Estamos en el camino de la muerte

Hace algunos años leí el libro de Michael Singer, La liberación del alma, y he recuperado algunas de sus ideas para compartir algunas reflexiones con vosotros.

En general, hablar de la muerte es algo tabú. En nuestra cultura occidental es incómodo y poco agradable hablar de la muerte, pero para la filosofía oriental es algo natural y, además, se considera a la muerte como una maestra. Para ellos, la vida y la muerte forman parte de lo mismo y nos conecta con la gran Fuente que nos une a todos.

¿La muerte, una maestra? Resulta algo paradójico ¿verdad? Pero para Singer nada ni nadie puede enseñarte más de lo que te enseña la muerte. Es ella quien te enseña que tú no eres tu cuerpo, quien te cuenta lo insignificantes que son las cosas materiales, quien te muestra que todos somos iguales a pesar de las riquezas, la raza o el país de origen. La muerte nos hace iguales en un solo instante.

Comprender la maestría de la muerte significa conectar con la sabiduría. Una inspiración que te llegue, puede ser la última; puede ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar… y la mera posibilidad de contemplar esa posibilidad es aprender de la muerte.

La muerte ayuda a resolver o minimizar problemas, permite relativizar las miserias de nuestro día a día. Si cada vez que tuviéramos un problema fuésemos conscientes que una sola respiración lo puede cambiar todo, probablemente viviríamos al máximo la vida. Si mañana al despertarte supieras que solo te quedan inspiraciones para una semana ¿qué sentirías? Ya sé que cuesta imaginarlo –nuestra mente no tiene experiencia en ello y no sabe en qué carpeta del ordenador cerebral buscar– pero ¡inténtalo! ¿Cómo te sentirías sabiendo que todas las personas con las que conectarás mañana serán las últimas que verás? ¿Te relacionarías de forma distinta? ¿Te molestaría de ellas lo mismo que te ha molestado hasta ahora? ¿Te seguirías quejando de lo mismo que el resto de los días? Siente y reflexiona sobre cómo sería tu vida si mañana fuera tu último día. ¿Cambiarían tus prioridades, tu forma de pensar, tus gustos, tus sueños?

La muerte nos enseña que a menudo malgastamos el tiempo, lo tiramos sin más a la basura porque no vivimos desde la consciencia de la muerte. ¿Qué hacemos con nuestra vida?

Así que un interesante ejercicio es preguntarnos de forma regular cómo viviríamos cada última semana de vida, con la clara intención de mirar a la muerte a la cara. Y ello solo es posible si hacemos las paces con nosotros mismos, de forma que no nos preocupe aquello que ocurra mañana.

Vamos a morir. Lo sabemos. Lo que no sabemos es en qué momento. Recordarlo de vez en cuando nos hace disolver los problemas que generamos, incluso aquellos que parece que son de verdad… La muerte lo transforma todo en un pis pas.

No se trata de cambiar tu vida porque en realidad no creo que sea posible, pero lo que sí puedes es cambiar cómo la vives. No es aquello que haces, sino en lo bien que te sientes al hacer cosas y conseguir ser capaz de enfocar y vivir el presente sin temer lo que viene después. Solo así es posible mirar cara a cara a la muerte y disolver los miedos y las dudas. La vida lo es todo en sí misma y la relación y conexión con ella es lo que le da sentido.

La voluntad de vivir la vida, de experimentar y sentir a cada persona, cada oportunidad, cada momento, como si fuera el último, es lo que de verdad le da sentido a la vida. Aquello de “tienes todo el tiempo del mundo” no es verdad, lo único que tienes son momentos en el tiempo y si estás ocupado en pensar, creer, juzgar, resistir o pelear, no los estás viviendo.

Para acabar el post de hoy, recuerdo una de las ideas que más me impactaron del libro: la muerte nos ha hecho la promesa de que todas las cosas son temporales y simplemente están pasando a través del tiempo y del espacio. Solo al final descubriremos que la vida pertenece a la muerte. Por ese motivo, debemos agradecerle a la muerte que nos regale un nuevo día en cada amanecer.

