Hola, soy el 2019

Sí, llevo mucho tiempo esperando este turno para encontrarme contigo.

Aún no existo, ¡Tú me vas a crear!

Me darás vida con tus proyectos, tus pensamientos, tus palabras, tus sentimientos, pero sobre todo, con tus decisiones.

Me llamo 2019 aunque todos me conocen con el poco original nombre de: “El año nuevo”.

Hasta ayer no tenía forma ¿Cómo quieres que sea?

Pronto usarás esa agenda que lleva mi nombre y deseo que me concedas un privilegio…

Sólo uno, quiero que me hagas el mejor Año de tu Vida.

A ver, ¿Cuál de tus otros años te había pedido esto? Te apuesto que ninguno

Yo vengo y me planto con mis cuatro números frente a ti, quiero ser…

  • El año en que; te atrevas a hacer más cosas increíbles.
  • El año en que; pienses y actúes más en grande al servicio de los demás.
  • El año en que; compartas tus talentos y capacidades con mayor generosidad.
  • El año en que; tu mente, corazón y cuerpo produzcan mejores cosas de una forma honesta para tu beneficio y el de los que te rodean.
  • El año en que; más cariño y atención brindes a los tuyos.
  • El año en que; asumas tus dones y los uses al servicio del mundo.
  • El año en que; más te ames y ames a la gente que te rodea.
  • El año en que; reconozcas y aceptes cada vez que cometas un error y pidas perdón cada vez que te equivoques.
  • El año en que; continúes compartiendo esperanza a otros de las múltiples formas posibles.
  • Pero sobre todo; en año en el que le permitas al universo tomar el control de tus diferentes planes y proyectos.

Que el despertar y tu nueva conciencia llegue a todos los que están cerca de ti.

Ahora me toca a mí.

Hazme un favor ¡Disfrútame! Úsame al máximo, lléname de experiencias, diviértete mientras estaremos juntos.

Quiero irme con el siguiente diciembre agotado, pero lleno de cosas bonitas y con el privilegio de haber sido el mejor de todos.

¡Habré logrado mi propósito!

¡Viviré para siempre en ti, porque no podrás olvidar lo increíble que fue nuestro tiempo juntos. 

Con todo mi amor e ilusión, deseo que sea un maravilloso año.

Firmado: 2019

Gemma Segura Virella

El amor es lo que da sentido a la vida

Creo que todos vivimos para ser felices, para sentirnos bien en cada momento de la vida, para amar y que nos amen. Eso es lo que buscamos y lo que deseamos para nosotros y para cualquier persona que amamos: vivir y amar.

Para ello, tenemos que saber reconocer y dar espacio a nuestras emociones, aceptarlas y después, saberlas gestionar. Somos altamente imperfectos, forma parte de nuestra divinidad, y en esa imperfección divina también hay que hacerle espacio a los errores, los propios y los de otros. 

Pensar, a diferencia de lo que creemos, es más emocional que racional. Para pensar y hacerlo bien, hay que aprender a detectar lo que sientes, también cuando te sientes mal. Esos momentos en los que en lugar de empezar a buscar culpables fuera, debemos mirar lo que ocurre dentro, porque lo que hay que cambiar es nuestra percepción. 

Debemos aprender a pensar bien de uno mismo. Todas las personas necesitamos sabernos y sentirnos aceptadas, reconocidas, valoradas, queridas, respetadas y ayudadas, ya que por encima de cualquier otra cosa somos seres emocionales y relacionales. 

Lo que no necesitamos es sentirnos cuestionadas, aleccionadas, reprochadas e ignoradas. Los pensamientos negativos hacia uno mismo y hacia otros son muy dañinos, por eso hay que mantener pensamientos de aceptación hacia uno mismo el máximo tiempo posible. Nuestro cerebro se modifica continuamente en base a aquello que hacemos, pensamos y sentimos. 

Debemos aprender a pensar bien de lo otros, porque no existe el yo aislado ni la experiencia completamente personal sino que existimos en un mundo de constitución conjunta. Siempre estamos emergiendo de una relación, de la que no podemos salir. Incluso en nuestros momentos más privados nunca estamos solos. Además, el bienestar del planeta depende en gran medida de la manera en que podamos nutrir y proteger los procesos generativos de las relaciones. 

Nuestro bienestar futuro depende de que coloquemos las relaciones en un lugar privilegiado de nuestros intereses, porque todo el significado surge de la acción coordinada y aquello que consideramos real y valioso depende del bienestar y el amor en nuestra relaciones.

