Con los pies en el suelo es imposible volar

A pesar de que algunas cosas pueden no ser posibles, uno de los miedos humanos es pensar que solo lo posible merece la pena. Ponemos la atención únicamente en lo realizable, en lo tangible, en aquello que consideramos real y en lo medible, y dejamos a un lado el valor de las utopías, las ilusiones y los sueños. Un sinfín de personas están orgullosas de tener los pies en el suelo, de considerarse realistas y sensatas, mofándose de aquellos que se sienten cómodos en las nubes.

Dice mi buen amigo (no porque lo conozca personalmente, pero si porque le sigo la pista desde hace algunos años) Sir Ken Robinson que Vivir a expensas de que algo tenga un final feliz sería como decir no vivas, ¡que vas a morir!. Tampoco quiero decir con ello que si la historia tiene un final feliz, a pesar de lo que suceda en ella, ya merezca la pena, pero es mejor vivir esa historia, aunque el final no sea de cuento de hadas.

Hacemos las cosas esperando que siempre salga todo perfecto a la primera y si no es así, rápidamente nos olvidamos y vamos a por otra cosa. Yo te doy si tu me das, esa es otra. Porque hacemos las cosas como si la generosidad y la bondad fueran un mero intercambio. Queremos hacernos ricos de la noche a la mañana, deseamos tenerlo todo en un abrir y cerrar de ojos y esperamos que el resto del mundo nos esté siempre esperando a pesar de no haber dado ni un paso. Y aunque considero que tenemos el derecho de poderlo conseguir, deben tener un para qué que les de sentido.

Pero ¿y si resulta que el valor está en la experiencia de vivir la aventura y no en el tesoro escondido en la isla? Pocas cosas en la vida te ofrecen garantías, por ello lo que realmente tiene sentido son las decisiones y las acciones cuando no hay garantías. El tesoro de la isla reside en el tiempo y el espacio de lo incierto y del podría ser un sí, pero también un no. Y nada tiene que ver con ser optimista o pesimista, tiene que ver con la condición. La mejor pregunta ante algo que de verdad deseas no es ¿y si sí? O ¿y si no? La pregunta adecuada es ¿y qué más da? Porque lo que de verdad importa es ponerle decisión y acción y pasarlo en grande en el durante. Y esta sutil apreciación es lo que marca la diferencia entre quiénes les motiva el hacer para conseguir, de quiénes amamos y nos comprometemos con lo que hacemos.

Se trata de hacer sin recompensas, de hacer y estar dispuesto a quedarte sin nada. Se trata de hacer sin condición. Se trata de vivir de verdad sabiendo que los sueños no tienen fecha de caducidad, porque en realidad son incondicionales y atemporales.

¿Me permites un par de preguntas? Si te garantizaran que si lo dejas todo y te dedicas a lo que amas, al final lo consigues, ¿lo harías? ¿Y si no te lo dijeran? Esa es la diferencia.

Creo, a pesar de todo, que la prudencia y algunas dosis de prevención son excelentes herramientas, pero siempre que no anulen la ilusión, la locura y la creatividad. Que nunca te desmotive un ¿y crees que lo conseguirás? Y que tu respuesta sea siempre un “ya veremos, pero me propongo hacerlo”, porque cuando se ama algo de verdad, el final es lo de menos. Como decía Wayne Dier en uno de sus libros “Cuando bailas tu objetivo no es ir a un lugar determinado de la pista. Es disfrutar de cada paso del camino”.

Estoy convencida que todo, absolutamente todo (creo que incluso la muerte), es una elección y todo lo demás no son más que peajes que decidimos ponernos en el viaje. Tu eliges si vas a vivir tu vida en función de la dificultad, de la seguridad, de la posibilidad o de lo que de verdad deseas y amas.

Eres tan grande como lo sea tu sueño. Si de verdad es grande pero el miedo a no conseguirlo te paraliza, estás abocado a un sueño menor. Aunque tengamos muchas vidas, solo recordamos esta y tiene que valer la pena. Porque con los pies en el suelo, los sueños no pueden volar. 

Feliz verano, un fuerte abrazo y nos reencontramos en septiembre!

Gemma Segura Virella

6 comentarios
  1. Ana Jota
    Ana Jota Dice:

    Aquest post m’ha arribat just en el moment idoni, per refermar-me encara més en el que ja sento i penso… Mil gràcies per compartir-ho amb nosaltres Gemma ❤️

    Responder

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