Aprender a vivir

Alejandro Jadad, doctor en Medicina y Filosofía colombiano-canadiense explica en alguna de las muchas entrevistas que le han realizado que cuando cumplió 50 tuvo una ceremonia privada con su familia nuclear. Después de los 15 minutos encerrado en el ataúd, su familia lo abrió y le ayudó a salir. Dice que fue maravilloso y decidió que a partir de ese momento se arrojaría al mundo como un ser auténtico, consciente de su muerte y dispuesto a explorar todas las posibilidades para vivir plenamente. Desde entonces divide el tiempo en el que está despierto en periodos de una hora que él los llama unidades de vida, en las que acepta la invitación a imaginar que un ser con poderes mágicos nos ofrece la oportunidad de repetir la vida un número infinito de veces, sin poder cambiar nada, por pequeño que sea. Esto, lo hace para darse cuenta de que sería horrible repetir infinitamente lo que ya hemos vivido.

Me surgen algunas preguntas siguiendo la teoría de Jadad, estoy leyendo su libro El festín de nuestra vida, para ver si resuelvo algunas de ellas:

¿Qué significa vivir? ¿Es posible aprender a vivir, o aprender cómo vivir? Según Jadad el tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos es el único tiempo que vivimos. Dedicamos tiempo a hacer cosas que no queremos hacer y eso conlleva desperdiciar el tiempo. Si sumamos las horas que dedicamos a hacer aquello que no queremos hacer, o aquello que ni siquiera sabemos si queremos hacer porque ni nos lo preguntamos ¿cuánto tiempo vivimos? Si vivimos poco tiempo ¿qué hacemos el resto de tiempo?

¿Aprender a morir es la mejor forma de aprender a vivir? ¿Aprender a morir significaría el final de nuestra capacidad para reconocernos como seres y dejar de percibir lo que pensamos, lo que sentimos y lo que experimentamos? La muerte, entonces ¿es una forma de dejar de escuchar nuestra voz interior? ¿La muerte sería entonces una forma de dejar de sentir y la vida una forma de comprender lo que ello significa? ¿Es ese el mido que tenemos ante la muerte, el de dejar de ser conscientes de lo que somos? ¿Es entonces el sentido de la vida una percepción que nos debería arrojar a vivir una vida plena, llena de amor y de disfrute máximo? ¿Solo aprendiendo a morir se puede vivir real, plena y libremente?

Jadad lidera la Iniciativa Global para una Buena Muerte, que busca determinar las condiciones mínimas que todo ser humano debe tener en los últimos momentos de su vida. Han identificado diez condiciones fundamentales de una buena muerte, independientemente de la cultura, de las creencias o de las condiciones socioeconómicas. Son las siguientes

  • Morir en el sitio que la gente prefiera.
  • Tener autonomía sobre las decisiones médicas.
  • Tener la posibilidad del suicidio asistido o la eutanasia.
  • Evitar las medidas artificiales innecesarias.
  • Controlar el dolor y el sufrimiento emocional.
  • Permitirse el desarrollo de la espiritualidad y las manifestaciones religiosas.
  • Estar al lado de la familia y los amigos.
  • No ser una carga para las otras personas.
  • Ser conscientes del significado de lo que está sucediendo.

Otra de los descubrimientos es que cuando una persona comprende que le queda poco tiempo de vida decide que su prioridad es buscar la felicidad y para lograrlo es importante contar con un grupo de seres queridos que acompañen a la persona en sus últimos días. Una preciosa, humana y placentera forma de vivir y compartir el final de la vida porque se protege la capacidad de dar y recibir amor y ser feliz hasta ese final.

Una última pregunta, para la que tengo respuesta ¿le tengo miedo a la muerte?

Sí, si escucho profundamente en mi interior tengo miedo a morir, pero he decidido aprender a vivir mientras la muerte no llegue y sé  que una vida consciente tiene muchas más posibilidades de ser una vida vivida. A por ello!

Gemma Segura Virella


 

El cerebro se rige por el amor

Leyendo una de las contras de La Vanguardia de hace un par de años, descubrí que pasamos, aproximadamente, un tercio de la vida durmiendo, unas 6h comiendo, 5h esperando a alguien (algunos menos porque siempre llegan tarde) y solo 46h sintiendo que somos felices.

Si ese dato es cierto, significa que el camino de la vida debería ser el camino del desprenderse. Desprenderse de las certezas, de los juicios, de los miedos, de los resentimientos, de los rechazos y de los apegos. Desprenderse de todo aquello que paraliza y no permite avanzar. Desprenderse de todo aquello que le resta tiempo a esas 46h de sentir la felicidad.

Pero solo es posible si recordamos que lo que de verdad importa es lo que todavía puede ser, porque lo que fue ya nada importa. Si recordamos que en cada elección también estamos apartando algo y que a veces apartar es encontrar. Ese apartar se convierte así en algo imprescindible para aprender. Apartar cosas, personas, situaciones, creencias, sentimientos. Apartar todo aquello que hace imposible lo que todavía puede ser y quedarse con lo que lo permite.

He sobrepasado mi media de 46h de felicidad en mi vida y algo que siempre hago desde hace unos años es prestar atención cada vez que aparece un segundo de felicidad y conectarlo con la conciencia.

De lo primero que te das cuenta en la práctica es de las personas que de verdad cuentan en tu vida y de las pocas cosas que tienen valor. Que lo más importante es recordar que somos moléculas conectadas unas con otras y que contribuir a la felicidad de las personas con las que te sientes conectado es hacer lo mejor para ti.

Los niños, por tanto también los adultos, necesitan amor para desarrollarse y poder crecer. Toda carencia emocional sufrida deja una impronta en el cerebro infantil que determina el adulto que será en el futuro. La naturaleza, que es mucho más sabia que nosotros, sabe que es gracias a la capacidad de conectar, conferir amor, seguridad y afecto lo que ha permitido que nuestro cerebro se haya desarrollado.

Yo creo que el cerebro humano se rige por el amor, porque somos seres sociales y nuestros transmisores y nuestras estructuras neuronales se desarrollan en base a las interacciones con las personas con las que nos relacionamos. Necesitamos afecto para crecer, necesitamos seguridad para desarrollarnos y necesitamos atención de quiénes nos rodean para atendernos cuando lo necesitamos.

La forma en la que las personas usamos el pensamiento y lo que producimos con él depende del sentimiento que lo domine, de la motivación que lo promueve y de los propósitos que haya detrás. Por ello si el egoísmo se convierte en el motivo que conduce el pensamiento, el sentir y el actuar, el amor no tiene espacio para expresarse y crecer. El amor es la única fuerza capaz de establecer un verdadero vínculo entre las personas, un sentimiento de vínculo y pertenencia que permite la vida y la supervivencia en un mundo cambiante y repleto de amenazas.

Son todas esas emociones positivas las que crean raíces y ponen los cimientos para asegurar una vida segura, tranquila y feliz.

Un precioso texto de Derek Walcott para cerrar:

Llegará el día

en qué, exultante,

te vas a saludar a ti mismo al llegar

a tu propia puerta, en tu propio espejo,

y cada uno sonreirá a la bienvenida

del otro, y dirá, siéntate aquí. Come.

Otra vez amarás al extraño que fuiste para ti.

Dale vino. Dale pan. Devuélvele el corazón

a tu corazón, a ese extraño que te ha amado

toda tu vida, a quien ignoraste

por otro, y que te conoce de memoria.

Baja las cartas de amor de los estantes,

las fotos, las notas desesperadas,

arranca tu propia imagen del espejo.

