadas.

Cuarta: pide ayuda cuando lo necesites. No somos superman ni superwoman. Si no puedes, no llegas, no sabes, no encuentras, no logras, no entiendes o cualquier otra cosa que estés intentando hacer y no seas capaz de hacer y no te permita avanzar, pide ayuda, insisto, pide ayuda. No pasa nada por reconocer nuestros límites. No pasa nada por decir “no puedo más”, es más es imprescindible que cuando ya no puedas más, digas “no-puedo-más”, de lo contrario estás diciendo “bueno me está constando, pero lo sacaré adelante y si me das más trataré de hacerlo”.

Y por último una serie de recomendaciones que a mi me funcionan para ser feliz y que si le sirven a alguien me hará aún más feliz: ten una actitud positiva constante y disfruta de aquello que tienes; quiere a los tuyos y demuéstralo; llama a tus amigos de manera periódica y queda con ellos aunque haya pasado mucho tiempo; sonríe siempre, abraza, besa, eso siempre le gusta a los que te aprecian; piensa en lo que tienes y en lo que quieres y no en lo que no tienes; descubre aquello que te apasiona y guarda tiempo para hacerlo; no pares de aprender, apuntate a algo nuevo cada cierto tiempo; dedica todo el tiempo que puedas a hacer ejercicio físico, no digo a competir en los juegos olímpicos, digo a moverte un poco haciendo lo que más te guste; cuida tu alimentación a diario y deja un día a la semana para comer lo que te de la gana; dedica diariamente 10 y 15 minutos a no pensar en nada, tan solo en tu respiración. Y por último, cada mañana piensa en el objetivo para ese día y da las gracias a la vida por lo que tienes.

Espero que os sirva.

Álvaro Alcántara


 

Algún día

Algún día te contaré, que una noche de insomnio estuve mirándote durante varias horas por el mero placer de hacerlo; que no paro de soñar con paisajes lejanos donde estamos los dos; que a veces me gustaría salir corriendo a escondernos de todo y que no cejo en mi empeño de hacerte feliz

Te contaré, quizás algún día los planes que tengo para nosotros, planes para dentro de muchos años, para dentro de algunos años, para dentro de algunos meses, para estos días…para hoy

Te contaré también que nunca pensé que llegara este momento de encuentro conmigo, pero gracias a ti. Un momento en el que he aprendido a disfrutar por fin del presente, olvidando el pasado y sin pensar mucho en el futuro.

Quizás te cuente que un día salí caminar, solo, en busca de porqués y al cabo de unas horas me di cuenta de todos los porqués desembocaban en ti

Pero no te contaré que me sigue estremeciendo mirarte, que la ausencia de ti se vuelve dolor si el tiempo se alarga, que mis manos siguen pidiendo acariciarte cada noche

Tampoco te contaré que muchas noches sueño que pasan los años y seguimos juntos y veo nuestra imagen delante, caminando de la mano por esa playa vacía, por la orilla del mar donde terminan muriendo las olas a nuestros pies, borrando todos los recuerdos malos, dejando la arena lisa, para seguir escribiendo en ella un futuro lleno de pasión

Ni te contaré que tengo en la cabeza mil versos guardados para regalártelos uno a uno, poco a poco, para que no te aburras de ellos. Que algún día me gustaría juntarlos todos y escribirte un libro, porque no se si habrá algo más hermoso que alguien te escriba desde el corazón y te lo entregue; entregar el corazón en forma de versos es convertir el amor en una obra de arte eterna

No se si algún día te lo contaré…o quizá te lo escriba todo en una sola hoja para que sepas que sigo ahí, a tu lado.

Álvaro Alcántara


 

Placeres irrenunciables

Dicen que la felicidad está en la búsqueda de la felicidad…esto es, que donde encontramos momentos de verdadero encuentro con uno mismo es donde la paz nos invade el alma y se acalla nuestra mente. Momentos, lugares, acciones, pequeños placeres conforman las entretelas del alma plena. Mejor si no cuestan dinero y si cuesta, que sea poco.

Voy a confesar algunos de mis placeres…

  • Levantarme el domingo muy tarde, desayunar y volverme a la cama cuando esta aún guarda el calor de la noche. En invierno el placer se multiplica; el calor del café en mi estómago me lleva de nuevo al sopor y otro rato de sueño termina por absorberme…
  • Mirarla cuando no me mira. Observar sus movimientos, como analizando los porqués de cada uno de ellos. Cuando la gente no se siente observada actúa de manera natural, sin filtros.
  • Mirar el mar de frente y cada ola que rompe en la orilla; como esos pensamientos que surgen, te envuelven unos instantes y desaparecen. Son infinitas, no terminan nunca y siempre hay una y le sucede otra y otra… Mirar el mar calma la mente, aquieta las ideas, libera nuestra cabeza de ese ruido interior constante que hemos de soportar por culpa de la mochila de los problemas. La terapia de mirar el mar durante un rato, debería estar dentro de los manuales médicos para atajar enfermedades relacionadas con el stress. Mejor que muchas pastillas. Lástima que no lo tengamos cerca muchos de nosotros..
  • Un buen vino….adoro el vino. Creado a partir de una fruta que se transforma en un elixir compuesto por la esencia de todo aquello que ha formado parte de su vida…¿no es mágico?
  • Conducir con mi música favorita, despacio, disfrutando, viviendo el instante sin pensar en el destino, ese espacio entre el desde y el hasta donde. Disfrutar del viaje no es solo disfrutar del destino…
  • Andar durante horas por la montaña y sentarte una hora en un lugar donde solo se escuche el sonido del silencio y cerrar los ojos para fundirte en el entorno…
  • El abrazo largo y cálido, de más de diez segundos, el tiempo suficiente para que se acompasen los latidos de ambos corazones y latan al mismo tiempo.
  • Pagar tus deudas. ¿El dinero no da la felicidad?…yo creo que la ausencia de dinero te quita la felicidad. No deber nada a nadie (malditas hipotecas) es una sensación placentera, que te aporta un plus de tranquilidad.
  • Ver felices a los tuyos. La felicidad de aquellos que están a mi lado me contagia de optimismo y me llena de paz. Sobre todo a mis niños.

¿Cuáles son los tuyos?

Alvaro Alcántara


 

La importancia de lo importante

Hoy me he puesto a escribir y las letras se han juntado solas;

han formado “te echo de menos” por sí mismas, cobrando vida

como adelantándose a mis pensamientos,

como dejando claro lo importante del momento.

Lo importante de la vida es que lo importante sea lo importante

y nada más importante que aquello que te saca una sonrisa,

que te da la mano al borde de la cama para que te levantes y vivas,

aquello con lo que sueñas cuando estás solo durmiendo en lugares extraños.

No se muy bien donde quiero estar, pero quiero que sigas estando tu,

quiero que me mires de nuevo a los ojos y me hables en silencio

que tus manos despierten mi piel con su roce,

que tus brazos rodeen mi cuello de nuevo, acercándome a tu boca

Se que a veces la distancia se interpone, el tiempo nos separa

pero cuando esto ocurre, lo mejor es pensar en lo importante de nuevo,

en que los momentos de felicidad están nuestras manos,

que solo depende de nosotros el multiplicarlos

Liberar la mente, olvidar el pasado, ignorar el futuro, acariciar el momento,

pensar que cada segundo que pasa ya forma parte de tu historia

y que cada instante sea único, sea infinito, sea mágico,

y que lograr que lo importante…sea lo importante.

Tú eres lo importante.

Álvaro Alcántara