Vivir traviajando

Jamás pensé que esto de escribir libros fuera a regalarme tantas satisfacciones, francamente.

Cuando decidí escribir mi primer libro, Vivir de los viajes, mi intención inicial fue doble. Tal y como pone en la contraportada:

  • Es una guía de iniciación para emprendedores que quieren abrirse hueco en el mundo de los viajes.
  • También pretende ser un manual para aquellas agencias de viaje que provienen de modelos tradicionales y quieren comenzar el camino de la transformación profesional y tecnológica.

Pero ocurre que muchas veces, el hombre propone y Dios (o Buda o Alá o el Universo) dispone. El éxito del libro entre profesionales del sector ha sido francamente limitado. Como yo digo, el que quiere cambiar cambia. Y el que está anclado en el pasado, ya le puedes decir misa que no se va a mover de su silla.

Pero en cambio, la sorpresa ha venido por parte de los nuevos emprendedores. A raíz de autopublicar el libro Vivir de los viajes se han ido poniendo en contacto conmigo, sobre todo a través de mi página web, personas en busca de ayuda. Con ideas de negocio interesantes, innovadoras y brillantes. La mayoría de fuera del sector turístico. Personas que han encontrado mágicas intersecciones entre el turismo y pasiones y habilidades tan dispares como el Yoga, la psicología, el cine, el coaching o la arquitectura.

Y es que en la nueva era de los negocios e internet, los micronichos son legión. Nunca ha sido tan fácil como hoy juntar diferentes pasiones y crear nuevos modelos de negocio de éxito.

Así conocí a Mary que realiza viajes transformacionales, donde (como dice ella) la gente sale de una manera y vuelve de otra. Sus viajes incluyen retiros, cursos de mindfulnes, meditación y vida sana.

También conocí a los chicos de Frikitrips, que conjugan su pasión por las pelis y las series de moda con los viajes. Visitan aquellos escenarios donde se han rodado series como Juego de Tronos o pelis como El Señor de los anillos ¿A que mola?

Pero hubo un colectivo que comencé a conocer y que me tocó el corazón especialmente. Un grupo de valientes a las que yo llamo “supermujeres”. Se trata de las chicas nómadas digitales. Son mujeres que trabajan y viajan al mismo tiempo, durante todo el año o una gran parte de él. 

¿Qué tienen de especial?

De entrada, son personas que han decido dar un salto en su vida, dejar sus trabajos de “rueda de hámster” y emprender. Esto ya me parece una actitud muy valiente. Además de eso, han sido lo suficientemente inteligentes como para aprovechar sus pasiones, sus habilidades y aquello que de verdad les llena. Por si fuera poco, además, son mujeres…

Estarás pensando ¿y qué pasa porque sean mujeres?

Pues yo creo que sí que pasa. Pasa y mucho.

Pasa que estamos viviendo momentos en España bastante convulsos en el mundo de la mujer. Intento hacer dieta hipoinformativa, pero cada vez que no me queda más remedio que escuchar una radio cercana o mirar un televisor con el que me cruzo, no hago más que ver el mismo tipo de noticias. Mujeres violadas, mujeres asesinadas, mujeres que arriesgan su vida por cruzar el estrecho en patera con su bebé, mujeres que deciden contar sus historias en las que abusaron sexualmente de ellas. También relatos de acoso laboral, de acoso escolar, de exclusión social y un larguísimo etcétera de calamidades por las que los hombres, mire usted, no pasamos ni pasaremos nunca.

En serio, seamos claros y digámoslo otra vez, no pasamos ni creo que vayamos a pasar nunca por todo eso.

No sufrimos que una tía babosa y con olor a alcohol se nos acerque diciendo barbaridades. No tenemos madres que abusen sexualmente de nosotros. No sabemos lo que es que te digan que vas a cobrar menos por ser hombre. Tampoco sabremos lo que es que te sobe el culo en el metro una señora mayor. Ni lo sabemos ni se nos pasa por la cabeza.

Por todas estas cosas por las que seguramente nosotros no vamos a pasar jamás (y si pasamos será una anécdota), me parece que la actitud de estas chicas nómadas es aún más heroica. Le echan a la vida un montón de ovarios, si me permites la expresión.

Así que, como me gusta conocer gente auténtica, me fui entrevistando con algunas de ellas y me fueron contando sus historias. Y esas historias van a formar parte de mi próximo libro, “Vivir traviajando” el cual va a publicarse a finales de este año.

Creo firmemente que para que realmente se produzcan cambios de verdad en el universo de la mujer, de esos cambios que equilibran la balanza, los que más tenemos que implicarnos somos los hombres.

