Queriendo ser modificada

Queriendo ser modificada, me exilio del reino de la armonía para volver a probar nuevos maestros.

Quizás, nunca me moveré de mi espacio y el pasado siempre tendrá la puerta entreabierta.

Quizás los distintos amantes, no sean lo suficientemente hermosos y comprometidos.

Quizás lo que mejor voy a atesorar, será lo que más me oprima.

Dar es crear y ser es vivir. Aunque no entedamos nada, sino lo que nos cuentan de nosotros mismos los otros que nos miran, la vida debe ser modificada, por eso… “baja el sonido de lo que no deja dormir, sube el equalizador y mueve los bits con tu algorimo del amor, porque el silencio, sólo despista y el viaje es largo“.

Llegas a la conclusión de que no hay libro, ni orador ni meditación con mejores resultados que aquellos donde tú, involucras tus energías.

Llegas a la conclusión de que los maestros que nos amaron, nos hicieron renacer en la efimera felicidad elegida.

Llegas a la conclusión de que cada vez que dejas de ser constante empiezas de nuevo de cero, como si en vez de ser la espiral de un caracol fueras el bucle de un código de programación.

La vida debe ser modificada, por eso… “hacemos un paréntesis, el vinilo ya silenció, el perro se despistó y las energías no se alinearon“.

Queriendo ser modificada busco otro maestro, como si fuera un gif y no encuentro lo que busco: conocerme, adaptarme, confiarme.

Quizás es mejor a los veinte o a los treinta, que llevas las energías de la juventud y lo desconocido en el mismo coctel que bebes, porque a los entreñables cuarenta los sentimientos están más tiernos y tenemos que volver a aprender sin padres; contigo, y los mofletes se me sonrojan mientras me muestro en el camino.

Julia Socorro


 

Las oportunidades son la diferencia

Fue en septiembre del dos mil diecisiete cuando tras un gran incendio humano, la vida de estos pinos dejó de ser lo mismo. Llamas de hasta treinta metros asolaron los jóvenes bosques de pinares isleños en la isla de Gran Canaria, y sólo la lluvia fue capaz de controlar un fuego que nos hacía sentir fracasados, como parte del ecosistema canario.

En medio de toda perturbación se desarrollan las estrategias de la resilencia, la del Pinus Canariensis es rosa, y recibe la nieve en medio de uno invierno gélido este mes de febrero. Por eso, en esta poética fotografía que nos captan con tanta emoción podemos diferenciar los pinos más castigados por el fuego con ese rojizo-rosa que nos mira de frente.

El Pinus Canariensis ha aceptado sin saberlo el fuego tras las erupciones volcánicas y hoy acepta el fuego del ser humano. Siempre persevera, siempre está regenerándose. Al final se trata de resistir o morir, con cada perturbación que llega a nuestras vidas.

El ser humano es pura transformación en medio de mucho amor. Primero tenemos la capacidad de encontrarnos, de mirarnos y reconocernos y luego escogemos la amistad o la reproducción sexual, y todo esto para crecer “a hombros de gigantes”.

La risa es vida que nos regalan, la escucha, la convivencia, los abrazos. Todo nos regenera, nos estabiliza y lo optimizamos a través de la luz y el camino de los otros y de nuestros reflejos en ellos.

La poética fotografía del nativo pinus canariensis con su resilencia rosa, son mujeres y hombres que se autoregeneran cada día y forman parte de nuestro sistema.

El cáncer se viste de rosa y es una de las mayores muestras de resilencia tras grandes daños enigmáticos propios del ser, y por otra parte, generados por los consumos industriales de todo tipo de estrés que nos generamos.

Estremece el rosa… Te miro con tu resilencia rosa, que tras trece millones de años eres capaz de seguir comunicando.

La vida imperfecta del rosa, con raíces que se aman tanto a si mismas que no solo luchan por sus ideas y supervivencia, sino que realizan tras cada incendio el rebrote, porque aprovechan estar quemados, para estar vivos y realizan la lluvia de semillas, continuando la especie en mayor porcentaje, que si tuvieran que hacerlo por un proceso natural veraniego.

El poema hoy es rosa, porque fracasar luchando es aceptar sin saberlo.

Julia Socorro

Fotografía de Santi Blanco. Lugar de la fotografía: Pozo de las Nieves. Gran Canaria.


