Las oportunidades son la diferencia

Fue en septiembre del dos mil diecisiete cuando tras un gran incendio humano, la vida de estos pinos dejó de ser lo mismo. Llamas de hasta treinta metros asolaron los jóvenes bosques de pinares isleños en la isla de Gran Canaria, y sólo la lluvia fue capaz de controlar un fuego que nos hacía sentir fracasados, como parte del ecosistema canario.

En medio de toda perturbación se desarrollan las estrategias de la resilencia, la del Pinus Canariensis es rosa, y recibe la nieve en medio de uno invierno gélido este mes de febrero. Por eso, en esta poética fotografía que nos captan con tanta emoción podemos diferenciar los pinos más castigados por el fuego con ese rojizo-rosa que nos mira de frente.

El Pinus Canariensis ha aceptado sin saberlo el fuego tras las erupciones volcánicas y hoy acepta el fuego del ser humano. Siempre persevera, siempre está regenerándose. Al final se trata de resistir o morir, con cada perturbación que llega a nuestras vidas.

El ser humano es pura transformación en medio de mucho amor. Primero tenemos la capacidad de encontrarnos, de mirarnos y reconocernos y luego escogemos la amistad o la reproducción sexual, y todo esto para crecer “a hombros de gigantes”.

La risa es vida que nos regalan, la escucha, la convivencia, los abrazos. Todo nos regenera, nos estabiliza y lo optimizamos a través de la luz y el camino de los otros y de nuestros reflejos en ellos.

La poética fotografía del nativo pinus canariensis con su resilencia rosa, son mujeres y hombres que se autoregeneran cada día y forman parte de nuestro sistema.

El cáncer se viste de rosa y es una de las mayores muestras de resilencia tras grandes daños enigmáticos propios del ser, y por otra parte, generados por los consumos industriales de todo tipo de estrés que nos generamos.

Estremece el rosa… Te miro con tu resilencia rosa, que tras trece millones de años eres capaz de seguir comunicando.

La vida imperfecta del rosa, con raíces que se aman tanto a si mismas que no solo luchan por sus ideas y supervivencia, sino que realizan tras cada incendio el rebrote, porque aprovechan estar quemados, para estar vivos y realizan la lluvia de semillas, continuando la especie en mayor porcentaje, que si tuvieran que hacerlo por un proceso natural veraniego.

El poema hoy es rosa, porque fracasar luchando es aceptar sin saberlo.

Julia Socorro

Fotografía de Santi Blanco. Lugar de la fotografía: Pozo de las Nieves. Gran Canaria.


 

Cuando vuele con el viento

Cuando siento la presión es que ya he ido demasiado lejos.

Soy de los que aguanto el dolor, las quejas, las impertinencias, el sarcasmo e incluso que las premisas falsas.

Lo entiendo casi todo, sea injusto, inmaduro, caprichoso o aprovechado. No me importa aceptar tus argumentos, aunque sepa que se basan en algo que te has construido sin pararte a pensar en qué parte es cierta y cual solo conveniente.

Asimilo que, a veces, las personas racionales se vuelven emocionales y a la inversa y que casi nunca te avisan de que gorra llevan ese día.

Guardo silencio ante tu ira, tu egoísmo o tu falta de compromiso real. No te muestro tus debilidades ni intento meter una cuña en ellas esperando que eso me favorezca en esas mil batallas que iniciamos en otros tiempos.

Me contengo.

Subo el listón de mi muralla.

Sin embargo, cuando siento la presión, esa molestia que no me deja pensar, que no me deja sentir, que no me deja razonar, es que algo va ya muy mal. Trato a menudo de contenerme, de volver a esa paz interior que ya he perdido y que se esconde de mi porque no quiere estar presente cuando todo reviente. Y eso es lo que pasará, que llegará una señal que me dirá que ya es hora, que ha llegado el momento de iniciar mi marcha.

Y entonces me iré.

Nada de lo que digas, hagas o lamentes podrá entonces detenerme. Me iré para no gritar, para no decirte todas esas cosas que he cargado en mi mochila hasta tenerla llena a rebosar. Me iré para no decirte que te di tiempo, comprensión y cien oportunidades de aprender a quererme una vez más.

No volveré.

Aunque oiga tus lamentos, entienda tus razones y consuele tus lágrimas. No volveré y tu vida y la mía serán otra vez tu vida y la mía y no la nuestra como lo fue durante tanto tiempo. No era eso lo que querías cuando reclamabas mi atención, mis caricias y mis silencios. No era eso lo que esperabas cuando golpeabas una y otra vez nuestro deseo de sentirnos como éramos en ese entonces que nunca fue. No era eso, aunque nunca te importó si tus embates causaban heridas.

Ahora las ves reflejadas en la soledad de tus miedos, en la tristeza de tus ausencias, en ese vacío que quedó en nuestra cama.

Cuando siento la presión, ya no soy quien era ni todavía quien quiero ser. Solo sé que es momento de partir, de empezar de nuevo el viaje, de dejar atrás las despedidas, el despecho y los reproches.

Hoy abro la puerta y comienzo a caminar de nuevo.

Víctor Panicello


 

Un paseo por la vida

Vivimos dirigidos por una serie de pensamientos, conductas y reacciones emocionales memorizados (temor, culpabilidad, falta de autoestima, enfado, prejuicios…) que son muy adictivos y que funcionan como programas informáticos instalados en el subconsciente.

Aprender no es suficiente. Has de aplicar lo que aprendes, y cuando empiezas a experimentar las emociones de esa experiencia, entonces literalmente das nuevas señales a tus neuronas y creas nuevas sinapsis: a eso se le llama evolución.

Cambiar significa ir más allá del entorno, el cuerpo y el tiempo. Podemos hacer que el pensamiento sea más real que cualquier otra cosa, y lo hacemos a diario: si estamos conduciendo por una carretera pero concentrados en nuestro pensamiento, no vemos la carretera, no sentimos nuestro cuerpo y no sabemos cuánto tiempo ha pasado. Ese estado es el que utilizamos para crear.