Todos nacemos con la capacidad de tener y sentir emociones. Las emociones están constituidas por un estado fisiológico y una experiencia mental. Existe una diferencia entre la emoción y el sentimiento, la emoción es lo más elemental, es la reacción fisiológica a una vivencia breve pero intensa. El sentimiento es un estado emocional, derivado de la emoción, a más largo plazo y con vivencias complejas y más duraderas. 

Debemos aprender a amarnos porque somos como somos. Esta convicción vital nos aporta confianza en uno mismo y en el mundo. Esta convicción vital también nos posibilita amar a otros porque son como son, como dice una de las declaraciones de amor del cine: 

“Te quiero cuando tienes frío a 21 grados, te quiero cuando tardas una hora para pedir un bocadillo y adoro la arruga que se te forma encima de la nariz cuando me miras como si estuviera loco”.

Dejemos, pues, de proyectar en nosotros lo que no somos y de proyectar en otros lo que tampoco son. Dejemos las proyecciones que nada tienen que ver con quien somos ni con las personas que nos rodean.

El amor es lo único que da sentido a la vida.

Gemma Segura Virella


La ceguera de tenerlo todo

Pronto dejaré de ver, la ceguera avanza más que la diabetes y no puedo parar ninguno de los deterioros que vienen a mi despedida. 


Entre la vista y el oído diseñaré un nuevo hogar donde comprender el mundo. Ahora es frío y solitario. Está sucio, viejo y el olor que desprende me enfatiza las recaídas del asma. Me enfrentaré a estos inviernos con la mejor actitud de mi vida.


Como consuelo me digo a mi misma: “Ir pendiendo oído con los años no está mal. Es una forma de bajarle los decibelios a la gente y al ladrido del perro. Pero… ¡Qué me quede algo para escuchar la ternura de tu voz en mi oído!”


Perder la vista es lo que más lágrimas me roba. No podré leer las banalidades más justas de internet. Estaré limitada, dentro los límites de un idioma.


La ceguera me robará las posibilidades del diseño, la corrección del dibujo y la palabra. No me dejará descubrirte como haría con mi propio algoritmo emocional. El twitter que tanta compañía me hace será sólo un recuerdo en vida. 


Pronto dejaré de disfrutar de cómo soy, para construir un nuevo ser con la mejor energía que pueda regalarme.


A medida que avance la despedida de la vista y del oído, quiero ir organizando todo. Quiero dejar las paredes pintadas de blanco y ponerle una señal a cada fotografía, para saber quién es quién. Quiero vivir en menos metros cuadrados e ir comprando libros de braille, a ver si logro aprovechar todo lo aprendido. 


Podría haber aprendido braille antes y haber diseñado pensando es este puente de comunicación. ¿Cómo serán las redes sociales? ¿Cómo será una compra por internet? ¿Cómo me transporto de todo a casi nada? ¡Qué vértigo me produce no leer a mi antojo!


¿Quién me leerá? ¿Quién hará las búsquedas en internet cómo a mi gusta pensar y vivir? Nunca pensé que empezara a dejar de tener todo lo que más necesito y donde más me refugio, tan pronto.


Seré silencio entre campana y campana. El día llegará como llega la noche. El ordenador, la piscina, el gimnasio, conducir, la compra…


¿Me quedas tú? No veré tu rostro, no escucharé tus palabras y hace años que no me acaricias.


Me queda Henry, su calor en mi regazo, su baba en mis labios y su búsqueda constante de afecto.


¿Lo tenemos todo preparado para la despedida?

Julia Socorro


Un día más

Otro aniversario

Es una fecha como otra cualquiera, un día más. Podía haber sido otra, pero escogí esa porque el recuerdo de aquel día me reconforta mucho. Hay días que son especiales y no sabes muy bien por qué. Es posible que se acumulen en una sola jornada muchos momentos agradables y situaciones inolvidables. Es tu día especial o el de ambos, quien sabe.

Para algunos, es el día en el que se conocieron. Para otros, un aniversario corresponde con el momento en el que se cruzaron las promesas, ya sabes: “te querré para siempre”, “eres el amor de mi vida” o el clásico: “¿quieres casarte conmigo?”

Para nosotros no. Al menos no para mí y creo que tampoco para ella. Si hay algo que creo sigue trayendo paz a nuestras almas día a día, es precisamente la ausencia de promesas que no sabemos si vamos a poder cumplir o no. Pero, paradójicamente el tener esa forma de pensar es una cuestión de compromiso con el amor mucho mayor que la prometer gratuitamente.

