La decisión de Vasili

— ¿De qué tienes miedo?

— De sentirme solo

— ¿De sentirte o de estar solo?

— No sé, de ambas cosas supongo

— ¿Acaso crees que alguna vez has dejado de estarlo?

— Bueno… no sé. Suponía que sí, pero ya lo dudo

— Piensa en cómo te sientes cuando prefieres callar a compartir un triunfo, cuando te excusas con pretextos para no volver a tu refugio, cuando exploras nuevos caminos y nuevas personas buscando lo que no encuentras, cuando recibes silencios a tus preguntas, cuando respondes silencios a los desprecios. Piensa un momento en todas esas ocasiones en las que has cogido el teléfono y has dudado sobre con quien deberías compartir una mala noticia, en todos esos momentos en los que has gritado en el coche o debajo del agua para que nadie te oyera, en las miradas perdidas, en las emociones olvidadas o en los rencores desterrados.

— Solo. Me he sentido muy solo a menudo

— Entonces, vuelvo a preguntarte ¿de qué tienes miedo?

— De que eso sea tan evidente que no pueda esconderme en mis actividades frenéticas o en mi trabajo absorbente o en mi sentimiento de culpa.

— Si, tienes miedo de encontrarte de nuevo

— Claro, porque ahora ya no sé quién soy

— ¿Quién eres?

— Soy la luz de mis días tristes, la fuerza de mis latidos, la potencia de mis besos y el dolor de mis entrañas.

— Sí, ese eres. ¿Quién más?

— Soy el más oscuro de mis miedos y el más ansioso de mis deseos. Soy lo que se ve, pero sobretodo soy lo que permanece escondido. Soy yo y mil veces yo, tan distinto a mí mismo como los matices del sufrimiento y el olvido. 

— Y eso no es todo.

— ¡Claro que no!

— ¡Venga, dime quién más eres!

— Soy mi cuerpo envejecido, mis sueños ya perdidos y también mis recuerdos confusos y vacíos. Soy la vida que he vivido y la vida que me queda. Soy mi Dios y mis demonios, mi placer y mi agonía. Soy quien ha sobrevivido…

— Ese eres tú, el que ha sobrevivido a la vida y a la muerte. Así que, dime una vez más, ¿de qué tienes miedo?

— Solo de mí

— Sí, y de ti saldrá el valor que necesitas. Porque engendrarás un único ser y ese será tu fin.

— El amor

— Sí, es justo eso. Y cuando nazca en ti, podrás responder a esa pregunta.

— Entonces ya no tendré miedo

— No, solo debes aceptarte cómo eres. Así que ámate y no esperes nada más 

— Será doloroso, pero lo haré.

— Será lo más sublime que puedas sentir. 

— Será mi fin

— Y tu principio

— Será mi muerte 

— Será la vida, espléndida y poderosa. Será la culminación de tu existencia.

— Será la vida.

Víctor Panicello Monterde


Palabras cortas

Te echo de menos
    Es un sentimiento
Te quiero
    La pasión es atrevida, la soledad es embustera
Me aburro
    El rebuzno de un asno es más fructífero que muchas conversaciones 
La pobreza
    Perdido entre objetos adhesivados
La vida es ahora
    El sueño de atreverse a vivir la vida, es ahora
Socializar
    Los buenos están en su madriguera
Ausencias
    Levántate y Anda
Enemistad
    Siempre hay alguno quiere vivir subido toda la vida a la piola, alejado de la órbita
Amor
    ¿Del bueno?
Manipulación
Suicidio
    Viajando. Conquistando países, hasta agotar todas las fuerzas de tanto viajar
La Pareja
    ¿La tradicional o la que tú te imaginas?
El sexo
    Todo lo que no has conseguido
El móvil
    dependencia
Libertad
    Ser mi propia sierva
Fidelidad
    La que nos debemos a nosotros mismos
Just a Coffee
    Ojalá
Las cárceles imaginarias
    Vivir la vida que otros nos diseñaron
Te echo de menos
    No altera el ritmo; es un sentimiento aprendido
Te quiero
     En el silencio del amor compartido se expresa
Congelador
    No sé cómo
Mentiras
    Una puerta más para construir contenido
Imprescindible
    Un desafío
Mitos
    Amor Inclusivo
Dinero
    Lo justo es lo mejor
La Música
    Un misterio que penetra en mis emociones profundamente
Indefinido
    Mortal de necesidad
Cambios
    Amor
Amor
    Servicios Sociales 
Te echo de menos
    y yo también
Te quiero
    Te quiero
Julia Socorro

Despertar

Hoy, antes de que sonara el despertador y los ojos de ella se abriesen para hacer frente a un nuevo día, él se ha despertado antes.

