En principio

He tardado en escribir lo que he necesitado para aterrizar en mi nueva vida.

El año 2018 fue una maravilla por que encontré a quien buscaba. Lo pedí a principios de año y en verano renové los votos. Solicité que llegara aquella persona capaz de complementarme, que no completarme. De amarme y amarse, cuidarme y cuidarse, acompañarme y acompañarse. Y llegó. Vaya que si llegó y de forma completamente inesperada. Hoy me siento muy feliz, serena y sigo sin estar enamorada.

Fue justo en diciembre que experimenté el gozo de amarme por encima de todo, de mis temores, pasiones y de mi misma. Me reconocí completa, aún con mis vulnerabilidades y fragilidades. Decidí comprometerme como jamás antes había hecho con nadie. Me comprometí conmigo para amarme, cuidarme, respetarme, reconocerme, darme amor y todo lo que merezco y me había estado quitando o reprimiendo.

Es curioso porque uno no es consciente de que lo está haciendo hasta que sucede. La suerte es que ya no hay marcha atrás.

Recuerdo las palabras sabias de uno de mis grandes maestros rezando que la mirada tiene capas, y aunque estas parecen invisibles toman forma y textura cuando se traspasan.

No tengo la capacidad para explicarlo mejor, es algo que sencillamente sucede.

Te das cuenta del tránsito de esta experiencia humana y de su belleza mientras la andas. Te responsabilizas únicamente de ti para así poder acompañar, cuidar, amar y reconocer a los tuyos desde ese prisma.
Cada día le doy gracias a la vida por uno nuevo despertar en el que pueda seguir adelante, avanzando y amando (Me).

Patrícia Arner Gusart

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