Mujeres mayores, mujeres sabias

Hace unas semanas David escribía, en uno de sus post, que su madre se hacía mayor. Ayer fue mi cumpleaños -muchas gracias a tod@s por acordaros y por las felicitaciones- y alguien me dijo que me estaba acercando a los 50. Esa edad en la que parece que se inicia la segunda etapa de la vida. Aprovechando que voy sumando vida a mis años, y que me acerco a esa segunda etapa, me gustaría compartir la siguiente reflexión.

La palabra “mayor, vieja o anciana” tiene un matiz casi malicioso, porque no es aquello que durante la juventud aspiramos a ser. A medida que vas sumando años, te vas dando cuenta que disfrutamos de oportunidades que jamás tuvieron otras generaciones, que tenemos la capacidad de reinventarnos en cada etapa de la vida y he decidido que la palabra “mayor” tiene que ver con el desarrollo interior  y no con la apariencia exterior. Una mujer mayor es una mujer que posee sabiduría, compasión, valentía, vitalidad, pasión y amor. Es consciente de ser ella misma, sabe expresar lo que sabe y lo que siente, y emprender acciones cuando es necesario.

Es capaz, al mismo tiempo, de ver las imperfecciones en ella misma y en los demás, pero con un foco y una mirada que no es severa ni enjuiciatoria. Alguien que ha aprendido a confiar en sí misma hasta ser y saber lo que es y sabe.

La buena noticia es que esto no se aprende de la noche a la mañana… -menudo noche me esperaría 😉

No nos convertimos en mujeres mayores hechas y derechas de forma automática, ni por el hecho de cumplir años. La sabiduría no va de eso!!! Va de disfrutar de quiénes somos, de lo que tenemos y de lo que hacemos para culminar la belleza interior.

Definitivamente, he descubierto que una mujer mayor es, como un mago, alguien con la capacidad de alterar las cosas. Sus consejos pueden animar y facilitar que otras personas crezcan y florezcan. Pueden ser una influencia curativa determinante. Incluso crear un efecto ola para otras generaciones, con visión e intención gracias a su presencia influyente. Juntas, pueden cambiar el mundo.

Casi como si la mujer mayor fuera un arquetipo, una mujer sabia que tiene dosis de niño, de hombre y de todo lo que representa el mundo. Es un potencial, un talento inherente que precisa ser reconocido y llevado a la práctica para poderse desarrollar. Y esta presencia madura y llega cuando confiamos en la existencia de una sabia en nuestro interior y estemos preparadas para escucharla. En el silencio de nuestra mente prestamos atención a las percepciones, las intuiciones y actamos en este sentido.

Por eso las mujeres sabias:

  • No se quejan.
  • Son atrevidas.
  • Confían en los presentimientos.
  • Meditan.
  • Defienden lo que más les importa.
  • Deciden su camino con el corazón.
  • Dicen la verdad con compasión.
  • Improvisan.
  • No imploran.
  • Se ríen.
  • Saborean lo positivo de la vida.
  • Sienten que todo tiene un sentido.

Así que he decidido convertirme en aprendiz de sabia. Y cuando me considere meramente preparada, hasta le podemos cambiar el nombre al blog: El Camino del Sabio.

Un fuerte abrazo a tod@s y que el camino os acompañe!

Gemma Segura Virella


 

6 comentarios
  1. Julia Socorro
    Julia Socorro Dice:

    Una vez me dijo mi madre que lo mejor que nos puede pasar es hacernos mayores porque forma parte de la suerte de estar y ser. Además ella suma que ahora vive, disfruta y viaja con una perspéctiva descubriéndose. Me encanta hacerme mayor. La gente piensa cuando digo que tengo 41 que tiene que decirme que no soy mayor. Realmente es una gran satisfacción sumar, crecer y rediseñar tu forma de pensar y sentir.

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  2. Alvaro Alcántara
    Alvaro Alcántara Dice:

    Yo añadiría otra característica a tu lista: consiguen un atractivo especial. Creo que esto lo aporta la seguridad que te dan los años, es decir, con la edad logras encontrar tu lugar, tu sitio, tus porqués, tu estilo propio..y esto a los ojos de los demás te aporta un aura interesante. Es como esa mitad invisible de una obra de arte, que no se ve pero que explica muchas cosas

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    • Gemma Segura Virella
      Gemma Segura Virella Dice:

      Me gusta! Seguramente, ese atractivo viene dado por la confianza, la sabiduría, el amor y la compasión. El destino es, como bien dices, haber encontrado ese lugar que no se ve (porque es interno) y que solo otras almas sabias son capaces de reconocer. Somos diosas/dioses en potencia, solo debemos creerlo para reconectar con él/ella.
      Acabo como he iniciado tu respuesta. Me gusta!!! 🙂 Abrazos!

      Responder

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