El paradigma se desvanece

El concepto de paradigma se utiliza en la vida cotidiana como sinónimo de “ejemplo” o para hacer referencia en caso de algo que se toma como modelo digno de seguir. La palabra paradigma también se utiliza para indicar un patrón o modelo, un ejemplo fuera de toda duda, un arquetipo (el patrón ejemplar del cual otros objetos, ideas o conceptos se derivan. Es el modelo perfecto.

Podríamos decir que un paradigma es una forma de entender las cosas, de percibirlas, de procesarlas en el cerebro y comprenderlas. Es algo así como nuestro mapa del mundo.

Uno de los cambios de paradigma más comunes tiene que ver con el dinero. Muchas personas creeen que tienen un tope en cuanto a sus ingresos, que no ganarán nunca mucho más de lo que ingresan ahora. Sin embargo ¿Dónde está escrito? Uno puede cambiar sus creencias sobre el dinero. Posible es, os lo aseguro, otra cosa es que en tu paradigma actual no se contemple esta posibilidad.

Dejadme que os cuente una pequeña historia en la que un sabio le pregunta a su joven discípulo lo siguiente:

Imagina que estás en el piso 50 de un edificio y al frente hay otro edificio (a unos 100 metros) también de 50 pisos. Entre los dos hay una tabla delgada para que puedas atravesar de un edificio a otro. ¿Si te dan 10.000€ por hacerlo, lo harías?

Evidentemente que no, responde el discípulo.

¿Y si te subo la cifra a 30.000? ¿O a 100.000€?

Tampoco, responde de nuevo el joven.

Pero es que resulta, le explica el sabio, que en la mitad de la tabla está tu hijo (o tu pareja si no tienes hijos) que te dice que tiene mucho miedo ¿Lo harías entonces?

Evidentemente que sí, claro que lo haría.

¿Te has dado cuenta de algo? Te he cambiado el paradigma en 10 segundos.

Evidente, leyendo esta pequeña historia, que el problema entonces no es el riesgo ni el miedo. La historia nos muestra que si la motivación es fuerte el paradigma se desvanece. 

Es por ello que es sumamente interesante que identifiquemos nuestros paradigmas internos porque son ellos los que están creando nuestro mundo externo, porque en realidad son la base para poder iniciar una verdadera transformación, ya sea personal, social o colectiva.

Es posible que muchas veces sientas que estás dentro de una cárcel (invisible) sin nada que poder hacer, pero en realidad existe la posibilidad de que esa cárcel la hayas creado tú mismo, y sea invisible. ¿Podrías salir de esa cárcel? ¿Existe esa posibilidad? Es cierto que tu entorno te puede condicionar (está de sobra demostrado que lo hace y mucho), pero no lo utilices como excusa porque siempre puedes elegir la actitud con la que quieres afrontar la vida. Y eso es en realidad el cambio de paradigma.

Se trata de entender (no digo que sea tan fácil) que aquello que está afuera no responde a ningún factor externo, objetivo e inmutable, porque lo de afuera es un espejo de lo de adentro y atraemos aquellos elementos que están en sintonía y vibración con nuestra energía, intenciones, emociones, contratos, creencias y/o mandatos.

Si te permites esta posibilidad, de que no hay modelos externos sino que cada uno es su propio modelo, se hace más evidente que tenemos, en potencialidad, la libertad de elección para entender que cuando vivimos dentro de un paradigma, no podemos escuchar el universo.

Partamos de eso, si la motivación es muy fuerte, no hay paradigma, porque entonces la motivación está a un nivel superior del reto: ir a buscar a alguien para salvarlo.

Recordadlo, Si la motivación es fuerte, el paradigma se desvanece.

Gemma Segura Virella


 

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