Una vez tenemos una visión, nuestro comportamiento debe responder a las intenciones. La mente y el cuerpo deben trabajar juntos. Tenemos que escoger de manera distinta de como hemos escogido para que pueda suceder algo nuevo. Si quieres crear una nueva realidad personal, tienes que, literalmente, convertirte en otra persona.

Si podemos enseñar al cuerpo a confiar en el futuro y vivir en la alegría, creamos nuevas conexiones. Una atención clara y una emoción elevada cambian el destino.

En las diferentes prácticas que me han ayudado a esa evolución el Mindfulness tiene un papel muy importante, porque es una forma de regresar a uno mismo, de reconectar y reintegrar una práctica que hemos perdido con el transcurso de los años. En un inicio me ayudó a mejorar el bienestar y la salud y en una segunda fase me ha permitido conectar con mi esencia.

Está de moda ser feliz, pero la felicidad no es algo que nos pongamos poner y combinar con unos pantalones. En realidad ser feliz es una decisión que hay que tomar todos los días, y poco o nada tiene que ver con lo que pasa ahí afuera, fuera de nosotros.

A veces es necesario pasear de la mano con la tristeza para entender que en la otra, nos espera la alegría. La serenidad con la que afrontamos todo lo que la vida nos pone por delante y la actitud con la que damos la cara a los problemas, nos convierte en personas únicas y especiales. Una flecha puede ser disparada solamente si es tirada hacia atrás. Cuando la vida te arrastra con dificultades, que lo hará tarde o temprano, tal vez signifique que vas a ser lanzado hacia algo grande. Cuando eso suceda, que sucederá, sólo concéntrate, respira y mantén tu dirección. Deja que las cosas sucedan.

Hace ya un tiempo que descubrí que todavía estoy aprendiendo a conocerme y día a día descubro algo nuevo en mí. Algunas cosas me gustan y otras no tanto. Y en este viaje, a veces voy tan despacio que me pierdo o me aburro, en cambio otras pierdo el equilibrio. Pero también sé que la el viaje no es una carrera, es un paseo por la vida.

Gemma Segura Virella


Valientes que nos amen

Diario de una exploradora emocional: Capítulo 14
Día 1 de enero, llamada telefónica con mi hermana y catarsis común como acto de reflexión del presente, pasado y futuro próximo e inmediato.
No son sólo los efectos del bajón propio de dormir poco y bailar en la intimidad celebrando una nochevieja diferente.
Tras un año de exploración personal bestial dónde la orgía de emociones ha sido descomunal, hemos determinado que necesitamos Valientes que nos Amen que, a pesar de todo, se queden. Por que somos mujeres guerreras que poco nos acobarda. Y si algo lo hace, nos sostenemos las unas a las otras y nos enfrentamos a ello de cara.
No somos fáciles, seguro. Pero damos amor a borbotones, somos leales y capaces de cualquier imposibilidad para cuidar a los nuestros. La honestidad, lealtad, libertad, la familia, el amor y valentía son valores pilar en nuestra vida. Independientes y capaces de sostener nuestras vidas, hijos, disfrutando de los instantes vividos, de nuestro trabajo, de los amigos, la familia. Sobrellevando cualquier inconveniente, permaneciendo siempre, sin escapar, encajando lo que llegue.
Necesitamos valientes que nos amen, que nos cuiden a nosotras también. Que no se acobarden y nos sostengan cuando nos flojean las piernas, cuando las hormonas nos ponen contra la pared y el drama llega. Y los necesitamos por que lo merecemos. Todos merecemos vivir para dar y recibir amor, todos merecemos dar y recibir amor.
Por que ellos también son vulnerables y fuertes, son pilares familiares, son guía y sostén. Con su abrazo son capaces de borrar de un plumazo los miedos. Son niños y hombre, ellos son amor igual que nosotras. Ellos tienen dudas, se asustan y sólo si saben que tienen una mujer valiente a su lado, que les ama con sus virtudes y defectos, pueden mostrarse sin pudor, tal cual. Pueden hacerse mejores personas, también.
La vida es demasiado bonita para esconderse. Las prisas son “una mierda pinchada en un palo”. No te preocupes, ocúpate. Date tiempo, respira profundo. Medítalo, cuenta hasta diez. Ama como si fuera el último instante de vida. Ríete de ti mismo y hazlo junto a otros, también. Baila como si no te viera nadie. Besa con todo tu cuerpo.
No juzgues al otro, no sabes el drama por el que puede estar pasando. Abrázate, cuídate y déjate en paz cuando no te soportes.
Enamórate cada instante de la vida. Enamórate de un valiente que te Ame.
Patrícia Arner

Viviendo en sueños

En mi sueño sentía tu mirada sobre mi cuerpo dormido

mientras acariciabas cada espacio que tus dedos encontraban a tu paso.

Aprendía como hacerme el dormido en sueños

y como intentar despertar dormido.

Pero en aquel sueño decidí no moverme, no abrir los ojos

por miedo a despertar y que la realidad estuviera allí.

Decidí entonces seguir viviendo en aquel sueño,

donde la realidad la creaba yo mismo.

Podía manipularlo para que siguieras acariciándome

y aquello se convirtió en el juego perfecto,

donde yo soñaba en mi sueño que estaba despierto

Y tú, estabas despierta mirando como yo soñaba.

Pero entonces, me invadió una sensación distinta,

algo se produjo en el universo de lo real.

Las caricias eran más intensas y tus dedos transmitían el calor.

Era el despertar y con él, algo mucho mejor que el sueño,

era la realidad de tus manos, de tu cuerpo junto al mío.

Me desperté de un sueño perfecto

Y me encontré viviéndolo despierto.

No hay nada con pedirle un sueño al universo

Para que este se encargue de traerlo a tu lado.

Alvaro Alcántara


 

El pequeño Picasso

Fue el pequeño Picasso quien pintó de azul la soledad imperfecta, el momento impreciso de la aceptación de la despedida y la agonía física y moral. Desde entonces, la pena, penita pena es más azul que nunca.

