Yo también elijo la Vida

La ciencia nos dice que el universo es participativo. Que todos, distintos como somos, somos únicos y necesarios. Responsablemente necesarios, para dar y para recibir.

También nos dice que cuando un sistema se construye alrededor de un propósito o proyecto, y se rige por una conexión y comunicación participativa, atento a que ninguna de sus partes pierda su originalidad (lo que sería su dignidad, respeto y derechos en el caso humano), el sistema avanza creativamente porque se auto organiza para poder resolver cualquier situación que ponga en riesgo o amenace su estabilidad, incluso si esa resolución implica una nueva organización interna del sistema, o incluso de cada una de las partes, que escogen libremente cambiar y transformarse para que ni ellas, ni el sistema ni su propósito mueran.

En el caso humano, podemos hablar de “cambiar para no abandonar el propósito” y recuerdo una bonita frase de Isidre Esteve, motorista de rallyes que tras un accidente con la moto sufrió una lesión medular: “En la vida hay que saber cambiar para seguir haciendo lo que a uno más le gusta”.

Por ello, podríamos decir que cuando nos damos cuenta que parte de nuestra vida está en que la vida global continúe, no morimos nunca. Ese es uno de los por qués las personas elegimos tener hijos, o el por qué las artistas creamos, o el por qué las personas nos entregamos a causas solidarias.

Os dejo con un texto de Rudyard Kipling, que seguro no os dejará indiferentes:

No quise dormir sin sueños: Y elegí la ilusión que me despierta, el horizonte que me espera, el proyecto que me llena, y no la vida vacía de quien no busca nada, de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.

No quise vivir en la angustia: Y elegí la paz y la esperanza, la luz, el llanto que desahoga, que libera, y no el que inspira lástima en vez de soluciones, la queja que denuncia, la que …se grita, y no la que se murmura y no cambia nada.

No quise vivir cansado: Y elegí el descanso del amigo y del abrazo, el camino sin prosas, compartido, y no parar nunca, no dormir nunca. Elegí avanzar despacio, durante más tiempo, y llegar más lejos, habiendo disfrutado del paisaje.

No quise huir: y elegí mirar de frente, levantar la cabeza, y enfrentarme a los miedos y fantasmas porque no por darme la vuelta volarían.

No pude olvidar mis fallos: Pero elegí perdonarme, quererme, llevar con dignidad mis miserias y descubrir mis dones; y no vivir lamentándome por aquello que no pude cambiar, que me entristece, que me duele, por el daño que hice y el que me hicieron. Elegí aceptar el pasado.

No quise vivir solo: Y elegí la alegría de descubrir a otro, de dar, de compartir, y no el resentimiento sucio que encadena. Elegí el amor.

Y hubo mil cosas que no elegí, que me llegaron de pronto y me transformaron la vida. Cosas buenas y malas que no buscaba, caminos por los que me perdí, personas que vinieron y se fueron, una vida que no esperaba.

Y elegí, al menos, cómo vivirla.

Elegí los sueños para decorarla, la esperanza para sostenerla, la valentía para afrontarla.

No quise vivir muriendo: Y elegí la vida. Así podré sonreír cuando llegue la muerte, aunque no la elija… …porque moriré viviendo.

Yo también elijo la vida, te apuntas?

Gemma Segura Virella


 

También soy yo

Segundo capítulo del nuevo principio

Hoy es miércoles. Ya se publicó el último post que escribí y me doy cuenta de lo relativo que es todo, absolutamente.

No es viernes pero he decidido abrirme una cerveza al terminar mis ocho clases, tomarla a solas. Y en lugar de sentirme eufórica me siento relajada, tranquila, un tanto temerosa. No diría que me siento triste, pero si algo melancólica.

No me siento sola, ahora lo estoy. Reconozco que sentirme vulnerable ante la vida no ha sido mi fuerte. Siempre capaz, tenaz, fuerte, competitiva, independiente, autosuficiente, segura responsable y alocada, alegre, espontánea, optimista, si, si… transformando cada tristeza en algo que aprender, en mejora continua y constante, incansable. Pero ya, ya vale.

