La espera

A menudo me pregunto si el tiempo no es en realidad la verdadera medida de todo.

Vivo pendiente de cosas que me preocupan o que me parecen importantes hoy… tal vez incluso mañana.

Pero seguro que, en poco tiempo, dejarán de serlo o al menos dejarán de parecérmelo. Nuevas preocupaciones o nuevas expectativas habrán sustituido a las anteriores que, en ese momento, ya no merecerán mi atención. Es más, si me lo preguntas, cualquier problema que haya podido tener, visto en perspectiva, aparece absurdo o desfigurado. A veces incluso me resulta difícil entender cómo fue que eso ocupo tanto espacio en mi vida. Y sin embargo, repito el círculo vicioso con matemática precisión.

Veo a los más jóvenes vivir su tiempo a ras de suelo, con las incógnitas propias de su edad. Me gusta observarlos luchando batallas gigantes contra enemigos minúsculos. A veces tengo la tentación de darles un consejo… solo uno.

Espera

Simplemente eso, deja que el tiempo pase y ya nada será importante, nada.

Solo tú.

El único factor común en tu vida eres tú: tu presencia, tus pensamientos, tu compañía, tu esencia. Lo demás desaparece o cambia de escalón, dejando de ocupar aquel espacio que antes parecía único e indispensable.

Nada permanece a nuestro lado: ni los problemas, ni las alegrías, ni las personas y a menudo ni siquiera los sentimientos.

Solo tú.

Alguien dijo una vez: siéntate en la orilla y verás el cadáver de tu enemigo pasar. Como no me gustan las historias de enemigos y de cadáveres – salvo en el cine – recojo el fondo del mensaje y lo adapto.

Siéntate en la orilla y verás tus problemas pasar.

Nada dura para siempre, de hecho, nada dura demasiado tiempo, y la aceleración constante en la que vivimos hace que ese período sea cada vez más corto.

Tanto si sufres como si disfrutas, tanto si no duermes como si vives en un frenesí, tanto si no esperas nada como si lo quieres todo, tanto si amas como si odias…

Espera.

Todo cambiará y eso que hoy te corroe por dentro dejará de tener ningún valor para ti. No creas que por intensamente que vivas, vivirás más. Ni por intensamente que sufras, será para siempre.

Espera lo suficiente e incluso verás tu propio cadáver pasar. Y será en ese momento cuando te preguntes en qué estabas pensando mientras la vida pasaba.

Si tienes ocasión para reflexionar en este tiempo sin tiempo, escoge siempre el camino más fácil, porque solo nos parece sencillo aquello que amamos hacer. Vive tu tiempo sabiendo que pasa, que desaparece o que no llega.

Vivimos en eterna transición, entre un pasado que huye, un presente que transcurre y un futuro que no existe. Caminamos entre la hierba fresca y el árido desierto, siempre en esa frontera autoimpuesta de lo que somos y lo que queremos ser. Pisamos a un lado y al otro según el viento nos lleve, sin levantar mucho la vista no sea que el sol de la realidad nos deslumbre.

Tanto si queremos como si no, tendremos instantes de gloria frente a los cerezos en flor. Y en ese mismo momento descubriremos la esencia del tiempo, el verdadero hacedor de milagros.

El tiempo: la verdadera medida de todo

7 comentarios
  1. Gemma Segura Virella
    Gemma Segura Virella Dice:

    Eso también pasará…
    Una frase de una fábula que he recordado leyendo tu post Víctor, “El anillo del rey”.
    Me pregunto porqué creemos que lo que nos preocupa o nos hace sufrir se quedará para siempre.
    Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes.
    Gracias!!!
    Abrazos,

    Responder
  2. Alvaro Alcántara
    Alvaro Alcántara Dice:

    Cuantos refranes, frases célebres y dichos conocemos en relación s este asunto? Innumerables, pero me quedo con la frase de Torrente Ballester: “No existe el pasado ni futuro, todo es presente”. Una frase que te hace recordar que el único tiempo válido es el que pasa en este momento… Gracias por el post!

    Responder
  3. Nuria Sanchez Howe
    Nuria Sanchez Howe Dice:

    Buenas tardes,

    Yo creo que todo lo que en el fondo nos es irrelevante se pasa, pero lo que nos afecta emocionalmente se nos agarra como las rémoras en nuestro subconsciente y es tarea nuestra transformar los problemas o preocupaciones en ventajas o alternativas tanto personales como profesionales.

    Personalmente, creo que lo anteriormente expuesto es muy difícil de cumplir pero no imposible.

    Saludos y feliz tarde a tod@s 😉,

    Nuria Sánchez Howe

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  4. Blythe
    Blythe Dice:

    La espera = la paciencia

    Una de las virtudes que nos vendría bien aprender para ser feliz con nuestro yo, bajo mi parecer.

    Pero pienso que hay edad para todo, para vivir frenéticamente sin parar… para vivir en la espera… ambas formas si las vives en el presente son válidas, pero si te ansía el pasado o estresa el futuro, apaga y vámonos.

    Sea de una forma u otra, vivir en el presente está la clave… y todas esas preocupaciones desaparecerán en tan sólo unos segundos de tiempo. Preocuparse no sirve de nada, no arregla nada, no te salva de nada… entonces… mira tu reloj y recuerda… estoy aquí y ahora, respira, y recuerda que todo pasa!!

    Grande Gemma!!

    Bly.

    Responder

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