Escucha profunda

Hoy me gustaría compartir con vosotros una pequeña reflexión sobre el difícil arte de escuchar de forma profunda, un concepto que explica de forma excelente el maestro Thich Nhat Hanh en muchos de sus libros, como por ejemplo La magia del momento presente

A pesar de que creemos que sabemos escuchar, nos pasamos la mayor parte del tiempo sin hacerlo de forma atenta, consciente y verdadera. No escuchamos con verdadera atención, no estamos en cuerpo y alma con y para la otra persona.

Nuestra mente está centrada en que nos llegue el turno para replicar, aconsejar, contar nuestras cosas o realizar un discurso brillante.

Pero cuando no escuchamos profundamente estamos perdiendo una ocasión de establecer una conexión verdadera con la otra persona, para comprender lo que de verdad nos desea explicar, aquello que de verdad le preocupa o aquello que nos desea confiar.

En la mayoría de las ocasiones, la otra persona necesita únicamente que se la escuche. Que nuestra presencia atenta y consciente le ayude a disminuir sus aflicciones, preocupaciones o problemas. Escuchar profundamente puede ser un bálsamo curativo que deberíamos ofrecer más a menudo, escuchar profundamente es curativo. A menudo solo son necesarios unos minutos de escucha profunda para transformar al otro y que vuelva a sonreír.

No escuches para juzgar, criticar o valorar. Escucha para ofrecer a la otra persona la oportunidad de expresar.

Nada mejor que unas palabras de Leo Buscaglia para cerrar mi reflexión de hoy:

Cuando te pido que me escuches y tú comienzas a darme consejos, no haces lo que te pido.

Cuando te pido que me escuches y tú me dices “por que no debo sentirme así”, estás pisoteando mis sentimientos…

Cuando te pido que me escuches y tú sientes que debes hacer algo para solucionar mis problemas, me has fallado, aunque te parezca extraño…

Quizás sea por eso que algunas personas buscan la oración…

Porque el silencio no da consejos, ni trata de arreglar las cosas…

Solo escucha y confía en que solo yo, trataré de arreglarlas por mi mismo…

Entonces por favor, sólo escucha y óyeme… 

Y si tu quieres hablar, espera unos minutos que llegue tu turno y te prometo que yo sí te escucharé, seguro que así será…

Te lo prometo.


 

6 comentarios
  1. Ricardo
    Ricardo Dice:

    Hola Gemma,

    Gracias por el post de hoy, muy bonito, como siempre. No conocía a Leo Buscaglia, pero me ha encantado esta frase:

    Feliz Miércoles
    -Ricardo

    Responder
    • Gemma
      Gemma Dice:

      Ricardo, gracias a ti por tu reconocimiento, seguimiento y bonitas palabras! Como bien dices: el silencio no da consejos, solo escucha y pretende que tu mismo encuentres dentro de ti las respuestas!
      En cuanto a Busclagia, la verdad es que sus lecturas son muy inspiradoras!

      Un abrazo y feliz lo que queda del día 🙂

      Responder
  2. Blythe
    Blythe Dice:

    Feliz día Gemma,

    contarte de que tengo la gran suerte de tener a mi lado a una gran maestra que me está enseñando a ver la vida de otra forma… pero me llama la atención una cosa… y es la manera en la que estamos educados. Por ejemplo, cuando Carmen me llama y me cuenta sus miedos, inseguridades, anécdotas y experiencias, al principio siempre tenía algo que decirle, y me sentía bien. Año tras año he ido notando que no siempre tengo algo que decirle, y que solo quiero escucharla, estar a su lado y sentir lo que ella siente, sin buscar soluciones ni ir más allá, y me siento de maravilla… pero a veces siento que hago mal, que tengo que decirle algo porque ella sé que me llama para escuchar mis consejos, y ese sentimiento es causa de mi educación. Lo más asombroso es que ella, haga lo que haga, sigue hablándome como si es cada llamada fuese a encontrar la motivación necesaria para seguir luchando. Sobran palabras!!

    Un besazo y gracias por tu post,

    Blythe

    Responder
    • Gemma
      Gemma Dice:

      Blythë,

      La escucha profunda también va acompañada del habla amorosa (lo contaré en otro post 🙂
      Después de tu escucha profunda, si sientes que debes compartir algo, es tu turno. Pero si sobran las palabras, el silencio es también una forma de comunicarse!
      Un fuerte abrazo y gracias por compartir tus pensamientos y experiencias!!!

      Responder

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