Y como una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo, pues con este libro voy a poner en valor el valor. El de todas estas chicas que desafiando a sus miedos han dado un giro a sus vidas y ahora andan por ahí, con cara de felicidad y con el alma en paz.

En este libro cuento las historias de Lidia, Carolina, Cristina, Ana, Anabel, Mary y algunas otras a las que aún ni siquiera conozco pero que, seguro que voy a conocer, porque el universo ya se encargará de ponerme en contacto con ellas.

Son historias que hablan de como superar miedos. También de cuanto merece la pena comenzar un viaje interior para saber dónde estás y a dónde quieres ir. Historias que cuentan como mujeres, que vivían vidas que no las hacían felices, deciden dar carpetazo y comenzar un viaje de autoconocimiento. Han conseguido tener negocios que les hacen levantarse cada día con una sonrisa. Son mujeres, chicas, que quieren contar sus relatos para animar a otras personas y en especial a las mujeres a cambiar sus vidas y a otra cosa más importante: a perseguir sus sueños.

Todos tenemos sueños no cumplidos. No podemos dejarlos pasar. Hay que despertar y perseguirlos hasta verlos hechos realidad. Porque la vida pasa y cuando miras hacia atrás te das cuenta de que te gustaría cambiar muchas cosas. Pues que sepas que se puede. Las chicas de mi libro “Vivir traviajando” te van a contar como, ya verás.

¿A que te apetece conocerlas? Pues en diciembre te las presento a todas 😉

Un beso a todas las supermujeres.

Alvaro Alcántara


Saberse perdida, pero confiada

Diario de una Exploradora Emocional. Capitulo 20:

Saberse perdida, de repente.
Bañada en un mar de lágrimas, ausente.
Sintiendo la muerte de algo, soltando.
Abriendo los brazos a una nueva era, naciendo de nuevo.
El peso del cuerpo cayendo contra el suelo, aplastante, frustrante, vencido…
El vaivén es extraño.
Ni siquiera existe la sorpresa, el fin parecía anunciado.
Perdonándome todo aquello que la inconsciencia permite, me acojo.
Vibro en un lugar distinto y me siento menos segura, voy bien entonces.
Los que me aman están, camino acompañada. Es más fácil.
Suceden cosas, bonitas todas.
Sigo sintiendo miedo. Lo sé porque me entristezco a veces.
Medito más, mucho más y limpio, libero.
De nuevo el camino es borroso. Ya empecé una vez y me trajo aquí.
Confío pues, ha sido un viaje fantástico.
¿Qué va a llegar? Ni idea.
Solo sé que estoy más cerca del Amor que nunca antes.
Este espíritu está VIVIENDO la maravillosa experiencia humana, ahora.

Sat Nam

Patrícia Arner Gusart


Esa voz interior que solo es tuya

¿Puedes oírme?

Leer, pensar o soñar me dan vida. Con frecuencia me llaman la voz interior.

Ahora, ¿me oyes bien? ¿Qué soy? ¿Soy una sola, o muchas a la vez? Nadie lo sabe.

No está claro si me oyes como a tu propia voz.

¿Soy texto? ¿Soy sonido? ¿Ambos? ¿Ninguno?

No importa, en realidad. Muchas personas están tratando de averiguarlo. Puede que encuentren la respuesta. Puede que no. Puedo que quede como un misterio. Para siempre.

Te invito a formar parte de la conversación íntima más importante de tu vida. Puede que resulte extraño, ya que sólo incluye una voz, una sola persona y varios puntos de vista. ¿Cómo puede ser posible?

Porque soy quien siempre has llamado mi.

¿De dónde vengo? Presta atención. Escúchame con cuidado. Parece que vengo de un lugar en tu cabeza, detrás de tus ojos. No puedes silenciarme a propósito. Sólo callo cuando duermes o cuando mueres. Soy quien experimenta. Soy quien juzga. Soy quien reflexiona. Soy quien hace planes. Quien confía y se enamora. Quien anhela.

Algunos piensan que tu cerebro y tu mente me han creado para que te sitúe, a ti y a todo lo que sientes, en el centro del mundo. Otros creen que soy quien le da sentido y significado a tu vida. También soy quien puede llenarte de tristeza, de dudas, de arrepentimientos y de terror. Al igual que tus ojos no pueden verse, soy la parte de ti que no puede percibirse a sí misma. Soy la única solución a tu acertijo más complejo: ¿quien eres realmente?

