La pérdida de un ser querido

Diario de una exploradora emocional: capítulo 12.

Experimentar la pérdida de un ser querido es una de las oportunidades que nos da la vida para conocernos profundamente.

La perdida se da de muchas formas. Cuando la muerte física llega es muy gráfico. Independientemente de si es algo repentino o tras una larga enfermedad, hay alguien que deja de estar pero no de existir.

Porqué sigue en todas y cada una de tus células en forma de vivencias, de momentos y recuerdos, en tu genética. Y nace un antes y un después, nada será igual. La vida sigue, tu sigues y alguien (a veces tan amado) ya no estará más.

Y lo natural es dejarse llevar por la emoción del miedo, la ira, la impotencia, la tristeza. Y es humano embargarse de pensamientos, quedarse en la mente y complicarnos más la vida dejándonos llevar por esas no confortables emociones, el hastío y la apatía.
Si la naturaleza ha sido benévola te habrá ido preparando de forma progresiva para que vayas haciéndote a la idea del significado de la muerte. Si no lo ha hecho, aun sesga más tu corazón y te parte en dos.

En ocasiones la pérdida no es física ni es en presencia. Ésta es de las que cuesta darse cuenta, es de las que llega cuando ha pasado un tiempo y tiene doble mirada. Hay enfermedades en las que la persona se va marchando progresivamente, ya no está intelectual ni emocionalmente, solo queda su cuerpo físico y algunos pequeños instantes. Y un buen día te das cuenta que echas de menos a alguien que está aun cerca, pero que se fue hace ya tiempo, quizás años.

Puedes dejarte llevar por la mente, también, envolverte de un futuro incierto y aterrador. Y de una pena inmensa, enorme. Por los que están al lado, sufriéndolo. Por uno mismo y por el sino del enfermo.

En cualquier caso aparecen muchos miedos. Y con ellos la oportunidad de plantearte qué hay de ti en todos ellos, qué tiene que ver con tu modo de reaccionar automático, qué es posible sanar y cómo vas a experimentar esos cambios.

Es paradójico pensar la gran oportunidad de vivir plenamente, sin límites, que se brinda tras una muerte o pérdida.
Habrá muchos que no puedan o quieran comprenderlo. Que el dolor pese tanto que necesite más perspectiva y tiempo.
Pero esta exploradora emocional hace siempre una lectura de mejora en cada situación, tras muchas lágrimas y previo a muchas otras. Las recientes pérdidas cercanas y propias me han dado la posibilidad de evolucionar como mujer, como hija y como madre. Han abierto puertas que ni siquiera sabía que estaban cerradas. Me han dado más opciones para Amar y Amarme.

Patrícia Arner


 

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