Soy el capitán de mi alma

Provista de su block de dibujo, Lila va por el mundo convencida de tener un maravilloso y mágico poder: el poder para convertir el mundo en un lugar mejor. Sentada en un bar, en su casa, paseando por el parque o simplemente caminando por la calle, dibuja las lineas que llenarán de magia y color todo cuanto la rodea.

En el fondo Lila (un corto escrito, animado y dirigido por Carlos Lascano) es una metáfora visual acerca de cómo las personas podemos ayudar a los demás a través de pequeños, pero poderosos, actos de bondad.

Lila expresa, también, el deseo de soñar y de romper esa barrera que muchas veces los adultos se crean entre la realidad y la fantasía. La actitud ante la vida de Lila nos anima a decidir y a accionar cualquier cosa que deseemos hacer en nuestras vidas, nos anima a romper esa barrera entre lo que creemos que es y lo que puede llegar a ser. Nos anima, en realidad, a despertar la pasión por esa llamada interior que nos impulsa a la acción, al movimiento, a la transformación, porque solo la gente con pasión puede cambiar el mundo para hacerlo mejor.

Hay algo de Lila en cada uno de nosotros, quizás sea la necesidad de ver las cosas de otra manera, de encontrar esa magia que el día a día parece que, en ocasiones, se empeña en robarnos. Quizá la necesidad de descubrir que dentro de cada uno de nosotros lo único que hay es un niño que quiere pasarlo bien con la vida y con el resto del mundo, de descubrir que hay que apasionarse porque aburrirse es un verdadero drama.

Lila nos está diciendo, de una manera sencilla, que la magia está en nosotros mismos y que la realidad no es única sino una especie de dialogo que se completa al ser percibida, experimentada y vivida. A veces esperamos que todo sea perfecto tal como lo soñamos y tal vez somos nosotros quienes tenemos que ver las cosas de otra forma y modificarlas a nuestro antojo.

Lila, sutil y delicadamente, toma una posición activa y no solo contemplativa frente a la realidad y se anima a cambiar dicha realidad para verla mucho mejor. Es como ella hubiera decidido convertir los fracasos de otros en su propio éxito.

Dejadme que, antes de mostraros la magia de Lila, os recuerde el poema de William Ernes Henley “Invictus”, porque el corto me ha conectado con él:

Más allá de la noche que me cubre,

negra, como el abismo insondable,

doy gracias al Dios que fuere

por mi alma invicta.

En las azorosas garras de las circunstancias

nunca he gemido, ni llorado.

Sometido a los golpes del destino,

si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos

donde yace el horror de la sombra,

la amenaza de los años,

me encuentra y me encontrará, sin miedo.

Ya no importa cuan estrecho sea el camino,

ni cuantos castigos lleve a la espalda:

Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.

Soy el capitán de mi alma: ¡Simplemente maravilloso!

Gemma Segura Virella

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