Estaba desnuda, a su lado, como siempre. La luz entraba por la ventana desde un lado de la cama y resbalaba por su piel, mostrando una perspectiva perfecta de su contorno. No hizo nada, solo mirarla de cerca, muy de cerca.

Pensaba que después de tantos años juntos, aún le seguía pareciendo un milagro amanecer junto a ella. Poder contemplar el espectáculo de su cuerpo y la belleza de su rostro aún dormido.

Se acercó aún más a su cuerpo, en silencio, oliendo muy de cerca cada matiz que desprendían sus rincones. Olores que regresan a su memoria enseguida cuando están separados. Por eso se recrea en ella cada vez que la sorprende dormida. Aprovecha ese instante porque sabe, que habrá otros en los que no estará a su lado.

“Qué suerte”, piensa mientras la mira. Suerte de poder seguir a su lado y de continuar creyendo que es lo mejor que le ha pasado nunca.

“Te amo aún como siempre”, le susurra al oído y ella abre por fin los ojos y sonríe.

Alvaro Alcántara


 

Un nuevo capítulo está escrito

Ya basta con este rollo. Vale.

Me ha costado llegar aqui pero con calma hablo conmigo y decido darme tiempo.

Aunque cada día sea un dia menos, que la experiencia me dé la tranquilidad de reconocer que sé muy poco, y la serenidad para confiar más y tener Fe.

En algún momento decidí que sería veloz y explosiva, resolutiva, tenaz, divertida, curiosa, amable y mil cosas más. Eso fué premiado y apreciado y reforzó la imagen a conservar.

Y como toda decisión puede no ser la mejor, siempre, ni la más adecuada ni lo que se acerca a lo que verdaderamente eres y requieres. Y empieza a doler, y con ello a sufrir.

La búsqueda de uno mismo comienza cuando todo falla sin motivo y te pierdes habiéndote convertido en un fantástico personaje de ficción.

Pues basta, hoy me rindo y me desnudo ante mi misma. Reconociendo que nada soy por que lo Soy todo. Que soy completa tal cual y no necesito ser completada por nada ni nadie. Y que, valientemente, dejar que nada pase hará que todo suceda.

Aunque mi mente y mi ego fantaseen y me transporten a momentos donde un aliento amado respira tras mi espalda o el vuelo desde una cornisa acabe mojado de mar. El recuerdo de quien falta ahogue y la presión del calderín diario estalle de cotidianidad. Ellos también son parte de mí, pero no solo ellos son.

Comienzo a sorprenderlos charlando y queriendo decidir, discutiéndose acaloradamente. Y entre sonrisas les miro y les digo: “shhh.. gracias por estar ahí, pero callad. Ahora quiero calma”.

No quiero ir deprisa, prefiero la suavidad de la brisa, dejar que las cosas sucedan, marcharme de donde no me amen, llorar si me apetece, callar y quedarme quieta, decir “no” sin sentirme culpable y un millón de cosas más.

Ahora y aquí me siento así, mañana Dios dirá.

Patrícia Arner Gusart  


Ahora es el momento oportuno

He aprendido que antes de que la decisión me decida, quiero decidirla a ella. Por eso, me hice estas dos preguntas:
¿Por qué iba a marchitar mis talentos si sólo vivo una vida?
El tiempo es lo mejor que te regalo, y no estoy caminando junto a ti porque te necesito, sino porque te prefiero.
¿Por qué iba a sacrificar mi libertad y esfuerzos a la sombra de la curia que has diseñado?
Mis padres, agricultores de la vida, sembraron: honestidad, amor por la vida y un título académico, no para servirte en tu elogio a construir una vida más torcida, sino para contribuir lo mejor posible a esta época.
Ahora,
puedo tomar fleje de decisiones y lo sé, porque fue la muerte es quien me hizo libre.
Julia Socorro

Buscando el momento mágico

Kairos es una antigua palabra griega que significa el momento adecuado, el momento oportuno. Para mi: el momento mágico. Los griegos tenían dos palabras para referirse al tiempo: Cronos y Kairos.