Siéntate. Haz con tu vida un festín.

Gemma Segura Virella


 

Un paseo por la vida

Vivimos dirigidos por una serie de pensamientos, conductas y reacciones emocionales memorizados (temor, culpabilidad, falta de autoestima, enfado, prejuicios…) que son muy adictivos y que funcionan como programas informáticos instalados en el subconsciente.

Aprender no es suficiente. Has de aplicar lo que aprendes, y cuando empiezas a experimentar las emociones de esa experiencia, entonces literalmente das nuevas señales a tus neuronas y creas nuevas sinapsis: a eso se le llama evolución.

Cambiar significa ir más allá del entorno, el cuerpo y el tiempo. Podemos hacer que el pensamiento sea más real que cualquier otra cosa, y lo hacemos a diario: si estamos conduciendo por una carretera pero concentrados en nuestro pensamiento, no vemos la carretera, no sentimos nuestro cuerpo y no sabemos cuánto tiempo ha pasado. Ese estado es el que utilizamos para crear.

Una vez tenemos una visión, nuestro comportamiento debe responder a las intenciones. La mente y el cuerpo deben trabajar juntos. Tenemos que escoger de manera distinta de como hemos escogido para que pueda suceder algo nuevo. Si quieres crear una nueva realidad personal, tienes que, literalmente, convertirte en otra persona.

Si podemos enseñar al cuerpo a confiar en el futuro y vivir en la alegría, creamos nuevas conexiones. Una atención clara y una emoción elevada cambian el destino.

En las diferentes prácticas que me han ayudado a esa evolución el Mindfulness tiene un papel muy importante, porque es una forma de regresar a uno mismo, de reconectar y reintegrar una práctica que hemos perdido con el transcurso de los años. En un inicio me ayudó a mejorar el bienestar y la salud y en una segunda fase me ha permitido conectar con mi esencia.

Está de moda ser feliz, pero la felicidad no es algo que nos pongamos poner y combinar con unos pantalones. En realidad ser feliz es una decisión que hay que tomar todos los días, y poco o nada tiene que ver con lo que pasa ahí afuera, fuera de nosotros.

A veces es necesario pasear de la mano con la tristeza para entender que en la otra, nos espera la alegría. La serenidad con la que afrontamos todo lo que la vida nos pone por delante y la actitud con la que damos la cara a los problemas, nos convierte en personas únicas y especiales. Una flecha puede ser disparada solamente si es tirada hacia atrás. Cuando la vida te arrastra con dificultades, que lo hará tarde o temprano, tal vez signifique que vas a ser lanzado hacia algo grande. Cuando eso suceda, que sucederá, sólo concéntrate, respira y mantén tu dirección. Deja que las cosas sucedan.

Hace ya un tiempo que descubrí que todavía estoy aprendiendo a conocerme y día a día descubro algo nuevo en mí. Algunas cosas me gustan y otras no tanto. Y en este viaje, a veces voy tan despacio que me pierdo o me aburro, en cambio otras pierdo el equilibrio. Pero también sé que la el viaje no es una carrera, es un paseo por la vida.

Gemma Segura Virella


Soy Galicia, tu cabritilla ahijada

Hace 3 años los Reyes Magos me trajeron una web. Como pasa el tiempo, verdad? Este año sus majestades de Oriente han decidido regalarme algo mucho mejor, algo muy grande: el amadrinamiento de una de las habitantes de Wings of Heart SantuarioAnimal.

Os dejo con la Carta que acompañaba el certificado de amadrinamiento, porque os gustará tanto como me ha gustado a mi 😉

Hola, Gemma,

Soy Galicia, tu cabritilla ahijada. Aunque la actividad en el Santuario es frenética, Eduardo ha podido dedicar un rato a escribir estas líneas en mi nombre para las gracias por tu apoyo. Sé que en ti tengo una amiga que se preocupa por mi bienestar y por el de los más de 300 animales atendidos en el Santuario. ¡Qué alegría me llevé cuando supe que me amadrinabas a mí!

Era la tarde del 15 de octubre de 2017 cuando me encontraron unas personas que paseaban por el campo de un pueblo de la Sierra de Madrid. Acababa de nacer y me encontraba solita y con mucho miedo. Me llevaron a su casa, me compraron un biberón y leche especial. Como sabían que no podrían atenderme adecuadamente en su piso, escribieron un mensaje de ayuda al Santuario y vivieron a recogerme a la mañana siguiente. Desde que llegué, estoy viviendo en la casa con Laura y Eduardo, pues tengo que estar vigilada. Los primeros días les tuve bastante preocupados porque tenía fiebre y me dolían las rodillas. Ahora me encuentro muy bien. Vivo con mi hermanito pequeño Pablo, un corderito blanco muy bonito. Le estoy enseñando a saltar y correr, aunque aún no le dejo subirse encima de Edu. A ratitos salimos a dar un paseo, saltar, jugar o tomar un poquito el sol. Ya me estoy haciendo un poco mayor y me han salido cuernecitos. He visto que hay muchos animales viviendo aquí y estoy deseando ponerme fuerte y crecer un poquito para que me dejen jugar con todos esos compañeros que me están esperando. Los gatitos que viven aquí se portan muy bien con nosotros y nos hemos hecho muy amigos. Soy muy feliz y sé que en el Santuario me espera una vida maravillosa.

Quiero darte las gracias porque, al contribuir a mis cuidados, la organización podrá destinar más fondos a rescatar a muchos otros animales que aún viven en condiciones deplorables, víctimas del abandono y del maltrato, y cuidar de ellas proporcionándoles un hogar en el que vivir seguros y felices como hicieron conmigo.

Mi balido más afectuoso.

Galicia

 

 

 

P.D. Te mando un certificado de amadrinamiento para que lo tengas como recuerdo y puedas enseñárselo a tus amigos y familiares.

Todo cuanto empieza merece un final

Solo hay una forma de saber cuál es el final de algo, y es empezándolo. Porque todo cuanto empieza en la vida se merece un final.

El 2018 nos brinda infinitas oportunidades que se pueden asemejar a puertas que se abren. Puertas donde cada una de ellas es un momento vital en el que un camino, tal vez brillante, quizás oscuro, nos permite que lo recorramos hasta el final.

Para Víctor el 2018 huele a cambios, suena a tambores, brilla con luz azul y amarilla, sabe a sal y a hierbas aromáticas. Creo que será el año en el que todo será como siempre y nada será lo mismo. Nacerán nuevos amores y se apagarán algunos ya viejos y gastados. Llorarán los sentimientos, odiarán los que siempre odian, sufrirán los mismos que hoy sufren y quizás algunos más. Con algo de suerte, algunos miles de personas conseguirán descubrirse en el espejo. Otros muchos continuarán mirando esa pared donde nada se refleja. Muchos morirán, muchos otros vivirán de nuevo.

La mayoría seguirá buscando la felicidad sin darse cuenta de lo feliz que es.

 

Alvaro confía en que este 2018 sea un año de superación en lo personal y en lo profesional. De nuevo cambios que suponen avances y que me han hecho recordar varias cosas:

  • Lo bueno de la vida está al otro lado de la ventana.
  • Los cambios si se producen por sí solos los controlan otras personas y otras cosas como la suerte, el azar o las circunstancias.
  • La vida puede cambiar en cuestión de segundos. Vivamos todos los días como si fuera el último.