“Él es joven, su familia era pura festividad y cuando su hogar se quedó vacio, el silencio le permitía escuchar el ruido de la toalla al secarse, la CPU (Unidad central de procesamiento del ordenador) del vecino y el andar de la anciana del quinto.

Empezó a sufrir estrépitos en su cabeza. Llamaba a la policía para lograr cerrar el taller de coches de toda la vida, pues el metal le dolía. Hizo cambiar la puerta del garaje de la comunidad. Aquella puerta nueva, recien pintada.

Llamaba a las casas de los vecinos y las resgitrada. La oreja la crecía, la pegaba a la nevera, a la lavadora. Media los decibilios de la wifi, del clic del ratón.

Él es joven, se había quedado solo, sin mujer, sin los dos hijos. Nunca tuvo perro. Nunca tuvo trabajo estable. Nunca abrió la puerta cuando su festividad inundaba en la hora de la siesta los sueños de la anciana del quinto.

Él no conoce a Picasso, ni su etapa azul. No sabe que lo veo azul cuando me lo encuentro en el ascensor del edificio. Tan poco sabe que lo queremos y lo aceptamos con festividad o con ruido en su cabeza. En silencio pintamos su sonrisa por unos segundos al día en los pasillos o escaleras. Lo escuchamos contándonos al estilo de la Metamorfosis de Kafka sus luces y sombras. Incluso, le abrimos la puerta de nuestro hogar, para que busque lo que le falta.

Él no está pasando por tiempos ni buenos ni malos, sólo azules. Un azul tranquilo y apacible para algunos y brutalmente doloroso para otros.

Él es joven, está aprendido y nosotros, los vecinos, más que él.”

Julia Socorro


 

El olvido

Vienes y me cuentas tus penas y yo, sin pensar que tal vez tenga otra alternativa, las absorbo, las mastico, las digiero, las hago mías.

Sin embargo, con cada confesión se abre paso algo en mi interior, una sensación a medio camino entre la compasión y el desprecio. Lo siento, es así, aunque no te lo digo porque realmente no creo que te importe, al fin y al cabo, tú solo quieres que alguien te escuche, solo necesitas un muro al que lanzarle tus piedras.

Soy tu cojín de las pesadillas, de los sueños que no te atreves a soñar, de los miedos que no te atreves a enfrentar. En esos momentos me utilizas, lo sé muy bien, aunque te escondas bajo esa capa de dolencia fingida que crees que me engaña una y otra vez.

Y otra.

Y otra.

En el fin de nuestros días de amor, apenas cumples con el ceremonial que nos impusimos cuando todo en ti era alegría, cuando todo en mi era esperanza. Me sonríes si te miro, pero dejas de hacerlo si vuelvo la cara. Y en ese momento desaparecen las sombras de nuestro mundo y dejan al descubierto que algo nació muerto en nuestra historia de silencios sin resolver.

Nadie, salvo tú ha sabido deleitarme con mi propio reflejo en el espejo de esos ojos que ya no me ven. Nadie, salvo yo, ha llorado tus ausencias mientras tu cuerpo yacía, dormido o muerto qué más da, en el lado oculto de nuestra cama. En ese lugar secreto donde tanto nos amamos, nos odiamos, nos deseamos, nos calcinamos e incluso nos fundimos en esa materia traslucida de la cual surge un mundo tras otro.

Tras nosotros, llego el olvido.

Tras cada despecho, el olvido.

Tras cada mentira, el olvido.

Vienes y me cuentas tus cosas y yo, sin pensar en nada, trato de mostrarte esa cara sin rostro mientras pienso en todo aquello que pudimos haber sido.

Tras de ti i de mí, el olvido y el fin de las brumas que nos enfrenta a lo que somos.

Víctor Panicello


 

Soy Galicia, tu cabritilla ahijada

Hace 3 años los Reyes Magos me trajeron una web. Como pasa el tiempo, verdad? Este año sus majestades de Oriente han decidido regalarme algo mucho mejor, algo muy grande: el amadrinamiento de una de las habitantes de Wings of Heart SantuarioAnimal.

Os dejo con la Carta que acompañaba el certificado de amadrinamiento, porque os gustará tanto como me ha gustado a mi 😉

Hola, Gemma,

Soy Galicia, tu cabritilla ahijada. Aunque la actividad en el Santuario es frenética, Eduardo ha podido dedicar un rato a escribir estas líneas en mi nombre para las gracias por tu apoyo. Sé que en ti tengo una amiga que se preocupa por mi bienestar y por el de los más de 300 animales atendidos en el Santuario. ¡Qué alegría me llevé cuando supe que me amadrinabas a mí!

Era la tarde del 15 de octubre de 2017 cuando me encontraron unas personas que paseaban por el campo de un pueblo de la Sierra de Madrid. Acababa de nacer y me encontraba solita y con mucho miedo. Me llevaron a su casa, me compraron un biberón y leche especial. Como sabían que no podrían atenderme adecuadamente en su piso, escribieron un mensaje de ayuda al Santuario y vivieron a recogerme a la mañana siguiente. Desde que llegué, estoy viviendo en la casa con Laura y Eduardo, pues tengo que estar vigilada. Los primeros días les tuve bastante preocupados porque tenía fiebre y me dolían las rodillas. Ahora me encuentro muy bien. Vivo con mi hermanito pequeño Pablo, un corderito blanco muy bonito. Le estoy enseñando a saltar y correr, aunque aún no le dejo subirse encima de Edu. A ratitos salimos a dar un paseo, saltar, jugar o tomar un poquito el sol. Ya me estoy haciendo un poco mayor y me han salido cuernecitos. He visto que hay muchos animales viviendo aquí y estoy deseando ponerme fuerte y crecer un poquito para que me dejen jugar con todos esos compañeros que me están esperando. Los gatitos que viven aquí se portan muy bien con nosotros y nos hemos hecho muy amigos. Soy muy feliz y sé que en el Santuario me espera una vida maravillosa.

