Palabras cortas

Te echo de menos
    Es un sentimiento
Te quiero
    La pasión es atrevida, la soledad es embustera
Me aburro
    El rebuzno de un asno es más fructífero que muchas conversaciones 
La pobreza
    Perdido entre objetos adhesivados
La vida es ahora
    El sueño de atreverse a vivir la vida, es ahora
Socializar
    Los buenos están en su madriguera
Ausencias
    Levántate y Anda
Enemistad
    Siempre hay alguno quiere vivir subido toda la vida a la piola, alejado de la órbita
Amor
    ¿Del bueno?
Manipulación
Suicidio
    Viajando. Conquistando países, hasta agotar todas las fuerzas de tanto viajar
La Pareja
    ¿La tradicional o la que tú te imaginas?
El sexo
    Todo lo que no has conseguido
El móvil
    dependencia
Libertad
    Ser mi propia sierva
Fidelidad
    La que nos debemos a nosotros mismos
Just a Coffee
    Ojalá
Las cárceles imaginarias
    Vivir la vida que otros nos diseñaron
Te echo de menos
    No altera el ritmo; es un sentimiento aprendido
Te quiero
     En el silencio del amor compartido se expresa
Congelador
    No sé cómo
Mentiras
    Una puerta más para construir contenido
Imprescindible
    Un desafío
Mitos
    Amor Inclusivo
Dinero
    Lo justo es lo mejor
La Música
    Un misterio que penetra en mis emociones profundamente
Indefinido
    Mortal de necesidad
Cambios
    Amor
Amor
    Servicios Sociales 
Te echo de menos
    y yo también
Te quiero
    Te quiero
Julia Socorro

Ahora es el momento oportuno

He aprendido que antes de que la decisión me decida, quiero decidirla a ella. Por eso, me hice estas dos preguntas:
¿Por qué iba a marchitar mis talentos si sólo vivo una vida?
El tiempo es lo mejor que te regalo, y no estoy caminando junto a ti porque te necesito, sino porque te prefiero.
¿Por qué iba a sacrificar mi libertad y esfuerzos a la sombra de la curia que has diseñado?
Mis padres, agricultores de la vida, sembraron: honestidad, amor por la vida y un título académico, no para servirte en tu elogio a construir una vida más torcida, sino para contribuir lo mejor posible a esta época.
Ahora,
puedo tomar fleje de decisiones y lo sé, porque fue la muerte es quien me hizo libre.
Julia Socorro

Impregnarse de otros viviendo despacio

Aquella tarde llegué casi al cierre a almorzar al restaurante chino.

Mi momento de descanso se lo dediqué a la agenda, mientras los granos de arroz iban y venían del plato al paladar.

El bullicio se hizo silencio, y el silencio se transformó en pequeños golpes de platos y cubiertos.

Al mirar a mi alrededor me convencí de que no había nadie más en el comedor y fue en ese instante cuando ella con una sonrisa iluminó mi soledad.

– ¿Té chino? – me parafraseó.

– Sí – le contesté.

Me concedió una mirada a los ojos de esas que es difícil mantener. Luego se giró y empezó suavemente a cantar en su idioma, y de orquesta tenía el sonido del fin de una jornada.

Al volver a mí con el té aún seguía con su canto. Le sonreí y ella esta vez apenas alcanzó mi horizonte.

Ahora, en este tiempo sereno,

sé que soy yo,

​la que provoca llegar al cierre. La profundidad del ser humano es una emoción que no quiero perderme cada día de mi vida,

en distintos escenarios.

Julia Socorro


Irse no es dejar de estar

Sobrevivimos gracias al amor entre las montañas y valles de la vida. Irse no es dejar de estar, porque nunca dejarás de estar en mi, por mucho que lloré por el bonito amor que me ensañas cada día.

Amor de madre, amor de hermana, amor de amiga, amor, amor, amor… Sino no es por el amor… ¿Cómos sobrevivimos a la adversidad de la vida?

Estás y ocupas las sensaciones que acaricio, las que me bebo en cada copa de champan celebrando que seas yo.

