Ideas…

Si alguien tiene una gran idea, por favor, que no se lo cuente a nadie.

Es cierto que pensar cuesta… y todavía cuesta más que ese pensamiento se traduzca en algo que creemos absolutamente original. Sin embargo, cuando eso ocurre, no hace falta ir con el cuento a todo el que nos salga al paso. Tal vez no todo el mundo lo tenga claro, pero por si acaso vale la pena decirlo bien alto: “una idea no es nada”.

A menudo me encuentro con personas que me cuentan sus grandes ideas: literarias, de negocio, científicas, emocionales… Pensamientos que corren por su cabeza y que cambiaran el mundo.

Sin embargo, el 99% de esas ideas no pasaran de ser conexiones neuronales que no aportarán nada a la sociedad y solo frustración a quien cree que con eso ya lo tiene todo hecho.

La idea es solo el principio difuso de algo que necesita de mucho alimento para crecer hasta convertirse en algo trascendente. Pasar del pensamiento a la acción implica muchos pasos de esos que no suenan, que no lucen, que no se explican en las cenas con amigos, que no levantan pasiones ni aplausos. Por ejemplo: valoración de las oportunidades, compromiso personal con tu proyecto, planificación de los escenarios, revisión de las previsiones, ajuste de recursos, búsqueda de aliados y valoración de la competencia… riesgos.

Salir de los escenarios oníricos donde fluyen las ideas y llevarlas al barro cotidiano de la realidad es un camino que no muchos están dispuestos a recorrer. Arriesgarse a perder, descubrir que esa idea no era tan buena, ni tan original… duele.

Por eso la mayoría prefiere mantener la idea a salvo en su cabeza y nos atormenta a los demás en cuanto cae la segunda copa de vino en una comida cualquiera. Vivir pensando en lo que pudo ser siempre es mejor que vivir lo que nunca será, al menos para la mayoría de los que sienten ese cosquilleo de los elegidos, de los que tienen grandes ideas.

Salir a defender tu idea al ruedo de la vida es algo que deberías hacer si tienes el valor de aprender con cada derrota.

En caso contrario solo pido una cosa…. no me cuentes tus ideas.

Víctor Panicello


 

9 comentarios
  1. Eugènia Dinarès Archs
    Eugènia Dinarès Archs Dice:

    Gracias Víctor.
    Compartir mis ideas, pasar rápidamente a la acción, creer que se puede, defenderlas y enfocarme cada día en ellas y en el sentimiento de ilusión que sentiré cuando las consiga, hace que viva con más pasión, conexión y como no, magia. Y si no sale bien, habré aprendido y vivido !

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    • Victor Panicello
      Victor Panicello Dice:

      Claro, eso ocurre cuando se pasa de la idea a la acción. No importa si sale bien o no… Imaginar es genial, pero lo que cuenta es caminar

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  2. Alvaro Alcántara
    Alvaro Alcántara Dice:

    Hola Víctor, gracias por tu aportación sin duda interesante y con la que abres un melón importante como es el de las ideas. La verdad es que como tú bien dices una cosa es tener una idea y otra cosa es llevarla a cabo; cuando la idea pasa a formar parte de un proyecto entonces se convierte en objetivo y cuando estás dispuesto, como tú bien dices, a aceptar no solo una sino varias derrotas, entonces se convierte en pasión: ahora bien sí no estás dispuesto a cambiar tu idea en función de las derrotas, entonces hablamos de obsesión y la obsesión es un juego en el que lo apuestas todo a una sola carta. Así que ojo con las ideas que pueden convertirse en obsesiones

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    • Victor Panicello
      Victor Panicello Dice:

      Alvaro, te agradezco los comentarios con los que no podría estar más de acuerdo. Esas ideas que se convierten en obsesión a menudo lo son porque no han hecho el camino de ponerlas en juego en el mundo real. Lo que digo es que, en muchos casos, eso no se hace precisamente para proteger la idea como un bien en sí mismo y eso no aporta gran cosa.

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  3. Nuria Sanchez Howe
    Nuria Sanchez Howe Dice:

    Buenas tardes a tod@s,

    Víctor no podría estar más de acuerdo contigo. Todos tenemos y oímos ideas o proyectos que en su gran mayoría son inviables por diversas variables y las que podrían ser viables e incluso beneficiosas no salen adelante por miedo o falta de confianza.

    Si todos tuviéramos el arrojo necesario tampoco sería viable para la estructura y el sistema económico empresarial actual.

    Saludos y buenas tardes a tod@s 😉,

    Nuria Sánchez Howe

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    • Victor Panicello
      Victor Panicello Dice:

      Gracias Nuria, tienes razón en que si todo el mundo moviera sus ideas a la vez este sería un mundo difícil de gestionar, pero lo que cuenta es aquello que sí que sabes que funcionaría pero no te atreves a poner en marcha. eso no tiene nada de malo, solo digo que entonces deja morir la idea y no sufras más por ella

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  4. Gemma Segura
    Gemma Segura Dice:

    Buenas tardes a tod@s,

    Con el permiso del autor, me gustaría exponer mi visión sobre el tema.
    Víctor: aunque comparto contigo que para que una idea no se quede solo en eso, hace falta algo más, también considero que “Si tienes una idea ¡no te la guardes! Compártela cuanto antes mejor y hazla crecer con el feedback que te dan. Y luego, crea, revisa, aprende y camina.
    Por el solo hecho de explicarla, nuestro cerebro considera que ya está en marcha. Es pasar del intentar al hacer. Si nos quedamos en el intentar, le estamos diciendo a la mente que no lo haremos.

    ¿Cómo lo veis? Nos leemos!

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    • Eugenia
      Eugenia Dice:

      Si ! Es importante compartir las ideas, pero también es importante compartir con gente que sume, mutipliquen o aporten.Hay personas queridas, sobretodo del entorno familiar que te pueden sabotear una buena idea.

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  5. Julia Socorro
    Julia Socorro Dice:

    Compartir las ideas es una acción que lleva a risas, chistes y ocurrencias donde la imaginación en equipo logra por lo menos, ayudar a pasar un buen rato. Si luego, además alguien se puede aprovechar de la idea para mejorar alguna práctica, mejor para su universo. Lo que sí es cierto es que las ideas tienen que ser implementadas y el valor de cada persona es único. Es más la idea se tergiversa si la desarrolla una persona u otro y, otras veces la idea es mejorada de una forma que tus límites no te hubiesen dejando desplegar. Ideas ideales.

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