Las oportunidades son la diferencia

Fue en septiembre del dos mil diecisiete cuando tras un gran incendio humano, la vida de estos pinos dejó de ser lo mismo. Llamas de hasta treinta metros asolaron los jóvenes bosques de pinares isleños en la isla de Gran Canaria, y sólo la lluvia fue capaz de controlar un fuego que nos hacía sentir fracasados, como parte del ecosistema canario.

En medio de toda perturbación se desarrollan las estrategias de la resilencia, la del Pinus Canariensis es rosa, y recibe la nieve en medio de uno invierno gélido este mes de febrero. Por eso, en esta poética fotografía que nos captan con tanta emoción podemos diferenciar los pinos más castigados por el fuego con ese rojizo-rosa que nos mira de frente.

El Pinus Canariensis ha aceptado sin saberlo el fuego tras las erupciones volcánicas y hoy acepta el fuego del ser humano. Siempre persevera, siempre está regenerándose. Al final se trata de resistir o morir, con cada perturbación que llega a nuestras vidas.

El ser humano es pura transformación en medio de mucho amor. Primero tenemos la capacidad de encontrarnos, de mirarnos y reconocernos y luego escogemos la amistad o la reproducción sexual, y todo esto para crecer “a hombros de gigantes”.

La risa es vida que nos regalan, la escucha, la convivencia, los abrazos. Todo nos regenera, nos estabiliza y lo optimizamos a través de la luz y el camino de los otros y de nuestros reflejos en ellos.

La poética fotografía del nativo pinus canariensis con su resilencia rosa, son mujeres y hombres que se autoregeneran cada día y forman parte de nuestro sistema.

El cáncer se viste de rosa y es una de las mayores muestras de resilencia tras grandes daños enigmáticos propios del ser, y por otra parte, generados por los consumos industriales de todo tipo de estrés que nos generamos.

Estremece el rosa… Te miro con tu resilencia rosa, que tras trece millones de años eres capaz de seguir comunicando.

La vida imperfecta del rosa, con raíces que se aman tanto a si mismas que no solo luchan por sus ideas y supervivencia, sino que realizan tras cada incendio el rebrote, porque aprovechan estar quemados, para estar vivos y realizan la lluvia de semillas, continuando la especie en mayor porcentaje, que si tuvieran que hacerlo por un proceso natural veraniego.

El poema hoy es rosa, porque fracasar luchando es aceptar sin saberlo.

Julia Socorro

Fotografía de Santi Blanco. Lugar de la fotografía: Pozo de las Nieves. Gran Canaria.


 

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