Estás y ocupas cada brisa de aire en cada viaje, donde cruzo calles que me narran la vida.

Siempre estarás y pocos amores ocuparán el mínimo espacio que albergo en mi corazón.

He sobrevido sin saberlo la infancia más feliz, que un ser puede tener, gracias a tu amor, su amor y el amor en sí.

He cruzado puentes andando y ríos naufragando, porque la fuerza que me acompaña en cada paso, la que me quería arrastrar a la cascada, la contuve firmeza, tan firme era, como tu devoción por mi.

He llorado tu ausencia antes de que te vayas, tan solo por ponerme a imaginarme cómo me mantrendría con vida, sin poder acaricir tu piel suave, llena de pliegues. Esa piel tan vivida que tanto imploro y amo.

Vivo horas de insomnio custodiando tu salud, el aire que respiras y no siento libertad, si te vas.

Sobrevivimos gracias al amor, ese amor que no se encuentra fácilmente en esta vida.

No todos los seres de luz entran en nuestro corazón. Por eso, al encontrarte sé que algún día, también serás parte del amor.

Irse no es dejar de estar. Los vínculos son conexiones para toda la vida. Una vida que no se sobrevive a menos cero grados, sin el placer de ser la persona más amada.

El placer se sentirse así, se nutre con personas sabias que llegan a ti. Es verdad que el ser humano cuando se transforma, logra tal sabiduría. También es verdad, que muchas veces caminamos hacia el fin del camino, sin encontrar ninguna prueba de amor que nos permita sobrevivirlo de forma apacible, sino que llegamos llenos de heridas y desorientados.

Ser la mujer más amada no es lo mismo que ser la mujer más satisfecha.

Llorar de amor por quererte tanto, es un regalo de la vida. Incluso cuando cantas las canciones más románticas en la barra del bar con tus amigos, porque en ese momento activas el clico del amor que empieza de nuevo sin explicación, y de forma inconsciente. Entonces, volverán los días felices, bajo la penumbra de los amores ya vividos.

Morir de amor, ante la soledad más inmensa que es quedarse en la orfandad.

Morir de amor, ante la soledad tan intensa que es quedarse sin los proyectos de futuro soñados juntos.

Cuidar de ti, antes de que deje tu corazón de palpitar, me colma tanto, me sosiega con tanta paz, que siento la iluminación del arco iris en mi. No temas si tu mano transmite frío a la mía, porque esas horas que nos velan antes del último suspiro, te daré calor.

Irse, no es dejar de estar.

Julia Socorro


 

Tengo memoria de pez

Tengo memoria de pez, tanta que tienen que relatarme una historia del pasado para estar en el presente.

Esto me viene de dos constelaciones:

  • La primera, es un patrón aprendido de mi padre, que es otro pez.
  • La segunda, es muy Saura. Lo descubrí en el Festival de Cine de San Sebastian pasado: construyo la vida desde ese paréntesis donde leo el presente, miro hacia el futuro y no recuerdo el pasado.

De mis cinco hermanas, hay otra que tiene memoria pez. Lo curioso es que mi padre y ella son horoscopos de mar. Se ve que viví una metamorfósis y cambié mi habitat terraqueo por estar a su lado. Y me pinté de azul el alma, me decoré la piel con sal y navegué la vida serena admirando la paz silenciosa que no me explicaban y que sólo la vivíamos mirándola.

Tengo fría la piel, mi abuela materna, una mujer de las montañas, siempre me lo decía: “manos frías, manos frías…” Ella nunca descubrió el placer de bañarse en el invierno del Atlántico. Cuando congelas tus pechos desnudos y los peces se acercan a la orilla a cebrearte la piel.

Probar el goce del abrazo en una vibración ondulada, que desafía las normas del amor, enviándote energías a las escamas mojadas con la ternura armónica del agua.

Llevo los abrazos serenos del mar en mi aura y tengo memoria de pez.

La vida también se aprende con esa capacidad de estar en tu centro, sin recordar el ayer y queriendo nadar siempre hacia delante. Hay personas que se empeñan en relatarme historias del pasado para estar en mi presente. No entienden que lo que me importa es mojar mis escamas, dormir con el sabor de la sal y retar al mar helado.

