Me siento optimista

Hoy voy a ser optimista, me lo he propuesto, me lo he impuesto, me lo he creído e incluso lo he asimilado.

Veamos… optimista… sí.

Levantarse cada mañana es como un regalo que debemos agradecer a quien sea que se agradezcan estas cosas. Ir a trabajar, sentirse valorado, disfrutar de cada hora, de cada pequeña insignificancia que repites una y otra vez cada día de los últimos años, del café de máquina y de las sonrisas impuestas, de tu jefe/a/o, de tus compañeros y de sus interminables anécdotas sobre viajes, familia, aficiones, opiniones políticas… y ahora incluso de las fotos de sus vacaciones.

Volver a casa y recibir los gruñidos de tus hijos adolescentes, las caricias verbales de tu pareja, la paz de un domicilio que será todo tuyo en apenas veinte años. Ganarse a los vecinos en las reuniones, disfrutar de sus sonidos/rugidos/bufidos/bricolaje/música/discusiones… Elevar tu espíritu mirando el horizonte del edificio de enfrente o deleitar tu olfato con el humo o los efluvios cloacales.

Llegar vivo al fin de semana y subirte a esa bici que ya no corre (es la bici no la edad), asistir a una comida familiar y poder sentirte querido por todos aunque a veces no se les escuche en el fragor de la batalla. Visitar un centro comercial, respirar aire puro en la montaña o en el mar, conducir en un atasco o en un camino rural, beber cerveza y correr al lavabo, beber buen vino y correr al lavabo, comer marisco y esprintar al lavabo.

Empezar de nuevo la semana y creer que todo eso ya lo has vivido cien veces.

Quedarte sin trabajo y echar de menos a los compañeros, las rutinas, el café de máquina, el despertador, los atascos o los retrasos de RENFE. Reinventarte y buscar un nombre extraño para eso que haces que no sabes cómo explicar en una tarjeta de presentación pero que te llena tanto.

Llegar de nuevo al fin de semana y no poder ir ni al mar ni a la montaña. No saltarte la comida familiar y beber diez cervezas y qué más da el lavabo o esas opiniones que ni compartes, ni discutes, ni entiendes, ni te importan.

Divorciarte y echar de menos los gruñidos de tus hijos o las caricias verbales de tu pareja.

Amar a los animales y sus defecaciones o su indiferencia o ese olor corporal que tanto te gusta. Y no volver a tener ropa sin pelo.

Envejecer y sentir que tu cuerpo ya no es tuyo y que se deforma por todas partes, pero te sigues queriendo a pesar de haber quitado los espejos de tu casa. Olvidar las cosas que querías olvidar y las que no querías. Saludar a los que son de tu edad y pensar en que no puede ser que ese tío esté así…. (¿qué le habrá pasado?).

Reunirte con los del instituto 25 años después y leer las tarjetas para saber con quién demonios estás hablando.

Saber que has aprendido algunas cosas (muchas ya no las recuerdas) pero que ya no te sirven de nada.

Esperar a ser un poco más viejo para poder disfrutar de la vida, ahora sí, plenamente.

Morir y preguntarte de qué iba todo esto.

No cuesta tanto encontrar miles de razones para sentirse optimista, así que no os dejéis engañar por aquellos que creen que la vida es una broma de mal gusto.

6 comentarios
  1. Alvaro Alcántara
    Alvaro Alcántara Dice:

    Madre mía Víctor… menos mal que ibs a ser optimista….
    Desde hace un tiempo dedico un minuto al acostarme y levantarme (antes de la meditación) a agradecer a….la vida…todo bueno que has recibido del dia anterior y lo que te espera del que comienza. Te hace encarar el dia con otra visión. Porque creo que es muy reconfortante para el alma el recordarte lo privilegiado que eres por poder disfrutar de cosas que damos por “normales” (casa, 3 comidas al día, calefacción, salud..) y que no apreciamos (al menos yo) si de vez en cuando no las ponemos en valor.
    Enhorabuena por el post!!!

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  2. Gemma Segura
    Gemma Segura Dice:

    Víctor,
    Yo también siento que la vida es por ella misma un regalo. Un precioso regalo que agradezco cada día, por el hecho de poder compartir, experimentar, conocer, aprender y relacionarme con personas y oportunidades. La vida tiene sentido si la vives con sentido. La vida está repleta de momentos para agradecer, pero solo si la vives de verdad. Y el optimismo es una de las actitudes básicas para ello.
    Gracias por el post amigo!
    PD: como dice Alvaro, suerte que ibas a ser optimista… 😉

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    • Victor Panicello
      Victor Panicello Dice:

      Una vida plena tiene de todo, subidas, bajadas y sobretodo mucho de llano y sin árboles. Pero es vivir y eso es más que suficiente para viajar

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  3. Eugenia
    Eugenia Dice:

    Que bonito lo hacéis todo con vuestra facilidad de palabra y escritura Víctor Panicello Monterde , Alvaro Alcántara y Gemma Segura Virella.
    Para mi ser optimista, es agradecer y ponerle más corazón y sentimiento a todo lo que hago, ir a pecho descubierto, a veces es disfrutar al máximo, a veces es un aprendizaje. Gracias por compartir tanto.

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