Ser experimento

El día comienza como la idea oculta que encuentra un explorador. Nos conocemos y nos desconocemos, encontrando las respuestas a ratos en la soledad absoluta y otras veces, en la mirada y las relaciones con los demas.

La acción de vivir es un experimento que nos permite desarrollarnos desde el aislamiento fetal, hasta el largo viaje que hacemos desde el útero parar respirar aire por primera vez, con esa fuerza singular que el bebé, aún siendo adulto, nunca pierde.

Interpretar la vida, viajar y conocer los mapas de la piel, es una de las formas más interesantes de relacionarte, aunque sea por poco tiempo.

Cada uno de nosotros somos puertas cerradas, puertas abiertas, a veces vas, tocas y entras.

El día comienza como la idea, la sensación reflexionada tras todo el cortejo inconsciente de las pildoras de la felicidad. La misma que nos diseñan en las ciudades industrializadas. Es curioso como unas personas ven pobreza en las mismas calles, donde otros ven sueños, mar o batidos de frutas.

La acción de vivir es un experimento emocional que truco a truco densenmascara los errores proyectados en ti, en mi. Mientras, afloran los recuerdos que no son más que falsas impresiones, que accionamos.

Interpretar la vida, rodar de brazo en brazo, saborear los mapas de las pieles plegadas, tersas, cosidas o inconexas, es interesarte por toda consecuencia experimentada y transformada.

Cada uno de nosotros somos ventanas cerradas, ventanas abiertas, a veces golpeas, otras no cierras y el aire entra.

La soledad absoluta transforma nuestro crecimiento, nos renueva el alma y nos permite conciliar con el silencio, los sueños sin influencias. Ser experimento.

La soledad no deseada es como un martillo que toca en todas las puertas intentando derribarlas, golpe a golpe, con estruendo olor metálico en los oídos.

La soledad, gratitud para la mente que crea, desarrolla, explora y pone en marcha proyectos que no existen y quieren florecer. Una compañera de viaje, que acompaña tanto como el perro fiel, el amante infiel o la pareja inexistente.

El día comienza negro, naranja o azul, tanto para los amantes imperfectos como para los poetas con su papel en blanco. Todo depende de la hora en la que cojas el tren.

¿Qué he de ser?

¿De ser? experimento.

Julia Socorro


 

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