 

El pequeño Picasso

Fue el pequeño Picasso quien pintó de azul la soledad imperfecta, el momento impreciso de la aceptación de la despedida y la agonía física y moral. Desde entonces, la pena, penita pena es más azul que nunca.

“Él es joven, su familia era pura festividad y cuando su hogar se quedó vacio, el silencio le permitía escuchar el ruido de la toalla al secarse, la CPU (Unidad central de procesamiento del ordenador) del vecino y el andar de la anciana del quinto.

Empezó a sufrir estrépitos en su cabeza. Llamaba a la policía para lograr cerrar el taller de coches de toda la vida, pues el metal le dolía. Hizo cambiar la puerta del garaje de la comunidad. Aquella puerta nueva, recien pintada.

Llamaba a las casas de los vecinos y las resgitrada. La oreja la crecía, la pegaba a la nevera, a la lavadora. Media los decibilios de la wifi, del clic del ratón.

Él es joven, se había quedado solo, sin mujer, sin los dos hijos. Nunca tuvo perro. Nunca tuvo trabajo estable. Nunca abrió la puerta cuando su festividad inundaba en la hora de la siesta los sueños de la anciana del quinto.

Él no conoce a Picasso, ni su etapa azul. No sabe que lo veo azul cuando me lo encuentro en el ascensor del edificio. Tan poco sabe que lo queremos y lo aceptamos con festividad o con ruido en su cabeza. En silencio pintamos su sonrisa por unos segundos al día en los pasillos o escaleras. Lo escuchamos contándonos al estilo de la Metamorfosis de Kafka sus luces y sombras. Incluso, le abrimos la puerta de nuestro hogar, para que busque lo que le falta.

Él no está pasando por tiempos ni buenos ni malos, sólo azules. Un azul tranquilo y apacible para algunos y brutalmente doloroso para otros.

Él es joven, está aprendido y nosotros, los vecinos, más que él.”

Julia Socorro


 

Brisas de mar

Llevo tu sabor en mi esencia, de otra forma jamás me hubiese unido a ti.

En mi cuerpo incrusto tus lágrimas, olas de mar que me trae el océano.

Buscas el mismo amor con la misma intensidad, con la que amastes en otra vida.

El tiempo es para los que tienen vida eterna, no para los mortales que lo vivimos como sino nunca se acabara.

¿Por qué decirte que no te quiero?

Es demasiado pronto hasta para enamorarse. Al igual que es demasiado pronto para negarse.

El amor produce vértigo y es ese vértigo, es donde  te reconozco y te anhelo.

Tu voz es como la brisa del mar, con la que dulcifico mis  sueños.

No hace falta que te diga que te vayas lejos de aquí porque ya lo estás, nos separan.

Me miras, incluso cuando tengo los ojos cerrados y duermo, las heridas de guerra que llevo en la piel se sanan.

Aún así, no quiero todo el amor que tienes reservado para mi.

En las trincheras no se sufre de vértigo; no salgas fuera, es mejor ponerse a salvo.

Julia Socorro


 

Otra visión de la sinceridad

La sinceridad rema con la corriente siempre a su favor. Nos sirve para llegar lejos sin grandes esfuerzos porque la sinceridad es joven, fuerte y ágil.

Las personas sinceras pueden perderse, vivir contradicciones o incluso estar en el proceso interno más delicado en el encuentro de sí mismas, y siempre las crearás, porque dedican mucho tiempo al mejor regalo que te puedan hacer, ser sinceras.

La sinceridad no pretende ser poseída, es la verdad más libre que se puede vivir.

La sinceridad es inconfesable, inexplicable, contradictoria y piensa mejor en soledad.

La sinceridad quiere ser victoria y es estudiada y planificada, mientras se disfruta de un paisaje.

La sinceridad es la poesía más mentirosa al oído con la que distraemos, y cambiamos de táctica para probar nuestras fuerzas, cuando rendimos cuentas, ante el pánico de dejar de vivir ciertos momentos presentes.

Si la sinceridad fuera ambigua, podría contagiarte en tu momento más vulnerable con su rocío matinal y el dios del vino, y pondría a sus cuervos a anidar en tu mente pacífica y, el miedo o el deseo lujurioso, te harían enfermar de sinceridad.

La sinceridad es inconsciente, irresponsable, espontánea, y siempre tiene un plan para ser más sincera.

La sinceridad es un bálsamo para la persona que vive atrapada en su propia sinceridad, cuando con argumentos lógicos, es improvisada.