Prueba a pensar cada día “sólo por hoy voy a amarte como si fuera el último día que estamos juntos”. Sólo por hoy. Y mañana cuando te levantes, haz lo mismo. Pero sólo mañana. Y al día siguiente también, pero sólo al día siguiente, sólo por ese día. Te encontrarás con una sucesión de últimos días, uno detrás de otro que harán que cada día distinto, sea como el último.

Te acostarás con la duda de si será de verdad el último día, pero con la certeza de haber entregado todo. Y te levantarás con la idea de que efectivamente, vale la pena que cada día sea como el último día que vais a pasar juntos

¿Acaso el amor no consiste en eso?

Alvaro Alcántara


Colocón emocional

Siempre había creído que ante cualquier catástrofe o emergencia sería de las que saldría con vida. De las osadas que sobrevive a cualquier cosa o moriría luchando por salvarse.

Y ha ocurrido algo.

Hace dos días elegí estar dónde sólo si naces con branquias puedes vivir. Elegí poner mi existencia en ese medio limitada por 200 bar de aire y con dos y tres atmósferas sobre mi.Lo hice a conciencia.

Creyéndome capaz de admirar y disfrutar tal hazaña, rendida ante la inmensidad del mar y la belleza submarina, como un gran acto de Fe. Como en anteriores ocasiones. En realidad no tenía ni idea de lo que me iba a mostrar la experiencia, jamás calculé la magnitud que iba a alcanzar.Hoy no soy la misma persona. No lo fui ayer tras ninguna de las dos inmersiones, ni anteayer tras las dos anteriores.

Cada inmersión un nuevo nacimiento. El más intenso e importante, cuando descubrí quién era y qué me mueve en la vida cuando hay que sobrevivir. La 2ª inmersión era en condiciones muy especiales, mi primera vez de noche y a profundidad. Cuando buceas las medidas de seguridad son extremas pero en esas condiciones, más. Tu compañero es tu guardián y salvoconducto, y tu el suyo. Siempre atentos a que ambos estéis bien. El instinto de supervivencia activa una mente habladora y te pone en jaque.

La mía empezó su monólogo cuando tenía mucho frío y se encargó de recordarme todos los conocimientos adquiridos sobre los peligros de la hipotermia y comenzar a convulsionar. Mi mente perturbada no permitió comprender que mi compañero se encontraba mal y en un momento lo perdí. Mantener la calma para no entrar en pánico buscándolo sin perder el grupo hizo que entrara en calor, me olvidé por completo de mi estado.

No recuerdo casi ninguna ocasión en la que lo haya pasado peor en toda mi vida. Solo quería encontrarlo y saber que estaba bien. ¡Jamás se abandona a un compañero!

Cuando apareció vigilado por un guía pude calmar el torrente de adrenalina y emociones. Y comenzar a procesar lo que había ocurrido. En unos minutos volvió el frío con menor intensidad. Tras el shock inicial, ambos coincidimos en cuanto aprendimos con esta experiencia y creamos un lenguaje propio para comunicarnos mejor bajo el agua.

Pero lo importante, lo que más me ha golpeado y me ha mostrado más sobre mi misma, ha sido darme cuenta que soy del tipo de personas que no calibra si se pone en riesgo para ayudar al otro, o que sencillamente le da igual. No soy de las que hace lo que sea por sobrevivir.

Esto me plantea varias cuestiones.En el momento que se requiere soy capaz de darlo todo, obviando si hay quien me espera vivita y coleando. Mi compañero es mi vida y, por tanto, ¿espero lo mismo de el? Por supuesto, limito su existencia con eso y no tenía conciencia de ello. ¿Es que para mi la existencia propia solo tiene sentido en comunidad, relacionándome con el/los otros? ¿Cómo afecta esto a mi día a día? ¿Seríamos capaces de sobrevivir en soledad?

Y, quizás, lo más bestia ha sido percibir con claridad que en realidad la Vida lo es todo y nada, a la vez.

Y que es un sinsentido aferrarse a ella, a pesar de buscar excitantes experiencias que ayuden a ampliar justamente la perspectiva de su inmensidad.

Hoy estoy aún abducida por el colocón de emociones vividas, espero sobrevivir al síndrome de abstinencia…

Patrícia Arner Gusart



La decisión de Vasili

— ¿De qué tienes miedo?