 

Patrícia confiesa que lo que desea son muchos momentos de plena conciencia. Porqué le pediría muchos momentos de alegría y felicidad, le pediría seguir dando amor a todo aquello que hago, a todas las personas que amo y amabilidad hacia todo el que me encuentre en el camino. Le pediría sentir el amor hacia mi misma en cada instante, dejar de sentir miedo por mi herida profunda de rechazo. Le pediría ser y, sobretodo, sentir que me aman bien y bonito. Por que sé que soy merecedora de lo mejor, por que doy lo mejor de mi y, sin querer ser correspondida igual, merezco que me den lo mejor de si, que me cuiden. Y…….. seguir meditando, bailando y riendo. Seguir viendo nevar, disfrutar del café, de las patatas fritas, de una buena conversación, del sexo, la música, viajar, el mar y la playa, de salir a correr o seguir torpemente una clase de zumba. Quiero seguir disfrutando de mi trabajo, facilitar y dar momentos de felicidad a la gente, quiero terminar el curso que empecé y que se me ha atravesado, dejar de posponer, quiero Vivir. Y ser agradecida por todos, por todo.

A Julia le gustaría Vivir en ti. Vivir en tu silencio, que es donde mejor escuchas. Mover todos los músculos y las texturas de tu piel experimentando ser águila, serpiente o león, sin el complejo de volar, arrastrarte o saltar. Sentir tu presencia y ser igual de libre, cuando me ves ser libélula, pez u oruga. 2018 es la mayoría de edad, España evoluciona, nuestro interior diseña los sueños y los siente rozándonos la piel. Nos estamos transformando, a la velocidad de todos. Ser seda, ser la libertad de vivir en uno de los más prósperos años que estamos durmiendo todos juntos.

 

Una servidora se desea y te desea que ames y que seas amado y te deseo que tengas amigos en los que puedas confiar y que te cuestionen tus propias certezas.

Te deseo tolerancia ante tus errores y los errores de las otras personas que te rodean.

Te deseo que no corras, excepto cuando correr sea la única salida.

Te deseo que disfrutes de tu madurez sin olvidar tu juventud o viceversa.

Te deseo que agradezcas, que abraces, que rías, que llores y que lo vivas todo como si no existiera un mañana.

Te deseo que te quedes unos minutos en todas las emociones, también en la pena, la culpa o la tristeza, porqué así redescubrirás el valor de la alegría, la ternura o la pasión.

Te deseo que dediques tiempo a las personas y animales que te necesitan, que busques espacios para conectar con la tierra, la lluvia y el mar para que descubras que la vida está en todas partes.

Te deseo abundancia y prosperidad, también económica.

Y me deseo y te deseo, por encima de todas las cosas, mucha felicidad y amor.

¡FELIZ 2018!

Gemma Segura Virella


 

Estamos hechos de retazos

Se acerca un nuevo final y para ello queremos recordar algunos de los fragmentos que hemos escrito este dos mil diecisiete.

Hemos hecho un pequeño experimento. Hemos recopilado 2017 palabras de los diferentes post del año como recuerdo de lo ganado y lo perdido, de lo gozado y lo sufrido, de lo experimentado y lo compartido.

Ya nos diréis que os parece 😉

 

Los inicios hacen que las cosas se vuelvan únicas y valiosas. Destacan la maravilla de cada experiencia. Nos recuerdan que debemos ser conscientes de cada paso que damos. En general, solemos comprender que las cosas son transitorias sólo cuando cobra importancia el final, cuando algunas veces es demasiado tarde para volver atrás. Como dicen los maestros Zen: “Muere antes de morir; solo así podrás vivir verdaderamente”.

 

Por fin despiertas, te giras y me regalas una mirada, tus manos calientes me recorren,

me acarician renaciendo cada vello, inspirando mis deseos, sugiriendo amor

y luego amor y pasión y besos y suspiros, piel con piel…..

y de nuevo la noche, la quietud, el silencio, la oscuridad…los sueños.

 

Y así nos va… esperando que la vida vaya pasando ante nuestros ojos mientras creemos que llegará el momento, nuestro momento. Algunos descubren que todo era falso, que no hay que esperar a nada, que hay que abalanzarse sobre las cosas, sea el amor, el sexo, el riesgo, las emociones, la ambición o el deseo.

Otros siguen esperando.

 

Y seguramente la cagaré una y otra vez, como todos. Seré el peor espectáculo y la más negativa de las compañías, en ocasiones. Porque en ese momento no seré capaz de estar mejor. Pero eso y el aprendizaje que estaré realizando, será lo mejor que me podrá pasar, lo mejor que podrán vivir, porque es la realidad de todos y de todas. Seamos madres o no, porque somos personas.

 

Qué guapa estoy cuando entiendo que mi mayor error es dejar que la cabeza silencie mi corazón.

Cuando la sensibilidad, la bondad, la humildad, la confianza y el agradecimiento se convierten en mis fundamentales.

Qué guapa soy cuando me comprometo con lo que me da y tiene sentido.

Cuando me permito ser en toda mi autenticidad, también estoy guapa.

 

Hoy, quizá lo mejor sea dejar que me hablen tus colores,

como tu azul, el color del agua de aquellos días íntimos

donde escapábamos unas horas para lograr parar nuestro loco mundo

y traer de nuevo a nosotros el vestigio de días donde todo comenzaba.

 

Pero vivimos en una ficción continua y apenas nos damos cuenta.

A veces, solo a veces, tenemos una pequeña intuición de que algo falla, de que nuestro Matrix particular nos está vendiendo como producto terminado y homologado algo que realmente está compuesto de retales y de cables sueltos.

Por suerte esa sensación acostumbra a durar poco.

 

No vaya a ser que descubramos la impostura de una historia que nos ha llevado toda la vida construir. No vaya a ser que decidamos no mentirnos más y entonces no sepamos bajo que árbol cobijarnos.

 

Amo la vida en sobremanera, amo los momentos de conciencia plena, las canciones a gritos en el coche, bailar en medio de la cocina, ver salir el sol desde mi ventana, dejarme cuidar por la esteticista, meditar y dar gracias por lo que soy, animar al equipo de futbol de mis hijos, disfrutar de una buena comida, de una carrera bajo la lluvia, ver una puesta de sol desde el agua, reírme de algo hasta llorar y que se me doblen las piernas, tomar cervezas con los amigos, disfrutar del sexo con todos sus matices, oír el sonido vacío del mundo submarino, poner sellos en mi pasaporte. En fin, contabilizar verdadero tiempo vivido…

 

Un día me contaron que la polaridad es una creación del ego, el otro polo de la unidad, donde todo y nada se funden. Con los años descubrí que es imprescindible abrazar los dos estados, el de vació y el de plenitud para poder dar espacio al equilibrio, ese punto donde se intercala el balance para trabajar juntos en un propósito mayor.

 

La verdad a veces duele, pero es en ese momento cuando es más necesaria y a mi la verdad me arrancó el corazón por unos instantes, devolviéndomelo limpio.

 

Personas que presentan al mundo las verdaderas causas, capaces de transformar el mundo en un lugar mejor.

Personas que han descubierto que para darle sentido al mundo actual, es necesario establecer algo más que empresas que ganan dinero y relaciones instantáneas, superficiales y temporales.

Personas que han decidido ser motores del mundo e iniciar el interesante viaje que nos permite cambiar corazones, mentes y acciones de las personas. Personas que han decidido cautivar al mundo. Lo has leído bien: cautivar al mundo, a tu mundo.

 

Ahora es el momento. Tiene que acabar el tiempo de la rabia.