La sinceridad libra sus propias batallas de supervivencia. Es ardua, presumida, indefinida.

La sinceridad siempre mejora lo peor de mi.

Julia Socorro


Va a ser que no voy a perderme todo lo que me gusta

He oído que las cosas que van despacio ni se olvidan ni tienen un tinte indiferente.

También he oído que hay personas muy empezadas incluso antes de fecundarse.

He tenido el inmenso placer de oir esta respuesta de uno los grandes pensadores de este siglo:

Va a ser que no voy a perderme todo lo que me gusta. Darío (7 años).

Las nuevas generaciones cuando estén en edad laboral tendrán el centro más claro que muchos de los que creeemos tenerlo hoy. Es más, ya hay muchas personas dispersas en este universo que reciben en su nómina un concepto invisible y no al uso, que es el pago con tiempo.

Págame con tiempo, no con dinero. El KPI de la Felicidad cuenta como un hito para gerencias y RRHH en las empresas donde saben que el éxito radica en la comunidad. KPI: key performance indicator & Indicador clave de rendimiento. 

El tiempo permite no perderte nada de lo que te guste.

El tiempo permite tener una sociedad más libre para pensar, para hacer deporte, para vivir momentos inolvidables con la familia y amigos, y hasta para aprender a no hacer nada. Por eso cuando te encuentras con personas empezadas incluso antes de ser fecundadas, lo percibes en su aura. Hasta puede que sientas escalofríos, de lo anormal que es cruzarse con seres de luz con ese centro tan equilibrado que van por inercia propia, gestionando el tiempo en sus negocios.

Nuevos modelos de pensamiento y rentabilidad están logrando que el trabajo se integre como una tarea sana y tan sana como son las bondades del apio. Esto hace que podamos hablar y compartir sobre mindfulness ahora mismo.

El tiempo para no perderte nada de lo que te guste no se mide en ocho horas laborales al uso. Se mide en ocho horas rentables en la curva máxima de plenitud y energías del ser humano, dejándo además las horas de convivencia social y familiar destinadas al gasto de energías del resto del día.

Aboguemos por no perdernos nada de lo que nos guste. Ayudemos a los grandes exploradores, genios y pensadores a integrar la transformación humanista con el mismo empeño que participamos en la transformacion digital. Sobretodo porque automatizar los procesos significa ganarle tiempo a la vida, y que sirva la revolución digital para integrar la economía humanista en las empresas.

Dejemos que la fuerza del mindfulness nos acompañe en esta integración.

Leamos este recado que nos dejó un símbolo empresarial que tanto admiramos. Escuchemos a lo sabios, porque estoy segura de que sabemos hacerlo mejor:

  • Steve Jobs nos dejó esta reflexión: He llegado a la cima del éxito en los negocios. A los ojos de los demás, mi vida ha sido un símbolo de éxito. Sin embargo, aparte del trabajo, tengo poca alegría […] Solo puedo llevar conmigo los recuerdos que fueron fortalecidos por el amor.  Artículo en este enlace. 

Julia Socorro Santana


 

Poesía… eres tú

Bécquer nos dejó este poema:

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú.”

Y si el poeta de hoy empezara con esta pregunta: ¿Qué es presencia?

La presencia tendría que ser, vivir tu tiempo y llenar con tus energías ese espacio que has diseñado. Que estés conectada con lo que prefieres. Simplemente porque hoy somos aprendizaje en los encuentros. Unos encuentros más plenos y con menos miedos, si nos abrimos a sentirlos desde la presencia.

La no presencia ocurre cuando el crecimiento personal no está a la par con las personas con las que compartimos. Entonces, hay conflictos internos porque no hay sintonía, ni en experiencias, ni en búsquedas, ni en preferencias.

Disfrutar de la responsabilidad individual de sentirte, como única respuesta para asumir esa responsabilidad de quien eres y lo que quieres en este viaje, es estar presente en ti.

La no presencia, es no asumir esa responsabilidad.

La no presencia, es falsear el amor y los registros emocionales, mientras se cruza una marea oscura del yo interior, convirtiendo el presente en pasado como solución.

Presencia es algo parecido a, permitirte estar en el momento presente cuando vas a convivir con los demás. Estar en el contexto, sentirlo y compartir disfrutando de ese halo de vida. Mirar a los ojos y sonreír, porque cuando una persona vive en su presencia es más bella, expresa luz desde sus pupilas y todos los segundos de vida que regalas, es arte.