Tu, en cambio, eres quien siempre has llamado yo.

¿Quién eres al que llamas yo?

Eres al que los demás pueden ver.

Eres al que los demás pueden oír.

Eres al que los demás llaman por tu nombre.

Eres quien puede ver a los demás, quien puede escucharlos.

Eres quien puede tocarlos, quien puede llamarlos por sus nombres. Puedes oler las rosas, y sentir el viento en tu cuerpo. Puedes saborear.

Eres el punto de vista desde el que te asomas al mundo.

Eres quien percibe. Me das vida. Solo tu puedes oírme. Te hago pensar. Te moldeo.

Tu has aportado todo lo que ves, oyes, tocas, saboreas y hueles cada momento de nuestros días.

Yo he respondido a esas percepciones con la ayuda de nuestros recuerdos, añadiendo coherencia y estabilidad que te aportan seguridad. He hecho que nos sintamos reales.

¿Te gustaría verme? Ponte frente al espejo.

¿Puedes ver más allá del reflejo? Cierra los ojos.

¿Somos, tu y yo, capaces de sentirnos como un todo?

¿Reconocemos, tu y yo, a quien nos ha amado toda nuestra vida?

¿Podemos darle la bienvenida a quien solo tu y yo podemos llamar nuestro ser?

Es necesario que hagamos una pausa, ahora mismo.

Reflexionemos sobre lo que querríamos ser. Mirémonos de nuevo y sorprendámonos por todo lo que podemos imaginar y expresar.

¿Qué haríamos si pudiéramos hacer lo que más nos apasiona?

¿Qué deseamos ser de verdad?

¿Qué haríamos si no tuviéramos miedos?

Seamos sinceras.

No estamos en armonía. Tú y yo hemos estado aparte durante mucho tiempo.

No somos una unidad.

Lo que yo pienso y lo que tú dices son a menudo muy diferentes. Lo que dices pocas veces tiene que ver con lo que yo espero que hagas.

Pero muchas veces te he hecho sentir débil y vulnerable. Y no siempre fui capaz de darte el coraje que necesitabas.

Todo lo que tenías que hacer era decir NO, pero permití que te conquistara el miedo.

¿Qué merece ahora ese NO?

¿Y si fuéramos libres para aceptar que somos mortales, y para comprender que lo que da sentido a la vida es justamente la muerte?

¿Y si fuéramos libres para elegir tranquilidad por encima de todo lo demás?

Libres para disfrutar de eso.

Libres para disfrutar aquí.

Libres para disfrutar ahora.

Gemma Segura Virella


Que tus despertares te despierten

La vida, mi vida al menos, está construida gracias a las personas que forman parte de mis historias, porque la vida es una gran historia formada por diferentes capítulos.

Esta mañana me he levantado conectada con una preciosa oración judía de Rosh Hashana, un texto que es una manera deliciosa de desear a las personas amadas que cada uno de sus días sean plenos, enriquecedores e inolvidables.

Hoy, antes de iniciar mis vacaciones, me gustaría desearos que vuestros días sean así: Plenos, Enriquecedores e Inolvidables.

Que tus despertares te despierten, y que al despertarte, el día que comienza te entusiasme y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del Sol que se filtran por tu ventana en cada nuevo amanecer.

Y que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino.

Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente, aunque “sólo” se trate de pan y agua.

Y que encuentres algún momento durante el día, aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo Alto y agradecer, por el milagro de la salud, ese misterio y fantástico equilibrio interno.

Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos.

Y que tus brazos, abracen.

Y que tus besos, besen.

Y que los atardeceres te sorprendan, y que nunca dejen de maravillarte.

Y que llegues cansado y satisfecho al anochecer por la tarea satisfactoria realizada durante el día.

Y que tu sueño sea calmo, reparador y sin sobresaltos.

Y que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio.

Y que no te creas más que nadie, porque, sólo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza.

Y que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio, y que, si fuésemos realmente valientes, bailaríamos y cantaríamos de alegría al tomar conciencia de ello.

Como un pequeñísimo homenaje al misterio de la vida que nos acoge, nos abraza y nos bendice.

 

Un abrazo grande y cálido. Nos vemos en septiembre queridas amigas y amigos!

Gemma Segura Virella


 

Eres tú y el camino

Pronto llegará el momento, ese día de reflejos perdidos que ya nunca trucarán los sueños y será entonces cuando ya nada se interpondrá entre lo que eres y lo que quisiste ser.

Puede que te sientas abandonado por la vida, puede que requieras esa muleta de ayuda que siempre rechazaste porque nunca creíste ser más débil que el peor de tus pecados.