— De sentirme solo

— ¿De sentirte o de estar solo?

— No sé, de ambas cosas supongo

— ¿Acaso crees que alguna vez has dejado de estarlo?

— Bueno… no sé. Suponía que sí, pero ya lo dudo

— Piensa en cómo te sientes cuando prefieres callar a compartir un triunfo, cuando te excusas con pretextos para no volver a tu refugio, cuando exploras nuevos caminos y nuevas personas buscando lo que no encuentras, cuando recibes silencios a tus preguntas, cuando respondes silencios a los desprecios. Piensa un momento en todas esas ocasiones en las que has cogido el teléfono y has dudado sobre con quien deberías compartir una mala noticia, en todos esos momentos en los que has gritado en el coche o debajo del agua para que nadie te oyera, en las miradas perdidas, en las emociones olvidadas o en los rencores desterrados.

— Solo. Me he sentido muy solo a menudo

— Entonces, vuelvo a preguntarte ¿de qué tienes miedo?

— De que eso sea tan evidente que no pueda esconderme en mis actividades frenéticas o en mi trabajo absorbente o en mi sentimiento de culpa.

— Si, tienes miedo de encontrarte de nuevo

— Claro, porque ahora ya no sé quién soy

— ¿Quién eres?

— Soy la luz de mis días tristes, la fuerza de mis latidos, la potencia de mis besos y el dolor de mis entrañas.

— Sí, ese eres. ¿Quién más?

— Soy el más oscuro de mis miedos y el más ansioso de mis deseos. Soy lo que se ve, pero sobretodo soy lo que permanece escondido. Soy yo y mil veces yo, tan distinto a mí mismo como los matices del sufrimiento y el olvido. 

— Y eso no es todo.

— ¡Claro que no!

— ¡Venga, dime quién más eres!

— Soy mi cuerpo envejecido, mis sueños ya perdidos y también mis recuerdos confusos y vacíos. Soy la vida que he vivido y la vida que me queda. Soy mi Dios y mis demonios, mi placer y mi agonía. Soy quien ha sobrevivido…

— Ese eres tú, el que ha sobrevivido a la vida y a la muerte. Así que, dime una vez más, ¿de qué tienes miedo?

— Solo de mí

— Sí, y de ti saldrá el valor que necesitas. Porque engendrarás un único ser y ese será tu fin.

— El amor

— Sí, es justo eso. Y cuando nazca en ti, podrás responder a esa pregunta.

— Entonces ya no tendré miedo

— No, solo debes aceptarte cómo eres. Así que ámate y no esperes nada más 

— Será doloroso, pero lo haré.

— Será lo más sublime que puedas sentir. 

— Será mi fin

— Y tu principio

— Será mi muerte 

— Será la vida, espléndida y poderosa. Será la culminación de tu existencia.

— Será la vida.

Víctor Panicello Monterde


Palabras cortas

Te echo de menos
    Es un sentimiento
Te quiero
    La pasión es atrevida, la soledad es embustera
Me aburro
    El rebuzno de un asno es más fructífero que muchas conversaciones 
La pobreza
    Perdido entre objetos adhesivados
La vida es ahora
    El sueño de atreverse a vivir la vida, es ahora
Socializar
    Los buenos están en su madriguera
Ausencias
    Levántate y Anda
Enemistad
    Siempre hay alguno quiere vivir subido toda la vida a la piola, alejado de la órbita
Amor
    ¿Del bueno?
Manipulación
Suicidio
    Viajando. Conquistando países, hasta agotar todas las fuerzas de tanto viajar
La Pareja
    ¿La tradicional o la que tú te imaginas?
El sexo
    Todo lo que no has conseguido
El móvil
    dependencia
Libertad
    Ser mi propia sierva
Fidelidad
    La que nos debemos a nosotros mismos
Just a Coffee
    Ojalá
Las cárceles imaginarias
    Vivir la vida que otros nos diseñaron
Te echo de menos
    No altera el ritmo; es un sentimiento aprendido
Te quiero
     En el silencio del amor compartido se expresa
Congelador
    No sé cómo
Mentiras
    Una puerta más para construir contenido
Imprescindible
    Un desafío
Mitos
    Amor Inclusivo
Dinero
    Lo justo es lo mejor
La Música
    Un misterio que penetra en mis emociones profundamente
Indefinido
    Mortal de necesidad
Cambios
    Amor
Amor
    Servicios Sociales 
Te echo de menos
    y yo también
Te quiero
    Te quiero
Julia Socorro

Despertar

Hoy, antes de que sonara el despertador y los ojos de ella se abriesen para hacer frente a un nuevo día, él se ha despertado antes.