La primera se refiere al tiempo cronológico o secuencial, la segunda significa el momento indeterminado donde las cosas especiales suceden. Mientras la naturaleza de Cronos es cuantitativa, la de Kairos es cualitativa.

Estar en Kairos es tener la inspiración, es estar con la musa, son esos momentos que sabes, que sientes, que te da la espina que es necesario actuar en algo porque si no el momento se difumina.

Estar en Kairos es estar en el momento preciso en el cual te sientes en sintonía, te sientes alineada para hacer cualquier cosa que quieras. Estar en Kairos es estar en tu máxima plenitud de explorar el ahora y de saber que aquello que puedes hacer está en armonía con lo que está sucediendo.

¿Se pueden crear momentos Kairós? Estar en kairos es estar en una búsqueda permanente de estar en sintonía con lo que esta pasando. Es estar en el aquí y en el ahora, es vivir en conciencia constante, es sentirse merecedora de lo mejor y adueñarse del destino.

Lo que yo hago para tener mas momentos Kairos es tener momentos de silencio, de escucha interior, de consciencia constante. Es soltar esa rara costumbre que hemos adquirido de vivir bajo presión, para responder a obligaciones que generamos a su vez,  para sentirnos ocupados y crear resultados. Hace tiempo me descubría a menudo llenando el día de obligaciones, de cosas poco importantes que me mantenían muy ocupada. Hasta que logré darme cuenta que la vida no se mide en tiempo sino en momentos. Que la vida no se cuenta por la cantidad de cosas que hago, sino por su calidad y por la ruptura que hago de esa continuidad.

El tiempo en Chronos es lineal, es el transcurso del tiempo sin más, que se va consumiendo, es cuando estamos conectados con la velocidad.

Nos movemos en Chronos cuando vivir es un medio, no una finalidad. Nos ponemos en Chronos cuando estamos en una reunión aburrida y la cabeza vuela hacia otro lugar. Vivimos en Chronos cuando hacemos el mismo trayecto en coche, casi por inercia, sin reparar en el recorrido, ni en el paisaje.

El tiempo Kairós, evidentemente, es lo contrario. Vivimos en Kairós cuando hacemos algo atentamente, poniendo los cinco sentidos en ello. Cuando el tiempo es la finalidad. Vivimos en Kairós cuando viajamos y disfrutamos del viaje en sí, admirando todo el paisaje.

¿Es posible vivir siempre en Kairós? Después de leer, hace unos años, Elogio de la lentitud de Carl Honoré, experimenté que es posible cambiar el modo de vivir la vida, recuperando así el control sobre el tiempo (Kairós), y que no sea el tiempo quien me controla a mi (Chronos).

Desde entonces, si bien algunas veces me pongo en modo autómata y funciono en Chronos, intento ser consciente de ello y cambiar a Kairós para participar en él y perder así la noción del tiempo: el tiempo sin tiempo.

Hace algunos años, escribiendo un cuento que compartí en uno de mis cambios de proyecto empresarial, hablaba de “el Padre Tiempo” (el Pare Temps en català, que em sembla molt més bonic). Ese es el responsable de equilibrar nuestras vidas participando en ella, siendo consciencia en todo momento.

¿Cómo? De momento solo tengo un camino: estar involucrada completamente en aquello que hago, sin divagar en el pasado o el futuro. Experimentando y agradeciendo ese preciso momento. 

Y tu ¿cómo haces para vivir en Kairós? 

Ya me contarás!

Gemma Segura Virella


Disculpe mi existencia

Hablo de ti y de vosotros, de los que me enterraron en el olvido cuando supieron que algo en mi estaba roto. A todos aquellos que pensaron que mi momento de esplendor pasó y que jamás recuperaré el aliento. A cuantos creyeron que todo se había acabado con el paso del tiempo, y con ese lento arrepentimiento que nace con nosotros en cuanto levantamos la cara del suelo. 

Siento decepcionar a todo aquel que, cuando me mira, cree ver el miedo al fracaso impreso en mis ojos o en mi pensamiento. El fracaso, siento decirlo gritando, ya no me impresiona, no me asusta, no me intimida, no es nada. 

Lamento profundamente seguir caminando a pesar de los tropiezos, de las caídas, de las heridas y los remiendos. Lamento el impulso que surgió con el nacimiento y acabará con la muerte. No es fuerza, ni locura, ni vanidad, solo es movimiento.