Soy mujer y niña, también soy débil e insegura y llorona. Y deseo refugiarme en brazos de un amado compañero de juegos, de alegrías y penas, inexistente y anhelado. Si, soy yo.

Es difícil mantener este personaje, transformándome constantemente en aquel que es adecuado ser y parecer.
Yo me rindo, me dejo ir, ¡Basta!

No soy el personaje, yo soy con todo. Quien creí ser y quien soy ahora. La que hizo aquello ayer y la que mañana pretende lo otro. Soy la que ama, la que llora, la que sonríe, la que quiere matar de rabia, la que disfruta, soy todas.

Soy quien amo, soy por quien sufro, soy cada dia y siempre que soy distinta, también soy yo.

Patrícia Arner Gusart


 

Atrévete a vivir sin mi

La pelota gira y corre cuando la pendiente es hacia abajo. Ya ha aprendido a buscarla e impulsarla hacia mi.
La luz azul del cielo es tan inmensa, el contraste del agua fría del Atlántico con este amarillo de la arena donde tanto calor hace, lo recibe como algo natural. Crece, juega y vive.
Está aprendiendo a montar a caballo. Aprende a rugirle a la vida. A ser fuerte. Seguro de si mismo. A mantener el equilibrio en la adversidad. A dominar la situación.
¡Ja! En la bicicleta ya da vueltas y vueltas horas y horas.
Han pasado los años. Sigue aprendido. Ahora aprende a agarrarse a la vida, dejándome ir. Sin que caiga en la tristeza profunda de la sociedad aprendida. Este es el mayor reto espiritual.
¡Atrévete a vivir sin mamá! Abre las ventanas, sacude el polvo. Sal a bailar y ruge fuerte.
Alguien te espera. Alguien que te ama de verdad. Mira lo que tienes, no lo que se va. Confía y realza tu esencia. ¡Vive!
Aunque no te lo creas me he pasado gran parte del tiempo enseñándote a ser tú, a vivir en ti. El viaje de mamá tenía fecha. Ahora ayúdame a transformarme en una energía nueva sin la carga del apego. Nuestro cordón umbilical invisible es para siempre.
Dame permiso para desconectar. No tengas miedo. ¡Atrévete con todo lo aprendido a vivir sin mí”
Disfruta del viaje.
Julia Socorro

En principio

He tardado en escribir lo que he necesitado para aterrizar en mi nueva vida.

El año 2018 fue una maravilla por que encontré a quien buscaba. Lo pedí a principios de año y en verano renové los votos. Solicité que llegara aquella persona capaz de complementarme, que no completarme. De amarme y amarse, cuidarme y cuidarse, acompañarme y acompañarse. Y llegó. Vaya que si llegó y de forma completamente inesperada. Hoy me siento muy feliz, serena y sigo sin estar enamorada.

Fue justo en diciembre que experimenté el gozo de amarme por encima de todo, de mis temores, pasiones y de mi misma. Me reconocí completa, aún con mis vulnerabilidades y fragilidades. Decidí comprometerme como jamás antes había hecho con nadie. Me comprometí conmigo para amarme, cuidarme, respetarme, reconocerme, darme amor y todo lo que merezco y me había estado quitando o reprimiendo.

Es curioso porque uno no es consciente de que lo está haciendo hasta que sucede. La suerte es que ya no hay marcha atrás.

Recuerdo las palabras sabias de uno de mis grandes maestros rezando que la mirada tiene capas, y aunque estas parecen invisibles toman forma y textura cuando se traspasan.

No tengo la capacidad para explicarlo mejor, es algo que sencillamente sucede.

Te das cuenta del tránsito de esta experiencia humana y de su belleza mientras la andas. Te responsabilizas únicamente de ti para así poder acompañar, cuidar, amar y reconocer a los tuyos desde ese prisma.
Cada día le doy gracias a la vida por uno nuevo despertar en el que pueda seguir adelante, avanzando y amando (Me).

Patrícia Arner Gusart

El secreto sobre el amor que nadie te había desvelado

¿Alguna vez te has preguntado porqué surge el amor entre los seres humanos? ¿Por qué nos enamoramos de determinadas personas? ¿Qué criterios han de darse para que dediques tu corazón, tu vida, tu alma a una mujer o un hombre en concreto? ¿Por qué hay parejas que duran toda la vida y otras solamente unos días o unos meses?

