Irse no es dejar de estar

Sobrevivimos gracias al amor entre las montañas y valles de la vida. Irse no es dejar de estar, porque nunca dejarás de estar en mi, por mucho que lloré por el bonito amor que me ensañas cada día.

Amor de madre, amor de hermana, amor de amiga, amor, amor, amor… Sino no es por el amor… ¿Cómos sobrevivimos a la adversidad de la vida?

Estás y ocupas las sensaciones que acaricio, las que me bebo en cada copa de champan celebrando que seas yo.

Estás y ocupas cada brisa de aire en cada viaje, donde cruzo calles que me narran la vida.

Siempre estarás y pocos amores ocuparán el mínimo espacio que albergo en mi corazón.

He sobrevido sin saberlo la infancia más feliz, que un ser puede tener, gracias a tu amor, su amor y el amor en sí.

He cruzado puentes andando y ríos naufragando, porque la fuerza que me acompaña en cada paso, la que me quería arrastrar a la cascada, la contuve firmeza, tan firme era, como tu devoción por mi.

He llorado tu ausencia antes de que te vayas, tan solo por ponerme a imaginarme cómo me mantrendría con vida, sin poder acaricir tu piel suave, llena de pliegues. Esa piel tan vivida que tanto imploro y amo.

Vivo horas de insomnio custodiando tu salud, el aire que respiras y no siento libertad, si te vas.

Sobrevivimos gracias al amor, ese amor que no se encuentra fácilmente en esta vida.

No todos los seres de luz entran en nuestro corazón. Por eso, al encontrarte sé que algún día, también serás parte del amor.

Irse no es dejar de estar. Los vínculos son conexiones para toda la vida. Una vida que no se sobrevive a menos cero grados, sin el placer de ser la persona más amada.

El placer se sentirse así, se nutre con personas sabias que llegan a ti. Es verdad que el ser humano cuando se transforma, logra tal sabiduría. También es verdad, que muchas veces caminamos hacia el fin del camino, sin encontrar ninguna prueba de amor que nos permita sobrevivirlo de forma apacible, sino que llegamos llenos de heridas y desorientados.

Ser la mujer más amada no es lo mismo que ser la mujer más satisfecha.

Llorar de amor por quererte tanto, es un regalo de la vida. Incluso cuando cantas las canciones más románticas en la barra del bar con tus amigos, porque en ese momento activas el clico del amor que empieza de nuevo sin explicación, y de forma inconsciente. Entonces, volverán los días felices, bajo la penumbra de los amores ya vividos.

Morir de amor, ante la soledad más inmensa que es quedarse en la orfandad.

Morir de amor, ante la soledad tan intensa que es quedarse sin los proyectos de futuro soñados juntos.

Cuidar de ti, antes de que deje tu corazón de palpitar, me colma tanto, me sosiega con tanta paz, que siento la iluminación del arco iris en mi. No temas si tu mano transmite frío a la mía, porque esas horas que nos velan antes del último suspiro, te daré calor.

Irse, no es dejar de estar.

Julia Socorro


 

2 comentarios
  1. Armi Marti
    Armi Marti Dice:

    Decir que es precioso, es decir poco.
    Leerlo me ha tocado muy.. muy mucho.
    Al escribirlo nos haces un preciado regalo.. que solo podia venir de alguien como tu.
    Gracias y un millón de gracias por este precioso escrito.

    Responder
  2. Idaira
    Idaira Dice:

    Irse, no es dejar de estar.

    Quizás aveces necesitamos irnos perdernos para crecer y aprender.

    Me a gustado mucho. Espero otro pronto. 😘

    Responder

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