Quiero darte las gracias porque, al contribuir a mis cuidados, la organización podrá destinar más fondos a rescatar a muchos otros animales que aún viven en condiciones deplorables, víctimas del abandono y del maltrato, y cuidar de ellas proporcionándoles un hogar en el que vivir seguros y felices como hicieron conmigo.

Mi balido más afectuoso.

Galicia

 

 

 

P.D. Te mando un certificado de amadrinamiento para que lo tengas como recuerdo y puedas enseñárselo a tus amigos y familiares.

Todo cuanto empieza merece un final

Solo hay una forma de saber cuál es el final de algo, y es empezándolo. Porque todo cuanto empieza en la vida se merece un final.

El 2018 nos brinda infinitas oportunidades que se pueden asemejar a puertas que se abren. Puertas donde cada una de ellas es un momento vital en el que un camino, tal vez brillante, quizás oscuro, nos permite que lo recorramos hasta el final.

Para Víctor el 2018 huele a cambios, suena a tambores, brilla con luz azul y amarilla, sabe a sal y a hierbas aromáticas. Creo que será el año en el que todo será como siempre y nada será lo mismo. Nacerán nuevos amores y se apagarán algunos ya viejos y gastados. Llorarán los sentimientos, odiarán los que siempre odian, sufrirán los mismos que hoy sufren y quizás algunos más. Con algo de suerte, algunos miles de personas conseguirán descubrirse en el espejo. Otros muchos continuarán mirando esa pared donde nada se refleja. Muchos morirán, muchos otros vivirán de nuevo.

La mayoría seguirá buscando la felicidad sin darse cuenta de lo feliz que es.

 

Alvaro confía en que este 2018 sea un año de superación en lo personal y en lo profesional. De nuevo cambios que suponen avances y que me han hecho recordar varias cosas:

  • Lo bueno de la vida está al otro lado de la ventana.
  • Los cambios si se producen por sí solos los controlan otras personas y otras cosas como la suerte, el azar o las circunstancias.
  • La vida puede cambiar en cuestión de segundos. Vivamos todos los días como si fuera el último.

 

Patrícia confiesa que lo que desea son muchos momentos de plena conciencia. Porqué le pediría muchos momentos de alegría y felicidad, le pediría seguir dando amor a todo aquello que hago, a todas las personas que amo y amabilidad hacia todo el que me encuentre en el camino. Le pediría sentir el amor hacia mi misma en cada instante, dejar de sentir miedo por mi herida profunda de rechazo. Le pediría ser y, sobretodo, sentir que me aman bien y bonito. Por que sé que soy merecedora de lo mejor, por que doy lo mejor de mi y, sin querer ser correspondida igual, merezco que me den lo mejor de si, que me cuiden. Y…….. seguir meditando, bailando y riendo. Seguir viendo nevar, disfrutar del café, de las patatas fritas, de una buena conversación, del sexo, la música, viajar, el mar y la playa, de salir a correr o seguir torpemente una clase de zumba. Quiero seguir disfrutando de mi trabajo, facilitar y dar momentos de felicidad a la gente, quiero terminar el curso que empecé y que se me ha atravesado, dejar de posponer, quiero Vivir. Y ser agradecida por todos, por todo.

A Julia le gustaría Vivir en ti. Vivir en tu silencio, que es donde mejor escuchas. Mover todos los músculos y las texturas de tu piel experimentando ser águila, serpiente o león, sin el complejo de volar, arrastrarte o saltar. Sentir tu presencia y ser igual de libre, cuando me ves ser libélula, pez u oruga. 2018 es la mayoría de edad, España evoluciona, nuestro interior diseña los sueños y los siente rozándonos la piel. Nos estamos transformando, a la velocidad de todos. Ser seda, ser la libertad de vivir en uno de los más prósperos años que estamos durmiendo todos juntos.

 

Una servidora se desea y te desea que ames y que seas amado y te deseo que tengas amigos en los que puedas confiar y que te cuestionen tus propias certezas.

Te deseo tolerancia ante tus errores y los errores de las otras personas que te rodean.

Te deseo que no corras, excepto cuando correr sea la única salida.

Te deseo que disfrutes de tu madurez sin olvidar tu juventud o viceversa.

Te deseo que agradezcas, que abraces, que rías, que llores y que lo vivas todo como si no existiera un mañana.

Te deseo que te quedes unos minutos en todas las emociones, también en la pena, la culpa o la tristeza, porqué así redescubrirás el valor de la alegría, la ternura o la pasión.

Te deseo que dediques tiempo a las personas y animales que te necesitan, que busques espacios para conectar con la tierra, la lluvia y el mar para que descubras que la vida está en todas partes.

Te deseo abundancia y prosperidad, también económica.

Y me deseo y te deseo, por encima de todas las cosas, mucha felicidad y amor.

¡FELIZ 2018!

Gemma Segura Virella


 

Estamos hechos de retazos

Se acerca un nuevo final y para ello queremos recordar algunos de los fragmentos que hemos escrito este dos mil diecisiete.

Hemos hecho un pequeño experimento. Hemos recopilado 2017 palabras de los diferentes post del año como recuerdo de lo ganado y lo perdido, de lo gozado y lo sufrido, de lo experimentado y lo compartido.

Ya nos diréis que os parece 😉

 

Los inicios hacen que las cosas se vuelvan únicas y valiosas. Destacan la maravilla de cada experiencia. Nos recuerdan que debemos ser conscientes de cada paso que damos. En general, solemos comprender que las cosas son transitorias sólo cuando cobra importancia el final, cuando algunas veces es demasiado tarde para volver atrás. Como dicen los maestros Zen: “Muere antes de morir; solo así podrás vivir verdaderamente”.

 

Por fin despiertas, te giras y me regalas una mirada, tus manos calientes me recorren,

me acarician renaciendo cada vello, inspirando mis deseos, sugiriendo amor

y luego amor y pasión y besos y suspiros, piel con piel…..

y de nuevo la noche, la quietud, el silencio, la oscuridad…los sueños.

 

Y así nos va… esperando que la vida vaya pasando ante nuestros ojos mientras creemos que llegará el momento, nuestro momento. Algunos descubren que todo era falso, que no hay que esperar a nada, que hay que abalanzarse sobre las cosas, sea el amor, el sexo, el riesgo, las emociones, la ambición o el deseo.