Imploro perdón por mi vida y por aferrarme a ella con todo lo que tengo. No soy quien para juzgar a los demás y no aceptó ser juzgado. No soy quien para olvidar, ni me importa ser olvidado. No perdono los desprecios ni espero ser perdonado. 

Comprendo la decepción de los que esperan que me disuelva en la pena, en el odio, en la compasión más oscura o en la duda más cruda. Lo entiendo, pero no desaparezco cuando me ignoran, no aprendo cuando me golpean, ni sonrío cuando me escupen. No soy como el viento, no voy ni vengo, solo permanezco.

Sigo aquí, de pie, de rodillas o cayendo. 

Sigo aquí, disculpad mi existencia

Víctor Panicello


Impregnarse de otros viviendo despacio

Aquella tarde llegué casi al cierre a almorzar al restaurante chino.

Mi momento de descanso se lo dediqué a la agenda, mientras los granos de arroz iban y venían del plato al paladar.

El bullicio se hizo silencio, y el silencio se transformó en pequeños golpes de platos y cubiertos.

Al mirar a mi alrededor me convencí de que no había nadie más en el comedor y fue en ese instante cuando ella con una sonrisa iluminó mi soledad.

– ¿Té chino? – me parafraseó.

– Sí – le contesté.

Me concedió una mirada a los ojos de esas que es difícil mantener. Luego se giró y empezó suavemente a cantar en su idioma, y de orquesta tenía el sonido del fin de una jornada.

Al volver a mí con el té aún seguía con su canto. Le sonreí y ella esta vez apenas alcanzó mi horizonte.

Ahora, en este tiempo sereno,

sé que soy yo,

​la que provoca llegar al cierre. La profundidad del ser humano es una emoción que no quiero perderme cada día de mi vida,

en distintos escenarios.

Julia Socorro


Vivir traviajando

Jamás pensé que esto de escribir libros fuera a regalarme tantas satisfacciones, francamente.

Cuando decidí escribir mi primer libro, Vivir de los viajes, mi intención inicial fue doble. Tal y como pone en la contraportada:

  • Es una guía de iniciación para emprendedores que quieren abrirse hueco en el mundo de los viajes.
  • También pretende ser un manual para aquellas agencias de viaje que provienen de modelos tradicionales y quieren comenzar el camino de la transformación profesional y tecnológica.

Pero ocurre que muchas veces, el hombre propone y Dios (o Buda o Alá o el Universo) dispone. El éxito del libro entre profesionales del sector ha sido francamente limitado. Como yo digo, el que quiere cambiar cambia. Y el que está anclado en el pasado, ya le puedes decir misa que no se va a mover de su silla.

Pero en cambio, la sorpresa ha venido por parte de los nuevos emprendedores. A raíz de autopublicar el libro Vivir de los viajes se han ido poniendo en contacto conmigo, sobre todo a través de mi página web, personas en busca de ayuda. Con ideas de negocio interesantes, innovadoras y brillantes. La mayoría de fuera del sector turístico. Personas que han encontrado mágicas intersecciones entre el turismo y pasiones y habilidades tan dispares como el Yoga, la psicología, el cine, el coaching o la arquitectura.

Y es que en la nueva era de los negocios e internet, los micronichos son legión. Nunca ha sido tan fácil como hoy juntar diferentes pasiones y crear nuevos modelos de negocio de éxito.

Así conocí a Mary que realiza viajes transformacionales, donde (como dice ella) la gente sale de una manera y vuelve de otra. Sus viajes incluyen retiros, cursos de mindfulnes, meditación y vida sana.

También conocí a los chicos de Frikitrips, que conjugan su pasión por las pelis y las series de moda con los viajes. Visitan aquellos escenarios donde se han rodado series como Juego de Tronos o pelis como El Señor de los anillos ¿A que mola?

Pero hubo un colectivo que comencé a conocer y que me tocó el corazón especialmente. Un grupo de valientes a las que yo llamo “supermujeres”. Se trata de las chicas nómadas digitales. Son mujeres que trabajan y viajan al mismo tiempo, durante todo el año o una gran parte de él. 

¿Qué tienen de especial?