Te cuesta aguantar tu propia mirada porque no llegaste allí donde jamás se pone el sol y donde la felicidad se cuece a fuego lento. No conquistaste la tierra del sabor a sal y del perpetuo viento del sur, allí donde los suaves perfumes esconden la podredumbre que crece en tu interior.

Y, sin embargo, nunca fuiste más libre, más fuerte, más pleno. Nunca como ahora tuviste la posibilidad de tomar el camino más suave y pasear tus deseos por la tierra roja de sangre y de miedo. Nunca como ahora fuiste tú y esa soledad que te acompaña, te mima y te consuela cuando el dolor es demasiado intenso.

Atrévete a salir de la jaula y enfréntate a todo aquello que cargas con el dolor de los deseos perdidos. Mastica tu ira, déjala fluir por tus venas y siente como se abre paso por tu cuerpo, despertándolo, con dolor, con deseo, con esperanza, con la decepción del tiempo perdido y los errores omitidos.

El tiempo ha barrido el camino de tu regreso y ya nada ni nadie te espera.

Las lágrimas han sembrado el huerto de tus quimeras y el fruto de tus ambiciones explota saciándote de calma y de una extraña indiferencia ante las miradas ajenas.

Eres tú, con tus manos, con tu sexo olvidado, con tu cuerpo formado, con las heridas sanadas, con los gritos oscuros, con el placer recibido, con la sonrisa abierta, con el puño cerrado, con el corazón abierto y calmado.

Eres tú, solo eso.

Eres tú, solo eso.

Solo eso.

Tú.

Víctor Panicello


 

Quiso

Ella sabía que el tiempo pasa y se empeña en hacer surcos en el alma. Por eso, de vez en cuando le gustaba reencontrarse, con sigo misma y con el. Y recordar porqué estaban juntos. La razón era sencilla: para no olvidar la esencia que un día les hizo removerlo todo y luchar por un proyecto común.

Un día, años atrás ambos se dieron cuenta de que habitaban en vidas vacías y sin sentido. No tenían un rumbo definido. Los días amanecían grises, fríos y sin ganas de seguir. El universo les dio la oportunidad de ordenar sus almas, les dio una segunda oportunidad para conseguir la felicidad. Ambos fueron capaces de ver esa oportunidad y comenzar a crear un nuevo futuro, una nueva vida.
No quería olvidar nunca que caminaban juntos, de la mano, por un camino en el bosque, en dirección a un claro donde pasarían, ojalá decía, el resto de sus vidas. Un lugar donde corre el agua clara, donde poder respirar hondo y la paz inunda el momento. Ese lugar imaginario donde quería estar con él, para siempre. Donde me levantarse cada mañana a su lado y poder acariciarle y descansar en sus huecos. Momentos que se volverían eternos y donde ya nada importaría, excepto ella y él.
Quiso volver a recordar que una vez fue en su busca, porque él estaba allí esperando. Le encontró y entonces la invadió la felicidad. Esa felicidad que siente cada vez que se abrazan y se dicen que se aman.
Quiso decirle que le seguía amando. A pesar de los días sin verse, de los malos momentos, de los vientos en contra y las noches de mala mar. “Te sigo amando y sigo a tu lado en el camino que nos lleva a ese claro del bosque, donde solo estaremos los dos.”
Álvaro Alcántara

Irse no es dejar de estar

Sobrevivimos gracias al amor entre las montañas y valles de la vida. Irse no es dejar de estar, porque nunca dejarás de estar en mi, por mucho que lloré por el bonito amor que me ensañas cada día.

Amor de madre, amor de hermana, amor de amiga, amor, amor, amor… Sino no es por el amor… ¿Cómos sobrevivimos a la adversidad de la vida?

Estás y ocupas las sensaciones que acaricio, las que me bebo en cada copa de champan celebrando que seas yo.

Estás y ocupas cada brisa de aire en cada viaje, donde cruzo calles que me narran la vida.

Siempre estarás y pocos amores ocuparán el mínimo espacio que albergo en mi corazón.

He sobrevido sin saberlo la infancia más feliz, que un ser puede tener, gracias a tu amor, su amor y el amor en sí.

He cruzado puentes andando y ríos naufragando, porque la fuerza que me acompaña en cada paso, la que me quería arrastrar a la cascada, la contuve firmeza, tan firme era, como tu devoción por mi.

He llorado tu ausencia antes de que te vayas, tan solo por ponerme a imaginarme cómo me mantrendría con vida, sin poder acaricir tu piel suave, llena de pliegues. Esa piel tan vivida que tanto imploro y amo.