Soy un pez de agua fría, un león soleado en las rocas, un espíritu solitario. Me viene de dos constelaciones, una es un patrón aprendido y la otra, sigo descubriéndola.

No, no es que tenga olvidos, es que cambié mi habitat terraqueo por el azul salado de la vida serena del mar. Vivo hoy, olvido el ayer y diseño el mañana. Por eso, mi hermana afirma que somos mujeres con memoria de pez y mi padre dice, que si un pez nace el agua está más adecuado e integrado en la especie, que un león, que se hace pez en vida. Eso no quiere decir que el resto de los leones no puedan ser peces.

Julia Socorro


 

Ser experimento

El día comienza como la idea oculta que encuentra un explorador. Nos conocemos y nos desconocemos, encontrando las respuestas a ratos en la soledad absoluta y otras veces, en la mirada y las relaciones con los demas.

La acción de vivir es un experimento que nos permite desarrollarnos desde el aislamiento fetal, hasta el largo viaje que hacemos desde el útero parar respirar aire por primera vez, con esa fuerza singular que el bebé, aún siendo adulto, nunca pierde.

Interpretar la vida, viajar y conocer los mapas de la piel, es una de las formas más interesantes de relacionarte, aunque sea por poco tiempo.

Cada uno de nosotros somos puertas cerradas, puertas abiertas, a veces vas, tocas y entras.

El día comienza como la idea, la sensación reflexionada tras todo el cortejo inconsciente de las pildoras de la felicidad. La misma que nos diseñan en las ciudades industrializadas. Es curioso como unas personas ven pobreza en las mismas calles, donde otros ven sueños, mar o batidos de frutas.

La acción de vivir es un experimento emocional que truco a truco densenmascara los errores proyectados en ti, en mi. Mientras, afloran los recuerdos que no son más que falsas impresiones, que accionamos.

Interpretar la vida, rodar de brazo en brazo, saborear los mapas de las pieles plegadas, tersas, cosidas o inconexas, es interesarte por toda consecuencia experimentada y transformada.

Cada uno de nosotros somos ventanas cerradas, ventanas abiertas, a veces golpeas, otras no cierras y el aire entra.

La soledad absoluta transforma nuestro crecimiento, nos renueva el alma y nos permite conciliar con el silencio, los sueños sin influencias. Ser experimento.

La soledad no deseada es como un martillo que toca en todas las puertas intentando derribarlas, golpe a golpe, con estruendo olor metálico en los oídos.

La soledad, gratitud para la mente que crea, desarrolla, explora y pone en marcha proyectos que no existen y quieren florecer. Una compañera de viaje, que acompaña tanto como el perro fiel, el amante infiel o la pareja inexistente.

El día comienza negro, naranja o azul, tanto para los amantes imperfectos como para los poetas con su papel en blanco. Todo depende de la hora en la que cojas el tren.

¿Qué he de ser?

¿De ser? experimento.

Julia Socorro


 

Queriendo ser modificada

Queriendo ser modificada, me exilio del reino de la armonía para volver a probar nuevos maestros.

Quizás, nunca me moveré de mi espacio y el pasado siempre tendrá la puerta entreabierta.

Quizás los distintos amantes, no sean lo suficientemente hermosos y comprometidos.

Quizás lo que mejor voy a atesorar, será lo que más me oprima.

Dar es crear y ser es vivir. Aunque no entedamos nada, sino lo que nos cuentan de nosotros mismos los otros que nos miran, la vida debe ser modificada, por eso… “baja el sonido de lo que no deja dormir, sube el equalizador y mueve los bits con tu algorimo del amor, porque el silencio, sólo despista y el viaje es largo“.

Llegas a la conclusión de que no hay libro, ni orador ni meditación con mejores resultados que aquellos donde tú, involucras tus energías.

Llegas a la conclusión de que los maestros que nos amaron, nos hicieron renacer en la efimera felicidad elegida.

Llegas a la conclusión de que cada vez que dejas de ser constante empiezas de nuevo de cero, como si en vez de ser la espiral de un caracol fueras el bucle de un código de programación.