De entrada, son personas que han decido dar un salto en su vida, dejar sus trabajos de “rueda de hámster” y emprender. Esto ya me parece una actitud muy valiente. Además de eso, han sido lo suficientemente inteligentes como para aprovechar sus pasiones, sus habilidades y aquello que de verdad les llena. Por si fuera poco, además, son mujeres…

Estarás pensando ¿y qué pasa porque sean mujeres?

Pues yo creo que sí que pasa. Pasa y mucho.

Pasa que estamos viviendo momentos en España bastante convulsos en el mundo de la mujer. Intento hacer dieta hipoinformativa, pero cada vez que no me queda más remedio que escuchar una radio cercana o mirar un televisor con el que me cruzo, no hago más que ver el mismo tipo de noticias. Mujeres violadas, mujeres asesinadas, mujeres que arriesgan su vida por cruzar el estrecho en patera con su bebé, mujeres que deciden contar sus historias en las que abusaron sexualmente de ellas. También relatos de acoso laboral, de acoso escolar, de exclusión social y un larguísimo etcétera de calamidades por las que los hombres, mire usted, no pasamos ni pasaremos nunca.

En serio, seamos claros y digámoslo otra vez, no pasamos ni creo que vayamos a pasar nunca por todo eso.

No sufrimos que una tía babosa y con olor a alcohol se nos acerque diciendo barbaridades. No tenemos madres que abusen sexualmente de nosotros. No sabemos lo que es que te digan que vas a cobrar menos por ser hombre. Tampoco sabremos lo que es que te sobe el culo en el metro una señora mayor. Ni lo sabemos ni se nos pasa por la cabeza.

Por todas estas cosas por las que seguramente nosotros no vamos a pasar jamás (y si pasamos será una anécdota), me parece que la actitud de estas chicas nómadas es aún más heroica. Le echan a la vida un montón de ovarios, si me permites la expresión.

Así que, como me gusta conocer gente auténtica, me fui entrevistando con algunas de ellas y me fueron contando sus historias. Y esas historias van a formar parte de mi próximo libro, “Vivir traviajando” el cual va a publicarse a finales de este año.

Creo firmemente que para que realmente se produzcan cambios de verdad en el universo de la mujer, de esos cambios que equilibran la balanza, los que más tenemos que implicarnos somos los hombres.

Y como una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo, pues con este libro voy a poner en valor el valor. El de todas estas chicas que desafiando a sus miedos han dado un giro a sus vidas y ahora andan por ahí, con cara de felicidad y con el alma en paz.

En este libro cuento las historias de Lidia, Carolina, Cristina, Ana, Anabel, Mary y algunas otras a las que aún ni siquiera conozco pero que, seguro que voy a conocer, porque el universo ya se encargará de ponerme en contacto con ellas.

Son historias que hablan de como superar miedos. También de cuanto merece la pena comenzar un viaje interior para saber dónde estás y a dónde quieres ir. Historias que cuentan como mujeres, que vivían vidas que no las hacían felices, deciden dar carpetazo y comenzar un viaje de autoconocimiento. Han conseguido tener negocios que les hacen levantarse cada día con una sonrisa. Son mujeres, chicas, que quieren contar sus relatos para animar a otras personas y en especial a las mujeres a cambiar sus vidas y a otra cosa más importante: a perseguir sus sueños.

Todos tenemos sueños no cumplidos. No podemos dejarlos pasar. Hay que despertar y perseguirlos hasta verlos hechos realidad. Porque la vida pasa y cuando miras hacia atrás te das cuenta de que te gustaría cambiar muchas cosas. Pues que sepas que se puede. Las chicas de mi libro “Vivir traviajando” te van a contar como, ya verás.

¿A que te apetece conocerlas? Pues en diciembre te las presento a todas 😉

Un beso a todas las supermujeres.

Alvaro Alcántara


Saberse perdida, pero confiada

Diario de una Exploradora Emocional. Capitulo 20:

Saberse perdida, de repente.
Bañada en un mar de lágrimas, ausente.
Sintiendo la muerte de algo, soltando.
Abriendo los brazos a una nueva era, naciendo de nuevo.
El peso del cuerpo cayendo contra el suelo, aplastante, frustrante, vencido…
El vaivén es extraño.
Ni siquiera existe la sorpresa, el fin parecía anunciado.
Perdonándome todo aquello que la inconsciencia permite, me acojo.
Vibro en un lugar distinto y me siento menos segura, voy bien entonces.
Los que me aman están, camino acompañada. Es más fácil.
Suceden cosas, bonitas todas.
Sigo sintiendo miedo. Lo sé porque me entristezco a veces.
Medito más, mucho más y limpio, libero.
De nuevo el camino es borroso. Ya empecé una vez y me trajo aquí.
Confío pues, ha sido un viaje fantástico.
¿Qué va a llegar? Ni idea.
Solo sé que estoy más cerca del Amor que nunca antes.
Este espíritu está VIVIENDO la maravillosa experiencia humana, ahora.