 

El problema, no es este loco mundo nuestro cada vez más enfocado a la automatización y la digitalización de las tareas para mejorar la calidad de vida. El problema es que esa mejora en la calidad de vida es privilegio solo de una parte de la población. El problema, es el desconocimiento de cómo utilizar las nuevas herramientas para evolucionar y crecer a nivel personal. El problema es que seguimos educando mano de obra en las escuelas, cuando quizás el futuro para el trabajo “humano” radicará en aquellas cosas que las máquinas no puedan hacer.

 

Queridos, os voy a explicar cuál es el verdadero motivo de los gritos. Cuando dos personas se enfadan, sus corazones se alejan mucho el uno del otro. Entonces, para poder cubrir esa distancia generada y poder escucharse, han de gritar. Mientras más enfadados se encuentren, más alejados se encontrarán y más habrán de gritar.

 

Y entonces llega la parte más complicada, que es darse cuenta de que estás dejando que la mente te domine, te observas con ojo de halcón para ver si hay algo de verdad y de amabilidad en cómo te estás tratando. Para comprobar que, en realidad, el Ego te está machando. Que han saltado alarmas propias de su necesidad de mantenerte a salvo pase lo que pase, pero que éstas responden a creencias limitantes, a viejas y conservadoras ideas grabadas a fuego en tu inconsciente.

 

Admiro los proyectos donde se escribe un diario de amor compartiendo, comunicándose y diseñando las mismas intenciones, aún pasando alguna adversidad como el mito griego narcisista, la época azul de Picasso o Munch.

 

Allí decidí terminar mi viaje, tumbado entre tus dedos. Al fin y al cabo me tenías en tu mano. Me sentí pequeño pero formando parte de ti, esperando que despertaras y decidieras tú en qué parte de tu cuerpo iba a quedarme, en qué paisaje de tu contorno iba a tumbarme a dormir la próxima noche.

 

Cada fracaso te hace más fuerte si lo admites, si dejas de maquillar la realidad, sin encajas el golpe sin caer o incluso si caes y eres capaz de levantarte.

Si luchas.

Si mueres una y mil veces en cada batalla.

Si fracasas y sigues caminado es que ya has vencido.

 

Provista de su block de dibujo, Lila va por el mundo convencida de tener un maravilloso y mágico poder: el poder para convertir el mundo en un lugar mejor. Sentada en un bar, en su casa, paseando por el parque o simplemente caminando por la calle, dibuja las líneas que llenarán de magia y color todo cuanto la rodea.

 

La vida sana, santa y feliz al final es la que haces con plena conciencia, meditando, corriendo, cocinando, trabajando, surfeando o bailando. Y todo eso es mucho más verdadero cuando además lo compartimos con los otros, relacionándonos.

 

Porque hoy un loco decide que no puedes bailar. Y mañana es que no puedes ir a un concierto de una música determinada, y pasado es que no puedes salir en días señalados. Y al otro quizás sea que no puedes hablar, o pensar, o estudiar, o trabajar, o amar, o quién sabe. Vivir, lisa y llanamente.

 

Normalmente no se donde está mi sombra. Sé que va conmigo a todas partes. Aunque vivo de espaldas a ella, despreocupada, porque ya vivimos perteneciéndonos.

 

Hace un tiempo manifesté cambiar el mundo y la clave ha sido solamente una: hacerme responsable de mi mundo. Recordad, si la respuesta es SI, ya estáis tardando!

 

Entonces ocurrió que todos estos textos ocuparon un grupo de folios en blanco, dando lugar a nuevos libros que buscaron un lugar en aquellas estanterías de las que una vez saltaron…..pero ¿qué ocurrió con los libros que perdieron las palabras y que yacían abiertos en el suelo? Desgraciadamente quedaron heridos para siempre. Donde otrora habitaban frases con significado, ahora se leían textos llenos de huecos, párrafos tildados de espacios en blanco, frases inconexas, páginas enteras de incoherencias….

 

Miro a mi alrededor y lo veo todo, lo comprendo todo, lo admiro todo. Soy como un virus hambriento de cuerpo que busca saciarse de vida. Me alimento de lo que otros creen.

 

Y cuando hay amor, no hay lugar para el sufrimiento. Puede existir el dolor, físico o emocional, pero donde haya amor no hay cabida para el miedo. Y, por tanto, no sufres, te compadeces de ti (y del otro), te cuidas (y le cuidas). Para mantener el NO sufrimiento, aliviando ese dolor en la medida de lo posible.

 

Presencia es algo parecido a, permitirte estar en el momento presente cuando vas a convivir con los demás. Estar en el contexto, sentirlo y compartir disfrutando de ese halo de vida. Mirar a los ojos y sonreír, porque cuando una persona vive en su presencia es más bella, expresa luz desde sus pupilas y todos los segundos de vida que regalas, es arte.

 

A cada instante de la vida podemos elegir el estilo de vida. A cada instante de la vida podemos elegir el silencio. A cada instante de la vida podemos elegir la lentitud. A cada instante de la vida podemos elegir la plena conciencia. A cada instante de la vida podemos elegir una vida sabia.

 

Voy a anidar en tu alma esperando a que vuelvas el tiempo…

 

¿Me permites un par de preguntas? Si te garantizaran que si lo dejas todo y te dedicas a lo que amas, al final lo consigues, ¿lo harías? ¿Y si no te lo dijeran? Esa es la diferencia.

 

Y yo creo que soy de esos, de los que perdieron la partida de su destino y andan por el mundo respondiendo que “no” a todo. Poniendo cara de sueño ante las propuestas de aventura, desmontando con un gesto cualquier atisbo de entusiasmo juvenil por un mal amanecer o por un paisaje solitario, desgastando tanto vocerío inútil y cansino.

 

Esto del desarrollo personal y la elevación de la conciencia está muy bien. Amplías perspectiva sobre ti mismo y facilita las relaciones pero, francamente, es tarea ardua y dura de cojones.

 

Va a ser que no voy a perderme todo lo que me gusta.

 

Ni tú, ni yo, ni siquiera ambos.

No somos dos, ni sumamos cuatro.

No estamos solos, ni vivimos en el mundo que soñamos.

 

Cierro los ojos y recuerdo tus sabores y olores.

 

Si la motivación es fuerte, el paradigma se desvanece.

 

La sinceridad rema con la corriente siempre a su favor. Nos sirve para llegar lejos sin grandes esfuerzos porque la sinceridad es joven, fuerte y ágil.

 

La prueba de una inteligencia superior reside en la habilidad de albergar dos ideas opuestas en la mente y mantener la capacidad de actuar.

 

Porqué sigue en todas y cada una de tus células en forma de vivencias, de momentos y recuerdos, en tu genética. Y nace un antes y un después, nada será igual. La vida sigue, tu sigues y alguien (a veces tan amado) ya no estará más.

 

Entonces seré como el viento, que no necesita de las palabras para existir.

Seré como la niebla que no necesita de las palabras para esconderse.

Seré como aquello a lo que no sabemos nombrar.

Seré silencio.

 

El tiempo es para los que tienen vida eterna, no para los mortales que lo vivimos como sino nunca se acabara.

 

Agradece todos los días el amor que recibes, el universo se dará cuenta de ello y te enviará más.

 

Optar por no huir del dolor ni exagerarlo, dándonos el tiempo, espacio y la calidez que necesitemos, reconociendo nuestra vulnerabilidad, podemos practicar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.

 

Y ahora, más que nunca, tengo los valores que ellos representaban muy, muy presentes.