La vida debe ser modificada, por eso… “hacemos un paréntesis, el vinilo ya silenció, el perro se despistó y las energías no se alinearon“.

Queriendo ser modificada busco otro maestro, como si fuera un gif y no encuentro lo que busco: conocerme, adaptarme, confiarme.

Quizás es mejor a los veinte o a los treinta, que llevas las energías de la juventud y lo desconocido en el mismo coctel que bebes, porque a los entreñables cuarenta los sentimientos están más tiernos y tenemos que volver a aprender sin padres; contigo, y los mofletes se me sonrojan mientras me muestro en el camino.

Julia Socorro


 

Las oportunidades son la diferencia

Fue en septiembre del dos mil diecisiete cuando tras un gran incendio humano, la vida de estos pinos dejó de ser lo mismo. Llamas de hasta treinta metros asolaron los jóvenes bosques de pinares isleños en la isla de Gran Canaria, y sólo la lluvia fue capaz de controlar un fuego que nos hacía sentir fracasados, como parte del ecosistema canario.

En medio de toda perturbación se desarrollan las estrategias de la resilencia, la del Pinus Canariensis es rosa, y recibe la nieve en medio de uno invierno gélido este mes de febrero. Por eso, en esta poética fotografía que nos captan con tanta emoción podemos diferenciar los pinos más castigados por el fuego con ese rojizo-rosa que nos mira de frente.

El Pinus Canariensis ha aceptado sin saberlo el fuego tras las erupciones volcánicas y hoy acepta el fuego del ser humano. Siempre persevera, siempre está regenerándose. Al final se trata de resistir o morir, con cada perturbación que llega a nuestras vidas.

El ser humano es pura transformación en medio de mucho amor. Primero tenemos la capacidad de encontrarnos, de mirarnos y reconocernos y luego escogemos la amistad o la reproducción sexual, y todo esto para crecer “a hombros de gigantes”.

La risa es vida que nos regalan, la escucha, la convivencia, los abrazos. Todo nos regenera, nos estabiliza y lo optimizamos a través de la luz y el camino de los otros y de nuestros reflejos en ellos.

La poética fotografía del nativo pinus canariensis con su resilencia rosa, son mujeres y hombres que se autoregeneran cada día y forman parte de nuestro sistema.

El cáncer se viste de rosa y es una de las mayores muestras de resilencia tras grandes daños enigmáticos propios del ser, y por otra parte, generados por los consumos industriales de todo tipo de estrés que nos generamos.

Estremece el rosa… Te miro con tu resilencia rosa, que tras trece millones de años eres capaz de seguir comunicando.

La vida imperfecta del rosa, con raíces que se aman tanto a si mismas que no solo luchan por sus ideas y supervivencia, sino que realizan tras cada incendio el rebrote, porque aprovechan estar quemados, para estar vivos y realizan la lluvia de semillas, continuando la especie en mayor porcentaje, que si tuvieran que hacerlo por un proceso natural veraniego.

El poema hoy es rosa, porque fracasar luchando es aceptar sin saberlo.

Julia Socorro

Fotografía de Santi Blanco. Lugar de la fotografía: Pozo de las Nieves. Gran Canaria.


 

El pequeño Picasso

Fue el pequeño Picasso quien pintó de azul la soledad imperfecta, el momento impreciso de la aceptación de la despedida y la agonía física y moral. Desde entonces, la pena, penita pena es más azul que nunca.

“Él es joven, su familia era pura festividad y cuando su hogar se quedó vacio, el silencio le permitía escuchar el ruido de la toalla al secarse, la CPU (Unidad central de procesamiento del ordenador) del vecino y el andar de la anciana del quinto.

Empezó a sufrir estrépitos en su cabeza. Llamaba a la policía para lograr cerrar el taller de coches de toda la vida, pues el metal le dolía. Hizo cambiar la puerta del garaje de la comunidad. Aquella puerta nueva, recien pintada.

Llamaba a las casas de los vecinos y las resgitrada. La oreja la crecía, la pegaba a la nevera, a la lavadora. Media los decibilios de la wifi, del clic del ratón.