Sat Nam

Patrícia Arner Gusart


Esa voz interior que solo es tuya

¿Puedes oírme?

Leer, pensar o soñar me dan vida. Con frecuencia me llaman la voz interior.

Ahora, ¿me oyes bien? ¿Qué soy? ¿Soy una sola, o muchas a la vez? Nadie lo sabe.

No está claro si me oyes como a tu propia voz.

¿Soy texto? ¿Soy sonido? ¿Ambos? ¿Ninguno?

No importa, en realidad. Muchas personas están tratando de averiguarlo. Puede que encuentren la respuesta. Puede que no. Puedo que quede como un misterio. Para siempre.

Te invito a formar parte de la conversación íntima más importante de tu vida. Puede que resulte extraño, ya que sólo incluye una voz, una sola persona y varios puntos de vista. ¿Cómo puede ser posible?

Porque soy quien siempre has llamado mi.

¿De dónde vengo? Presta atención. Escúchame con cuidado. Parece que vengo de un lugar en tu cabeza, detrás de tus ojos. No puedes silenciarme a propósito. Sólo callo cuando duermes o cuando mueres. Soy quien experimenta. Soy quien juzga. Soy quien reflexiona. Soy quien hace planes. Quien confía y se enamora. Quien anhela.

Algunos piensan que tu cerebro y tu mente me han creado para que te sitúe, a ti y a todo lo que sientes, en el centro del mundo. Otros creen que soy quien le da sentido y significado a tu vida. También soy quien puede llenarte de tristeza, de dudas, de arrepentimientos y de terror. Al igual que tus ojos no pueden verse, soy la parte de ti que no puede percibirse a sí misma. Soy la única solución a tu acertijo más complejo: ¿quien eres realmente?

Tu, en cambio, eres quien siempre has llamado yo.

¿Quién eres al que llamas yo?

Eres al que los demás pueden ver.

Eres al que los demás pueden oír.

Eres al que los demás llaman por tu nombre.

Eres quien puede ver a los demás, quien puede escucharlos.

Eres quien puede tocarlos, quien puede llamarlos por sus nombres. Puedes oler las rosas, y sentir el viento en tu cuerpo. Puedes saborear.

Eres el punto de vista desde el que te asomas al mundo.

Eres quien percibe. Me das vida. Solo tu puedes oírme. Te hago pensar. Te moldeo.

Tu has aportado todo lo que ves, oyes, tocas, saboreas y hueles cada momento de nuestros días.

Yo he respondido a esas percepciones con la ayuda de nuestros recuerdos, añadiendo coherencia y estabilidad que te aportan seguridad. He hecho que nos sintamos reales.

¿Te gustaría verme? Ponte frente al espejo.

¿Puedes ver más allá del reflejo? Cierra los ojos.

¿Somos, tu y yo, capaces de sentirnos como un todo?

¿Reconocemos, tu y yo, a quien nos ha amado toda nuestra vida?

¿Podemos darle la bienvenida a quien solo tu y yo podemos llamar nuestro ser?

Es necesario que hagamos una pausa, ahora mismo.

Reflexionemos sobre lo que querríamos ser. Mirémonos de nuevo y sorprendámonos por todo lo que podemos imaginar y expresar.

¿Qué haríamos si pudiéramos hacer lo que más nos apasiona?

¿Qué deseamos ser de verdad?

¿Qué haríamos si no tuviéramos miedos?

Seamos sinceras.

No estamos en armonía. Tú y yo hemos estado aparte durante mucho tiempo.

No somos una unidad.

Lo que yo pienso y lo que tú dices son a menudo muy diferentes. Lo que dices pocas veces tiene que ver con lo que yo espero que hagas.

Pero muchas veces te he hecho sentir débil y vulnerable. Y no siempre fui capaz de darte el coraje que necesitabas.

Todo lo que tenías que hacer era decir NO, pero permití que te conquistara el miedo.

¿Qué merece ahora ese NO?

