Tengo memoria de pez

Tengo memoria de pez, tanta que tienen que relatarme una historia del pasado para estar en el presente.

Esto me viene de dos constelaciones:

  • La primera, es un patrón aprendido de mi padre, que es otro pez.
  • La segunda, es muy Saura. Lo descubrí en el Festival de Cine de San Sebastian pasado: construyo la vida desde ese paréntesis donde leo el presente, miro hacia el futuro y no recuerdo el pasado.

De mis cinco hermanas, hay otra que tiene memoria pez. Lo curioso es que mi padre y ella son horoscopos de mar. Se ve que viví una metamorfósis y cambié mi habitat terraqueo por estar a su lado. Y me pinté de azul el alma, me decoré la piel con sal y navegué la vida serena admirando la paz silenciosa que no me explicaban y que sólo la vivíamos mirándola.

Tengo fría la piel, mi abuela materna, una mujer de las montañas, siempre me lo decía: “manos frías, manos frías…” Ella nunca descubrió el placer de bañarse en el invierno del Atlántico. Cuando congelas tus pechos desnudos y los peces se acercan a la orilla a cebrearte la piel.

Probar el goce del abrazo en una vibración ondulada, que desafía las normas del amor, enviándote energías a las escamas mojadas con la ternura armónica del agua.

Llevo los abrazos serenos del mar en mi aura y tengo memoria de pez.

La vida también se aprende con esa capacidad de estar en tu centro, sin recordar el ayer y queriendo nadar siempre hacia delante. Hay personas que se empeñan en relatarme historias del pasado para estar en mi presente. No entienden que lo que me importa es mojar mis escamas, dormir con el sabor de la sal y retar al mar helado.

Soy un pez de agua fría, un león soleado en las rocas, un espíritu solitario. Me viene de dos constelaciones, una es un patrón aprendido y la otra, sigo descubriéndola.

No, no es que tenga olvidos, es que cambié mi habitat terraqueo por el azul salado de la vida serena del mar. Vivo hoy, olvido el ayer y diseño el mañana. Por eso, mi hermana afirma que somos mujeres con memoria de pez y mi padre dice, que si un pez nace el agua está más adecuado e integrado en la especie, que un león, que se hace pez en vida. Eso no quiere decir que el resto de los leones no puedan ser peces.

Julia Socorro


 

2 comentarios
  1. Susi ripoll
    Susi ripoll Dice:

    Muy gran historia yo tambien quiero ser un pez olvidar el ayer pensar en el hoy y vivir por que no sabemos si hay un futuro,,,,, me doy cuenta de lo grande que es un pez tan simple que se ve.

    Ojalá yo fuera un pez y tuviera su memoria iy sabiduria para olvidar el ayer y vivir el hoy y mas sabiendo que pueden haber otros seres aunque no sean pezes a tu lado y el que no es pez convertirse en pez y nadar contigo, bonita historia todo un ejemplo a seguir un ser humano de un animal.
    Enhorabuena julia socorro por tu relato.

    Responder
  2. Susana
    Susana Dice:

    Estoy segura. En breve, volveré a olvidarme de algo.
    Pero ya no pensaré un limitativo “tengo memoria de pez”.
    Le añadiré una coletilla nueva.
    Retaré al mar helado. Diseñaré mi futuro.

    Responder

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