Estaba desnuda, a su lado, como siempre. La luz entraba por la ventana desde un lado de la cama y resbalaba por su piel, mostrando una perspectiva perfecta de su contorno. No hizo nada, solo mirarla de cerca, muy de cerca.

Pensaba que después de tantos años juntos, aún le seguía pareciendo un milagro amanecer junto a ella. Poder contemplar el espectáculo de su cuerpo y la belleza de su rostro aún dormido.

Se acercó aún más a su cuerpo, en silencio, oliendo muy de cerca cada matiz que desprendían sus rincones. Olores que regresan a su memoria enseguida cuando están separados. Por eso se recrea en ella cada vez que la sorprende dormida. Aprovecha ese instante porque sabe, que habrá otros en los que no estará a su lado.

“Qué suerte”, piensa mientras la mira. Suerte de poder seguir a su lado y de continuar creyendo que es lo mejor que le ha pasado nunca.

“Te amo aún como siempre”, le susurra al oído y ella abre por fin los ojos y sonríe.

Alvaro Alcántara


 

Un nuevo capítulo está escrito

Ya basta con este rollo. Vale.

Me ha costado llegar aqui pero con calma hablo conmigo y decido darme tiempo.

Aunque cada día sea un dia menos, que la experiencia me dé la tranquilidad de reconocer que sé muy poco, y la serenidad para confiar más y tener Fe.

En algún momento decidí que sería veloz y explosiva, resolutiva, tenaz, divertida, curiosa, amable y mil cosas más. Eso fué premiado y apreciado y reforzó la imagen a conservar.

Y como toda decisión puede no ser la mejor, siempre, ni la más adecuada ni lo que se acerca a lo que verdaderamente eres y requieres. Y empieza a doler, y con ello a sufrir.

La búsqueda de uno mismo comienza cuando todo falla sin motivo y te pierdes habiéndote convertido en un fantástico personaje de ficción.

Pues basta, hoy me rindo y me desnudo ante mi misma. Reconociendo que nada soy por que lo Soy todo. Que soy completa tal cual y no necesito ser completada por nada ni nadie. Y que, valientemente, dejar que nada pase hará que todo suceda.

Aunque mi mente y mi ego fantaseen y me transporten a momentos donde un aliento amado respira tras mi espalda o el vuelo desde una cornisa acabe mojado de mar. El recuerdo de quien falta ahogue y la presión del calderín diario estalle de cotidianidad. Ellos también son parte de mí, pero no solo ellos son.

Comienzo a sorprenderlos charlando y queriendo decidir, discutiéndose acaloradamente. Y entre sonrisas les miro y les digo: “shhh.. gracias por estar ahí, pero callad. Ahora quiero calma”.

No quiero ir deprisa, prefiero la suavidad de la brisa, dejar que las cosas sucedan, marcharme de donde no me amen, llorar si me apetece, callar y quedarme quieta, decir “no” sin sentirme culpable y un millón de cosas más.

Ahora y aquí me siento así, mañana Dios dirá.

Patrícia Arner Gusart  


Ahora es el momento oportuno

He aprendido que antes de que la decisión me decida, quiero decidirla a ella. Por eso, me hice estas dos preguntas:
¿Por qué iba a marchitar mis talentos si sólo vivo una vida?
El tiempo es lo mejor que te regalo, y no estoy caminando junto a ti porque te necesito, sino porque te prefiero.
¿Por qué iba a sacrificar mi libertad y esfuerzos a la sombra de la curia que has diseñado?
Mis padres, agricultores de la vida, sembraron: honestidad, amor por la vida y un título académico, no para servirte en tu elogio a construir una vida más torcida, sino para contribuir lo mejor posible a esta época.
Ahora,
puedo tomar fleje de decisiones y lo sé, porque fue la muerte es quien me hizo libre.
Julia Socorro

Buscando el momento mágico

Kairos es una antigua palabra griega que significa el momento adecuado, el momento oportuno. Para mi: el momento mágico. Los griegos tenían dos palabras para referirse al tiempo: Cronos y Kairos.

La primera se refiere al tiempo cronológico o secuencial, la segunda significa el momento indeterminado donde las cosas especiales suceden. Mientras la naturaleza de Cronos es cuantitativa, la de Kairos es cualitativa.

