El verdadero motivo de los gritos

Cuenta la historia que un hermoso día, un maestro pregunto a sus discípulos lo siguiente:

  • ¿Quién de vosotros sabría decirme cuál es el motivo por el que la gente grita cuando está enfadada?

Los discípulos se quedaron pensativos, intentado dar su mejor respuesta al maestro.

  • Yo creo, que porque perdemos la calma– contestó uno de los discípulos.

El maestro no se quedó del todo satisfecho con la respuesta y dijo:

  • Lo que no entiendo es por qué se gritan, cuando la otra persona se encuentra a su lado, ¿vosotros lo entendéis? ¿creéis que no es posible hablarle en un tono más bajo?

Los discípulos se esforzaron en reflexionar y dar sus respuestas, pero ninguna le agradó del todo al maestro, no conseguían dar con la pieza clave. Al ver que los alumnos se estaban quedando sin respuestas, el maestro les dijo:

  • Queridos, os voy a explicar cuál es el verdadero motivo de los gritos. Cuando dos personas se enfadan, sus corazones se alejan mucho el uno del otro. Entonces, para poder cubrir esa distancia generada y poder escucharse, han de gritar. Mientras más enfadados se encuentren, más alejados se encontrarán y más habrán de gritar.

Explicado esto, el maestro hizo una pausa y volvió a lanzar una pregunta a sus discípulos:

  • Si eso ocurre con las personas que se enfadan, ¿Sabéis que sucede con las personas enamoradas o las que se aman? Si os dais cuenta, ellos no se gritan, ellos se hablan de forma dulce y suave. Esto es debido a que sus corazones se encuentran muy cerca. Y ¿qué pasa cuando se enamoran aún más?, pues que el tono de voz baja tanto que la gente que se ama lo convierte en un susurro, la distancia entre ellos es mínima y su amor es muy cercano, y además, crece, y crece tanto que ya no hace falta que se susurren, sino con sólo mirarse ya se están diciendo todo. Esta es la situación de cercanía entre dos personas que se aman.

Y concluyo, dándoles el siguiente consejo: “Cuando discutáis, no permitáis que vuestros corazones se alejen, no os digáis palabras que os distancien todavía más, puesto que llegará el día en que esa distancia sea tan grande, que no encontrareis el camino de regreso”.

Esta bonita historia nos cuenta que el amor siempre susurra y nunca grita, que los susurros son el idioma del corazón y aunque muchas veces el ruido mental no nos permite escuchar esos susurros, ahí están.

Aprovecho para desearos una feliz Semana. Abrazos!

Gemma Segura Virella


 

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