Hay múltiples teorías, dependiendo de cada persona.

Algunos piensan que es una cuestión de química; nuestro instinto reproductivo despliega sus antenas y se enfoca en aquella persona que reúna las condiciones necesarias para continuar perpetuando nuestra especie… Un poco frío ¿no crees? 

Otra teoría dice que se trata de una cuestión genética; nos alineamos con otros que tengan una secuencia de ADN similar a la nuestra. De este modo estaríamos buscando tener relaciones más duraderas…No sé, tampoco me convence y casi que me niego a pensar que pueda ser real.

¿Dónde está entonces la clave del amor verdadero? Me refiero a ese momento en que te encuentras con alguien y sin saber por qué te quema el corazón ¿te suena esto? Ese momento en el que te invade una sensación como de vacío en el estómago, mezclado con atontamiento general que te deja en modo OFF. A partir de ahí no ves otra cosa que la imagen de esa persona en tu cabeza y te preguntas ¿dónde has estado todo este tiempo?

Pues ¿sabes qué? Te contaré un secreto: ES MAGIA. Así, sin más. Pero magia de la buena.

Cuando digo (escribo) magia, no me refiero a ilusiones ópticas ni a engaños de la mente, sino a magia en plan ¡abracadabra pata de cabra!Magia como la que sale de la varita mágica de las hadas madrinas y de las pócimas secretas de las brujas: la magia de verdad. 

Son cosas inexplicables y además tampoco necesitan explicación. En la vida hay cosas que es mejor que no tengan explicación.Es como Los Reyes Magos: existen y punto. Ocurre que hay niños que creen en Los Reyes Magos y les traen casi todo lo que piden, pero que cuando crecen, por alguna extraña razón que no acierto a comprender, dejan de creer en ellos y entonces ya no es lo mismo. Empiezan a llegar a tu árbol de Navidad calcetines, corbatas y otras cosas poco divertidas.

Pues en esto del amor ocurre algo parecido. Te lo tienes que creer.Tienes que creer en el amor como algo mágico, que aparece de la nada, cuando menos te lo esperas, como Mary Poppins. Surge y entonces cuando lo ves, dices ¡Guaaaaaaaaaaaauuuuu! 

También es importante creer en el amor del día a día. Se encuentra dentro de las parejas, pero tienes que llamarlo un poquito todos los días. Para esto tienes que practicar lo que los magos llamamos magia de cerca.

Hay trucos para que esta magia de cerca funcione. Pero insisto, no tienen explicación, solo funcionan si te los crees ¿Quieres que te cuente un truco de magia de cerca para el amor del día a día? Ven, acércate, te voy a desvelar uno de los trucos, pero no se lo digas a nadie ¿vale? Por la mañana, cuando te levantes, tienes que abrazar a tu pareja y esperar unos segundos. En ese momento los corazones acompasan sus latidos. Es como el bluetooth del amor Entonces vuelve a surgir el amor para todo el día. Lo puedes practicar cada mañana, funciona siempre ¿a que mola?

Y no hay nada más. Es así de sencillo: si crees lo tendrás, si no crees nunca aparecerá o lo que es peor, lo perderás. Así que ya sabes, a practicar la magia de cerca.

Palabra de mago. 

Álvaro Alcántara

Hola, soy el 2019

Sí, llevo mucho tiempo esperando este turno para encontrarme contigo.

Aún no existo, ¡Tú me vas a crear!

Me darás vida con tus proyectos, tus pensamientos, tus palabras, tus sentimientos, pero sobre todo, con tus decisiones.

Me llamo 2019 aunque todos me conocen con el poco original nombre de: “El año nuevo”.

Hasta ayer no tenía forma ¿Cómo quieres que sea?

Pronto usarás esa agenda que lleva mi nombre y deseo que me concedas un privilegio…

Sólo uno, quiero que me hagas el mejor Año de tu Vida.