Estar en Kairos es tener la inspiración, es estar con la musa, son esos momentos que sabes, que sientes, que te da la espina que es necesario actuar en algo porque si no el momento se difumina.

Estar en Kairos es estar en el momento preciso en el cual te sientes en sintonía, te sientes alineada para hacer cualquier cosa que quieras. Estar en Kairos es estar en tu máxima plenitud de explorar el ahora y de saber que aquello que puedes hacer está en armonía con lo que está sucediendo.

¿Se pueden crear momentos Kairós? Estar en kairos es estar en una búsqueda permanente de estar en sintonía con lo que esta pasando. Es estar en el aquí y en el ahora, es vivir en conciencia constante, es sentirse merecedora de lo mejor y adueñarse del destino.

Lo que yo hago para tener mas momentos Kairos es tener momentos de silencio, de escucha interior, de consciencia constante. Es soltar esa rara costumbre que hemos adquirido de vivir bajo presión, para responder a obligaciones que generamos a su vez,  para sentirnos ocupados y crear resultados. Hace tiempo me descubría a menudo llenando el día de obligaciones, de cosas poco importantes que me mantenían muy ocupada. Hasta que logré darme cuenta que la vida no se mide en tiempo sino en momentos. Que la vida no se cuenta por la cantidad de cosas que hago, sino por su calidad y por la ruptura que hago de esa continuidad.

El tiempo en Chronos es lineal, es el transcurso del tiempo sin más, que se va consumiendo, es cuando estamos conectados con la velocidad.

Nos movemos en Chronos cuando vivir es un medio, no una finalidad. Nos ponemos en Chronos cuando estamos en una reunión aburrida y la cabeza vuela hacia otro lugar. Vivimos en Chronos cuando hacemos el mismo trayecto en coche, casi por inercia, sin reparar en el recorrido, ni en el paisaje.

El tiempo Kairós, evidentemente, es lo contrario. Vivimos en Kairós cuando hacemos algo atentamente, poniendo los cinco sentidos en ello. Cuando el tiempo es la finalidad. Vivimos en Kairós cuando viajamos y disfrutamos del viaje en sí, admirando todo el paisaje.

¿Es posible vivir siempre en Kairós? Después de leer, hace unos años, Elogio de la lentitud de Carl Honoré, experimenté que es posible cambiar el modo de vivir la vida, recuperando así el control sobre el tiempo (Kairós), y que no sea el tiempo quien me controla a mi (Chronos).

Desde entonces, si bien algunas veces me pongo en modo autómata y funciono en Chronos, intento ser consciente de ello y cambiar a Kairós para participar en él y perder así la noción del tiempo: el tiempo sin tiempo.

Hace algunos años, escribiendo un cuento que compartí en uno de mis cambios de proyecto empresarial, hablaba de “el Padre Tiempo” (el Pare Temps en català, que em sembla molt més bonic). Ese es el responsable de equilibrar nuestras vidas participando en ella, siendo consciencia en todo momento.

¿Cómo? De momento solo tengo un camino: estar involucrada completamente en aquello que hago, sin divagar en el pasado o el futuro. Experimentando y agradeciendo ese preciso momento. 

Y tu ¿cómo haces para vivir en Kairós? 

Ya me contarás!

Gemma Segura Virella


Disculpe mi existencia

Hablo de ti y de vosotros, de los que me enterraron en el olvido cuando supieron que algo en mi estaba roto. A todos aquellos que pensaron que mi momento de esplendor pasó y que jamás recuperaré el aliento. A cuantos creyeron que todo se había acabado con el paso del tiempo, y con ese lento arrepentimiento que nace con nosotros en cuanto levantamos la cara del suelo. 

Siento decepcionar a todo aquel que, cuando me mira, cree ver el miedo al fracaso impreso en mis ojos o en mi pensamiento. El fracaso, siento decirlo gritando, ya no me impresiona, no me asusta, no me intimida, no es nada. 

Lamento profundamente seguir caminando a pesar de los tropiezos, de las caídas, de las heridas y los remiendos. Lamento el impulso que surgió con el nacimiento y acabará con la muerte. No es fuerza, ni locura, ni vanidad, solo es movimiento.

Imploro perdón por mi vida y por aferrarme a ella con todo lo que tengo. No soy quien para juzgar a los demás y no aceptó ser juzgado. No soy quien para olvidar, ni me importa ser olvidado. No perdono los desprecios ni espero ser perdonado. 