Otros siguen esperando.

 

Y seguramente la cagaré una y otra vez, como todos. Seré el peor espectáculo y la más negativa de las compañías, en ocasiones. Porque en ese momento no seré capaz de estar mejor. Pero eso y el aprendizaje que estaré realizando, será lo mejor que me podrá pasar, lo mejor que podrán vivir, porque es la realidad de todos y de todas. Seamos madres o no, porque somos personas.

 

Qué guapa estoy cuando entiendo que mi mayor error es dejar que la cabeza silencie mi corazón.

Cuando la sensibilidad, la bondad, la humildad, la confianza y el agradecimiento se convierten en mis fundamentales.

Qué guapa soy cuando me comprometo con lo que me da y tiene sentido.

Cuando me permito ser en toda mi autenticidad, también estoy guapa.

 

Hoy, quizá lo mejor sea dejar que me hablen tus colores,

como tu azul, el color del agua de aquellos días íntimos

donde escapábamos unas horas para lograr parar nuestro loco mundo

y traer de nuevo a nosotros el vestigio de días donde todo comenzaba.

 

Pero vivimos en una ficción continua y apenas nos damos cuenta.

A veces, solo a veces, tenemos una pequeña intuición de que algo falla, de que nuestro Matrix particular nos está vendiendo como producto terminado y homologado algo que realmente está compuesto de retales y de cables sueltos.

Por suerte esa sensación acostumbra a durar poco.

 

No vaya a ser que descubramos la impostura de una historia que nos ha llevado toda la vida construir. No vaya a ser que decidamos no mentirnos más y entonces no sepamos bajo que árbol cobijarnos.

 

Amo la vida en sobremanera, amo los momentos de conciencia plena, las canciones a gritos en el coche, bailar en medio de la cocina, ver salir el sol desde mi ventana, dejarme cuidar por la esteticista, meditar y dar gracias por lo que soy, animar al equipo de futbol de mis hijos, disfrutar de una buena comida, de una carrera bajo la lluvia, ver una puesta de sol desde el agua, reírme de algo hasta llorar y que se me doblen las piernas, tomar cervezas con los amigos, disfrutar del sexo con todos sus matices, oír el sonido vacío del mundo submarino, poner sellos en mi pasaporte. En fin, contabilizar verdadero tiempo vivido…

 

Un día me contaron que la polaridad es una creación del ego, el otro polo de la unidad, donde todo y nada se funden. Con los años descubrí que es imprescindible abrazar los dos estados, el de vació y el de plenitud para poder dar espacio al equilibrio, ese punto donde se intercala el balance para trabajar juntos en un propósito mayor.

 

La verdad a veces duele, pero es en ese momento cuando es más necesaria y a mi la verdad me arrancó el corazón por unos instantes, devolviéndomelo limpio.

 

Personas que presentan al mundo las verdaderas causas, capaces de transformar el mundo en un lugar mejor.

Personas que han descubierto que para darle sentido al mundo actual, es necesario establecer algo más que empresas que ganan dinero y relaciones instantáneas, superficiales y temporales.

Personas que han decidido ser motores del mundo e iniciar el interesante viaje que nos permite cambiar corazones, mentes y acciones de las personas. Personas que han decidido cautivar al mundo. Lo has leído bien: cautivar al mundo, a tu mundo.

 

Ahora es el momento. Tiene que acabar el tiempo de la rabia.

 

El problema, no es este loco mundo nuestro cada vez más enfocado a la automatización y la digitalización de las tareas para mejorar la calidad de vida. El problema es que esa mejora en la calidad de vida es privilegio solo de una parte de la población. El problema, es el desconocimiento de cómo utilizar las nuevas herramientas para evolucionar y crecer a nivel personal. El problema es que seguimos educando mano de obra en las escuelas, cuando quizás el futuro para el trabajo “humano” radicará en aquellas cosas que las máquinas no puedan hacer.

 

Queridos, os voy a explicar cuál es el verdadero motivo de los gritos. Cuando dos personas se enfadan, sus corazones se alejan mucho el uno del otro. Entonces, para poder cubrir esa distancia generada y poder escucharse, han de gritar. Mientras más enfadados se encuentren, más alejados se encontrarán y más habrán de gritar.

 

Y entonces llega la parte más complicada, que es darse cuenta de que estás dejando que la mente te domine, te observas con ojo de halcón para ver si hay algo de verdad y de amabilidad en cómo te estás tratando. Para comprobar que, en realidad, el Ego te está machando. Que han saltado alarmas propias de su necesidad de mantenerte a salvo pase lo que pase, pero que éstas responden a creencias limitantes, a viejas y conservadoras ideas grabadas a fuego en tu inconsciente.

 

Admiro los proyectos donde se escribe un diario de amor compartiendo, comunicándose y diseñando las mismas intenciones, aún pasando alguna adversidad como el mito griego narcisista, la época azul de Picasso o Munch.

 

Allí decidí terminar mi viaje, tumbado entre tus dedos. Al fin y al cabo me tenías en tu mano. Me sentí pequeño pero formando parte de ti, esperando que despertaras y decidieras tú en qué parte de tu cuerpo iba a quedarme, en qué paisaje de tu contorno iba a tumbarme a dormir la próxima noche.

 

Cada fracaso te hace más fuerte si lo admites, si dejas de maquillar la realidad, sin encajas el golpe sin caer o incluso si caes y eres capaz de levantarte.

Si luchas.

Si mueres una y mil veces en cada batalla.

Si fracasas y sigues caminado es que ya has vencido.

 

Provista de su block de dibujo, Lila va por el mundo convencida de tener un maravilloso y mágico poder: el poder para convertir el mundo en un lugar mejor. Sentada en un bar, en su casa, paseando por el parque o simplemente caminando por la calle, dibuja las líneas que llenarán de magia y color todo cuanto la rodea.

