Todo cuanto empieza merece un final

Solo hay una forma de saber cuál es el final de algo, y es empezándolo. Porque todo cuanto empieza en la vida se merece un final.

El 2018 nos brinda infinitas oportunidades que se pueden asemejar a puertas que se abren. Puertas donde cada una de ellas es un momento vital en el que un camino, tal vez brillante, quizás oscuro, nos permite que lo recorramos hasta el final.

Para Víctor el 2018 huele a cambios, suena a tambores, brilla con luz azul y amarilla, sabe a sal y a hierbas aromáticas. Creo que será el año en el que todo será como siempre y nada será lo mismo. Nacerán nuevos amores y se apagarán algunos ya viejos y gastados. Llorarán los sentimientos, odiarán los que siempre odian, sufrirán los mismos que hoy sufren y quizás algunos más. Con algo de suerte, algunos miles de personas conseguirán descubrirse en el espejo. Otros muchos continuarán mirando esa pared donde nada se refleja. Muchos morirán, muchos otros vivirán de nuevo.

La mayoría seguirá buscando la felicidad sin darse cuenta de lo feliz que es.

 

Alvaro confía en que este 2018 sea un año de superación en lo personal y en lo profesional. De nuevo cambios que suponen avances y que me han hecho recordar varias cosas:

  • Lo bueno de la vida está al otro lado de la ventana.
  • Los cambios si se producen por sí solos los controlan otras personas y otras cosas como la suerte, el azar o las circunstancias.
  • La vida puede cambiar en cuestión de segundos. Vivamos todos los días como si fuera el último.

 

Patrícia confiesa que lo que desea son muchos momentos de plena conciencia. Porqué le pediría muchos momentos de alegría y felicidad, le pediría seguir dando amor a todo aquello que hago, a todas las personas que amo y amabilidad hacia todo el que me encuentre en el camino. Le pediría sentir el amor hacia mi misma en cada instante, dejar de sentir miedo por mi herida profunda de rechazo. Le pediría ser y, sobretodo, sentir que me aman bien y bonito. Por que sé que soy merecedora de lo mejor, por que doy lo mejor de mi y, sin querer ser correspondida igual, merezco que me den lo mejor de si, que me cuiden. Y…….. seguir meditando, bailando y riendo. Seguir viendo nevar, disfrutar del café, de las patatas fritas, de una buena conversación, del sexo, la música, viajar, el mar y la playa, de salir a correr o seguir torpemente una clase de zumba. Quiero seguir disfrutando de mi trabajo, facilitar y dar momentos de felicidad a la gente, quiero terminar el curso que empecé y que se me ha atravesado, dejar de posponer, quiero Vivir. Y ser agradecida por todos, por todo.

A Julia le gustaría Vivir en ti. Vivir en tu silencio, que es donde mejor escuchas. Mover todos los músculos y las texturas de tu piel experimentando ser águila, serpiente o león, sin el complejo de volar, arrastrarte o saltar. Sentir tu presencia y ser igual de libre, cuando me ves ser libélula, pez u oruga. 2018 es la mayoría de edad, España evoluciona, nuestro interior diseña los sueños y los siente rozándonos la piel. Nos estamos transformando, a la velocidad de todos. Ser seda, ser la libertad de vivir en uno de los más prósperos años que estamos durmiendo todos juntos.

 

Una servidora se desea y te desea que ames y que seas amado y te deseo que tengas amigos en los que puedas confiar y que te cuestionen tus propias certezas.

Te deseo tolerancia ante tus errores y los errores de las otras personas que te rodean.

Te deseo que no corras, excepto cuando correr sea la única salida.

Te deseo que disfrutes de tu madurez sin olvidar tu juventud o viceversa.

Te deseo que agradezcas, que abraces, que rías, que llores y que lo vivas todo como si no existiera un mañana.

Te deseo que te quedes unos minutos en todas las emociones, también en la pena, la culpa o la tristeza, porqué así redescubrirás el valor de la alegría, la ternura o la pasión.

Te deseo que dediques tiempo a las personas y animales que te necesitan, que busques espacios para conectar con la tierra, la lluvia y el mar para que descubras que la vida está en todas partes.

Te deseo abundancia y prosperidad, también económica.

Y me deseo y te deseo, por encima de todas las cosas, mucha felicidad y amor.

¡FELIZ 2018!

Gemma Segura Virella


 

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