Comprendo la decepción de los que esperan que me disuelva en la pena, en el odio, en la compasión más oscura o en la duda más cruda. Lo entiendo, pero no desaparezco cuando me ignoran, no aprendo cuando me golpean, ni sonrío cuando me escupen. No soy como el viento, no voy ni vengo, solo permanezco.

Sigo aquí, de pie, de rodillas o cayendo. 

Sigo aquí, disculpad mi existencia

Víctor Panicello


Impregnarse de otros viviendo despacio

Aquella tarde llegué casi al cierre a almorzar al restaurante chino.

Mi momento de descanso se lo dediqué a la agenda, mientras los granos de arroz iban y venían del plato al paladar.

El bullicio se hizo silencio, y el silencio se transformó en pequeños golpes de platos y cubiertos.

Al mirar a mi alrededor me convencí de que no había nadie más en el comedor y fue en ese instante cuando ella con una sonrisa iluminó mi soledad.

– ¿Té chino? – me parafraseó.

– Sí – le contesté.

Me concedió una mirada a los ojos de esas que es difícil mantener. Luego se giró y empezó suavemente a cantar en su idioma, y de orquesta tenía el sonido del fin de una jornada.

Al volver a mí con el té aún seguía con su canto. Le sonreí y ella esta vez apenas alcanzó mi horizonte.

Ahora, en este tiempo sereno,

sé que soy yo,

​la que provoca llegar al cierre. La profundidad del ser humano es una emoción que no quiero perderme cada día de mi vida,

en distintos escenarios.

Julia Socorro


Vivir traviajando

Jamás pensé que esto de escribir libros fuera a regalarme tantas satisfacciones, francamente.

Cuando decidí escribir mi primer libro, Vivir de los viajes, mi intención inicial fue doble. Tal y como pone en la contraportada:

  • Es una guía de iniciación para emprendedores que quieren abrirse hueco en el mundo de los viajes.
  • También pretende ser un manual para aquellas agencias de viaje que provienen de modelos tradicionales y quieren comenzar el camino de la transformación profesional y tecnológica.

Pero ocurre que muchas veces, el hombre propone y Dios (o Buda o Alá o el Universo) dispone. El éxito del libro entre profesionales del sector ha sido francamente limitado. Como yo digo, el que quiere cambiar cambia. Y el que está anclado en el pasado, ya le puedes decir misa que no se va a mover de su silla.

Pero en cambio, la sorpresa ha venido por parte de los nuevos emprendedores. A raíz de autopublicar el libro Vivir de los viajes se han ido poniendo en contacto conmigo, sobre todo a través de mi página web, personas en busca de ayuda. Con ideas de negocio interesantes, innovadoras y brillantes. La mayoría de fuera del sector turístico. Personas que han encontrado mágicas intersecciones entre el turismo y pasiones y habilidades tan dispares como el Yoga, la psicología, el cine, el coaching o la arquitectura.

Y es que en la nueva era de los negocios e internet, los micronichos son legión. Nunca ha sido tan fácil como hoy juntar diferentes pasiones y crear nuevos modelos de negocio de éxito.

Así conocí a Mary que realiza viajes transformacionales, donde (como dice ella) la gente sale de una manera y vuelve de otra. Sus viajes incluyen retiros, cursos de mindfulnes, meditación y vida sana.

También conocí a los chicos de Frikitrips, que conjugan su pasión por las pelis y las series de moda con los viajes. Visitan aquellos escenarios donde se han rodado series como Juego de Tronos o pelis como El Señor de los anillos ¿A que mola?

Pero hubo un colectivo que comencé a conocer y que me tocó el corazón especialmente. Un grupo de valientes a las que yo llamo “supermujeres”. Se trata de las chicas nómadas digitales. Son mujeres que trabajan y viajan al mismo tiempo, durante todo el año o una gran parte de él. 

¿Qué tienen de especial?

De entrada, son personas que han decido dar un salto en su vida, dejar sus trabajos de “rueda de hámster” y emprender. Esto ya me parece una actitud muy valiente. Además de eso, han sido lo suficientemente inteligentes como para aprovechar sus pasiones, sus habilidades y aquello que de verdad les llena. Por si fuera poco, además, son mujeres…

Estarás pensando ¿y qué pasa porque sean mujeres?

Pues yo creo que sí que pasa. Pasa y mucho.