A ver, ¿Cuál de tus otros años te había pedido esto? Te apuesto que ninguno

Yo vengo y me planto con mis cuatro números frente a ti, quiero ser…

  • El año en que; te atrevas a hacer más cosas increíbles.
  • El año en que; pienses y actúes más en grande al servicio de los demás.
  • El año en que; compartas tus talentos y capacidades con mayor generosidad.
  • El año en que; tu mente, corazón y cuerpo produzcan mejores cosas de una forma honesta para tu beneficio y el de los que te rodean.
  • El año en que; más cariño y atención brindes a los tuyos.
  • El año en que; asumas tus dones y los uses al servicio del mundo.
  • El año en que; más te ames y ames a la gente que te rodea.
  • El año en que; reconozcas y aceptes cada vez que cometas un error y pidas perdón cada vez que te equivoques.
  • El año en que; continúes compartiendo esperanza a otros de las múltiples formas posibles.
  • Pero sobre todo; en año en el que le permitas al universo tomar el control de tus diferentes planes y proyectos.

Que el despertar y tu nueva conciencia llegue a todos los que están cerca de ti.

Ahora me toca a mí.

Hazme un favor ¡Disfrútame! Úsame al máximo, lléname de experiencias, diviértete mientras estaremos juntos.

Quiero irme con el siguiente diciembre agotado, pero lleno de cosas bonitas y con el privilegio de haber sido el mejor de todos.

¡Habré logrado mi propósito!

¡Viviré para siempre en ti, porque no podrás olvidar lo increíble que fue nuestro tiempo juntos. 

Con todo mi amor e ilusión, deseo que sea un maravilloso año.

Firmado: 2019

Gemma Segura Virella

El amor es lo que da sentido a la vida

Creo que todos vivimos para ser felices, para sentirnos bien en cada momento de la vida, para amar y que nos amen. Eso es lo que buscamos y lo que deseamos para nosotros y para cualquier persona que amamos: vivir y amar.

Para ello, tenemos que saber reconocer y dar espacio a nuestras emociones, aceptarlas y después, saberlas gestionar. Somos altamente imperfectos, forma parte de nuestra divinidad, y en esa imperfección divina también hay que hacerle espacio a los errores, los propios y los de otros. 

Pensar, a diferencia de lo que creemos, es más emocional que racional. Para pensar y hacerlo bien, hay que aprender a detectar lo que sientes, también cuando te sientes mal. Esos momentos en los que en lugar de empezar a buscar culpables fuera, debemos mirar lo que ocurre dentro, porque lo que hay que cambiar es nuestra percepción. 

Debemos aprender a pensar bien de uno mismo. Todas las personas necesitamos sabernos y sentirnos aceptadas, reconocidas, valoradas, queridas, respetadas y ayudadas, ya que por encima de cualquier otra cosa somos seres emocionales y relacionales. 

Lo que no necesitamos es sentirnos cuestionadas, aleccionadas, reprochadas e ignoradas. Los pensamientos negativos hacia uno mismo y hacia otros son muy dañinos, por eso hay que mantener pensamientos de aceptación hacia uno mismo el máximo tiempo posible. Nuestro cerebro se modifica continuamente en base a aquello que hacemos, pensamos y sentimos. 

Debemos aprender a pensar bien de lo otros, porque no existe el yo aislado ni la experiencia completamente personal sino que existimos en un mundo de constitución conjunta. Siempre estamos emergiendo de una relación, de la que no podemos salir. Incluso en nuestros momentos más privados nunca estamos solos. Además, el bienestar del planeta depende en gran medida de la manera en que podamos nutrir y proteger los procesos generativos de las relaciones. 

Nuestro bienestar futuro depende de que coloquemos las relaciones en un lugar privilegiado de nuestros intereses, porque todo el significado surge de la acción coordinada y aquello que consideramos real y valioso depende del bienestar y el amor en nuestra relaciones.

Todos nacemos con la capacidad de tener y sentir emociones. Las emociones están constituidas por un estado fisiológico y una experiencia mental. Existe una diferencia entre la emoción y el sentimiento, la emoción es lo más elemental, es la reacción fisiológica a una vivencia breve pero intensa. El sentimiento es un estado emocional, derivado de la emoción, a más largo plazo y con vivencias complejas y más duraderas. 