Él es joven, se había quedado solo, sin mujer, sin los dos hijos. Nunca tuvo perro. Nunca tuvo trabajo estable. Nunca abrió la puerta cuando su festividad inundaba en la hora de la siesta los sueños de la anciana del quinto.

Él no conoce a Picasso, ni su etapa azul. No sabe que lo veo azul cuando me lo encuentro en el ascensor del edificio. Tan poco sabe que lo queremos y lo aceptamos con festividad o con ruido en su cabeza. En silencio pintamos su sonrisa por unos segundos al día en los pasillos o escaleras. Lo escuchamos contándonos al estilo de la Metamorfosis de Kafka sus luces y sombras. Incluso, le abrimos la puerta de nuestro hogar, para que busque lo que le falta.

Él no está pasando por tiempos ni buenos ni malos, sólo azules. Un azul tranquilo y apacible para algunos y brutalmente doloroso para otros.

Él es joven, está aprendido y nosotros, los vecinos, más que él.”

Julia Socorro


 

Brisas de mar

Llevo tu sabor en mi esencia, de otra forma jamás me hubiese unido a ti.

En mi cuerpo incrusto tus lágrimas, olas de mar que me trae el océano.

Buscas el mismo amor con la misma intensidad, con la que amastes en otra vida.

El tiempo es para los que tienen vida eterna, no para los mortales que lo vivimos como sino nunca se acabara.

¿Por qué decirte que no te quiero?

Es demasiado pronto hasta para enamorarse. Al igual que es demasiado pronto para negarse.

El amor produce vértigo y es ese vértigo, es donde  te reconozco y te anhelo.

Tu voz es como la brisa del mar, con la que dulcifico mis  sueños.

No hace falta que te diga que te vayas lejos de aquí porque ya lo estás, nos separan.

Me miras, incluso cuando tengo los ojos cerrados y duermo, las heridas de guerra que llevo en la piel se sanan.

Aún así, no quiero todo el amor que tienes reservado para mi.

En las trincheras no se sufre de vértigo; no salgas fuera, es mejor ponerse a salvo.

Julia Socorro


 

Otra visión de la sinceridad

La sinceridad rema con la corriente siempre a su favor. Nos sirve para llegar lejos sin grandes esfuerzos porque la sinceridad es joven, fuerte y ágil.

Las personas sinceras pueden perderse, vivir contradicciones o incluso estar en el proceso interno más delicado en el encuentro de sí mismas, y siempre las crearás, porque dedican mucho tiempo al mejor regalo que te puedan hacer, ser sinceras.

La sinceridad no pretende ser poseída, es la verdad más libre que se puede vivir.

La sinceridad es inconfesable, inexplicable, contradictoria y piensa mejor en soledad.

La sinceridad quiere ser victoria y es estudiada y planificada, mientras se disfruta de un paisaje.

La sinceridad es la poesía más mentirosa al oído con la que distraemos, y cambiamos de táctica para probar nuestras fuerzas, cuando rendimos cuentas, ante el pánico de dejar de vivir ciertos momentos presentes.

Si la sinceridad fuera ambigua, podría contagiarte en tu momento más vulnerable con su rocío matinal y el dios del vino, y pondría a sus cuervos a anidar en tu mente pacífica y, el miedo o el deseo lujurioso, te harían enfermar de sinceridad.

La sinceridad es inconsciente, irresponsable, espontánea, y siempre tiene un plan para ser más sincera.

La sinceridad es un bálsamo para la persona que vive atrapada en su propia sinceridad, cuando con argumentos lógicos, es improvisada.

La sinceridad libra sus propias batallas de supervivencia. Es ardua, presumida, indefinida.

La sinceridad siempre mejora lo peor de mi.

Julia Socorro


Va a ser que no voy a perderme todo lo que me gusta

He oído que las cosas que van despacio ni se olvidan ni tienen un tinte indiferente.

También he oído que hay personas muy empezadas incluso antes de fecundarse.

He tenido el inmenso placer de oir esta respuesta de uno los grandes pensadores de este siglo:

Va a ser que no voy a perderme todo lo que me gusta. Darío (7 años).