Pasa que estamos viviendo momentos en España bastante convulsos en el mundo de la mujer. Intento hacer dieta hipoinformativa, pero cada vez que no me queda más remedio que escuchar una radio cercana o mirar un televisor con el que me cruzo, no hago más que ver el mismo tipo de noticias. Mujeres violadas, mujeres asesinadas, mujeres que arriesgan su vida por cruzar el estrecho en patera con su bebé, mujeres que deciden contar sus historias en las que abusaron sexualmente de ellas. También relatos de acoso laboral, de acoso escolar, de exclusión social y un larguísimo etcétera de calamidades por las que los hombres, mire usted, no pasamos ni pasaremos nunca.

En serio, seamos claros y digámoslo otra vez, no pasamos ni creo que vayamos a pasar nunca por todo eso.

No sufrimos que una tía babosa y con olor a alcohol se nos acerque diciendo barbaridades. No tenemos madres que abusen sexualmente de nosotros. No sabemos lo que es que te digan que vas a cobrar menos por ser hombre. Tampoco sabremos lo que es que te sobe el culo en el metro una señora mayor. Ni lo sabemos ni se nos pasa por la cabeza.

Por todas estas cosas por las que seguramente nosotros no vamos a pasar jamás (y si pasamos será una anécdota), me parece que la actitud de estas chicas nómadas es aún más heroica. Le echan a la vida un montón de ovarios, si me permites la expresión.

Así que, como me gusta conocer gente auténtica, me fui entrevistando con algunas de ellas y me fueron contando sus historias. Y esas historias van a formar parte de mi próximo libro, “Vivir traviajando” el cual va a publicarse a finales de este año.

Creo firmemente que para que realmente se produzcan cambios de verdad en el universo de la mujer, de esos cambios que equilibran la balanza, los que más tenemos que implicarnos somos los hombres.

Y como una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo, pues con este libro voy a poner en valor el valor. El de todas estas chicas que desafiando a sus miedos han dado un giro a sus vidas y ahora andan por ahí, con cara de felicidad y con el alma en paz.

En este libro cuento las historias de Lidia, Carolina, Cristina, Ana, Anabel, Mary y algunas otras a las que aún ni siquiera conozco pero que, seguro que voy a conocer, porque el universo ya se encargará de ponerme en contacto con ellas.

Son historias que hablan de como superar miedos. También de cuanto merece la pena comenzar un viaje interior para saber dónde estás y a dónde quieres ir. Historias que cuentan como mujeres, que vivían vidas que no las hacían felices, deciden dar carpetazo y comenzar un viaje de autoconocimiento. Han conseguido tener negocios que les hacen levantarse cada día con una sonrisa. Son mujeres, chicas, que quieren contar sus relatos para animar a otras personas y en especial a las mujeres a cambiar sus vidas y a otra cosa más importante: a perseguir sus sueños.

Todos tenemos sueños no cumplidos. No podemos dejarlos pasar. Hay que despertar y perseguirlos hasta verlos hechos realidad. Porque la vida pasa y cuando miras hacia atrás te das cuenta de que te gustaría cambiar muchas cosas. Pues que sepas que se puede. Las chicas de mi libro “Vivir traviajando” te van a contar como, ya verás.

¿A que te apetece conocerlas? Pues en diciembre te las presento a todas 😉

Un beso a todas las supermujeres.

Alvaro Alcántara


Saberse perdida, pero confiada

Diario de una Exploradora Emocional. Capitulo 20:

Saberse perdida, de repente.
Bañada en un mar de lágrimas, ausente.
Sintiendo la muerte de algo, soltando.
Abriendo los brazos a una nueva era, naciendo de nuevo.
El peso del cuerpo cayendo contra el suelo, aplastante, frustrante, vencido…
El vaivén es extraño.
Ni siquiera existe la sorpresa, el fin parecía anunciado.
Perdonándome todo aquello que la inconsciencia permite, me acojo.
Vibro en un lugar distinto y me siento menos segura, voy bien entonces.
Los que me aman están, camino acompañada. Es más fácil.
Suceden cosas, bonitas todas.
Sigo sintiendo miedo. Lo sé porque me entristezco a veces.
Medito más, mucho más y limpio, libero.
De nuevo el camino es borroso. Ya empecé una vez y me trajo aquí.
Confío pues, ha sido un viaje fantástico.
¿Qué va a llegar? Ni idea.
Solo sé que estoy más cerca del Amor que nunca antes.
Este espíritu está VIVIENDO la maravillosa experiencia humana, ahora.

Sat Nam

Patrícia Arner Gusart