Debemos aprender a amarnos porque somos como somos. Esta convicción vital nos aporta confianza en uno mismo y en el mundo. Esta convicción vital también nos posibilita amar a otros porque son como son, como dice una de las declaraciones de amor del cine: 

“Te quiero cuando tienes frío a 21 grados, te quiero cuando tardas una hora para pedir un bocadillo y adoro la arruga que se te forma encima de la nariz cuando me miras como si estuviera loco”.

Dejemos, pues, de proyectar en nosotros lo que no somos y de proyectar en otros lo que tampoco son. Dejemos las proyecciones que nada tienen que ver con quien somos ni con las personas que nos rodean.

El amor es lo único que da sentido a la vida.

Gemma Segura Virella


La ceguera de tenerlo todo

Pronto dejaré de ver, la ceguera avanza más que la diabetes y no puedo parar ninguno de los deterioros que vienen a mi despedida. 


Entre la vista y el oído diseñaré un nuevo hogar donde comprender el mundo. Ahora es frío y solitario. Está sucio, viejo y el olor que desprende me enfatiza las recaídas del asma. Me enfrentaré a estos inviernos con la mejor actitud de mi vida.


Como consuelo me digo a mi misma: “Ir pendiendo oído con los años no está mal. Es una forma de bajarle los decibelios a la gente y al ladrido del perro. Pero… ¡Qué me quede algo para escuchar la ternura de tu voz en mi oído!”


Perder la vista es lo que más lágrimas me roba. No podré leer las banalidades más justas de internet. Estaré limitada, dentro los límites de un idioma.


La ceguera me robará las posibilidades del diseño, la corrección del dibujo y la palabra. No me dejará descubrirte como haría con mi propio algoritmo emocional. El twitter que tanta compañía me hace será sólo un recuerdo en vida. 


Pronto dejaré de disfrutar de cómo soy, para construir un nuevo ser con la mejor energía que pueda regalarme.


A medida que avance la despedida de la vista y del oído, quiero ir organizando todo. Quiero dejar las paredes pintadas de blanco y ponerle una señal a cada fotografía, para saber quién es quién. Quiero vivir en menos metros cuadrados e ir comprando libros de braille, a ver si logro aprovechar todo lo aprendido. 


Podría haber aprendido braille antes y haber diseñado pensando es este puente de comunicación. ¿Cómo serán las redes sociales? ¿Cómo será una compra por internet? ¿Cómo me transporto de todo a casi nada? ¡Qué vértigo me produce no leer a mi antojo!


¿Quién me leerá? ¿Quién hará las búsquedas en internet cómo a mi gusta pensar y vivir? Nunca pensé que empezara a dejar de tener todo lo que más necesito y donde más me refugio, tan pronto.


Seré silencio entre campana y campana. El día llegará como llega la noche. El ordenador, la piscina, el gimnasio, conducir, la compra…


¿Me quedas tú? No veré tu rostro, no escucharé tus palabras y hace años que no me acaricias.


Me queda Henry, su calor en mi regazo, su baba en mis labios y su búsqueda constante de afecto.


¿Lo tenemos todo preparado para la despedida?

Julia Socorro


Un día más

Otro aniversario

Es una fecha como otra cualquiera, un día más. Podía haber sido otra, pero escogí esa porque el recuerdo de aquel día me reconforta mucho. Hay días que son especiales y no sabes muy bien por qué. Es posible que se acumulen en una sola jornada muchos momentos agradables y situaciones inolvidables. Es tu día especial o el de ambos, quien sabe.

Para algunos, es el día en el que se conocieron. Para otros, un aniversario corresponde con el momento en el que se cruzaron las promesas, ya sabes: “te querré para siempre”, “eres el amor de mi vida” o el clásico: “¿quieres casarte conmigo?”

Para nosotros no. Al menos no para mí y creo que tampoco para ella. Si hay algo que creo sigue trayendo paz a nuestras almas día a día, es precisamente la ausencia de promesas que no sabemos si vamos a poder cumplir o no. Pero, paradójicamente el tener esa forma de pensar es una cuestión de compromiso con el amor mucho mayor que la prometer gratuitamente.

Prueba a pensar cada día “sólo por hoy voy a amarte como si fuera el último día que estamos juntos”. Sólo por hoy. Y mañana cuando te levantes, haz lo mismo. Pero sólo mañana. Y al día siguiente también, pero sólo al día siguiente, sólo por ese día. Te encontrarás con una sucesión de últimos días, uno detrás de otro que harán que cada día distinto, sea como el último.