 

La vida sana, santa y feliz al final es la que haces con plena conciencia, meditando, corriendo, cocinando, trabajando, surfeando o bailando. Y todo eso es mucho más verdadero cuando además lo compartimos con los otros, relacionándonos.

 

Porque hoy un loco decide que no puedes bailar. Y mañana es que no puedes ir a un concierto de una música determinada, y pasado es que no puedes salir en días señalados. Y al otro quizás sea que no puedes hablar, o pensar, o estudiar, o trabajar, o amar, o quién sabe. Vivir, lisa y llanamente.

 

Normalmente no se donde está mi sombra. Sé que va conmigo a todas partes. Aunque vivo de espaldas a ella, despreocupada, porque ya vivimos perteneciéndonos.

 

Hace un tiempo manifesté cambiar el mundo y la clave ha sido solamente una: hacerme responsable de mi mundo. Recordad, si la respuesta es SI, ya estáis tardando!

 

Entonces ocurrió que todos estos textos ocuparon un grupo de folios en blanco, dando lugar a nuevos libros que buscaron un lugar en aquellas estanterías de las que una vez saltaron…..pero ¿qué ocurrió con los libros que perdieron las palabras y que yacían abiertos en el suelo? Desgraciadamente quedaron heridos para siempre. Donde otrora habitaban frases con significado, ahora se leían textos llenos de huecos, párrafos tildados de espacios en blanco, frases inconexas, páginas enteras de incoherencias….

 

Miro a mi alrededor y lo veo todo, lo comprendo todo, lo admiro todo. Soy como un virus hambriento de cuerpo que busca saciarse de vida. Me alimento de lo que otros creen.

 

Y cuando hay amor, no hay lugar para el sufrimiento. Puede existir el dolor, físico o emocional, pero donde haya amor no hay cabida para el miedo. Y, por tanto, no sufres, te compadeces de ti (y del otro), te cuidas (y le cuidas). Para mantener el NO sufrimiento, aliviando ese dolor en la medida de lo posible.

 

Presencia es algo parecido a, permitirte estar en el momento presente cuando vas a convivir con los demás. Estar en el contexto, sentirlo y compartir disfrutando de ese halo de vida. Mirar a los ojos y sonreír, porque cuando una persona vive en su presencia es más bella, expresa luz desde sus pupilas y todos los segundos de vida que regalas, es arte.

 

A cada instante de la vida podemos elegir el estilo de vida. A cada instante de la vida podemos elegir el silencio. A cada instante de la vida podemos elegir la lentitud. A cada instante de la vida podemos elegir la plena conciencia. A cada instante de la vida podemos elegir una vida sabia.

 

Voy a anidar en tu alma esperando a que vuelvas el tiempo…

 

¿Me permites un par de preguntas? Si te garantizaran que si lo dejas todo y te dedicas a lo que amas, al final lo consigues, ¿lo harías? ¿Y si no te lo dijeran? Esa es la diferencia.

 

Y yo creo que soy de esos, de los que perdieron la partida de su destino y andan por el mundo respondiendo que “no” a todo. Poniendo cara de sueño ante las propuestas de aventura, desmontando con un gesto cualquier atisbo de entusiasmo juvenil por un mal amanecer o por un paisaje solitario, desgastando tanto vocerío inútil y cansino.

 

Esto del desarrollo personal y la elevación de la conciencia está muy bien. Amplías perspectiva sobre ti mismo y facilita las relaciones pero, francamente, es tarea ardua y dura de cojones.

 

Va a ser que no voy a perderme todo lo que me gusta.

 

Ni tú, ni yo, ni siquiera ambos.

No somos dos, ni sumamos cuatro.

No estamos solos, ni vivimos en el mundo que soñamos.

 

Cierro los ojos y recuerdo tus sabores y olores.

 

Si la motivación es fuerte, el paradigma se desvanece.

 

La sinceridad rema con la corriente siempre a su favor. Nos sirve para llegar lejos sin grandes esfuerzos porque la sinceridad es joven, fuerte y ágil.

 

La prueba de una inteligencia superior reside en la habilidad de albergar dos ideas opuestas en la mente y mantener la capacidad de actuar.

 

Porqué sigue en todas y cada una de tus células en forma de vivencias, de momentos y recuerdos, en tu genética. Y nace un antes y un después, nada será igual. La vida sigue, tu sigues y alguien (a veces tan amado) ya no estará más.

 

Entonces seré como el viento, que no necesita de las palabras para existir.

Seré como la niebla que no necesita de las palabras para esconderse.

Seré como aquello a lo que no sabemos nombrar.

Seré silencio.

 

El tiempo es para los que tienen vida eterna, no para los mortales que lo vivimos como sino nunca se acabara.

 

Agradece todos los días el amor que recibes, el universo se dará cuenta de ello y te enviará más.

 

Optar por no huir del dolor ni exagerarlo, dándonos el tiempo, espacio y la calidez que necesitemos, reconociendo nuestra vulnerabilidad, podemos practicar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.

 

Y ahora, más que nunca, tengo los valores que ellos representaban muy, muy presentes.

 

Gemma, Víctor, Alvaro, Tamara, Patrícia y Julia


 

 

 

 

 

Tengo la obligación de garantizar lo mismo

Diario de una exploradora emocional: capítulo 13

Llevo un par de días observando cuánto me acuerdo de mis abuelos. Es curioso, últimamente más que nunca. ¿Será que me hago mayor?
Ahora mismo escucho en Spotify la canción “Quizás, quizás, quizás” de Gregory Porter de la lista “Radar de novedades”, y puedo imaginar a mi abuelo tarareando y bailándola.

Si me observo, llevo en el anular derecho un hermoso anillo de mi abuela materna y nunca me quito de la muñeca izquierda dos esclavas: una kala de plata de la misma (regalo de mamá) y la que nos regalaron, a cada una de las primas, los abuelos paternos al celebrar sus bodas de oro.
Y ahora, más que nunca, tengo los valores que ellos representaban muy, muy presentes.