Vivo horas de insomnio custodiando tu salud, el aire que respiras y no siento libertad, si te vas.

Sobrevivimos gracias al amor, ese amor que no se encuentra fácilmente en esta vida.

No todos los seres de luz entran en nuestro corazón. Por eso, al encontrarte sé que algún día, también serás parte del amor.

Irse no es dejar de estar. Los vínculos son conexiones para toda la vida. Una vida que no se sobrevive a menos cero grados, sin el placer de ser la persona más amada.

El placer se sentirse así, se nutre con personas sabias que llegan a ti. Es verdad que el ser humano cuando se transforma, logra tal sabiduría. También es verdad, que muchas veces caminamos hacia el fin del camino, sin encontrar ninguna prueba de amor que nos permita sobrevivirlo de forma apacible, sino que llegamos llenos de heridas y desorientados.

Ser la mujer más amada no es lo mismo que ser la mujer más satisfecha.

Llorar de amor por quererte tanto, es un regalo de la vida. Incluso cuando cantas las canciones más románticas en la barra del bar con tus amigos, porque en ese momento activas el clico del amor que empieza de nuevo sin explicación, y de forma inconsciente. Entonces, volverán los días felices, bajo la penumbra de los amores ya vividos.

Morir de amor, ante la soledad más inmensa que es quedarse en la orfandad.

Morir de amor, ante la soledad tan intensa que es quedarse sin los proyectos de futuro soñados juntos.

Cuidar de ti, antes de que deje tu corazón de palpitar, me colma tanto, me sosiega con tanta paz, que siento la iluminación del arco iris en mi. No temas si tu mano transmite frío a la mía, porque esas horas que nos velan antes del último suspiro, te daré calor.

Irse, no es dejar de estar.

Julia Socorro


 

Esto ya no va de paciencia

Diario de una Exploradora Emocional, capítulo 19:

Escribir implica ordenar y embellecer ideas, darles forma, comprenderlas. Describir emociones y sensaciones no es fácil, por intangibles.

Ellas aparecen sin previo aviso, algunas arrollan y hay que reconocerlas antes de que te lleven por delante. Comprender que ellas no son tu mismo, que sólo hablan de como te sientes ahora con algo que acaba de ocurrir. Y que si rápidamente te disocias de ellas, las puedes observar con admiración y curiosidad.

Lo que anoche me enervó de rabia y enfado, esta mañana se ha despertado en forma de falsa calma. Y tras mi práctica meditativa y sacar la basura mental, brotaron las lágrimas de tristeza y aceptación. Dándome nuevos puntos de vista, serenidad y bienestar. Si me hubiese quedado en la primera parte, no habría descubierto nada nuevo y, con seguridad, provocaría sufrimiento a corto plazo.

Es increíble y difícil de explicar los beneficios que la meditación ha causado en mi salud mental y física. Cómo ayuda a que mi verdadera identidad sea cada vez más visible, motor de mi vida y me permita brillar.

Cuándo sabes que estás alineado con tu propósito vital, todo fluye y poco influye.

Mi reto actual es justamente ese, permitir que la vida fluya sin que siquiera yo influya. Que los miedos ni paralicen ni provoquen, que el premio sea la calmada fe de seguir en el camino adecuado, rodeada de las personas justas, confrontando las situaciones sobrevenidas con la mayor de las sonrisas por el aprendizaje y las lecciones superadas.

Esto ya no va de paciencia, ni del arte de saber esperar. Va de sentirse en paz con certeza infinita.

No es poca cosa, lo sé.

Pero no me achanto, a ello voy. Y a 8 días de llegar a la 90a de la meditación para lograr la Prosperidad y la Abundacia, aquí queda eso.

Patrícia Arner Gusart


 

La vida bella

Esta vez lo haré, me comprometo a tratar de ser optimista.

Cuando nazca el día, me levantaré y daré las gracias al universo por dejarme existir. Si está nublado, daré las gracias a las plantas que, con su aportación de oxígeno, me permiten respirar. Si se me han muerto algunas por no regarlas, daré gracias al gato, por serme fiel y buen compañero, aunque nunca acuda a mis llamadas o me lance la zarpa si intento jugar con él.

Saldré a la calle con una sonrisa, porque me siento vivo, aunque la tos me mata y la espalda no me deja ponerme derecho del todo. Saludaré a mis vecinos con cariño y les recordaré con amabilidad que llevo tres noches sin dormir porque a sus hijos les gusta el rap latino a todo volumen. Conduciré disfrutando del paisaje, el mismo que veré durante la próxima hora detenido en la autopista por una retención monumental, la de cada mañana.