Te acostarás con la duda de si será de verdad el último día, pero con la certeza de haber entregado todo. Y te levantarás con la idea de que efectivamente, vale la pena que cada día sea como el último día que vais a pasar juntos

¿Acaso el amor no consiste en eso?

Alvaro Alcántara


Colocón emocional

Siempre había creído que ante cualquier catástrofe o emergencia sería de las que saldría con vida. De las osadas que sobrevive a cualquier cosa o moriría luchando por salvarse.

Y ha ocurrido algo.

Hace dos días elegí estar dónde sólo si naces con branquias puedes vivir. Elegí poner mi existencia en ese medio limitada por 200 bar de aire y con dos y tres atmósferas sobre mi.Lo hice a conciencia.

Creyéndome capaz de admirar y disfrutar tal hazaña, rendida ante la inmensidad del mar y la belleza submarina, como un gran acto de Fe. Como en anteriores ocasiones. En realidad no tenía ni idea de lo que me iba a mostrar la experiencia, jamás calculé la magnitud que iba a alcanzar.Hoy no soy la misma persona. No lo fui ayer tras ninguna de las dos inmersiones, ni anteayer tras las dos anteriores.

Cada inmersión un nuevo nacimiento. El más intenso e importante, cuando descubrí quién era y qué me mueve en la vida cuando hay que sobrevivir. La 2ª inmersión era en condiciones muy especiales, mi primera vez de noche y a profundidad. Cuando buceas las medidas de seguridad son extremas pero en esas condiciones, más. Tu compañero es tu guardián y salvoconducto, y tu el suyo. Siempre atentos a que ambos estéis bien. El instinto de supervivencia activa una mente habladora y te pone en jaque.

La mía empezó su monólogo cuando tenía mucho frío y se encargó de recordarme todos los conocimientos adquiridos sobre los peligros de la hipotermia y comenzar a convulsionar. Mi mente perturbada no permitió comprender que mi compañero se encontraba mal y en un momento lo perdí. Mantener la calma para no entrar en pánico buscándolo sin perder el grupo hizo que entrara en calor, me olvidé por completo de mi estado.

No recuerdo casi ninguna ocasión en la que lo haya pasado peor en toda mi vida. Solo quería encontrarlo y saber que estaba bien. ¡Jamás se abandona a un compañero!

Cuando apareció vigilado por un guía pude calmar el torrente de adrenalina y emociones. Y comenzar a procesar lo que había ocurrido. En unos minutos volvió el frío con menor intensidad. Tras el shock inicial, ambos coincidimos en cuanto aprendimos con esta experiencia y creamos un lenguaje propio para comunicarnos mejor bajo el agua.

Pero lo importante, lo que más me ha golpeado y me ha mostrado más sobre mi misma, ha sido darme cuenta que soy del tipo de personas que no calibra si se pone en riesgo para ayudar al otro, o que sencillamente le da igual. No soy de las que hace lo que sea por sobrevivir.

Esto me plantea varias cuestiones.En el momento que se requiere soy capaz de darlo todo, obviando si hay quien me espera vivita y coleando. Mi compañero es mi vida y, por tanto, ¿espero lo mismo de el? Por supuesto, limito su existencia con eso y no tenía conciencia de ello. ¿Es que para mi la existencia propia solo tiene sentido en comunidad, relacionándome con el/los otros? ¿Cómo afecta esto a mi día a día? ¿Seríamos capaces de sobrevivir en soledad?

Y, quizás, lo más bestia ha sido percibir con claridad que en realidad la Vida lo es todo y nada, a la vez.

Y que es un sinsentido aferrarse a ella, a pesar de buscar excitantes experiencias que ayuden a ampliar justamente la perspectiva de su inmensidad.

Hoy estoy aún abducida por el colocón de emociones vividas, espero sobrevivir al síndrome de abstinencia…

Patrícia Arner Gusart



La decisión de Vasili

— ¿De qué tienes miedo?

— De sentirme solo

— ¿De sentirte o de estar solo?