 

Gemma, Víctor, Alvaro, Tamara, Patrícia y Julia


 

 

 

 

 

La vulnerabilidad está repleta de riquezas

“Sé que la vulnerabilidad es el núcleo de la vergüenza y el miedo, pero también es el lugar donde nace la dicha, la creatividad, la pertenencia y el amor…la vulnerabilidad es el lugar de nacimiento de la conexión y la ruta de acceso al sentimiento de dignidad”.   -Brene Brown.

Un niño jugando se cae y llora, su madre amorosamente se acerca y lo protege. Un ser querido y cercano fallece y nos sentimos tristes. Nos enfermamos y sentimos malestar físico y emocional, y anhelamos más que cualquier otra cosa recuperar nuestra salud. Reconocemos que la persona que partió deja un espacio vacío en nuestras vidas, y al mismo tiempo nos deja una enseñanza; que esta vida es muy valiosa y breve como para vivirla con trivialidad.

Dolor, enfermedad y muerte… sin duda, la vulnerabilidad es parte innegable de nuestra condición humana.

La vulnerabilidad es un territorio que puede parecernos agreste y lúgubre, sin embargo, está repleta de riquezas esperando ser reveladas: nuestra compasión, nuestra capacidad de empatizar y acompañar a los demás, nuestra capacidad de estar plenamente presentes depende, en gran medida, de reconocer primero nuestra condición vulnerable, pues a partir de ese reconocimiento tenemos la posibilidad de ser genuinos y estar con el corazón abierto con los demás.

La vulnerabilidad nos permite conectarnos con nuestra humanidad compartida, sin tratar de ocultarla ni tampoco exagerándola; tenemos la oportunidad de observarla en su dimensión justa, y en ese momento tocar nuestra naturaleza más profunda.

Atender a aquello que nos hace sufrir en un contexto de cuidado puede ser transformador. Reconocer nuestras ansiedades, miedos y vergüenzas, darnos permiso para sentir estas emociones incómodas, y con la práctica de la atención plena poder cuidar y aceptarnos a nosotros mismos. Podemos sentir nuestro dolor físico o emocional y podemos decir respetuosamente: te honro y decido darme un momento para que te manifiestes. Con la práctica de prestar una atención amable, podemos no negar ni ocultar nuestros dolores y abrir un espacio de aceptación para aquello que nos esté ocurriendo. Optar por no huir del dolor ni exagerarlo, dándonos el tiempo, espacio y la calidez que necesitemos, reconociendo nuestra vulnerabilidad, podemos practicar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Entrar en contacto con nuestra vulnerabilidad requiere de coraje. Es más fácil negar o desconocer nuestra naturaleza vulnerable, privilegiando así la apariencia sólida y fuerte. Contactarnos con nuestra vulnerabilidad implica realizar un ejercicio de honestidad, asumir riesgos y afrontar el temor a ser dañados. Al entrar en contacto con lo que nos hace vulnerables, también entramos en contacto con lo que nos hace sensibles y empáticos, que al igual que los demás seres anhelamos vivir en paz, sentirnos reconocidos y validados y tener una buena vida.

Reconocernos como vulnerables no es lo mismo que ser débiles, y esta confusión puede llevarnos a no aceptar quienes somos y querer ocultar nuestra condición. La debilidad está asociada más bien a una actitud  temerosa, de huida y de no afrontamiento ante la experiencia. En cambio, entrar en contacto con la propia vulnerabilidad requiere de valentía, aceptar que no somos ni súper-hombres ni súper- mujeres, sino más bien somos seres humanos, seres sensibles, complejos y contradictorios.

Detenernos y darnos un espacio para apreciar quienes ya somos y no a una imagen de nosotros mismos, es un valioso paso para encontrar un genuino bienestar.

La vulnerabilidad está asociada a nuestra sensibilidad, a reconocer en nuestra experiencia que somos seres transitorios e impermanentes, (que podemos sufrir, podemos enfermarnos, y que más temprano o más tarde también moriremos) por lo tanto, nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos si gastamos nuestro valioso tiempo y energía ocultando nuestra condición vulnerable. Podemos tomar la decisión hoy de comenzar a acogerla compasivamente y entrar en contacto con ella, para desde allí tener la posibilidad de ser más conscientes de nosotros mismos, reconociendo el tesoro que es el estar vivos, tener salud y tener la capacidad de expresar afecto y aprecio por nosotros mismos y por quienes nos rodean.

La vulnerabilidad es también darse cuenta que hay que agradecer que estamos vimos, porque la vida es un regalo. No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero la vida es un precioso regalo.

Dale un espacio a tu propia vulnerabilidad, a cultivar una actitud de cuidado, gratitud y aprecio por estar vivo y por quien eres.

Gemma Segura Virella


¿Quién sabe?

Dos pececitos nadaban en el agua cuando se encontraron con un pez mayor que nadaba en dirección opuesta, que les saludó con la cabeza y les dijo:

Buenos días chicos, ¿cómo está el agua?

Los dos pececitos siguieron nadando durante un rato, hasta que uno de ellos miró al otro y le preguntó:

¿Qué diablos es el agua?

Esta breve historia pone de manifiesto que los hechos más obvios y fundamentales de la vida suelen ser los más difíciles de ver y expresar. No es novedad que parte de mi actividad profesional y personal está vinculada con la meditación. Y, para mi, la meditación tiene ciertas semejanzas con la jardinería y una de ellas es la importancia de la preparación.

El mayor error que cometen los jardineros principiantes es plantar las semillas sin haber preparado el terreno. Extraer piedras de los arriates antes de sembrar requiere un esfuerzo físico continuado. En paralelismo con la mente, descubrir los patrones mentales y conductuales que nos generan sufrimiento también precisa de un esfuerzo mental sostenido y modificarlos requiere aún mayor esfuerzo. Cambiar estos patrones exige un cambio en la visión de la vida y suele ser un proceso largo y abrupto. De todos modos, no hay razón para que nos desmoralicemos con ello, solo debemos recordar que resulta más beneficioso emprender este trabajo interior con suavidad y sentido del humor que con el equivalente mental del pico y la pala que utilizan los jardineros para sacar las piedras de la tierra.

Hay muchas cosas que desconocemos, muchas más de las que conocemos y es un alivio desprenderse del apego a nuestros puntos de vista y a nuestras opiniones, especialmente sobe aquello que no conocemos. Y así puede formarse un mantra en la mente: ¿Quién sabe? El no saber no tiene que ver con el desconcierto ni la confusión, consiste en mantener la apertura mental respecto a cuestiones fascinantes para las que no tenemos respuesta de momento. Y esto, lejos de ser un problema, constituye un soplo de aire fresco.

Ser conscientes implica tener presente qué es verdaderamente importante en las actividades diarias que llevamos a cabo en la vida. Es posible que la mayor parte del tiempo hayamos de recordárnoslo o incluso admitir que no tenemos ni idea de qué se trata, ya que fácilmente perdemos de vista la dirección y sentido de nuestra vida. Pero incluso en los peores momentos podemos dar un paso atrás y comenzar de nuevo, preguntándonos, como por vez primera con una mirada nueva: ¿Qué es verdaderamente importante aquí?

Cada experiencia es única y existen infinidad de causas y condiciones que dan lugar a cada momento. Incluso cuando nos esforzamos en contemplar una experiencia desde todos los ángulos, no es posible cubrirlas todas. Por mucho que nos esforcemos nuestro discernimiento siempre será incompleto. Nunca contaremos con toda la información ni conoceremos todas las causas que han dado lugar a una situación, ni siquiera podemos prever todas las consecuencias de nuestras acciones. Siempre existe un grado de incertidumbre en todo, pero una vez aceptado no debemos perder la confianza y lo mejor es atemperar las acciones con humildad y prudencia y, algunas veces, admitir que no tenemos respuesta y descubrir después que ahí está justamente la magia.