Empatizaré con mis compañeros, mis colegas de profesión y contemplaré con ellos las dos mil fotos del fin de semana en la playa con sus hijos, suegra, amigos, hijos de sus amigos y dos nuevos novios para sus hijas adolescentes. Centraré mi atención, viviré el poder del ahora en cada expediente que pase por mis manos, a pesar de que sean siempre los mismos los que reclaman más atención social y que el mundo sea más justo con ellos.

Disfrutaré de la comida que me llena el plato y bendeciré mi suerte si consigo encontrar el trozo de carne sumergido en esa salsa oscura que me sirven cada día. Oleré el café de máquina, intenso y me transportaré con él al lavabo, con urgencia, tratando de no tocar nada de ese santuario de pequeños seres con caparazón que comparten la madre tierra con nosotros. Benditos sean los animales y los insectos que reptan.

Disfrutaré de vuelta a mi hogar, trataré de que mis hijos se den cuenta de mi presencia y hablaré con ellos entre pausa y pausa de alguna de las mil partidas que juegan a diario. Me mostraré atento y agradecido con esa persona que comparte mi vida, mis sufrimientos y que me responsabiliza de sus limitaciones y sus frustraciones con una intensidad única e incomparable.

Veré caer la luz y suspiraré en el crepúsculo que se adivina tras la capa de contaminación que cubre nuestras vidas. Elevaré con él mi espíritu mientras escuchó los gritos de agradecimiento a la vida de la banda adolescente que destroza el parque infantil. Serenaré mi alma con la Luna llena que debería estar en alguna parte de ese cielo gris que cubre nuestras cabezas. Brindaré con ella con vino del Mercadona y buscaré un Almax para la acidez que me provocará ese licor de los dioses.

Finalmente, cuando este día llegue al ocaso, me dormiré en el sofá hasta que alguien me dé un suave codazo en las costillas. Conectaré la alarma por si vuelven los ladrones que asolan el barrio y daré gracias con la posición del loto muerto de cansancio, pensando que el colchón no pasa de este trimestre.

Cuando pierda el contacto con este mundo, roncaré suavemente mientras el gato salta sobre mis partes nobles y alzaré un grito al cielo.

La vida es maravillosa, solo hay que saber mirarla con unas gafas opacas.

Víctor Panicello 


 

¿Qué más puedo pedir?

Diario de una Exploradora Emocional. Capítulo 18

Este fin de semana me he ido al Pais de las Maravillas.

He caído profundo persiguiendo un conejo mágico, harta de sus trucos y engaños.

Curiosamente su ruta ha sido un paseo por mi infancia, mostrándome momentos e instantes imposibles de volver a vivir, más que en la caja de los sueños. Sin permanecer mucho tiempo allí la primera catarsis ha llegado bajo el Faro inmóvil del recuerdo, aquel que ilumina aunque nadie esté haciendo girar su brillante y potente luz. No volverá a habitarlo nadie, pero ningún barco se estrellará por que sigue iluminando hacia dónde es posible dirigirse. Es precioso abrazar el dolor, sin caer en el sufrimiento, cuando tomas consciencia de su legado.

Viajar a lo profundo sola, sin sentirme sola, ha sido un reto fácil de superar gracias a todos los que siempre están.

Sin preverlo, cada una de las importantes personas de mi vida han aparecido en distintas formas dando aliento para seguir por este bosque encantado. ¡Que importante es compartir la vida!

Mantener mi sadhana y el contacto con mi cuerpo, ha ayudado a limpiar y sanar viejas y recientes heridas. A compadecerme de las cicatrices propias, tanto como abrazo las de los que amo.

Ha llegado el momento de aceptar y abrirle los brazos al amor propio, sin miedos. No basta con saber qué es lo que merezco, hay que dejárselo sentir. Permitir(te) que te amen bonito y disfrutarlo. Comprender que aunque el conejo corra delante mostrándote claroscuros, confías en tu alma para que te guíe. Ella ya se encarga de situarse al lado de las que vibran adecuadamente para ti, sólo hace falta reconocerlas. Cuidarse entre ellas, luego viene dado.

Parece que la meditación para conseguir mayor prosperidad y abundancia está logrando su propósito, mi cuarentena aún no ha terminado y solo está trayéndome Amor.

¿Qué más puedo pedir?