— No sé, de ambas cosas supongo

— ¿Acaso crees que alguna vez has dejado de estarlo?

— Bueno… no sé. Suponía que sí, pero ya lo dudo

— Piensa en cómo te sientes cuando prefieres callar a compartir un triunfo, cuando te excusas con pretextos para no volver a tu refugio, cuando exploras nuevos caminos y nuevas personas buscando lo que no encuentras, cuando recibes silencios a tus preguntas, cuando respondes silencios a los desprecios. Piensa un momento en todas esas ocasiones en las que has cogido el teléfono y has dudado sobre con quien deberías compartir una mala noticia, en todos esos momentos en los que has gritado en el coche o debajo del agua para que nadie te oyera, en las miradas perdidas, en las emociones olvidadas o en los rencores desterrados.

— Solo. Me he sentido muy solo a menudo

— Entonces, vuelvo a preguntarte ¿de qué tienes miedo?

— De que eso sea tan evidente que no pueda esconderme en mis actividades frenéticas o en mi trabajo absorbente o en mi sentimiento de culpa.

— Si, tienes miedo de encontrarte de nuevo

— Claro, porque ahora ya no sé quién soy

— ¿Quién eres?

— Soy la luz de mis días tristes, la fuerza de mis latidos, la potencia de mis besos y el dolor de mis entrañas.

— Sí, ese eres. ¿Quién más?

— Soy el más oscuro de mis miedos y el más ansioso de mis deseos. Soy lo que se ve, pero sobretodo soy lo que permanece escondido. Soy yo y mil veces yo, tan distinto a mí mismo como los matices del sufrimiento y el olvido. 

— Y eso no es todo.

— ¡Claro que no!

— ¡Venga, dime quién más eres!

— Soy mi cuerpo envejecido, mis sueños ya perdidos y también mis recuerdos confusos y vacíos. Soy la vida que he vivido y la vida que me queda. Soy mi Dios y mis demonios, mi placer y mi agonía. Soy quien ha sobrevivido…

— Ese eres tú, el que ha sobrevivido a la vida y a la muerte. Así que, dime una vez más, ¿de qué tienes miedo?

— Solo de mí

— Sí, y de ti saldrá el valor que necesitas. Porque engendrarás un único ser y ese será tu fin.

— El amor

— Sí, es justo eso. Y cuando nazca en ti, podrás responder a esa pregunta.

— Entonces ya no tendré miedo

— No, solo debes aceptarte cómo eres. Así que ámate y no esperes nada más 

— Será doloroso, pero lo haré.

— Será lo más sublime que puedas sentir. 

— Será mi fin

— Y tu principio

— Será mi muerte 

— Será la vida, espléndida y poderosa. Será la culminación de tu existencia.

— Será la vida.

Víctor Panicello Monterde


Palabras cortas

Te echo de menos
    Es un sentimiento
Te quiero
    La pasión es atrevida, la soledad es embustera
Me aburro
    El rebuzno de un asno es más fructífero que muchas conversaciones 
La pobreza
    Perdido entre objetos adhesivados
La vida es ahora
    El sueño de atreverse a vivir la vida, es ahora
Socializar
    Los buenos están en su madriguera
Ausencias
    Levántate y Anda
Enemistad
    Siempre hay alguno quiere vivir subido toda la vida a la piola, alejado de la órbita
Amor
    ¿Del bueno?
Manipulación
Suicidio
    Viajando. Conquistando países, hasta agotar todas las fuerzas de tanto viajar
La Pareja
    ¿La tradicional o la que tú te imaginas?
El sexo
    Todo lo que no has conseguido
El móvil
    dependencia
Libertad
    Ser mi propia sierva
Fidelidad
    La que nos debemos a nosotros mismos
Just a Coffee
    Ojalá
Las cárceles imaginarias
    Vivir la vida que otros nos diseñaron
Te echo de menos
    No altera el ritmo; es un sentimiento aprendido
Te quiero
     En el silencio del amor compartido se expresa
Congelador
    No sé cómo
Mentiras
    Una puerta más para construir contenido
Imprescindible
    Un desafío
Mitos
    Amor Inclusivo
Dinero
    Lo justo es lo mejor
La Música
    Un misterio que penetra en mis emociones profundamente
Indefinido
    Mortal de necesidad
Cambios
    Amor
Amor
    Servicios Sociales 
Te echo de menos
    y yo también
Te quiero
    Te quiero
Julia Socorro

Despertar

Hoy, antes de que sonara el despertador y los ojos de ella se abriesen para hacer frente a un nuevo día, él se ha despertado antes.

