Y entonces, renaces

Diario de una exploradora emocional: capítulo 8

Esta mañana me desperté nueva. Nueva de Renovada, de Renacida. De estar Reconociendo cosas en mí que me sorprenden y estaban ocultas y, cómo no, que me encantan que salgan a la luz.

Reconfortada por que en los últimos días me estaban martirizando sensaciones y emociones que respondían a pensamientos recurrentes, tóxicos y, para mí, completamente nuevos. Y no comprendía el porqué de esa inquietud, inseguridad y ese sentir un tanto destructivo.

Hoy, tras la meditación matinal, me siento ¡Recontenta!

Las situaciones y experiencias nos llegan cuando estamos preparados para aprender sobre ellas y traspasar los límites del Ego, está claro. Hasta ese momento podemos desconocer, incluso, que existen esas creencias limitantes. Pero una vez llegan, ¡Plaas! No se pueden posponer más…

Y yo me he encontrado por primera vez, de forma consciente, con miedo a la pérdida. ¡Y tela! De repente alguien tan acostumbrado a hacer y pensar lo que quiera, a ir a por lo que se propone de forma directa y eficaz, independiente, resolutiva, “liberada” y liberal, tolerante y laxa…. De repente teme perder algo por que ha recibido uno, o varios, NO.

¡Diosmiodemivida que sensación! Y los fantasmas de brazos largos aparecen. Y con ellos la inseguridad, la indignidad, la rabia contenida, el dramatismo, la incerteza, la mente arrasando con sus “pajas mentales” ¡Toma ya, Patrícia teme perder y se muere de miedo!

Y entonces llega la parte más complicada, que es darse cuenta de que estás dejando que la mente te domine, te observas con ojo de halcón para ver si hay algo de verdad y de amabilidad en cómo te estás tratando. Para comprobar que, en realidad, el Ego te está machando. Que han saltado alarmas propias de su necesidad de mantenerte a salvo pase lo que pase, pero que éstas responden a creencias limitantes, a viejas y conservadoras ideas grabadas a fuego en tu inconsciente.

Y es entonces cuando puedes Revisarte, tratarte con amor y compasión y liberarte completamente. Y entonces, de manera clara, imperceptible y milagrosa, Renaces.

No cesaré de explorarME para estar siempre más cerca de mi verdadera identidad y esencia. Con el fin de vivir con la máxima autenticidad posible todos y cada uno de los días de mi vida.

Patrícia Arner


 

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