Patrícia Arner Gusart


 

Preguntas

Ella le preguntó ¿que por qué me amas?
El respondió
Porque me haces disfrutar del presente cada momento que estamos juntos
porque me encanta abrazarte antes de dormir y justo al despertar
porque vivimos cada momento con magia
porque sabemos de dónde venimos y a dónde nos dirigimos
porque me dejas quedarme en silencio entre tus brazos
porque contamos con la libertad de querernos sin esperar nada a cambio, sin apegos
porque mirarnos a los ojos es saberlo todo
porque estar contigo es estar en paz
porque amo tus abrazos de energía
porque da igual la distancia para sentirme cerca de ti
Por todo eso te amo
Y ella le respondió a él
tus ojos me lo decían, pero quería escuchar tu voz
Álvaro Alcántara

Tengo memoria de pez

Tengo memoria de pez, tanta que tienen que relatarme una historia del pasado para estar en el presente.

Esto me viene de dos constelaciones:

  • La primera, es un patrón aprendido de mi padre, que es otro pez.
  • La segunda, es muy Saura. Lo descubrí en el Festival de Cine de San Sebastian pasado: construyo la vida desde ese paréntesis donde leo el presente, miro hacia el futuro y no recuerdo el pasado.

De mis cinco hermanas, hay otra que tiene memoria pez. Lo curioso es que mi padre y ella son horoscopos de mar. Se ve que viví una metamorfósis y cambié mi habitat terraqueo por estar a su lado. Y me pinté de azul el alma, me decoré la piel con sal y navegué la vida serena admirando la paz silenciosa que no me explicaban y que sólo la vivíamos mirándola.

Tengo fría la piel, mi abuela materna, una mujer de las montañas, siempre me lo decía: “manos frías, manos frías…” Ella nunca descubrió el placer de bañarse en el invierno del Atlántico. Cuando congelas tus pechos desnudos y los peces se acercan a la orilla a cebrearte la piel.

Probar el goce del abrazo en una vibración ondulada, que desafía las normas del amor, enviándote energías a las escamas mojadas con la ternura armónica del agua.

Llevo los abrazos serenos del mar en mi aura y tengo memoria de pez.

La vida también se aprende con esa capacidad de estar en tu centro, sin recordar el ayer y queriendo nadar siempre hacia delante. Hay personas que se empeñan en relatarme historias del pasado para estar en mi presente. No entienden que lo que me importa es mojar mis escamas, dormir con el sabor de la sal y retar al mar helado.

Soy un pez de agua fría, un león soleado en las rocas, un espíritu solitario. Me viene de dos constelaciones, una es un patrón aprendido y la otra, sigo descubriéndola.

No, no es que tenga olvidos, es que cambié mi habitat terraqueo por el azul salado de la vida serena del mar. Vivo hoy, olvido el ayer y diseño el mañana. Por eso, mi hermana afirma que somos mujeres con memoria de pez y mi padre dice, que si un pez nace el agua está más adecuado e integrado en la especie, que un león, que se hace pez en vida. Eso no quiere decir que el resto de los leones no puedan ser peces.

Julia Socorro


 

Hay que ser valiente para dejar que el sufrimiento se manifieste

 

La felicidad está de moda, creo que ya lo he compartido en algún otro post. Pero la felicidad a cualquier precio ha creado una nueva clase de discriminación, la de los que sufren. Hay que ser valiente para dejar que se manifieste ese sufrimiento y luchar contra una corriente de pensamiento que promete que una se sentirá mucho mejor si genera un estado mental centrado únicamente en lo positivo.

Es cierto, no seré yo quien os lo niegue, que una actitud positiva nos permite conectar con la creatividad e incluso la responsabilidad, pero eso no asegura que el sufrimiento desaparezca o que alcancemos nuestros deseos solo por ser positivos. De vez en cuando el sufrimiento llamará a tu puerta y cada persona decide cómo lo recibe.

Considerar el lado más brillante de la vida es conectar con la luz y solo ella te permite entrar en la oscuridad, pero las emociones no confortables, como también el sufrimiento, forman parte de la vida y nos aportan información importante sobre aquello que nos rodea y sobre lo que debemos poner conciencia y atención.

Intentar suprimir estos pensamientos tiene efectos nocivos en la salud y el bienestar. Otra cosa es alargarlos, pero hay que verlos, aceptarlos y dejarlos pasar.

Se trata de tomar decisiones y actuar sabiendo y aceptando que van a suceder cosas, algunas de las cuáles no queremos que ocurran, pero no debemos permitir que nos desconectemos de la alegría y de las ganas de experimentar.