Estaba desnuda, a su lado, como siempre. La luz entraba por la ventana desde un lado de la cama y resbalaba por su piel, mostrando una perspectiva perfecta de su contorno. No hizo nada, solo mirarla de cerca, muy de cerca.

Pensaba que después de tantos años juntos, aún le seguía pareciendo un milagro amanecer junto a ella. Poder contemplar el espectáculo de su cuerpo y la belleza de su rostro aún dormido.

Se acercó aún más a su cuerpo, en silencio, oliendo muy de cerca cada matiz que desprendían sus rincones. Olores que regresan a su memoria enseguida cuando están separados. Por eso se recrea en ella cada vez que la sorprende dormida. Aprovecha ese instante porque sabe, que habrá otros en los que no estará a su lado.

“Qué suerte”, piensa mientras la mira. Suerte de poder seguir a su lado y de continuar creyendo que es lo mejor que le ha pasado nunca.

“Te amo aún como siempre”, le susurra al oído y ella abre por fin los ojos y sonríe.

Alvaro Alcántara


 

Un nuevo capítulo está escrito

Ya basta con este rollo. Vale.

Me ha costado llegar aqui pero con calma hablo conmigo y decido darme tiempo.

Aunque cada día sea un dia menos, que la experiencia me dé la tranquilidad de reconocer que sé muy poco, y la serenidad para confiar más y tener Fe.

En algún momento decidí que sería veloz y explosiva, resolutiva, tenaz, divertida, curiosa, amable y mil cosas más. Eso fué premiado y apreciado y reforzó la imagen a conservar.

Y como toda decisión puede no ser la mejor, siempre, ni la más adecuada ni lo que se acerca a lo que verdaderamente eres y requieres. Y empieza a doler, y con ello a sufrir.

La búsqueda de uno mismo comienza cuando todo falla sin motivo y te pierdes habiéndote convertido en un fantástico personaje de ficción.

Pues basta, hoy me rindo y me desnudo ante mi misma. Reconociendo que nada soy por que lo Soy todo. Que soy completa tal cual y no necesito ser completada por nada ni nadie. Y que, valientemente, dejar que nada pase hará que todo suceda.

Aunque mi mente y mi ego fantaseen y me transporten a momentos donde un aliento amado respira tras mi espalda o el vuelo desde una cornisa acabe mojado de mar. El recuerdo de quien falta ahogue y la presión del calderín diario estalle de cotidianidad. Ellos también son parte de mí, pero no solo ellos son.

Comienzo a sorprenderlos charlando y queriendo decidir, discutiéndose acaloradamente. Y entre sonrisas les miro y les digo: “shhh.. gracias por estar ahí, pero callad. Ahora quiero calma”.

No quiero ir deprisa, prefiero la suavidad de la brisa, dejar que las cosas sucedan, marcharme de donde no me amen, llorar si me apetece, callar y quedarme quieta, decir “no” sin sentirme culpable y un millón de cosas más.

Ahora y aquí me siento así, mañana Dios dirá.

Patrícia Arner Gusart  


Ahora es el momento oportuno

He aprendido que antes de que la decisión me decida, quiero decidirla a ella. Por eso, me hice estas dos preguntas:
¿Por qué iba a marchitar mis talentos si sólo vivo una vida?
El tiempo es lo mejor que te regalo, y no estoy caminando junto a ti porque te necesito, sino porque te prefiero.
¿Por qué iba a sacrificar mi libertad y esfuerzos a la sombra de la curia que has diseñado?
Mis padres, agricultores de la vida, sembraron: honestidad, amor por la vida y un título académico, no para servirte en tu elogio a construir una vida más torcida, sino para contribuir lo mejor posible a esta época.
Ahora,
puedo tomar fleje de decisiones y lo sé, porque fue la muerte es quien me hizo libre.
Julia Socorro