Presencia es sentir en frecuencia con tu pareja, en algo tan sencillo como bajar unas escaleras mecánicas, deseando acariciar… cogiendo de la mano a ser que es tu maestro. Emocionándote y sintiéndote una persona dichosa por labrar la vida, con su días de sol y sus días de nieve.

¿Qué es presencia? Dímelo tú…

Julia Socorro Santana


Mi sombra

Normalmente no se donde está mi sombra. Sé que va conmigo a todas partes. Aunque vivo de espaldas a ella, despreocupada, porque ya vivimos perteneciéndonos.

Una tarde paseando la vi erguida en la fachada de un edificio. Ella no quería moverse de allí, no podías tirar de su mano, no quería andar más. No manifestaba ni una sola emoción, estabamos solas en un callejón, en el viejo paseo junto al mar. Ella me miraba como si fuera una simple silueta pintada en la pared, como si no supiera que tiene vida. Aquella noche ya no sabíamos jugar como cuando eramos niñas y nos inventabamos la diversión, las mariposas volando y tantas cosas.

Empezó a enfriarse el cuerpo con la brisa y las chispas de agua salada que calaban en la piel. Nos seguíamos mirando fijamente, el reto consistía en no languidecer. Como la paciencia siempre es una gran virtud, la usamos durante largas horas. Cuando llegó la oscuridad absoluta, ella fue absorvida en el negro y ese instante se convirtió en otro inicio.

Porque siempre que desaparece sabes que aparecerá nuevamente en otro lugar.

Conozco muchas personas diurnas que no tienen sombra y otras tantas nocturnas que no la ven.

La sombra de una persona es libre. Va y viene paseándose su paz, confundiéndose con otras sombras, siendo silencio. Está, tan acostumbrada a pasar desapercibida por nuestra vida que si la miras de frente huye. Aunque si la miras despacio, sabe que buscas juego.

Es verdad, normalmente no se donde está mi sombra. Sé que va conmigo a todas partes. Aunque vivo de espaldas a ella.

Julia Socorro


 

Admiro

Anoche estaba tumbada mirando los defectos de la pintura en el techo blanco cuando sentí un saltamontes en la almohada de al lado. Ya tuvo que ser alto el salto, para llegar vivo a la tercera planta del edificio, tanto como es la admiración hacia el ser humano:

Admiro la capacidad de amar que desarrollan algunas personas que se trabajan la comprensión en la adversidad. Logrando conspirar siempre en pareja, entendiéndose y divirtiéndose en el camino de la vida, por muy caótico que sea el pedregal.

Admiro a las personas que luchan con valores comunes porque son capaces de dar saltos astrales, como el que dio el saltamontes anoche, con mesura y elegancia. Haciendo de este viaje un crecimiento personal, sin tener que sacrificar la confluencia que has creado con tu otra mitad.

Admiro a las personas que se fusionan en un abrazo colocando sus cuerpos en posición fetal, como si fueran dos embriones en el vientre de la madre, mientras surge entre ellos una conexión silenciosa, sin la represión del mundo amoroso.

Admiro a los seres humanos que dan un segundo paso y se intensifican físicamente. Se expresan desde la soledad de sus heridas y traumas con una inmensa protección, sanándose y haciéndose cómplices de sus perezas.

Admiro a esta sociedad que no ha invertido en la educación emocional interna. También admiro, a las parejas que toman consciencia de su niñez en una familia o en una cultura competitiva, mirándose, luchando y fortaleciéndose mientras se degustan el uno al otro.

Admiro cualquier comienzo emocional donde dos personas que empatizan, deciden darse la mano y andar juntos.

Admiro los proyectos donde se escribe un diario de amor compartiendo, comunicándose y diseñando las mismas intenciones, aún pasando alguna adversidad como el mito griego narcisista, la época azul de Picasso o Munch.

Admiro a la gente que sólo medita cuando se da cuenta que se olvidó de meditar y lo hacen de salto en salto, como si fueran ranas.

Admiro a las parejas que tienen relaciones descompensadas y perseveran en aprender a conocer y manejar nuevas herramientas, logrando programarse y desprogramarse sin perder la percepción.

Admiro a los seres humanos que vienen a este mundo a vivir, observar y marcharse.

Julia Socorro Santana