Solo desafiando nuestro propio e interno status quo podemos imaginar un mundo interior diferente y para ello hay que dejar que todo lo que somos aparezca.

Se trata de asumir responsabilidades y tener conciencia que la solución nunca la tienen los demás. La responsabilidad es tuya. Y para ello, hay que ser valiente para dejar que el malestar y el sufrimiento se manifiesten.

Gemma Segura Virella


 

Cosas que no necesito

No necesito nada para seguir adelante, ni las comodidades de una vida que creía construida, ni el cariño de unos hijos que hace tiempo dejaron de serlo, ni el apoyo de una familia que murió o me abandonó o ambas cosas.

No necesito el dinero, ni el miedo a no tenerlo. No necesito respirar siempre el mismo aire creyendo que así me sentiré más seguro.

No necesito el pasado para vivir el presente.

Miro el horizonte nublado, pero ya no me asusta la tormenta. Después de vivir mi muerte, que otra cosa puede asustarme, que otra cosa me ata a mis raíces podridas. Vivo pendiente del tiempo, sintiendo como se desliza entre los rincones de mi vida y me avisa: ya no te queda mucho, ya no te queda nada.

Cada día que explota en mi ventana es como una fotografía quemada, como un cuento sin héroes, como una noche sin alba. Me siento en esa silla vacía donde surgió un día el recuerdo de quien era yo entonces. Me siento en esa silla y contemplo la nada.

Dejo caer la carga pesada que he almacenado con tiento para futuros inciertos. Y entonces despierto y descubro que jamás hubo futuro, que jamás llegaré a tocar el cielo, que nunca existió en mi un infierno. Me siento estafado y contento, confuso y abierto, frustrado y también liberado. Siento que no necesito mis sueños, que no necesito sentir ese aliento que un día creí para siempre y que ahora está frío y ausente.

No necesito mi vida para seguir viviendo.

Paseo mis horas de soledad por los parques desiertos, contemplando las risas que temo. Respiro aires nuevos y viejos momentos de soledad y de dudas, de sentir que no encajo en ese álbum ilustrado donde todo está escrito.

Vuelvo a ser aquel que luchó fieramente contra el miedo al olvido.

Pero ahora soy fuerte y más fiero. No necesito mis miedos, no necesito el dinero, ni sentirme seguro, ni amado, ni tan siquiera apreciado.

No necesito amigos que nunca lo fueron, ni amores que jamás existieron.

No necesito el sexo, ni el poder, ni la fe, ni los pensamientos oscuros, ni ese aire de misterio que en realidad era miedo.

No necesito de nada, solo algún que otro apoyo cuando las piernas flaqueen y el cansancio me llegue.

Ahora que ya no soy nadie podré, al fin, abrir mi propio camino, labrar mi propio huerto, construir mi propio barco, dormir mi propio sueño, gritar mi propio suspiro o morir en una vida que vuelve a ser mía.

No necesito el silencio, solo mirar hacia el cielo.

Víctor Panicello Monterde


 

Estoy haciendo un reset

Diario de una exploradora emocional: capítulo 17

Algunos de los sucesos de las últimas semanas han removido mi conciencia y, con ello, el alma me habla.

Ver las situaciones con distancia supone el desafío de golpearte la cara con la realidad. Observar a las personas sin el loco filtro del enamoramiento te muestra, sin piedad, las acciones fruto de tus miedos. Reconociendo ese “modus operandi” no sólo en la pareja, sino con todos a los que das amor.
Y todos sabemos que pasa cuando nos desnudamos de ese modo. Enfado, rabia, tristeza, desasosiego, sentimiento de pérdida, de guía. Y sólo queda una opción, sostenerse, abrazarse, darse mucho amor y aprender que sólo si aceptas esos miedos, sanarás las heridas y serás más tu mismo (y menos tu mente).

Hace unos días empecé una cuarentena con una meditación de Kundalini yoga para la prosperidad y la abundancia. Aparentemente inocente y agradable ¿verdad? ¡Buahh sólo puede llegar lo bueno!

Y ¿crees que es casualidad que yo esté viendo toda mi porquería ahora? No.

Sólo vaciándome llegará la abundancia que merezco, sólo desaprendiendo me daré cuenta de los hábitos que alimentan mi estancia en el infierno, que me desdoblan y desunen. Sólo atendiéndome, escuchándome, aceptándome y perdonándome lograré todo lo que merezco, sólo así.

Y aquí estoy, reseteándome. Esforzándome cada día por ser y dar lo mejor de mí. Ya os contaré lo que llega.

Patrícia Arner Gusart