Hoy soy un mujerón, antes era solo una enterada

Diaro de una exploradora emocional: capítulo 16

Hace justo cinco días cumplí 39 años. Estoy entre el vértigo que produce la cifra y el orgullo de sentirme mejor que en toda mi vida. Se trata de una sensación de madurez dentro de la juventud difícil de explicar y muy muy divertida de vivir.

Ahora estoy en un punto en el que siempre que quiero algo lo pido sin reparos, desde la máxima que aceptaré cualesquiera que sea la respuesta. Por que ya he experimentado que sólo si marcas y verbalizas tus necesidades puedes obtener lo que deseas, que nada es imposible y que habitualmente la gente no usa las habilidades telepáticas para adivinarlas.

Ya no me callo si algo me parece mal, pongo mi marco de actuación claro y todo ello puedo hacerlo desde la calma y el amor propio y hacia el otro.
Me enfado ¡claro, como todos! Pero detecto rápidamente cuando me he disparado y me estoy dejando llevar, reconozco si me he equivocado y reparo los desperfectos si los he causado…

No me escondo detrás de la soberbia o de la falsa seguridad para demostrar mi valía personal, ya no. Ahora me doy cuenta de cuan imbécil había sido en el pasado, en ese sentido. Hoy soy un mujerón, antes sólo era una enterada con la última palabra (como diría mi madre).

Recuerdo cuando el gestor del banco me dijo un día que siempre sabía cuando había llegado por mis pasos al entrar… Ahora cuando entro en una de mis clases del gimnasio, puedo hacerlo descalza y la gente se gira igual… pero es distinto. Antes los golpes de tacón marcaban la necesidad de ser escuchada y admirada como muestra de valía y poder. Hoy mi energía de fuego natural irradia lo que soy, sin ruido, desde el corazón y el alma.

Ahora soy feliz porque he aprendido a vivir con alegría la mayor parte de los momentos de mi vida. Tengo arrugas de reírme hasta caer doblada en el suelo y de sonreírle a la vida constantemente. Me rodeo de las mejores personas que he encontrado y permito que las causalidades me sorprendan a diario.

Escucho a mi alma cuando me habla a través de la intuición durante el día a día, me dejo llevar por ella sin expectativas. Ya aprendí que éstas son innecesarias y causan frustraciones.

Hablo con las personas que amo a diario, semanalmente o cada mes y les muestro cuan grande es lo que siento por ellos. Recibo lo mismo, me siento amada y cuidada.

Sé lo que merezco, me valoro y me acerco cada día un poquito más a quien verdaderamente Soy.

Patrícia Arner


 

1 comentario
  1. Alvaro Alcántara
    Alvaro Alcántara Dice:

    Super Patricia. Admiro cada rincón de tu ser. Tendrías que clonarte por el planeta para que pudiéramos disfrutar de ti en cualquier sitio.

    Responder

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