No soy una adulta normal

Diario de una exploradora emocional: capítulo 6

Hace unos días mi hijo mayor volvió a dejarme boquiabierta… Tiene esa capacidad abrumadora de hacerlo constantemente, a veces mi niña bien visible se cabrea como una mona con él por ello.

Íbamos al colegio en el coche y sin venir a cuento comentando la crítica hacia un musical que al parecer acaba de estrenarse me suelta que no soy una adulta normal, al uso… que no soy como la mayoría, como los que estamos escuchando por la radio, como su padre, como los profes, que soy distinta…. Divergente, como la peli. ¡Jo Der!

Tiene doce años, imagínate como vuelan sus hormonas a ratos y suelta esa perla, sin decirlo despectivamente… ¡Dios! Quiero que ese instante quede congelado en el tiempo y cuando lleguen esos días en los que me odia más veces que me ama, se acuerde que su madre la que le gruñe y le reprime cosas es divergente.

Bien, os cuento esto porque evidentemente me da para meditarlo y mucho. No obstante no sé si sois conocedores de la película “Divergente”, es una película americana del 2014 basada en una novela de Veronica Roth en la que (no contaré mucho, vale la pena verla) se divide la sociedad por facciones y en función de sus habilidades deben dedicarse a un proyecto en la vida bien concreto. Si obvias la parte fantasiosa y de efectos especiales, tiene un fondo muy, muy potente y una profundidad que mueve por dentro. Evidentemente me encanta y la he visto con ellos dos o tres veces.

Como os digo me parece brutal que alguien que me conoce tanto, que me ve en los peores y en los mejores momentos pueda calificarme de tal manera.

Yo no pretendo ser colega ni amiga de mis hijos, pero si pretendo ser y mostrarme como una persona que es madre. Y digo persona delante, porque no quiero que las creencias establecidas y estipuladas sobre las madres me pesen y me jodan su educación. Porque ser madre genera automáticamente emociones como el amor incondicional y la entrega en mil ocasiones, pero nunca debe hacerte olvidarte de quien eres tú, de tu verdadera identidad y ésta, no tiene límites de parentesco.

Quiero y me muestro como soy y mis sensaciones, emociones, pensamientos y acciones procuro que sean siempre las más mejores y más adecuadas para mí y para mí con ellos, y para mí con los demás y para mí con el mundo. Porque si soy lo más próxima a mi auténtica y verdadera identidad, desde el amor, probablemente seré la mejor versión de mi misma y por tanto de persona, de madre, de hija, amiga, compañera.

Y seguramente la cagaré una y otra vez, como todos. Seré el peor espectáculo y la más negativa de las compañías, en ocasiones. Porque en ese momento no seré capaz de estar mejor. Pero eso, y el aprendizaje que estaré realizando, será lo mejor que me podrá pasar, lo mejor que podrán vivir, porque es la realidad de todos y de todas. Seamos madres o no, porque somos personas. Con sensaciones, emociones, pensamientos y acciones que son siempre cambiantes, que deben ser siempre auténticas y que amorosamente son las mejores que pueden estar ocurriendo en ese instante.

Ser divergente para mí significa no encasillarse en ningún lugar que no sea mi verdadera identidad y tampoco permitir que nadie lo haga por mí. Trabajarme para permitirme Ser y para que los demás sean quienes ya son, aunque a veces no lo recuerden, o aunque el proceso de Re-conocimiento sea difícil o duela.

Mis hijos son unos maestros y….. también son divergentes 😉

Patrícia Arner Gusart

Fotografía: Miquel Gassull


 

2 comentarios
  1. Julia Socorro
    Julia Socorro Dice:

    Hay que sentirse orgulloso de no ser un clon social y sobretodo, del beneficio de que el chico lo perciba y llegue a sus propias conclusiones. Tal vez, este obstruido a ver como la manada es cómoda y camina al compás y su madre le muestra le muestra una galaxia diferente. Tal vez, sólo manifieste el choque de luces en su interior y tal vez, aprende a decantarse y no desea deseccionar a nadie… mas tu Patricia eres la que más iluminas y te toca discernir qué le pasa en su interior de luz. A mi me gusta mucho esta historia. Cierto es, que no he visto la peli ni el contexto por el cual llega a esa decisón es bien conocido. Sólo te añado que la sensación es positiva.

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