Como dijo F. Scott Fitzgerald: La prueba de una inteligencia superior reside en la habilidad de albergar dos ideas opuestas en la mente y mantener la capacidad de actuar.

Gemma Segura Virella


 

El paradigma se desvanece

El concepto de paradigma se utiliza en la vida cotidiana como sinónimo de “ejemplo” o para hacer referencia en caso de algo que se toma como modelo digno de seguir. La palabra paradigma también se utiliza para indicar un patrón o modelo, un ejemplo fuera de toda duda, un arquetipo (el patrón ejemplar del cual otros objetos, ideas o conceptos se derivan. Es el modelo perfecto.

Podríamos decir que un paradigma es una forma de entender las cosas, de percibirlas, de procesarlas en el cerebro y comprenderlas. Es algo así como nuestro mapa del mundo.

Uno de los cambios de paradigma más comunes tiene que ver con el dinero. Muchas personas creeen que tienen un tope en cuanto a sus ingresos, que no ganarán nunca mucho más de lo que ingresan ahora. Sin embargo ¿Dónde está escrito? Uno puede cambiar sus creencias sobre el dinero. Posible es, os lo aseguro, otra cosa es que en tu paradigma actual no se contemple esta posibilidad.

Dejadme que os cuente una pequeña historia en la que un sabio le pregunta a su joven discípulo lo siguiente:

Imagina que estás en el piso 50 de un edificio y al frente hay otro edificio (a unos 100 metros) también de 50 pisos. Entre los dos hay una tabla delgada para que puedas atravesar de un edificio a otro. ¿Si te dan 10.000€ por hacerlo, lo harías?

Evidentemente que no, responde el discípulo.

¿Y si te subo la cifra a 30.000? ¿O a 100.000€?

Tampoco, responde de nuevo el joven.

Pero es que resulta, le explica el sabio, que en la mitad de la tabla está tu hijo (o tu pareja si no tienes hijos) que te dice que tiene mucho miedo ¿Lo harías entonces?

Evidentemente que sí, claro que lo haría.

¿Te has dado cuenta de algo? Te he cambiado el paradigma en 10 segundos.

Evidente, leyendo esta pequeña historia, que el problema entonces no es el riesgo ni el miedo. La historia nos muestra que si la motivación es fuerte el paradigma se desvanece. 

Es por ello que es sumamente interesante que identifiquemos nuestros paradigmas internos porque son ellos los que están creando nuestro mundo externo, porque en realidad son la base para poder iniciar una verdadera transformación, ya sea personal, social o colectiva.

Es posible que muchas veces sientas que estás dentro de una cárcel (invisible) sin nada que poder hacer, pero en realidad existe la posibilidad de que esa cárcel la hayas creado tú mismo, y sea invisible. ¿Podrías salir de esa cárcel? ¿Existe esa posibilidad? Es cierto que tu entorno te puede condicionar (está de sobra demostrado que lo hace y mucho), pero no lo utilices como excusa porque siempre puedes elegir la actitud con la que quieres afrontar la vida. Y eso es en realidad el cambio de paradigma.

Se trata de entender (no digo que sea tan fácil) que aquello que está afuera no responde a ningún factor externo, objetivo e inmutable, porque lo de afuera es un espejo de lo de adentro y atraemos aquellos elementos que están en sintonía y vibración con nuestra energía, intenciones, emociones, contratos, creencias y/o mandatos.

Si te permites esta posibilidad, de que no hay modelos externos sino que cada uno es su propio modelo, se hace más evidente que tenemos, en potencialidad, la libertad de elección para entender que cuando vivimos dentro de un paradigma, no podemos escuchar el universo.

Partamos de eso, si la motivación es muy fuerte, no hay paradigma, porque entonces la motivación está a un nivel superior del reto: ir a buscar a alguien para salvarlo.

Recordadlo, Si la motivación es fuerte, el paradigma se desvanece.

Gemma Segura Virella


 

Con los pies en el suelo es imposible volar

A pesar de que algunas cosas pueden no ser posibles, uno de los miedos humanos es pensar que solo lo posible merece la pena. Ponemos la atención únicamente en lo realizable, en lo tangible, en aquello que consideramos real y en lo medible, y dejamos a un lado el valor de las utopías, las ilusiones y los sueños. Un sinfín de personas están orgullosas de tener los pies en el suelo, de considerarse realistas y sensatas, mofándose de aquellos que se sienten cómodos en las nubes.

Dice mi buen amigo (no porque lo conozca personalmente, pero si porque le sigo la pista desde hace algunos años) Sir Ken Robinson que Vivir a expensas de que algo tenga un final feliz sería como decir no vivas, ¡que vas a morir!. Tampoco quiero decir con ello que si la historia tiene un final feliz, a pesar de lo que suceda en ella, ya merezca la pena, pero es mejor vivir esa historia, aunque el final no sea de cuento de hadas.

Hacemos las cosas esperando que siempre salga todo perfecto a la primera y si no es así, rápidamente nos olvidamos y vamos a por otra cosa. Yo te doy si tu me das, esa es otra. Porque hacemos las cosas como si la generosidad y la bondad fueran un mero intercambio. Queremos hacernos ricos de la noche a la mañana, deseamos tenerlo todo en un abrir y cerrar de ojos y esperamos que el resto del mundo nos esté siempre esperando a pesar de no haber dado ni un paso. Y aunque considero que tenemos el derecho de poderlo conseguir, deben tener un para qué que les de sentido.

Pero ¿y si resulta que el valor está en la experiencia de vivir la aventura y no en el tesoro escondido en la isla? Pocas cosas en la vida te ofrecen garantías, por ello lo que realmente tiene sentido son las decisiones y las acciones cuando no hay garantías. El tesoro de la isla reside en el tiempo y el espacio de lo incierto y del podría ser un sí, pero también un no. Y nada tiene que ver con ser optimista o pesimista, tiene que ver con la condición. La mejor pregunta ante algo que de verdad deseas no es ¿y si sí? O ¿y si no? La pregunta adecuada es ¿y qué más da? Porque lo que de verdad importa es ponerle decisión y acción y pasarlo en grande en el durante. Y esta sutil apreciación es lo que marca la diferencia entre quiénes les motiva el hacer para conseguir, de quiénes amamos y nos comprometemos con lo que hacemos.

Se trata de hacer sin recompensas, de hacer y estar dispuesto a quedarte sin nada. Se trata de hacer sin condición. Se trata de vivir de verdad sabiendo que los sueños no tienen fecha de caducidad, porque en realidad son incondicionales y atemporales.

¿Me permites un par de preguntas? Si te garantizaran que si lo dejas todo y te dedicas a lo que amas, al final lo consigues, ¿lo harías? ¿Y si no te lo dijeran? Esa es la diferencia.

Creo, a pesar de todo, que la prudencia y algunas dosis de prevención son excelentes herramientas, pero siempre que no anulen la ilusión, la locura y la creatividad. Que nunca te desmotive un ¿y crees que lo conseguirás? Y que tu respuesta sea siempre un “ya veremos, pero me propongo hacerlo”, porque cuando se ama algo de verdad, el final es lo de menos. Como decía Wayne Dier en uno de sus libros “Cuando bailas tu objetivo no es ir a un lugar determinado de la pista. Es disfrutar de cada paso del camino”.