¿Y si fuéramos libres para aceptar que somos mortales, y para comprender que lo que da sentido a la vida es justamente la muerte?

¿Y si fuéramos libres para elegir tranquilidad por encima de todo lo demás?

Libres para disfrutar de eso.

Libres para disfrutar aquí.

Libres para disfrutar ahora.

Gemma Segura Virella


Que tus despertares te despierten

La vida, mi vida al menos, está construida gracias a las personas que forman parte de mis historias, porque la vida es una gran historia formada por diferentes capítulos.

Esta mañana me he levantado conectada con una preciosa oración judía de Rosh Hashana, un texto que es una manera deliciosa de desear a las personas amadas que cada uno de sus días sean plenos, enriquecedores e inolvidables.

Hoy, antes de iniciar mis vacaciones, me gustaría desearos que vuestros días sean así: Plenos, Enriquecedores e Inolvidables.

Que tus despertares te despierten, y que al despertarte, el día que comienza te entusiasme y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del Sol que se filtran por tu ventana en cada nuevo amanecer.

Y que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino.

Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente, aunque “sólo” se trate de pan y agua.

Y que encuentres algún momento durante el día, aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo Alto y agradecer, por el milagro de la salud, ese misterio y fantástico equilibrio interno.

Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos.

Y que tus brazos, abracen.

Y que tus besos, besen.

Y que los atardeceres te sorprendan, y que nunca dejen de maravillarte.

Y que llegues cansado y satisfecho al anochecer por la tarea satisfactoria realizada durante el día.

Y que tu sueño sea calmo, reparador y sin sobresaltos.

Y que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio.

Y que no te creas más que nadie, porque, sólo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza.

Y que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio, y que, si fuésemos realmente valientes, bailaríamos y cantaríamos de alegría al tomar conciencia de ello.

Como un pequeñísimo homenaje al misterio de la vida que nos acoge, nos abraza y nos bendice.

 

Un abrazo grande y cálido. Nos vemos en septiembre queridas amigas y amigos!

Gemma Segura Virella


 

Eres tú y el camino

Pronto llegará el momento, ese día de reflejos perdidos que ya nunca trucarán los sueños y será entonces cuando ya nada se interpondrá entre lo que eres y lo que quisiste ser.

Puede que te sientas abandonado por la vida, puede que requieras esa muleta de ayuda que siempre rechazaste porque nunca creíste ser más débil que el peor de tus pecados.

Te cuesta aguantar tu propia mirada porque no llegaste allí donde jamás se pone el sol y donde la felicidad se cuece a fuego lento. No conquistaste la tierra del sabor a sal y del perpetuo viento del sur, allí donde los suaves perfumes esconden la podredumbre que crece en tu interior.

Y, sin embargo, nunca fuiste más libre, más fuerte, más pleno. Nunca como ahora tuviste la posibilidad de tomar el camino más suave y pasear tus deseos por la tierra roja de sangre y de miedo. Nunca como ahora fuiste tú y esa soledad que te acompaña, te mima y te consuela cuando el dolor es demasiado intenso.

Atrévete a salir de la jaula y enfréntate a todo aquello que cargas con el dolor de los deseos perdidos. Mastica tu ira, déjala fluir por tus venas y siente como se abre paso por tu cuerpo, despertándolo, con dolor, con deseo, con esperanza, con la decepción del tiempo perdido y los errores omitidos.

El tiempo ha barrido el camino de tu regreso y ya nada ni nadie te espera.

Las lágrimas han sembrado el huerto de tus quimeras y el fruto de tus ambiciones explota saciándote de calma y de una extraña indiferencia ante las miradas ajenas.

Eres tú, con tus manos, con tu sexo olvidado, con tu cuerpo formado, con las heridas sanadas, con los gritos oscuros, con el placer recibido, con la sonrisa abierta, con el puño cerrado, con el corazón abierto y calmado.

Eres tú, solo eso.

Eres tú, solo eso.

Solo eso.

Tú.

Víctor Panicello


 

Quiso

Ella sabía que el tiempo pasa y se empeña en hacer surcos en el alma. Por eso, de vez en cuando le gustaba reencontrarse, con sigo misma y con el. Y recordar porqué estaban juntos. La razón era sencilla: para no olvidar la esencia que un día les hizo removerlo todo y luchar por un proyecto común.