Así que, si es cierto que debemos ser agradecidos, lo mejor es dejar de desperdiciar los momentos, experimentando aquello que somos y nos sucede, en vez de soñar lo que querríamos que sucediera. Estamos en el camino de la muerte, así que mejor vivirla intensamente.

Gemma Segura Virella


 

7 comentarios
  1. Sonia
    Sonia Dice:

    “No se trata de cambiar tu vida porque en realidad no creo que sea posible”.
    Vaya, yo estaba intentando hacerlo, porque ya he intentado alterar el cómo, incluso con ayuda profesional, y no resulta. Consigo cambiar el cómo un tiempo y al final vuelvo a pensar que el problema es “lo que vivo” no cómo lo vivo. Por eso quería cambiarlo.

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    • Gemma Segura Virella
      Gemma Segura Virella Dice:

      Sonia,
      Seguramente estamos diciendo lo mismo las dos. Creo que la vida no se puede cambiar, pero si es posible cambiar escenarios, personas, proyectos, …. Y, si cambias cómo la vives, todo cambia. Te lo puedo asegurar, por experiencia propia 😉
      Abraçades!

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  2. Julia Socoro
    Julia Socoro Dice:

    Me podría pasar todo el tiempo viendo la foto y no leer el post porque esa foto con ese título se merecen antención plena. A veces no vivimos la puesta de Sol, sino que nos quedamos en uno de esos diez o segundos antes de salir el Sol congelados y es como sino lo dejaras brillar con sus rayos. El peso, el equipaje… que con la edad quiere caerse y disiparse… a la vez nos da miedo.

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  3. Birgit
    Birgit Dice:

    Aunque todos decimos tópicos como “la vida son dos dias” y ese tipo de cosas, creo que lo decimos sin creernoslo del todo, por que hay que ser muy valiente para mirar a la muerte a los ojos y saludarle, permitir que te aporte algo y mucho mas, digerir todo esto que puede aportar. Pero seria de gran utilidad ver la vida a la inversa tal y como cuentas, por que de verdad nos haría conscientes de lo que tenemos y somos. Pero….ufff, menudo ejercicio. En algún momento que me encuentre psicológicamente fuerte (muy fuerte) lo intentaré, quizá cambie algo en mi vida

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    • Gemma Segura Virella
      Gemma Segura Virella Dice:

      Birgit, no sé si hay que ser valiente o simplemente vivir cada día al máximo. Al final, es lo que siento después de todo el proceso de transformación personal, la muerte es simplemente el final de una parte del camino y, mientras llegue, caminemos y disfrutemos al máximo el viaje.
      Un fuerte abrazo 😉

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  4. Alvaro Alcántara
    Alvaro Alcántara Dice:

    Recuerdo que mi hijo pequeño hace un par de años de repente echó a llorar desesperadamente y yo no llegaba a comprender el porqué, ya que estaba tumbado en la cama y no parecía haberse hecho daño…cuando logré calmarle, me explicó que se había dado cuenta de que en algún momento tenía que morirse y..¡el no quería morirse! y tampoco quería que muriese yo, ni su madre, ni sus amigos…
    El momento fue duro porque explicarle a un niño de 6 años el porqué de la muerte es una tarea nada fácil. El argumento que se me vino a la cabeza en ese momento fue que efectivamente todos habíamos de enfrentarnos a la parca, pero sin duda la estadística nos decía que la probabilidad de que lo hiciéramos antes de los 80-90 años era difícil, así que no había de preocuparse en exceso porque aún nos quedaban muchos años de disfrute…le dije que eran tantos como los que el había vivido multiplicados por 15..,pero que siempre cabía una pequeña posibilidad de que la vida terminase antes por muchas razones….era una posibilidad pequeña
    ¡Qué duro ha de ser para un niño enfrentarse a la realidad de la muerte! Para ellos es algo lejano, de otro mundo, ellos son inmortales, la muerte es ficción, puro cuento…pero cuando la ven de cerca y se dan cuenta de que puede tocarte o a alguno de los tuyos…ahí maduran de repente unos cuantos años…

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