Estoy convencida que todo, absolutamente todo (creo que incluso la muerte), es una elección y todo lo demás no son más que peajes que decidimos ponernos en el viaje. Tu eliges si vas a vivir tu vida en función de la dificultad, de la seguridad, de la posibilidad o de lo que de verdad deseas y amas.

Eres tan grande como lo sea tu sueño. Si de verdad es grande pero el miedo a no conseguirlo te paraliza, estás abocado a un sueño menor. Aunque tengamos muchas vidas, solo recordamos esta y tiene que valer la pena. Porque con los pies en el suelo, los sueños no pueden volar. 

Feliz verano, un fuerte abrazo y nos reencontramos en septiembre!

Gemma Segura Virella

¿Qué es lo que mi mundo aporta al mundo?

Diferentes tradiciones, filosofías y religiones del mundo, en especial las de Oriente, han señalado desde hace siglos que los seres humanos no somos tan libres como pensamos. Nuestros comportamientos e incluso nuestros pensamientos, emociones y sentimientos son una respuesta automática que obedece a una amplia gama de condicionamientos determinados por el momento histórico, la sociedad, la cultura y el contexto familiar en el que nacemos y crecemos.

La buena noticia es que, al mismo tiempo, podemos desarrollar nuestra conciencia de lo que sucede fuera y adentro de nosotros mismos. Estar plenamente conscientes y atentos no es algo que pueda describirse con palabras, es más una experiencia o un estado del Ser que un concepto o idea. Si todos desarrollamos el amplio potencial de nuestra conciencia podremos ser responsables de la forma que vivimos y no seguiremos culpando a alguien o algo más por la vida que llevamos o por el estado actual del mundo en que vivimos. La siguiente buena noticia es que tenemos una maravillosa herramienta para que nos ayude: el Mindfulness.

Mindfulness se refiere a ese estado de atención plena o consciente e implica ser consciente de todo lo haces, dices, sientes, vives.

Si de algo estoy plenamente convencida, es que para ser responsable de mi propia vida debo tener la conciencia despierta. Significa que entiendo que mis decisiones y acciones tienen consecuencias y que solo si me esfuerzo a través de la práctica continua y continuada puedo transformar mi modo de vida y, por ende, a mi misma, para ser más dueña de mi vida en beneficio de mi misma y de quiénes me rodean.

Todas las personas hemos vivido experiencias mindfulness en la vida, un claro ejemplo es cuando contemplamos un atardecer sublime junto a un ser querido y nos sentimos profundamente conmovidos y disfrutando del presente tal cual es. La práctica de la meditación es una de las vías a través de las cuales podemos cultivar mindfulness y hacer que esos momentos mágicos de conexión con la vida se repitan.

Si vamos corriendo a todas partes, sin aprender a vivir en lentitud, adoptamos esa velocidad como un modo de vida, como una forma del Ser y comenzamos a ser autómatas y nuestras respuestas ante los estímulos de nuestros sentidos y nuestra mente dejan de ser creativos. Ya no tenemos tiempo para un café con los amigos, para contemplar un bonito atardecer o para sentarnos en cualquier lugar y disfrutar de ver pasar los minutos.

Desde la plena conciencia, el zumo de la vida -esos pequeños momentos placenteros de atención plena-, momentos de entrega total al privilegio de seguir vivos, se vuelven momentos extraordinarios. Desde la plena conciencia, descubrimos que nuestra vida se ha vuelto así porque nosotros lo hemos elegido a través de decisiones y acciones desconectadas de la conciencia. Lo hemos hemos elegido porque nos hemos dejado atropellar por una agitación colectiva y por unas poco sabias proclamas modernas.

En algunos de mis momentos mindfulness me pregunto ¿Por qué hemos renunciado a ello tan fácilmente? ¿Por qué nos resignamos a convivir más tiempo con la niebla que con las olas que vienen y van en la playa? ¿Por qué hemos olvidado vivir poéticamente?

A cada instante de la vida podemos elegir el estilo de vida. A cada instante de la vida podemos elegir el silencio. A cada instante de la vida podemos elegir la lentitud. A cada instante de la vida podemos elegir la plena conciencia. A cada instante de la vida podemos elegir una vida sabia.

Tengo algunas preguntas que me acompañan desde hace algunos años. Una de ellas, quizá la más compleja, es ¿Qué es lo que mi mundo aporta al mundo? Necesitamos desacelerar, reflexionar, inhalar, exhalar, conectarnos con nuestras necesidades más profundas y observar la vida que llevamos tal y como es.  ¿Qué me estoy dando y qué estoy dando a los demás?

Dice Humberto Maturana, “nos enfermamos al vivir un modo de vida que niega sistemáticamente el amor” y me quedo con su respuesta para responder a mis preguntas.

El desafío de la sabiduría es sencillo, que no fácil: Ser siempre consciente de mis capacidades y hacerme responsable de mis decisiones. ¡Ese es uno de los regalos vitales que nos ofrece el mindfulness!

Gemma Segura Virella


 

¡Ya estás tardando!

Imagina que te despiertas una mañana cualquiera, no importa el espacio, el tiempo y el lugar. Imagina que una voz te dice “Piensa en una idea para cambiar el mundo y ponla a trabajar”. Durante los próximos minutos te harías muchas preguntas, dudarías e incluso creerías que la locura se ha adueñado de tu mente.

Imagina que, después de estos primeros minutos, te dijeras  ¿Por qué no? ¿Por qué no pensar en una idea que de verdad permita cambiar el mundo? En realidad tienes muchas, infinitas ideas pero ¿te parecen extrañas, te parecen duras, te parecen locas, te parecen molestas, te parecen difíciles? Esas no son las preguntas, amigo. La pregunta adecuada es ¿Pero es posible? Si la respuesta es afirmativa, ya estás tardando!

Somos la materialización de lo que creemos y de la forma en que nuestra mente está programada. Somos lo que creemos que somos. Pero el reino de todas las posibilidades está dentro de cada uno de nosotros, aunque muchas veces lo hayas olvidado. Un reino que habita en tu mente, en tu corazón, en tu cuerpo y en toda tu alma.

En realidad, en tus manos tienes posibilidades infinitas de forma, de diseño, de textura y también de belleza. Cuando conectas con ese reino de posibilidades infinitas simplemente sabes lo que tienes que remover para sacar la obra de arte que llevas dentro, algo que en realidad ha estado ahí desde el principio de todos los tiempos. Existe solo un secreto: debes desprenderte de todo aquello que no te deja avanzar.

Y ¿qué hago yo para cambiar el mundo os preguntaréis? Cuidarme, amarme, conectarme, experimentarme, desprenderme de todo aquello que no me deja avanzar y delegar en el resto del mundo, porque cambiar el mundo no es algo que quiera hacer sola. A veces duro, otras molesto, algunas difícil, la mayoría excitantes, … pero si puedo imaginarlo, es porqué puedo crearlo.

Hace un tiempo manifesté cambiar el mundo y la clave ha sido solamente una: hacerme responsable de mi mundo.

Recordad, si la respuesta es SI, ya estáis tardando!

Eres un mar de posibilidades infinitas, que no se te olvide 😉

Gemma Segura Virella


 

 

Soy el capitán de mi alma

Provista de su block de dibujo, Lila va por el mundo convencida de tener un maravilloso y mágico poder: el poder para convertir el mundo en un lugar mejor. Sentada en un bar, en su casa, paseando por el parque o simplemente caminando por la calle, dibuja las lineas que llenarán de magia y color todo cuanto la rodea.