Las nuevas generaciones cuando estén en edad laboral tendrán el centro más claro que muchos de los que creeemos tenerlo hoy. Es más, ya hay muchas personas dispersas en este universo que reciben en su nómina un concepto invisible y no al uso, que es el pago con tiempo.

Págame con tiempo, no con dinero. El KPI de la Felicidad cuenta como un hito para gerencias y RRHH en las empresas donde saben que el éxito radica en la comunidad. KPI: key performance indicator & Indicador clave de rendimiento. 

El tiempo permite no perderte nada de lo que te guste.

El tiempo permite tener una sociedad más libre para pensar, para hacer deporte, para vivir momentos inolvidables con la familia y amigos, y hasta para aprender a no hacer nada. Por eso cuando te encuentras con personas empezadas incluso antes de ser fecundadas, lo percibes en su aura. Hasta puede que sientas escalofríos, de lo anormal que es cruzarse con seres de luz con ese centro tan equilibrado que van por inercia propia, gestionando el tiempo en sus negocios.

Nuevos modelos de pensamiento y rentabilidad están logrando que el trabajo se integre como una tarea sana y tan sana como son las bondades del apio. Esto hace que podamos hablar y compartir sobre mindfulness ahora mismo.

El tiempo para no perderte nada de lo que te guste no se mide en ocho horas laborales al uso. Se mide en ocho horas rentables en la curva máxima de plenitud y energías del ser humano, dejándo además las horas de convivencia social y familiar destinadas al gasto de energías del resto del día.

Aboguemos por no perdernos nada de lo que nos guste. Ayudemos a los grandes exploradores, genios y pensadores a integrar la transformación humanista con el mismo empeño que participamos en la transformacion digital. Sobretodo porque automatizar los procesos significa ganarle tiempo a la vida, y que sirva la revolución digital para integrar la economía humanista en las empresas.

Dejemos que la fuerza del mindfulness nos acompañe en esta integración.

Leamos este recado que nos dejó un símbolo empresarial que tanto admiramos. Escuchemos a lo sabios, porque estoy segura de que sabemos hacerlo mejor:

  • Steve Jobs nos dejó esta reflexión: He llegado a la cima del éxito en los negocios. A los ojos de los demás, mi vida ha sido un símbolo de éxito. Sin embargo, aparte del trabajo, tengo poca alegría […] Solo puedo llevar conmigo los recuerdos que fueron fortalecidos por el amor.  Artículo en este enlace. 

Julia Socorro Santana


 

Poesía… eres tú

Bécquer nos dejó este poema:

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú.”

Y si el poeta de hoy empezara con esta pregunta: ¿Qué es presencia?

La presencia tendría que ser, vivir tu tiempo y llenar con tus energías ese espacio que has diseñado. Que estés conectada con lo que prefieres. Simplemente porque hoy somos aprendizaje en los encuentros. Unos encuentros más plenos y con menos miedos, si nos abrimos a sentirlos desde la presencia.

La no presencia ocurre cuando el crecimiento personal no está a la par con las personas con las que compartimos. Entonces, hay conflictos internos porque no hay sintonía, ni en experiencias, ni en búsquedas, ni en preferencias.

Disfrutar de la responsabilidad individual de sentirte, como única respuesta para asumir esa responsabilidad de quien eres y lo que quieres en este viaje, es estar presente en ti.

La no presencia, es no asumir esa responsabilidad.

La no presencia, es falsear el amor y los registros emocionales, mientras se cruza una marea oscura del yo interior, convirtiendo el presente en pasado como solución.

Presencia es algo parecido a, permitirte estar en el momento presente cuando vas a convivir con los demás. Estar en el contexto, sentirlo y compartir disfrutando de ese halo de vida. Mirar a los ojos y sonreír, porque cuando una persona vive en su presencia es más bella, expresa luz desde sus pupilas y todos los segundos de vida que regalas, es arte.

Presencia es sentir en frecuencia con tu pareja, en algo tan sencillo como bajar unas escaleras mecánicas, deseando acariciar… cogiendo de la mano a ser que es tu maestro. Emocionándote y sintiéndote una persona dichosa por labrar la vida, con su días de sol y sus días de nieve.