Cuando me arreglaba un poquito la cara, hace un rato, siendo domingo por la mañana. Me acordaba de mi abuelita que, aún estando muy enferma, se levantaba de la cama un poco antes de que llegara mi abuelo de la universidad para arreglarse, maquillarse y mejorar su aspecto y que : “Joaquín me vea bien y no se preocupe”. ¡Qué grande!, ¿no?

Independientemente de ser una persona presumida y coqueta ¡Qué capacidad de sacrificio y entrega hacia su compañero de vida, su amor! Que bonito estar tan comprometido con otro ser que sólo buscar su felicidad y bienestar, aún con grandes esfuerzos. Pobrecita, moría de dolores. Y ella era así con toda su familia. Cuidadora, preocupada, entregada. Un ejemplo de elegancia en el ser, estar y parecer. Impecable, hermosa, radiante. Brillaba con luz propia. Indescriptible… Ojalá llegue a la mitad de eso en esta vida.

Mi abuelo (su marido), culto, divertido, futbolero, moderno modernísimo, revolucionario, intachable, entregado a ayudar a las personas,incluso más jóvenes que él, en los últimos tiempos. Compitiendo consigo para batir records de velocidad en acabar los sudokus y crucigramas de La Vanguardia. Cuánto me gustaría que hoy siguiese conmigo, disfrutaría mucho de mi vida, de los que me acompañan. Y yo con él.

Y Tante, mi abuela paterna, mujer de armas tomar. Valiente, decidida, arraigada a la vida, viajera. De ella aprendí, entre muchas cosas, la importancia de la generosidad. Compartirlo todo, por que acompañados la vida es mucho más plena, bella y se llega más lejos. Y como buena Géminis, con su carácter ambivalente, aprendí que si algo no te gusta, no pasa nada por decirlo. Que nadie debe obligarte a nada, que la libertad de pensamiento y de acción es lo más importante a cuidar. Y con los años he comprendido que si te amas y lo haces sin miedo a perder, éso es posible.

Reflexionando, veo mi traza, reconozco mis pilares, mis valores. Aquellos que de abuelos a padres, hijos y nietos conforman quien soy. Y apoyándome en ellos, desaprendo a reaccionar y sano límites. Me acerco más a mi verdadera esencia, soy más Yo.

Gracias a ellos, a mi familia. Y tengo la obligación, como madre, de garantizar lo mismo para mis hijos y mis futuros nietos.

Patrícia Arner


 

La vulnerabilidad está repleta de riquezas

“Sé que la vulnerabilidad es el núcleo de la vergüenza y el miedo, pero también es el lugar donde nace la dicha, la creatividad, la pertenencia y el amor…la vulnerabilidad es el lugar de nacimiento de la conexión y la ruta de acceso al sentimiento de dignidad”.   -Brene Brown.

Un niño jugando se cae y llora, su madre amorosamente se acerca y lo protege. Un ser querido y cercano fallece y nos sentimos tristes. Nos enfermamos y sentimos malestar físico y emocional, y anhelamos más que cualquier otra cosa recuperar nuestra salud. Reconocemos que la persona que partió deja un espacio vacío en nuestras vidas, y al mismo tiempo nos deja una enseñanza; que esta vida es muy valiosa y breve como para vivirla con trivialidad.

Dolor, enfermedad y muerte… sin duda, la vulnerabilidad es parte innegable de nuestra condición humana.

La vulnerabilidad es un territorio que puede parecernos agreste y lúgubre, sin embargo, está repleta de riquezas esperando ser reveladas: nuestra compasión, nuestra capacidad de empatizar y acompañar a los demás, nuestra capacidad de estar plenamente presentes depende, en gran medida, de reconocer primero nuestra condición vulnerable, pues a partir de ese reconocimiento tenemos la posibilidad de ser genuinos y estar con el corazón abierto con los demás.

La vulnerabilidad nos permite conectarnos con nuestra humanidad compartida, sin tratar de ocultarla ni tampoco exagerándola; tenemos la oportunidad de observarla en su dimensión justa, y en ese momento tocar nuestra naturaleza más profunda.

Atender a aquello que nos hace sufrir en un contexto de cuidado puede ser transformador. Reconocer nuestras ansiedades, miedos y vergüenzas, darnos permiso para sentir estas emociones incómodas, y con la práctica de la atención plena poder cuidar y aceptarnos a nosotros mismos. Podemos sentir nuestro dolor físico o emocional y podemos decir respetuosamente: te honro y decido darme un momento para que te manifiestes. Con la práctica de prestar una atención amable, podemos no negar ni ocultar nuestros dolores y abrir un espacio de aceptación para aquello que nos esté ocurriendo. Optar por no huir del dolor ni exagerarlo, dándonos el tiempo, espacio y la calidez que necesitemos, reconociendo nuestra vulnerabilidad, podemos practicar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Entrar en contacto con nuestra vulnerabilidad requiere de coraje. Es más fácil negar o desconocer nuestra naturaleza vulnerable, privilegiando así la apariencia sólida y fuerte. Contactarnos con nuestra vulnerabilidad implica realizar un ejercicio de honestidad, asumir riesgos y afrontar el temor a ser dañados. Al entrar en contacto con lo que nos hace vulnerables, también entramos en contacto con lo que nos hace sensibles y empáticos, que al igual que los demás seres anhelamos vivir en paz, sentirnos reconocidos y validados y tener una buena vida.

Reconocernos como vulnerables no es lo mismo que ser débiles, y esta confusión puede llevarnos a no aceptar quienes somos y querer ocultar nuestra condición. La debilidad está asociada más bien a una actitud  temerosa, de huida y de no afrontamiento ante la experiencia. En cambio, entrar en contacto con la propia vulnerabilidad requiere de valentía, aceptar que no somos ni súper-hombres ni súper- mujeres, sino más bien somos seres humanos, seres sensibles, complejos y contradictorios.

Detenernos y darnos un espacio para apreciar quienes ya somos y no a una imagen de nosotros mismos, es un valioso paso para encontrar un genuino bienestar.