Un día, años atrás ambos se dieron cuenta de que habitaban en vidas vacías y sin sentido. No tenían un rumbo definido. Los días amanecían grises, fríos y sin ganas de seguir. El universo les dio la oportunidad de ordenar sus almas, les dio una segunda oportunidad para conseguir la felicidad. Ambos fueron capaces de ver esa oportunidad y comenzar a crear un nuevo futuro, una nueva vida.
No quería olvidar nunca que caminaban juntos, de la mano, por un camino en el bosque, en dirección a un claro donde pasarían, ojalá decía, el resto de sus vidas. Un lugar donde corre el agua clara, donde poder respirar hondo y la paz inunda el momento. Ese lugar imaginario donde quería estar con él, para siempre. Donde me levantarse cada mañana a su lado y poder acariciarle y descansar en sus huecos. Momentos que se volverían eternos y donde ya nada importaría, excepto ella y él.
Quiso volver a recordar que una vez fue en su busca, porque él estaba allí esperando. Le encontró y entonces la invadió la felicidad. Esa felicidad que siente cada vez que se abrazan y se dicen que se aman.
Quiso decirle que le seguía amando. A pesar de los días sin verse, de los malos momentos, de los vientos en contra y las noches de mala mar. “Te sigo amando y sigo a tu lado en el camino que nos lleva a ese claro del bosque, donde solo estaremos los dos.”
Álvaro Alcántara

Irse no es dejar de estar

Sobrevivimos gracias al amor entre las montañas y valles de la vida. Irse no es dejar de estar, porque nunca dejarás de estar en mi, por mucho que lloré por el bonito amor que me ensañas cada día.

Amor de madre, amor de hermana, amor de amiga, amor, amor, amor… Sino no es por el amor… ¿Cómos sobrevivimos a la adversidad de la vida?

Estás y ocupas las sensaciones que acaricio, las que me bebo en cada copa de champan celebrando que seas yo.

Estás y ocupas cada brisa de aire en cada viaje, donde cruzo calles que me narran la vida.

Siempre estarás y pocos amores ocuparán el mínimo espacio que albergo en mi corazón.

He sobrevido sin saberlo la infancia más feliz, que un ser puede tener, gracias a tu amor, su amor y el amor en sí.

He cruzado puentes andando y ríos naufragando, porque la fuerza que me acompaña en cada paso, la que me quería arrastrar a la cascada, la contuve firmeza, tan firme era, como tu devoción por mi.

He llorado tu ausencia antes de que te vayas, tan solo por ponerme a imaginarme cómo me mantrendría con vida, sin poder acaricir tu piel suave, llena de pliegues. Esa piel tan vivida que tanto imploro y amo.

Vivo horas de insomnio custodiando tu salud, el aire que respiras y no siento libertad, si te vas.

Sobrevivimos gracias al amor, ese amor que no se encuentra fácilmente en esta vida.

No todos los seres de luz entran en nuestro corazón. Por eso, al encontrarte sé que algún día, también serás parte del amor.

Irse no es dejar de estar. Los vínculos son conexiones para toda la vida. Una vida que no se sobrevive a menos cero grados, sin el placer de ser la persona más amada.

El placer se sentirse así, se nutre con personas sabias que llegan a ti. Es verdad que el ser humano cuando se transforma, logra tal sabiduría. También es verdad, que muchas veces caminamos hacia el fin del camino, sin encontrar ninguna prueba de amor que nos permita sobrevivirlo de forma apacible, sino que llegamos llenos de heridas y desorientados.

Ser la mujer más amada no es lo mismo que ser la mujer más satisfecha.

Llorar de amor por quererte tanto, es un regalo de la vida. Incluso cuando cantas las canciones más románticas en la barra del bar con tus amigos, porque en ese momento activas el clico del amor que empieza de nuevo sin explicación, y de forma inconsciente. Entonces, volverán los días felices, bajo la penumbra de los amores ya vividos.

Morir de amor, ante la soledad más inmensa que es quedarse en la orfandad.

Morir de amor, ante la soledad tan intensa que es quedarse sin los proyectos de futuro soñados juntos.

Cuidar de ti, antes de que deje tu corazón de palpitar, me colma tanto, me sosiega con tanta paz, que siento la iluminación del arco iris en mi. No temas si tu mano transmite frío a la mía, porque esas horas que nos velan antes del último suspiro, te daré calor.

Irse, no es dejar de estar.

Julia Socorro