En el fondo Lila (un corto escrito, animado y dirigido por Carlos Lascano) es una metáfora visual acerca de cómo las personas podemos ayudar a los demás a través de pequeños, pero poderosos, actos de bondad.

Lila expresa, también, el deseo de soñar y de romper esa barrera que muchas veces los adultos se crean entre la realidad y la fantasía. La actitud ante la vida de Lila nos anima a decidir y a accionar cualquier cosa que deseemos hacer en nuestras vidas, nos anima a romper esa barrera entre lo que creemos que es y lo que puede llegar a ser. Nos anima, en realidad, a despertar la pasión por esa llamada interior que nos impulsa a la acción, al movimiento, a la transformación, porque solo la gente con pasión puede cambiar el mundo para hacerlo mejor.

Hay algo de Lila en cada uno de nosotros, quizás sea la necesidad de ver las cosas de otra manera, de encontrar esa magia que el día a día parece que, en ocasiones, se empeña en robarnos. Quizá la necesidad de descubrir que dentro de cada uno de nosotros lo único que hay es un niño que quiere pasarlo bien con la vida y con el resto del mundo, de descubrir que hay que apasionarse porque aburrirse es un verdadero drama.

Lila nos está diciendo, de una manera sencilla, que la magia está en nosotros mismos y que la realidad no es única sino una especie de dialogo que se completa al ser percibida, experimentada y vivida. A veces esperamos que todo sea perfecto tal como lo soñamos y tal vez somos nosotros quienes tenemos que ver las cosas de otra forma y modificarlas a nuestro antojo.

Lila, sutil y delicadamente, toma una posición activa y no solo contemplativa frente a la realidad y se anima a cambiar dicha realidad para verla mucho mejor. Es como ella hubiera decidido convertir los fracasos de otros en su propio éxito.

Dejadme que, antes de mostraros la magia de Lila, os recuerde el poema de William Ernes Henley “Invictus”, porque el corto me ha conectado con él:

Más allá de la noche que me cubre,

negra, como el abismo insondable,

doy gracias al Dios que fuere

por mi alma invicta.

En las azorosas garras de las circunstancias

nunca he gemido, ni llorado.

Sometido a los golpes del destino,

si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos

donde yace el horror de la sombra,

la amenaza de los años,

me encuentra y me encontrará, sin miedo.

Ya no importa cuan estrecho sea el camino,

ni cuantos castigos lleve a la espalda:

Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.

Soy el capitán de mi alma: ¡Simplemente maravilloso!

Gemma Segura Virella

El verdadero motivo de los gritos

Cuenta la historia que un hermoso día, un maestro pregunto a sus discípulos lo siguiente:

  • ¿Quién de vosotros sabría decirme cuál es el motivo por el que la gente grita cuando está enfadada?

Los discípulos se quedaron pensativos, intentado dar su mejor respuesta al maestro.

  • Yo creo, que porque perdemos la calma– contestó uno de los discípulos.

El maestro no se quedó del todo satisfecho con la respuesta y dijo:

  • Lo que no entiendo es por qué se gritan, cuando la otra persona se encuentra a su lado, ¿vosotros lo entendéis? ¿creéis que no es posible hablarle en un tono más bajo?

Los discípulos se esforzaron en reflexionar y dar sus respuestas, pero ninguna le agradó del todo al maestro, no conseguían dar con la pieza clave. Al ver que los alumnos se estaban quedando sin respuestas, el maestro les dijo:

  • Queridos, os voy a explicar cuál es el verdadero motivo de los gritos. Cuando dos personas se enfadan, sus corazones se alejan mucho el uno del otro. Entonces, para poder cubrir esa distancia generada y poder escucharse, han de gritar. Mientras más enfadados se encuentren, más alejados se encontrarán y más habrán de gritar.

Explicado esto, el maestro hizo una pausa y volvió a lanzar una pregunta a sus discípulos:

  • Si eso ocurre con las personas que se enfadan, ¿Sabéis que sucede con las personas enamoradas o las que se aman? Si os dais cuenta, ellos no se gritan, ellos se hablan de forma dulce y suave. Esto es debido a que sus corazones se encuentran muy cerca. Y ¿qué pasa cuando se enamoran aún más?, pues que el tono de voz baja tanto que la gente que se ama lo convierte en un susurro, la distancia entre ellos es mínima y su amor es muy cercano, y además, crece, y crece tanto que ya no hace falta que se susurren, sino con sólo mirarse ya se están diciendo todo. Esta es la situación de cercanía entre dos personas que se aman.

Y concluyo, dándoles el siguiente consejo: “Cuando discutáis, no permitáis que vuestros corazones se alejen, no os digáis palabras que os distancien todavía más, puesto que llegará el día en que esa distancia sea tan grande, que no encontrareis el camino de regreso”.

Esta bonita historia nos cuenta que el amor siempre susurra y nunca grita, que los susurros son el idioma del corazón y aunque muchas veces el ruido mental no nos permite escuchar esos susurros, ahí están.

Aprovecho para desearos una feliz Semana. Abrazos!

Gemma Segura Virella


 

Por lo que puede ser

El post de hoy está dedicado a aquellas personas que ven y viven la vida “por lo que puede ser” y no “por lo que no puede ser”.

Personas que presentan al mundo las verdaderas causas, capaces de transformar el mundo en un lugar mejor.

Personas que han descubierto que para darle sentido al mundo actual, es necesario establecer algo más que empresas que ganan dinero y relaciones instantáneas, superficiales y temporales.

Personas que han decidido ser motores del mundo e iniciar el interesante viaje que nos permite cambiar corazones, mentes y acciones de las personas. Personas que han decidido cautivar al mundo. Lo has leído bien: cautivar al mundo, a tu mundo.

Para poder cautivar hay que apuntar alto, cuanto más altas sean tus metas, más necesidad tendrás de cambiar los corazones, las mentes y las acciones de las personas. Si necesitas cautivar a la gente, significa que estás haciendo algo importante. Si haces algo importante, necesitas cautivar a la gente.

Para poder cautivar hay que gustar a otros. ¿Alguna vez te ha cautivado alguien que no te gustara? Lo dudo. Así que el primer paso para cautivar es conseguir gustar a la gente y para lograrlo, necesitarás aceptar a los demás y encontrar en ellos algo que te guste.

Para poder cautivar hay que ganarse la confianza. ¿Te ha cautivado alguna vez alguien de quien no te fiaras? Eso también lo dudo. La gente confía en ti cuando estás informado, cuando eres competente, cuando piensas en grande y cuando creas situaciones de valor seguro. En una sola frase: “Cuando haces cosas buenas y las haces bien”.

Para poder cautivar hay que prepararse. Las grandes ideas cautivan, las estupideces, no. Así que hay que crear algo grande, comunicarlo en términos claros, sencillos y comprensivos, y trabajar mucho para ponerlo al servicio del mundo.

Para poder cautivar hay que cumplir. A los que cumplen les va mejor que a nadie, desde siempre. Lanzar algo grande significa involucrar a la gente en ello, conseguir que lo prueben/acepten para que después te ayuden a difundirlo.

Finalmente, para poder cautivar hay que saber de magia. Una vez has creado el hechizo, hay que hacerlo durar y conservar y eso es un proceso, no una tarea concreta.

¡A cautivar!

Gemma Segura Virella

 

PD: he decidido hacer una prueba y grabar el post en audio… A ver qué os parece 😉