La vulnerabilidad está asociada a nuestra sensibilidad, a reconocer en nuestra experiencia que somos seres transitorios e impermanentes, (que podemos sufrir, podemos enfermarnos, y que más temprano o más tarde también moriremos) por lo tanto, nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos si gastamos nuestro valioso tiempo y energía ocultando nuestra condición vulnerable. Podemos tomar la decisión hoy de comenzar a acogerla compasivamente y entrar en contacto con ella, para desde allí tener la posibilidad de ser más conscientes de nosotros mismos, reconociendo el tesoro que es el estar vivos, tener salud y tener la capacidad de expresar afecto y aprecio por nosotros mismos y por quienes nos rodean.

La vulnerabilidad es también darse cuenta que hay que agradecer que estamos vimos, porque la vida es un regalo. No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero la vida es un precioso regalo.

Dale un espacio a tu propia vulnerabilidad, a cultivar una actitud de cuidado, gratitud y aprecio por estar vivo y por quien eres.

Gemma Segura Virella


Hablando de amor y su universo

Abraza cada mañana al despertar, un abrazo largo e intenso,

eso marcará tu felicidad el resto del día.

Agradece todos los días el amor que recibes

el universo se dará cuenta de ello y te enviará más.

No prometas nunca amor eterno, es imposible

pero haz que cada día sea el mejor día.

No sabes si amarás siempre con la misma intensidad

pero sí puedes notar el calor que emana hoy de tu pecho, aprovéchalo.

Te vas a equivocar muchas veces, puede que con dolor

créeme que es parte del aprendizaje para amar día a día.

No pretendas adueñarte de nada de la otra persona,

sencillamente admira, disfruta y siente la fortuna de estar ahí.

No intentes cambiar nada del otro, no te pertenece,

intenta cambiarte a tí con respecto a aquello que no te gusta.

Escoge tus pensamientos en cada momento,

recuerda que, como es adentro es afuera.

Elije bien las palabras en cada frase y conversación,

las palabras son el resultado de nuestras creencias.

Aquello que decimos provoca emociones,

en tu mano está provocar emociones que atraigan la felicidad.

Ten día a día palabras de agradecimiento,

sentirá orgullo de estar contigo.

Acepta que no puedes saberlo todo de la otra persona,

necesita tener un espacio de libertad en su mente.

Acaricia despacio su piel, sintiendo intensamente,

es un bonito modo de decir “te amo”.

Alvaro Alcántara


 

Brisas de mar

Llevo tu sabor en mi esencia, de otra forma jamás me hubiese unido a ti.

En mi cuerpo incrusto tus lágrimas, olas de mar que me trae el océano.

Buscas el mismo amor con la misma intensidad, con la que amastes en otra vida.

El tiempo es para los que tienen vida eterna, no para los mortales que lo vivimos como sino nunca se acabara.

¿Por qué decirte que no te quiero?

Es demasiado pronto hasta para enamorarse. Al igual que es demasiado pronto para negarse.

El amor produce vértigo y es ese vértigo, es donde  te reconozco y te anhelo.

Tu voz es como la brisa del mar, con la que dulcifico mis  sueños.

No hace falta que te diga que te vayas lejos de aquí porque ya lo estás, nos separan.

Me miras, incluso cuando tengo los ojos cerrados y duermo, las heridas de guerra que llevo en la piel se sanan.

Aún así, no quiero todo el amor que tienes reservado para mi.

En las trincheras no se sufre de vértigo; no salgas fuera, es mejor ponerse a salvo.

Julia Socorro


 

La raíz

Trabajo con las palabras, con su significado, con su interpretación, con sus matices, sus silencios y sus olvidos. Busco en su interior nuevos reflejos, pequeñas inspiraciones que aparecen súbitamente y te deslumbran, apenas unos instantes, de manera que, si no estás mirando, se pierden tal vez para siempre.

Vivo de las palabras y aunque de tanto en tanto me desbordan y me canso de ellas (una vez os lo conté) en realidad siempre vuelvo a por más, como un viajante sediento que descubre un manantial de agua fresca y ya nunca se aleja tanto como para no poder regresar cada noche.

No recuerdo el día que me atraparon, seguramente fue estudiando su poder para arruinar vidas o enriquecer vanidades. Fue todo un descubrimiento encontrarme con ese poder casi mágico que desprenden, con esa energía que poseen y que explota ante tus ojos cuando crees que sabes más de lo que sabes.

Una palabra sana, o mata.

O hiere, o ama.

O agradece, o desmiente.

O susurra el amor eterno.

O te despedaza.

Nadie sabe de donde surgen, ese es otro de sus misterios. Tal vez alguien las inventa todas y no nos damos ni cuenta, como si fuera uno de esos duendes ocultos que reparan zapatos por la noche o pintan el cielo de estrellas. El duende de las palabras las sabe todas, la que existen y sobre todo las que todavía no han nacido.

Tampoco nadie sabe adónde van cuando desaparecen. Cuando llega su momento, se retiran consumidas por la tristeza, como esos viejos elefantes que emprenden su última senda al sentirse viejos e inservibles. Nunca vuelven de ese sitio, las palabras se pierden en el olvido y jamás regresan.

Nos hablamos con ellas, nos amamos o nos despreciamos, pero somos palabras. En realidad, como dijo el poeta:

Nosaltres, ben mirat, no som més que paraules

Si voleu, ordenades amb altiva arquitectura.

A veces, cuando nadie me mira, me permito creer que soy yo quien las domina, que surgen de mi mente con la fuerza de un océano y se desbordan arrastrando todo aquello que me place. Y, sin embargo, sé tan poco de las palabras…

Nada de lo pueda decir, pensar o crear perdurará en el tiempo más allá de las palabras con las que construyo mis ideas, mis amores, mis deseos o mis más oscuras fabulaciones. Pasarán a través de mí y seguirán su camino sin volverse atrás, sin reconocer mi voz, sin recordar mis sueños o mis fantasías.

Entonces seré como el viento, que no necesita de las palabras para existir.

Seré como la niebla que no necesita de las palabras para esconderse.

Seré como aquello a lo que no sabemos nombrar.

Seré silencio.

Víctor Panicello