¿Qué es presencia? Dímelo tú…

Julia Socorro Santana


Mi sombra

Normalmente no se donde está mi sombra. Sé que va conmigo a todas partes. Aunque vivo de espaldas a ella, despreocupada, porque ya vivimos perteneciéndonos.

Una tarde paseando la vi erguida en la fachada de un edificio. Ella no quería moverse de allí, no podías tirar de su mano, no quería andar más. No manifestaba ni una sola emoción, estabamos solas en un callejón, en el viejo paseo junto al mar. Ella me miraba como si fuera una simple silueta pintada en la pared, como si no supiera que tiene vida. Aquella noche ya no sabíamos jugar como cuando eramos niñas y nos inventabamos la diversión, las mariposas volando y tantas cosas.

Empezó a enfriarse el cuerpo con la brisa y las chispas de agua salada que calaban en la piel. Nos seguíamos mirando fijamente, el reto consistía en no languidecer. Como la paciencia siempre es una gran virtud, la usamos durante largas horas. Cuando llegó la oscuridad absoluta, ella fue absorvida en el negro y ese instante se convirtió en otro inicio.

Porque siempre que desaparece sabes que aparecerá nuevamente en otro lugar.

Conozco muchas personas diurnas que no tienen sombra y otras tantas nocturnas que no la ven.

La sombra de una persona es libre. Va y viene paseándose su paz, confundiéndose con otras sombras, siendo silencio. Está, tan acostumbrada a pasar desapercibida por nuestra vida que si la miras de frente huye. Aunque si la miras despacio, sabe que buscas juego.

Es verdad, normalmente no se donde está mi sombra. Sé que va conmigo a todas partes. Aunque vivo de espaldas a ella.

Julia Socorro


 

Admiro

Anoche estaba tumbada mirando los defectos de la pintura en el techo blanco cuando sentí un saltamontes en la almohada de al lado. Ya tuvo que ser alto el salto, para llegar vivo a la tercera planta del edificio, tanto como es la admiración hacia el ser humano:

Admiro la capacidad de amar que desarrollan algunas personas que se trabajan la comprensión en la adversidad. Logrando conspirar siempre en pareja, entendiéndose y divirtiéndose en el camino de la vida, por muy caótico que sea el pedregal.

Admiro a las personas que luchan con valores comunes porque son capaces de dar saltos astrales, como el que dio el saltamontes anoche, con mesura y elegancia. Haciendo de este viaje un crecimiento personal, sin tener que sacrificar la confluencia que has creado con tu otra mitad.

Admiro a las personas que se fusionan en un abrazo colocando sus cuerpos en posición fetal, como si fueran dos embriones en el vientre de la madre, mientras surge entre ellos una conexión silenciosa, sin la represión del mundo amoroso.

Admiro a los seres humanos que dan un segundo paso y se intensifican físicamente. Se expresan desde la soledad de sus heridas y traumas con una inmensa protección, sanándose y haciéndose cómplices de sus perezas.

Admiro a esta sociedad que no ha invertido en la educación emocional interna. También admiro, a las parejas que toman consciencia de su niñez en una familia o en una cultura competitiva, mirándose, luchando y fortaleciéndose mientras se degustan el uno al otro.

Admiro cualquier comienzo emocional donde dos personas que empatizan, deciden darse la mano y andar juntos.

Admiro los proyectos donde se escribe un diario de amor compartiendo, comunicándose y diseñando las mismas intenciones, aún pasando alguna adversidad como el mito griego narcisista, la época azul de Picasso o Munch.

Admiro a la gente que sólo medita cuando se da cuenta que se olvidó de meditar y lo hacen de salto en salto, como si fueran ranas.

Admiro a las parejas que tienen relaciones descompensadas y perseveran en aprender a conocer y manejar nuevas herramientas, logrando programarse y desprogramarse sin perder la percepción.

Admiro a los seres humanos que vienen a este mundo a vivir, observar y marcharse.

Julia Socorro Santana